Nos levantamos ilusionados, hoy nos íbamos a San Francisco. Teníamos unas 3 horas y media de coche por delante. El camino es casi todo por autovía por lo que no se hace pesado, aunque al entrar en la zona de Oakland tuvimos un poco de atasco.
Decidimos ir directos a Sausalito, teníamos muchas ganas de ver el Golden Gate. Además, habíamos leído que es mejor intentarlo el primer día, porque come te pille niebla puedes pasarte varios días sin verle. Fuimos directos al mirador de Battery Spencer, hay que subir una pequeña colina con el coche, y hay varias zonas donde se puede aparcar, era sábado, pero no tuvimos problemas. Las vistas del puente son una pasada.

Al bajar dimos una vuelta por Sausalito, estuvimos tomándonos algo y curioseando por las tiendas. Había mucho ambiente, tanto que en el punto de información nos recomendaron no ir a ver las casas flotantes porque al ser sábado no íbamos a poder aparcar. Asique cogimos el coche para cruzar el puente. Cruzarlo fue como de película, parecíamos dos niños con el techo del coche abierto. Pero la liamos con el peaje
Al entrar en San Francisco empezamos a alucinar con las cuestas de la ciudad, normal que tengan coches automáticos. Nos costó mucho encontrar un hotel con parking que no nos costara un riñón. Pero aparcar en la calle no era una opción, hay multitud de normas distintas en cada calle, por no hablar de los parquímetros y lo caro que son los parkings. Nos quedamos en Nob Hill Motor Inn por 335,66 € 3 noches. Muy normalito, pero aparcamos el coche y no lo volvimos a coger, porque tiene varias líneas de autobús y tranvía que pasan al lado.
Después de descansar un rato cogimos el autobús hasta el muelle 39. Es un sitio muy chulo lleno de tiendas y restaurantes y al ser sábado había mucha gente.

