El vuelo directo Madrid-Heraklio fue comodísimo y pudimos dormir bastante. Confiaba en ello y me aventuré a recoger el coche en el aeropuerto a las 4 de la mañana para dirigirnos a Chania, el destino más lejano de nuestro itinerario. El chico de Monza car rental nos entrega nuestro coche y, a pesar de ser de noche, está todo fenomenalmente indicado para dirigirnos a Chania. El trayecto dura algo más de 2 horas, pero hacia la mitad del camino tenemos que hacer una pequeña parada para dormir un poco y poder continuar conduciendo. Al despertar es de día. Estamos deseando llegar a Creta Vitalis, así que continuamos nuestro viaje.
Al llegar al hotel sentimos que estamos una vez más en la auténtica Grecia. Son las 8 de la mañana y nos recibe el dueño del hotel, indicándonos que aún no está disponible nuestra habitación. Sin embargo, nos ofrece pasar al comedor a desayunar. ¡Menudo desayuno! Frutas, zumos, ensalada dakos, quesos griegos, yogur griego, huevos revueltos, cereales, bollería… Lo tomamos en la terraza y nos sabe de maravilla. El recibimiento no ha podido ser mejor.
Es pronto pero el desayuno nos ha dado mucha energía, por lo que nos ponemos la ropa de baño y nos disponemos a conocer la península de Akrotiri: playas y monasterios.
Empezamos por la famosa playa de Seitan Limani, pues tengo entendido que es la más turística y queremos llegar allí cuanto antes. A pesar de ser pronto, hay unos cuantos coches aparcados en el parking. Desde arriba se ve espectacular, con sus aguas azules turquesas; estamos deseando estar ahí. Hay que bajar andando por un camino bien señalizado en la montaña; las cabras nos hacen compañía hasta la misma playa. Al ser una cala pequeña, cuesta encontrar una zona solitaria, pero damos con un rinconcito en el que estamos tan a gusto que no nos movemos de allí en toda la mañana y parte de la tarde. Por suerte, además del gran desayuno, nos hemos llevado algunos hojaldres y quesos para picar.
De allí nos vamos directamente a conocer los monasterios, comenzando por Agia Triada, el más grande de todos los monasterios de Creta. Tiene un patio central y alrededor de este, dos capillas muy bonitas, cuya arquitectura tiene elementos del estilo renacentista veneciano y cretense. Estamos casi solas, solo nos acompaña un gatito que nos recuerda que estamos en Grecia. Se respira paz.
De Agia Triada nos dirigimos al monasterio de Gouverneto, a escasos minutos en coche (4 Kms). La arquitectura de este monasterio nos recuerda a la de un castillo en ruinas, pues solo conserva dos de sus cuatro torres, aunque los restos de las otras se pueden ver en el patio. Desde allí, seguimos un caminito por una explanada en busca del tercer monasterio: Katholikon, pero tras un paseo entre naturaleza, vemos que nos falta un ratito hasta llegar y decidimos regresar al hotel. Es nuestro primer día y todavía no nos hemos ubicado en la habitación, algo que deseamos.
Llegamos a Creta Vitalis, donde nos espera nuestra habitación, sencilla y muy agradable, con una terraza desde la que se percibe a lo lejos el mar. Tras organizarnos, nos preparamos para salir a conocer Chania, la capital del municipio, a la que tardamos en llegar unos 15-20 minutos en coche. Aparcar no resulta complicado y enseguida estamos recorriendo el centro de esta histórica y bella ciudad.
El casco antiguo tiene numerosas calles y plazas para pasear, con edificios antiguos y mezquitas. Allí se encuentra el puerto veneciano, rodeado de callejuelas, creando una zona de un ambiente único. Hay un montón de tavernas, algunas ubicadas en mansiones restauradas, con patios para cenar al aire libre. Me dispongo a buscar las que llevo anotadas en mi guía y finalmente nos decidimos por:
-Semiramis: mejillones saganaki, albóndigas de tomate, vino y refresco. 30€.
Excelente la comida y el ambiente. Damos un paseo cortito pues estamos cansadas. Chania nos ha encantado. Volveremos.
Yo lo combiné con Santorini 4 días y 2 días en Atenas para acropolizarme por tercera vez. ¡Vaya sitios!