El día de la vuelta a la zona oeste. Durante toda la semana estuvo planeando este día de vuelta con varias opciones. Teníamos que hacer alrededor de 500 km en coche para llegar a Keflavik donde pasaríamos la última noche antes de coger el avión temprano al día siguiente, así que teníamos que ocupar el día, sabiendo que había horas de conducción por medio. Así que nos levantamos a una hora normal, desayunamos y al coche, nos salió un día lluvioso pero no fue problema para conducir hasta el oeste. La idea era llegar a la península de Reyjkanes para visitar el volcán Fagradalsfjall que había cesado su erupción el agosto pasado, por tanto tenía que estar aquello fresquito fresquito, o más bien, calentito.
El camino en coche se hace deprisa, la limitación es 90 en todo el país pero perfectamente se puede correr un poco más, 100 o 110, me fijé y solo vi dos radares, uno saliendo de Reyjkavik y otro en Selfoss, son radares fijos, en mitad de la nada no hay radares móviles.
Sobre las 13.00 llegamos al volcán, está bien indicado para llegar aunque con GPS no hay pérdida. Hay un parking de pago, no hay vigilancia pero se paga a través de web con el QR. El precio estándar de todos lo parkings. Puedes pensar que aparcar en un descampado, es caro etc, luego piensas en todo lo que han arreglado para poder visitar el volcán y dices, bueno, bien pagado.
Avanzando unos metros hay un poste de señalización, marca las tres opciones posibles, la vista desde la base que está muy cerca, la base es tocar la lava en el punto donde dejó de moverse, la vista desde encima de la montaña, a unos 2,5 km y la vista más cercana al cráter, a unos 3,2.
Optamos por la de 2,5 km que yendo a la marcha y parando ronda sobre los 40 minutos, el terreno es empinado y depende de las personas se puede hacer largo. Desde ese punto es más que suficiente para contemplar la majestuosidad de la erupción, la lava, el cráter. Arriba estuvimos como 20 con las maravillosas vistas, pero hacía algo de viento y chispeaba así que optamos por bajar a la base. La bajada son alrededor de 25 minutos hasta la base y eso si que es espectacular. Puedes tocar la lava solidificada, sentarte en ella, caminar por encima! es impresionante, eso sí, hay carteles de prohibido subir encima de ella, aunque no hay nadie vigilando hay que tener cuidado porque en algunos puntos aun humea, por lo que puede ser peligroso tanto quemarse como inhalar gases. Disfruté como un enano la visita al volcán.
Comimos sobre la marcha en el coche de camino a nuestra siguiente visita, había reservado a las 15.30 en el spa Sky Lagoon en Reyjkavik por lo que teníamos alrededor de 60 km de coche, más o menos una hora. En la ruta hasta Reykjavik cruzamos la península de Reykjanes, un parque natural espectacular, en el que se mezclan lagos con arenas negras, montañas verdes y marrones, son espectaculares las vistas.
Nos dio tiempo a llegar y realmente disfrutamos un montón la experiencia. Sky Lagoon es un spa al exterior, donde el agua caliente de manera natural sale de entre las piedras, puedes estar relajándote viendo el mar o tumbado en una piedra caliente. Ese día fue flipante porque estaba lloviendo, la experiencia fue magnífica. Puedes estar el tiempo que te dé la gana pero ya te digo que con una hora al remojo hay más que suficiente. Es más económico y menos turístico que Blue Lagoon que vale bastante más dinero, este nos costó unos 13980 isk que son 98 euros los dos, con toalla etc. Está en pleno Reykjavik por lo que al acabar puedes darte un paseíto y aprovechar el día, nosotros fuimos a visitar un gimnasio de Crossfit ya que allí entrenan figuras mundiales y es una de mis aficiones.
Con la tarde echada nos fuimos para Keflavik a devolver el coche, teníamos que devolverlo a las 20.30 y llegamos a hora, la entrega es simple, dejas aparcado entre unas líneas y dejas las llaves dentro. ¿Todo bien?, ¡Todo bien! Pero ojo, ahí es donde viene el truco. Después lo cuento con detalle.
En la parada de buses del aeropuerto hay uno que va directo a Keflavik, en 15 minutos bajamos en la parada que hay justo en frente del alojamiento.
ByB Guest House
102 euros la noche, con desayuno y baño compartido. La verdad no soy yo mucho de compartir nada, de hecho no me gustó esta experiencia, pese a que la habitación al final era lo que necesitaba, dos camitas y una mesita, el baño se compartía con toda la planta y bueno, lavarse los dientes, un pipi y poco más, no entro en detalles de lo que haría tranquilamente. El desayuno igual, saca de la nevera o los armarios lo que quieras y te lo pones, nada de todo bien expuesto.
Lo único bueno que tiene es que hacen shuttle al aeropuerto de manera gratuita y puntual aunque no lo usamos, ahora cuento la odisea.
Ya en la habitación tras descargar trastos, recibo un email de Blue Rental, acababan de realizar el chequeo del coche que había dejado, habían descubierto una abolladura en la aleta delantera izquierda producida supuestamente por la apertura de la puerta por el viento y me pedían 2300 euros de reparación ya que pese a todos los seguros que había contratado, esos daños nunca están cubiertos. Estaba ya en el hotel, de noche, podía llamar por teléfono pero mi inglés en ese momento no era el indicado para tener una disputa telefónica con la operadora de la empresa reclamando así que opté por enviar un email a la empresa principal Reyjkavik Cars y otro a Blue Car quejándome de la situación ya que en ningún caso esos daños los había producido yo ni estando el coche en mi poder. Me contestaron diciendo que preguntarían a la empresa por lo sucedido.
Día 7
Así que saliendo mi vuelo hacia Londres a las 11.30 decidí plantarme sobre las 9 en el aeropuerto para hacer la reclamación en Blue Car. Estuve toda la noche sin dormir pensando en cómo defender mi argumento en inglés y qué tipo de conversación iba a tener y por supuesto, sufriendo por el hecho de que me pedían 2300 euros, un pastizal, más o menos lo que me había gastado en el viaje.
Desayunamos temprano y cogimos el autobús hacia el aeropuerto, llegamos enseguida y entré en recepción, me dijeron que tenía que demostrar yo que el coche ya estaba así, por tanto se me ocurrió enseñarles una foto del coche que le hice por casualidad, en la que la abolladura estaba hecha, así como explicarle que el tiempo en Islandia esa semana fue fantástico, ni viento ni nada. El chico me cogió el móvil y en la info de la foto comprobó que estaba echada el día siguiente de recoger el coche, con eso le sirvió y me dijo que pasaría esa información al departamento de alquileres para que no me cobraran ese importe ya que reconocía que estaba hecho con anterioridad.
En ese momento reclamé un documento en el que dijera que estaba exento de pagar cualquier cifra y me lo expidieron tal cual. Poco después me llegó un email de sendas compañías que me exoneraban de pagar la cifra reconociendo el error. Los tuve guardados durante semanas por si acaso.
Con eso aprendí que pese a que tengo experiencia en alquilar coches en el extranjero, nunca nunca acabas de dejarlo todo atado, a la próxima, revisiones, fotos, chequeos junto a los operarios etc.
Puedo asegurar que no hice yo los daños, pero tuve que modificar la info de la foto hecha a mitad de semana para que colara y pareciera hecha el día posterior a recibir el coche, que si no, me como los 2300.
Ya más tranquilo, porque los nervios se me comían debido a la impotencia y las ganas de llorar que le entran a uno, empezó la pequeña odisea para volver a España, primero a Londres y luego con el tiempo justo para coger el avión para llegar a Valencia.
Aun después del susto final, una experiencia irrepetible.
Te mando unas estrellitas bien brillantes. 