Andando llego hasta la entrada de la cueva. Llego el segundo, pues abren a las ocho, y quien estaba ya allí?? El alemán!! Genial, porque los botes son para dos. Pasamos totalmente a oscuras, un pasote el silencio allí dentro, no había más que nuestra barca. La cueva es inmensa y el recorrido por el río subterráneo, es de 7 kms. Hacen un par de paradas para que veas estalactitas y los bichos que viven allí, en oscuridad total. Tu vas viendo, porque con la entrada, algo menos de 6 dólares, te dan una linterna frontal.




Recojo las cosas del Guesthouse y salgo a toda leche, quiero estar en Thakhek temprano para coger un bus nocturno y tengo casi 200 kms. Me digo que no voy a parar, más q para repostar, pero es imposible.
Aún así, después de una carretera general infernal, atestada de camiones, obras, tierra y piedras saltandome a la cara, llego a Thakhek a las 15:30, con más mierda que el palo de un gallinero.
Le digo al de la moto que si me lleva a la estación de buses q está retirada, y si, pero por algo más de dos dólares. Ni tuk tuk ni nada, los dos en una moto, con la mochila y sin cascos.
El bus salía a las cinco de la tarde, a las siete y media, más cabreado que un mono y el único turista allí, llega el bus hacia Pakse.
