Nos preparamos para la larga etapa de hoy: íbamos a caminar 25 kms. y no sabíamos si estaríamos a la altura... Pero el día empezaba con otra sorpresa, el propietario del alojamiento quería mostrarnos parte de su reserva de ciervos y nos acercó hasta ellos en su coche. Había bastantes ejemplares y nos explicó bastantes cosas sobre ellos. Él era un gran cazador, un gran bailarín, un gran pescador, ese señor sabía de todo y no paraba de hablar!

Finalmente iniciamos nuestra ruta a través de espesos bosques, refugios y por fin llegamos a la civilización: Schwarzenberg. El hotel, otra sorpresa agradable, repleto de gente pero con un espacio wellness y piscina que vale la pena disfrutar, lástima no haber llegado un poco antes... Vistas al río y varios restaurantes donde escoger nuestra cena, y para rematar el día, luego el cocinero, pasó mesa por mesa a saludarnos.
