Abro los ojos y pienso que debe ser temprano. La peque duerme a pierna suelta, y mi marido y la peque grande también. Pero el caso es que las cortinas oscuras van de maravilla porque resulta que son más de las ocho. Hombre, hoy que hubiera estado bien salir más pronto, todos fritos. Pero son vacaciones, no hay que estresarse …..
Después de mil años conseguimos salir a desayunar. Ya es el tercer día y empezamos a afinar la distribución del trabajo. En cuanto llegamos voy a por leche con cola-cao en un bol, agua fría, cuchara grande y muuuchas servilletas. Cuando llego la grande ya está con el babero puesto (aunque ha mejorado mucho, si come sola lo necesita un poco), y la peque roe una galleta (ya ha desayunado en el apartamento) y mientras el papi prepara la leche con galletas, me voy a por mi primer desayuno (es lo que tienen los hoteles, que desayuno dos veces, una “salada” y otra “dulce”. Menos mal que con tanta cuesta hago ejercicio, y cuando vuelva aún conseguiré entrar en los pantalones). Mientras yo desayuno el papi va a por su primer desayuno, cuando viene yo enseguida voy a por el segundo, … vamos, que casi ni nos vemos. Para el desayuno, aún, pero desde luego para una cena (al menos para una cena sin peques) yo prefiero mil veces “servido en mesa”.
Ya de vuelta a la habitación preparamos la mochila y nos vamos rumbo Norte
Llevamos navegador, pero como vimos al llegar que los enlaces en la autovía estaban en obras pensamos que no nos va a servir de mucho. Pero no importa, porque vamos al Puerto de la Cruz, y estando en un sitio tan turístico, eso tiene que estar perfectamente señalizado. Ilusa …
Debemos estar ya cerca de Santa Cruz, y vemos una salida con la indicación, en amarillo “Conexión Norte, TF-2, 1000 m”. Conexión norte
. No “Puerto de la Cruz”, “La Laguna”, “Aeropuerto de los Rodeos”, no, “Conexión Norte”. Pues debe ser por ahí
Salimos y vemos una indicación, esta vez no es amarilla, “carril de la izquierda, La Laguna, ...”, “carril de la derecha, centro comercial”. Así que nos ponemos a la iquierda. Llevamos coches delante, y por eso hasta que no pasamos por donde el carril de la derecha se separa, no vemos, allí mismo, un cartel en amarillo, donde indica “carril de la izquierda, Santa Cruz”, “carril de la derech, conexión Norte”
Empezamos a pensar un poco mal del que haya señalizado eso, pero continuamos, qué remedio, hasta que vemos otra indicación de la dichosa conexión Norte. Cuando llegamos a la rotonda, otro letrerito amarillo nos informa, muy amablemente, que el acceso está cortado, y que la conexión Norte se debe realizar por Añaza. Claro!! si en Añaza hemos estado mil veces, cómo no se nos ha ocurrido antes
Pero no hay que desesperar, que más adelante vemos una indicación para Añaza
Y damos un par de vueltas y localizamos la indicación (en azul, qué mal rollo!!) de la conexión Norte. Y siguiéndola llegamos a una rotonda con cartelitos amarillos (qué peligro!!) que nos manda a Santa Cruz, a nosedónde que no es el Norte, o al Aeropuerto del Sur, TF-1.
Así que mi marido, con muy buen criterio, sigue para el Sur, y cuando puede hace un cambio de sentido, y volvemos a salir por “Conexión Norte, TF-2, 1000 m”. Mira que si al final no es por ahí...
Dedicamos un buen rato a despotricar contra los iluminados que diseñan las señalizaciones en las obras, … y ponemos el navegador. Cuando vemos la salida del Puerto de la Cruz, el bicho dice que continuemos. Yo dudo, porque estoy acostumbrada a que cuando hay más de una salida ponga algo más, tipo “Puerto de la Cruz Sur”, y en el tramo central siga indicando Puerto de la Cruz (supongo que me fijo en estas cosas porque estoy mosqueada, como copiloto, y además con navegador incluído, no estoy dando para nada la talla).
Más adelante encontramos la salida para La Orotava. Y yo me mosqueo, irá bien este bicho?? a ver dónde piensa mandarnos … pero seguimos y ahí está otra vez el Puerto de la Cruz, y además el Loro Parque, así que hago caso omiso al navegador y nos metemos por ahí. Está todo en obras, y damos un montón de vueltas hasta que por fin llegamos al parque. Buffff (es que tenía que haber hecho caso al bicho). Hay un señor en la puerta con un cartelito rojo de “completo”, y siguiendo adelante la calle está cortada. Ayyyyyy. Damos la vuelta y le enseñamos la tarjeta de aparcamiento, y nos dice que hay dos plazas al lado de la entrada, así que nos deja pasar. Eso sí, previo pago de 2,40 €. De las dos plazas sólo hay una libre, pero al menos podemos aparcar.
La entrada cuesta 31,50 € por adulto, las peques no pagan porque son menores de 6 años (aunque ni siquiera nos preguntan por la edad de la mayor, yo pido dos de adulto y eso me dan).
Lo primero que hacemos al llegar al parque es llevar a la mayor al lavabo. Hay un lavabo de discapacitados tanto en el aseo de hombres como en el de mujeres, así que me voy con ella, y el papi y la peque nos esperan fuera. Para ser de discapacitados, el baño es minúsculo, y no cogemos la cría, la silla y yo. La señora de la puerta, muy atenta ella, me dice que no me preocupe, que ella se hace cargo de la silla (desde luego que fue muy atenta, pero en este y en todos los baños hay una señora con una sonrisa, un manojo de papel y una bandejita con monedas y un discreto cartel en el que pone “gracias”).
La cría se agobia un montón, además de pequeño el baño es oscuro y el pipi no quiere salir (con las vicisitudes de los pipis de mi hija también podría escribir un diario). Al cabo de un rato, con la misión incumplida nos vamos para fuera, que hasta el papi ya nos venía a buscar. La señora de la bandeja + cartelito nos dice en qué sitios están los aseos de discapacitados más grandes, y le dejamos una propinilla.
Desde luego el baño tenía dos barras a los lados del inodoro, pero aparte de eso de verdad que no me imagino una persona en silla de ruedas manejarse sóla ahí dentro. Que haya una rampa no significa que un sitio sea accesible, porque puede tener una pendiente terrible, ni que haya un ascensor que puedas subir con tu silla, porque algunos son súper estrechos, o con puertas abatibles.
En el puente nos dan un mapa, con indicación de las diferentes atracciones, y con los horarios de los espectáculos. El tema de los loros pensamos que puede asustar a la cría, y nos decidimos por los acuáticos.
Realmente el sitio es bonito, pasamos por un puente sobre un gran estanque, por una especie de bosque, … todo está muy cuidado. Mientras enfilamos para el pingüinario hacemos como todos los papis, enseñarle todo lo que vemos a las peques, y consiguiendo, con mayor o menor fortuna, que se vayan interesando por lo que ven.
Después de una subida que no tiene nada que envidiarle a las de Costa Adeje, llegamos al pingüinario. Subimos por una rampa mecánica hasta el interior. Los pingüinos están en una gran cúpula de cristal, con hielo y agua, y va “nevando” dentro. Hay una pequeña pasarela mecánica que nos pasea por todo el recinto (hay que ser gandul!). Sacamos a la mayor de la silla y la pegamos al cristal. Está encantada!!! Uff, menos mal, los bichos le han gustado mucho, y se dedica a explicarle a su hermana todo lo que ve (bueno, creo, que cuando se emociona no se le entiende nada). Lo que ninguna de las dos acaba de ver claro es que las estrellas de mar que les enseñamos sean como Patricio, el inseparable de Bob Esponja, y nos miran con cara de “Pero que me ejtás contando???”
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Salimos del pingüinario y vamos viendo diferentes animales, monos, tigres, tortugas gigantes (la peque tampoco ve nada claro lo de las tortugas, que en su clase tienen a la “tortuga ballaruga” que mide menos de 10 cm, y ese bicho tan grande cómo va a ser una tortuga).
Llegamos algo tarde al espectáculo de los delfines, y ya no podemos entrar, así que pensamos que mejor vamos a comer algo. Sobre las dos empiezan las orcas, a ver si tenemos tiempo... Comemos unos bocatas y pedimos para las peques unos biquinis, que se quedan en sandwich de jamón y queso
(Como la peque peque come de todo, no he traído nada para ella, pensaba encontrar unas croquetas o algo pero ya hemos estado en 2 sitios antes y nada, o sea, que al final toca bocata o nos darán las tres y no habremos comido.
Cuando acabamos de comer enfilamos para las orcas, está arriba de todo. Allí una chica nos dice que tenemos que dejar las sillas en la entrada. Le comentamos que la silla de la mayor es adaptada, y nos dejan pasar, nos dice que hay una zona reservada en la primera fila, pero donde no nos mojaremos.
Entramos en la zona, es bastante grande, vaya cacho piscina!!!!, y nos sentamos en esa fila, señalizada en cada silla con el simbolito universal de la movilidad reducida. El resto de la fila, incluso la segunda o tercera y las del “nivel inferior” están señalizadas como “zona húmeda” (y vaya remojones que les daban las orcas a los que estaban allí...).
Sacamos a la peque de la silla y nos sentamos los cuatro. Luega llega otra familia con un chico con la pierna escayolada. Luego vienen 3 más y se sientan. Resulta curioso cómo el simbolito de marras puede llegar a ser tan invisible. No les dicen nada, pero cuando llega otra familia con una silla de ruedas les hacen marchar: “disableds only”. No se lo toman bien, porque ya está casi todo lleno, pero se van.
En el espectáculo hay cuatro orcas, imagino que una de ellas macho, porque era de un tamaño considerablemnte mayor. La peque grande está asustada agarrada a su padre y a la baranda, y se lo mira todo de reojo, debe pensar que ese bicho se la come de una tacada (es que cuando vienen “a saludar” estamos muy cerca. Sin embargo la peque peque está encantada, aplaude todo el rato y no para de gritar “avo, avo”. Incluso se asoma para ver por delante de la prominente barriga de su vecino de asiento las orcas que están en ese lado.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
El espectáculo ha sido muy ameno, muy bien montado, con música, vídeo …
Salimos de allí y empalmamos con el espectáculo de los delfines. Cuando entras allí te quedas parado, aquello parece una charca en comparación con la otra piscina. Desde luego la peque grande está más tranquila, parece que estos bichos no se la van a comer..., incluso se lo pasa bien. Aunque la piscina sea más pequeña, el espectáculo está muy bien, aunque no sea tan moderno como el de las orcas.
Aquí no conseguí hacer una foto decente.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Y desde allí casi corremos para llegar al espectáculo de los leones marinos, que es muy divertido.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Y como ya llevamos allí un buen rato, casi cuatro horas, decidimos irnos ya, la peque denota ya síntomas de cansacio, no ha dormido nada. Desde luego que hay mucho más para ver, incluso puedes comprar una entrada por 10 euros si vuelves en las dos semanas siguientes. Pero para nosotros ha sido suficiente, hemos pasado un día agradable.
De camino a la salida pasamos por el acuario. Es bastante grande. No nos recreamos mucho, pero también me gustó bastante. Igual que en el de Barcelona, pasamos por un túnel rodeado de agua, en que había de todo. Vimos tiburones, mantas raya ….
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Pensamos ir a pasear por el centro del Puerto de la Cruz. Le decimos al bicho que queremos ir a la Plaza del Charco. Pero está todo en obras y casi que damos vueltas en círculo. Le decimos al bicho que nos busque otra ruta... cuando vemos una indicación para la autovía comentamos que total en el Puerto ya hemos estado (la primera vez que vinimos a Tenerife nos alojamos aquí) y que mejor nos vamos yendo.
Decidimos entonces, sobre la marcha, ir a La Orotava, que no hemos visto antes. Hacemos una visita rápida rápida, ni fotos tenemos, y nos volvemos a la autovía. No recuerdo entonces que por allí hay un mirador muy famoso, ni tampoco vemos ninguna indicación. Al mirador que sí vamos es al de Garañona, que está un poco más adelante, en El Sauzal.
Cuando llegamos, vemos que hay un tramo de escaleras para entrar, pero total sólo vamos a estar un momento, así que cogemos a las peques en brazos y entramos. Hacemos unas cuantas fotos, tanto a la costa cómo al interior del mirador, que también es agradable, con muchas plantas. Vemos que no es sólo el trocito de la entrada, sino que bordea la costa, pero hay más escaleras, y la peque peque se ha quedado dormida, así que la visita ha sido corta, pero nos vamos.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Al marcharnos, ya en el coche, me fijo en que hay más entradas, y desde fuera me parece ver que la última no tiene escaleras, que hay una rampa, pero tampoco lo puedo asegurar.
Y enfilamos ya para el Sur, las indicaciones del enlace con la autovía del Sur tampoco son excepcionales, pero esta vez lo conseguimos a la primera
.
Y nos vamos directos para el hotel, que la peque se ha despertado y se pasa media hora berreando, no quiere chupete, ni agua, ni galletas ....
Después de mil años conseguimos salir a desayunar. Ya es el tercer día y empezamos a afinar la distribución del trabajo. En cuanto llegamos voy a por leche con cola-cao en un bol, agua fría, cuchara grande y muuuchas servilletas. Cuando llego la grande ya está con el babero puesto (aunque ha mejorado mucho, si come sola lo necesita un poco), y la peque roe una galleta (ya ha desayunado en el apartamento) y mientras el papi prepara la leche con galletas, me voy a por mi primer desayuno (es lo que tienen los hoteles, que desayuno dos veces, una “salada” y otra “dulce”. Menos mal que con tanta cuesta hago ejercicio, y cuando vuelva aún conseguiré entrar en los pantalones). Mientras yo desayuno el papi va a por su primer desayuno, cuando viene yo enseguida voy a por el segundo, … vamos, que casi ni nos vemos. Para el desayuno, aún, pero desde luego para una cena (al menos para una cena sin peques) yo prefiero mil veces “servido en mesa”.
Ya de vuelta a la habitación preparamos la mochila y nos vamos rumbo Norte

Llevamos navegador, pero como vimos al llegar que los enlaces en la autovía estaban en obras pensamos que no nos va a servir de mucho. Pero no importa, porque vamos al Puerto de la Cruz, y estando en un sitio tan turístico, eso tiene que estar perfectamente señalizado. Ilusa …
Debemos estar ya cerca de Santa Cruz, y vemos una salida con la indicación, en amarillo “Conexión Norte, TF-2, 1000 m”. Conexión norte





Empezamos a pensar un poco mal del que haya señalizado eso, pero continuamos, qué remedio, hasta que vemos otra indicación de la dichosa conexión Norte. Cuando llegamos a la rotonda, otro letrerito amarillo nos informa, muy amablemente, que el acceso está cortado, y que la conexión Norte se debe realizar por Añaza. Claro!! si en Añaza hemos estado mil veces, cómo no se nos ha ocurrido antes



Pero no hay que desesperar, que más adelante vemos una indicación para Añaza

Así que mi marido, con muy buen criterio, sigue para el Sur, y cuando puede hace un cambio de sentido, y volvemos a salir por “Conexión Norte, TF-2, 1000 m”. Mira que si al final no es por ahí...
Dedicamos un buen rato a despotricar contra los iluminados que diseñan las señalizaciones en las obras, … y ponemos el navegador. Cuando vemos la salida del Puerto de la Cruz, el bicho dice que continuemos. Yo dudo, porque estoy acostumbrada a que cuando hay más de una salida ponga algo más, tipo “Puerto de la Cruz Sur”, y en el tramo central siga indicando Puerto de la Cruz (supongo que me fijo en estas cosas porque estoy mosqueada, como copiloto, y además con navegador incluído, no estoy dando para nada la talla).
Más adelante encontramos la salida para La Orotava. Y yo me mosqueo, irá bien este bicho?? a ver dónde piensa mandarnos … pero seguimos y ahí está otra vez el Puerto de la Cruz, y además el Loro Parque, así que hago caso omiso al navegador y nos metemos por ahí. Está todo en obras, y damos un montón de vueltas hasta que por fin llegamos al parque. Buffff (es que tenía que haber hecho caso al bicho). Hay un señor en la puerta con un cartelito rojo de “completo”, y siguiendo adelante la calle está cortada. Ayyyyyy. Damos la vuelta y le enseñamos la tarjeta de aparcamiento, y nos dice que hay dos plazas al lado de la entrada, así que nos deja pasar. Eso sí, previo pago de 2,40 €. De las dos plazas sólo hay una libre, pero al menos podemos aparcar.
La entrada cuesta 31,50 € por adulto, las peques no pagan porque son menores de 6 años (aunque ni siquiera nos preguntan por la edad de la mayor, yo pido dos de adulto y eso me dan).
Lo primero que hacemos al llegar al parque es llevar a la mayor al lavabo. Hay un lavabo de discapacitados tanto en el aseo de hombres como en el de mujeres, así que me voy con ella, y el papi y la peque nos esperan fuera. Para ser de discapacitados, el baño es minúsculo, y no cogemos la cría, la silla y yo. La señora de la puerta, muy atenta ella, me dice que no me preocupe, que ella se hace cargo de la silla (desde luego que fue muy atenta, pero en este y en todos los baños hay una señora con una sonrisa, un manojo de papel y una bandejita con monedas y un discreto cartel en el que pone “gracias”).
La cría se agobia un montón, además de pequeño el baño es oscuro y el pipi no quiere salir (con las vicisitudes de los pipis de mi hija también podría escribir un diario). Al cabo de un rato, con la misión incumplida nos vamos para fuera, que hasta el papi ya nos venía a buscar. La señora de la bandeja + cartelito nos dice en qué sitios están los aseos de discapacitados más grandes, y le dejamos una propinilla.
Desde luego el baño tenía dos barras a los lados del inodoro, pero aparte de eso de verdad que no me imagino una persona en silla de ruedas manejarse sóla ahí dentro. Que haya una rampa no significa que un sitio sea accesible, porque puede tener una pendiente terrible, ni que haya un ascensor que puedas subir con tu silla, porque algunos son súper estrechos, o con puertas abatibles.
En el puente nos dan un mapa, con indicación de las diferentes atracciones, y con los horarios de los espectáculos. El tema de los loros pensamos que puede asustar a la cría, y nos decidimos por los acuáticos.
Realmente el sitio es bonito, pasamos por un puente sobre un gran estanque, por una especie de bosque, … todo está muy cuidado. Mientras enfilamos para el pingüinario hacemos como todos los papis, enseñarle todo lo que vemos a las peques, y consiguiendo, con mayor o menor fortuna, que se vayan interesando por lo que ven.
Después de una subida que no tiene nada que envidiarle a las de Costa Adeje, llegamos al pingüinario. Subimos por una rampa mecánica hasta el interior. Los pingüinos están en una gran cúpula de cristal, con hielo y agua, y va “nevando” dentro. Hay una pequeña pasarela mecánica que nos pasea por todo el recinto (hay que ser gandul!). Sacamos a la mayor de la silla y la pegamos al cristal. Está encantada!!! Uff, menos mal, los bichos le han gustado mucho, y se dedica a explicarle a su hermana todo lo que ve (bueno, creo, que cuando se emociona no se le entiende nada). Lo que ninguna de las dos acaba de ver claro es que las estrellas de mar que les enseñamos sean como Patricio, el inseparable de Bob Esponja, y nos miran con cara de “Pero que me ejtás contando???”
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Salimos del pingüinario y vamos viendo diferentes animales, monos, tigres, tortugas gigantes (la peque tampoco ve nada claro lo de las tortugas, que en su clase tienen a la “tortuga ballaruga” que mide menos de 10 cm, y ese bicho tan grande cómo va a ser una tortuga).
Llegamos algo tarde al espectáculo de los delfines, y ya no podemos entrar, así que pensamos que mejor vamos a comer algo. Sobre las dos empiezan las orcas, a ver si tenemos tiempo... Comemos unos bocatas y pedimos para las peques unos biquinis, que se quedan en sandwich de jamón y queso
(Como la peque peque come de todo, no he traído nada para ella, pensaba encontrar unas croquetas o algo pero ya hemos estado en 2 sitios antes y nada, o sea, que al final toca bocata o nos darán las tres y no habremos comido.
Cuando acabamos de comer enfilamos para las orcas, está arriba de todo. Allí una chica nos dice que tenemos que dejar las sillas en la entrada. Le comentamos que la silla de la mayor es adaptada, y nos dejan pasar, nos dice que hay una zona reservada en la primera fila, pero donde no nos mojaremos.
Entramos en la zona, es bastante grande, vaya cacho piscina!!!!, y nos sentamos en esa fila, señalizada en cada silla con el simbolito universal de la movilidad reducida. El resto de la fila, incluso la segunda o tercera y las del “nivel inferior” están señalizadas como “zona húmeda” (y vaya remojones que les daban las orcas a los que estaban allí...).
Sacamos a la peque de la silla y nos sentamos los cuatro. Luega llega otra familia con un chico con la pierna escayolada. Luego vienen 3 más y se sientan. Resulta curioso cómo el simbolito de marras puede llegar a ser tan invisible. No les dicen nada, pero cuando llega otra familia con una silla de ruedas les hacen marchar: “disableds only”. No se lo toman bien, porque ya está casi todo lleno, pero se van.
En el espectáculo hay cuatro orcas, imagino que una de ellas macho, porque era de un tamaño considerablemnte mayor. La peque grande está asustada agarrada a su padre y a la baranda, y se lo mira todo de reojo, debe pensar que ese bicho se la come de una tacada (es que cuando vienen “a saludar” estamos muy cerca. Sin embargo la peque peque está encantada, aplaude todo el rato y no para de gritar “avo, avo”. Incluso se asoma para ver por delante de la prominente barriga de su vecino de asiento las orcas que están en ese lado.
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El espectáculo ha sido muy ameno, muy bien montado, con música, vídeo …
Salimos de allí y empalmamos con el espectáculo de los delfines. Cuando entras allí te quedas parado, aquello parece una charca en comparación con la otra piscina. Desde luego la peque grande está más tranquila, parece que estos bichos no se la van a comer..., incluso se lo pasa bien. Aunque la piscina sea más pequeña, el espectáculo está muy bien, aunque no sea tan moderno como el de las orcas.
Aquí no conseguí hacer una foto decente.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Y desde allí casi corremos para llegar al espectáculo de los leones marinos, que es muy divertido.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Y como ya llevamos allí un buen rato, casi cuatro horas, decidimos irnos ya, la peque denota ya síntomas de cansacio, no ha dormido nada. Desde luego que hay mucho más para ver, incluso puedes comprar una entrada por 10 euros si vuelves en las dos semanas siguientes. Pero para nosotros ha sido suficiente, hemos pasado un día agradable.
De camino a la salida pasamos por el acuario. Es bastante grande. No nos recreamos mucho, pero también me gustó bastante. Igual que en el de Barcelona, pasamos por un túnel rodeado de agua, en que había de todo. Vimos tiburones, mantas raya ….
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Pensamos ir a pasear por el centro del Puerto de la Cruz. Le decimos al bicho que queremos ir a la Plaza del Charco. Pero está todo en obras y casi que damos vueltas en círculo. Le decimos al bicho que nos busque otra ruta... cuando vemos una indicación para la autovía comentamos que total en el Puerto ya hemos estado (la primera vez que vinimos a Tenerife nos alojamos aquí) y que mejor nos vamos yendo.
Decidimos entonces, sobre la marcha, ir a La Orotava, que no hemos visto antes. Hacemos una visita rápida rápida, ni fotos tenemos, y nos volvemos a la autovía. No recuerdo entonces que por allí hay un mirador muy famoso, ni tampoco vemos ninguna indicación. Al mirador que sí vamos es al de Garañona, que está un poco más adelante, en El Sauzal.
Cuando llegamos, vemos que hay un tramo de escaleras para entrar, pero total sólo vamos a estar un momento, así que cogemos a las peques en brazos y entramos. Hacemos unas cuantas fotos, tanto a la costa cómo al interior del mirador, que también es agradable, con muchas plantas. Vemos que no es sólo el trocito de la entrada, sino que bordea la costa, pero hay más escaleras, y la peque peque se ha quedado dormida, así que la visita ha sido corta, pero nos vamos.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Al marcharnos, ya en el coche, me fijo en que hay más entradas, y desde fuera me parece ver que la última no tiene escaleras, que hay una rampa, pero tampoco lo puedo asegurar.
Y enfilamos ya para el Sur, las indicaciones del enlace con la autovía del Sur tampoco son excepcionales, pero esta vez lo conseguimos a la primera

Y nos vamos directos para el hotel, que la peque se ha despertado y se pasa media hora berreando, no quiere chupete, ni agua, ni galletas ....