Salimos sobre la 01:00 del Viernes 24, he hicimos tres paradas en el camino para estirar las piernas y tomar algo, yendo la peque todo el camino dormida, excepto cuando parábamos para estirar las piernas.

Sobre las 08:45 llegamos al parking de largas estancias, recogimos el ticket en la entrada, dejamos el coche, nos fuimos otra vez a la entrada del parking.

Sobre las 9:00 cogimos el mini bus que nos lleva a las diferentes terminales. La mascarilla era obligatoria en este transporte.

Llegamos en menos de 10 minutos a la terminal 1, y nos fuimos directos a los mostradores del 141 hasta el 145, que es donde factura la compañía IBEROJET.

Como no abrían hasta las 11:00, nos fuimos a unos asientos que había al lado para estar sentados mientras abren.

Sobre las 10:30 empezamos a ver como se iba amontonando la gente, pero en cuestión de minutos, a la cola no se le veía el final. Cuando nos pusimos a la cola, nos dimos cuentas de que la gente de dos vuelos, se habían juntado en la misma cola, ya que los habían puesto en los mostradores que están a continuación de los de Iberojet, creándose dicha bola. Cuando pudimos facturar la maletas eran ya las 13:00.

Nos dirigimos hacia el filtro de seguridad, para luego pasar por el control de pasaportes.
Como era ya tarde, nos fuimos directamente al Burger King, que está al final de la terminal 1 hacia la derecha. Como ya sabíamos de otras veces, los precios no son los mismos que los BK que hay fuera. Nos pedimos dos menús y uno de patatas con Bacon y queso para la peque, ya que un menú era muy grande para ella.
Sobre las 13:45 nos dirigimos a la puerta de embarque A16, ya que a las 14:00 teníamos el embarque.

Ya había una gran cola cuando llegamos. Cuando abrieron el embarque, informaron que primero pasaban los de los asientos del final del avión, e iban metiendo desde el final hasta el principio, que fuimos los últimos.
El avión era un Airbus A350. No dirigimos a nuestros asientos y guardamos las maletas de mano. En cada asiento nos encontramos una bolsa con una pequeña almohada y una manta.

A las 15:00 despegamos. (Puntuales)


A las 17:30 nos dieron de comer, y podíamos elegir entre un plato de pasta, aderezada con verduras, o arroz con carne. Iba acompañada de un pequeño pan, y un bizcocho. De bebida te ofrecen Coca-Cola, Fanta, zumos, vino o agua. Después de comer te sirven un café. El arroz con carne no estaba mal, pero la pasta… uff era difícil tragarla.





Como en el avión tenia pantallas individuales, cada uno se podía poner la película que quisiera, jugar a juegos solo o con alguien del avión, ver documentales, o simplemente ver el mapa del trayecto.
Mientras tanto, y entre cabezazo y otro cabezazo, el vuelo iba perfectamente, sin turbulencias ni nada que comentar. Un vuelo perfecto.
Más tarde nos dieron la declaración de aduanas (uno para los tres) y el registro de entrada (uno para cada uno), para que lo rellenáramos antes de llegar a Cancún.
En medio del vuelo, pasaron con la venta a bordo, donde compramos dos cartones de Fortuna, por 24.00€ cada uno. Tirado. Antes los comprábamos en el Duty Free del aeropuerto de Barajas, sobre unos 35 – 38 euros, pero como en el viaje anterior, en el avión lo vendían entre 22 y 26 euros, esta vez no compramos ninguno en el aeropuerto.
Sobre las 22:00, nos pusieron una merienda que constaba de un pequeño bocadillo de jamón y queso, y de bebida un refresco, zumo o agua.
A las 01:00 (hora española), 16:00 (hora mexicana), aterrizamos en Cancún. Un vuelo perfecto, con pocas turbulencias, pero flojas de intensidad.
Entramos directamente en la terminal de llegadas, y recorrimos un largo pasillo hasta llegar a la zona de pasaportes, donde tuvimos que entregar el registro de entrada de cada uno, dándonos una parte, que tendríamos que guardar hasta volverlo a entregar a la vuelta, y la declaración de aduana. Después pasamos a buscar las maletas, donde estuvimos cerca de 1:30 horas esperando las maletas, ya que iban saliendo de poco a poco, como nunca nos había pasado, y la gente estaba desesperada.
Cuando las recogimos, salimos directamente de la terminal sin que nos revisaran las maletas, notando de golpe el calor pegajoso y agobiante. Mi mujer, después de tantas horas de vuelo, y estar en tierra tanto tiempo esperando las maletas, y sin poder fumar, le fue insoportable, encendiéndose el cigarrillo justo en la puerta de salida. Salimos hasta donde estaban los diferentes turoperadores, donde encontramos al representante de Iberojet, que nos indicó a que autobús nos teníamos que montar, que iba a ser el 108, que estaba casi al final del aparcamiento de autobuses.

Sobre las 20:00 estábamos en el autobús, dejándole las maletas al chofer y nos montamos en el bus que se estaba fresquito, no antes sin que mi mujer se fumara otro cigarro. La pobre estaba desesperada.
En el autobús nos montamos viajeros de dos hoteles, siendo el nuestro el último. Durante el recorrido, te van dando explicaciones sobre la zona donde vamos a estar, y todo lo que podemos hacer. También nos informaron de que sobre las 09:00 tenemos una reunión en el teatro del hotel, para indicarnos el horario de salida, pero como siempre, es para vendernos las excursiones, que por supuesto nos recomiendan reservarlos con ellos, ya que es muy inseguro hacerlo con otros. Como siempre, la peque se quedó frita.
Llegamos al hotel a las 21:30, y cuando entramos por el acceso de seguridad del hotel, encontramos una avenida llena de casas y edificios, hasta llegar a otro acceso de seguridad, que era ya el del hotel.

Cuando bajamos, nos indicaron que dejáramos las maletas todas juntas y no fuéramos a la recepción para registrarnos. Hay dos recepciones, el Riviera Maya a la izquierda y Mayan Beach a la derecha, en esta última nos dijeron que nos teníamos que registrar. Este proceso fue rápido. Después de firmar el registro, y ponernos las pulseras, nos indicaron que nuestra habitación era la 1306, y estaba en la villa Ek-Cham, en el lado derecho del complejo, en la planta baja.

Nos entregaron dos llaves y tres tarjetas de toallas, informándonos que si perdemos una toalla teníamos que pagar 20$.
Nos entregó un plano del hotel, donde nos indicó donde se situaba nuestra habitación, la piscina, el buffet, y la zona de restaurantes, y al reverso hay publicidad del su Spa y del delfinario que hay en el propio hotel. Sobre el tema de restaurantes, nos indicó de que teníamos derecho a tres restaurantes temáticos, pero que tendríamos que reservarlos en cualquiera de los puesto Concierge que hay repartidos por todo el complejo. Y por último nos indicaron los pasos para darnos de alta en el wifi del hotel.


Sobre las 22:00, el maletero nos cogió las maletas y las subió a un cochecito, donde nos montamos para que nos llevara hasta nuestra habitación.

Cuando llegamos a la habitación nos dejó las maletas dentro, no antes de irse, explicarnos las diferentes comodidades de la habitación, dándole al maletero 10.00€ de propina.
Sobre la habitación dejare el comentario para más adelante.
Dejamos las maletas y nos fuimos directamente al buffet “Tulum” que está entrando por el lobby del Riviera, y que horario en las cenas es de 19:00 a las 22:00, y nos están esperando. El buffet tiene una amplia zona de mesas, y un larguísimo mostrador con la comida, estando en el centro del mostrador, la cocina para la comida que se hace en el momento. Tiene una gran variedad, y con una constante reposición de los alimentos.
Sobre las 23:00, después de cenar, nos fuimos directos a la habitación, ya que estábamos agotados, y no teníamos fuerza ni para dar una vuelta.
A las 23:30 ya estábamos acostados y duchados, deseando que amaneciera, para comenzar el viaje deseado por mi peque, y por supuesto nuestras vacaciones.