Me meto en la cama a las 7:00 de la mañana a ver si puedo dormir hasta las 9:00, pero no puedo con los nervios de todo lo que tengo que preparar.
He perdido mucho tiempo en el bus y tengo que quedarme otra noche en Pakse y salir por la mañana al siguiente destino. Miro el Booking para reservar otra noche allí, y no hay. Arrrrgggggg, problemas. Hablo con la gerente, que era muy cachonda y casi tan hiperactiva como yo. Me dice que no me preocupe, que ya me mete en algún sitio, donde duermen los del staff. Madre del Amor Hermoso... pero eso va después..
Me tomo un café triple y me voy a rentar la moto en el sitio más hablado de Pakse. Un francés que no me gustó desde que lo vi, una fila de un montón de gente.... fuera, vámonos a otro lado.
Desayuno y vuelvo al Hostel, y reservo con la gerente cachonda tanto la moto como el viaje de doce horas del día siguiente. Encima, duermo donde el staff, solito, ya que la primera noche, eran literas. Yo todo contento, aún no lo había visto..
Me voy con mi nueva moto a ver las tres más famosas cascadas. Allí, en Pakse, se hace otro loop, el Loop de Bolaven Plateau. Normalmente se hacen dos días mínimo, pero yo ya voy pillado de tiempo, estoy sin dormir, estoy un poco hasta los hue.... de tanta moto, y con un día bien aprovechado, bastará.
La primera está a unos 40 minutos de Pakse. Son dos cascadas gemelas, con mucha caída, aunque al ser temporada seca, no llevaban mucha agua. Allí también hacen una tirolina bastante extrema, que pasa muy cerca de los saltos de agua. Está muy chulo el sitio, pero allí no te puedes bañar, y yo necesito espabilarme como sea, así que siguiente destino.
La segunda, está a pocos kms, es la que más me gustó de las tres. Tiene unos paisajes espectaculares, miradores, escaleras, una caída impresionante y te puedes bañar!!! No se bañaba nadie, pero yo ni me lo pensé. Estaba fría la jodia, pero al verme a mi, ya si se animó el cotarro y se metieron un puñao de chinos.
La tercera, en el lado contrario de la carretera, la hice volviendo a Pakse. Allí no había nadie, tres chavales, así que me bañé e intenté dormirme encima de una gran piedra al sol, al menos tuve un momento muy relajado y daría alguna cabezadilla. Supongo que no irá casi nadie, porque el camino es horrible, no creo que por allí pudiese pasar ningún bus.
Ya zombie total, me vuelvo para Pakse, pues quiero ver la puesta de sol sobre el Mekong. Puente para arriba, puente para abajo, por ahí dando vueltas con la moto hasta que veo el sitio ideal. Precioso, como todos los atardeceres sobre ese río.
Ya de nuevo en el Guesthouse, descubro mi nueva suite. Ropa para vender apiladas, toallas, sábanas, armarios a rebosar, cacerolas, las bragas y los cosméticos de las trabajadoras, de todo había allí, pero yo estaba tan cansado, que me pareció un lugar cojonudo, todo solito, para roncar como un Barreiros.