Salimos en dos coches, ya que esta vez nos acompañan mis suegros, mi madre, los peques y Bruster (nuestro chiguagua), rumbo a Braga, para que conozcan esta bonita ciudad, así como Oporto y la zona monumental de Guimarães, que Olga y yo ya conocemos de previos viajes.
Llegamos 4 horas y 15′ minutos después, tras un tranquilo viaje por tierras gallegas, ría de Pontevedra, Tui, etc, al hotel de Braga, en donde tenemos 3 habitaciones reservadas (142€, tasa turística incluida) en el Residencial Bragashopping, totálmente céntrico, junto al parque de la Avenida Central, y que tienen un acuerdo con el parking del centro comercial (0,80 cts / hora) al que se accede por la Rua de Santo André. Hay que recordar que aquí es una 1 menos que en España.
Tenemos comida de sobra, empanadas, tortilla, embutidos, postres, yogures etc etc, ergo cenamos todos juntos en una habitación, ya que son bastante grandes:

La habitación de la abuela

Todo Delicatessen
Es un poco caótico el hecho de que el hotel esté dentro del propio centro comercial, ya que hay que buscar el ascensor que te lleva al hotel y cuando cierran el centro comercial es un poco lio el poder salir y entrar del mismo (hay que tocar un timbre para entrar y que te abran una verja metálica). Además hemos traído a Bruster de incógnito, ya que no admiten mascotas, pero como es tan pequeño y no hace ruido, nos acompaña muchas veces, está mejor educado que muchos turistas…

Paseando a Brus por el parque.
Basílica dos Congregados

Me vuelvo a la habitación, tras tocar al timbre y abrirme la verja del centro comercial, y nos vamos todos a dormir que ya es tarde.
