Domingo 6 de diciembre:
Mañana de despedida del lago Atitlán. Esa noche y mañana por suerte no encontré ningún bicho desagradable.
Para seguir mi costumbre de los 2 días anteriores, me levanté pronto para hacer más fotos del lago Atitlán y los volcanes. ¡Espléndido paisaje!.

Fui a desayunar, eligiendo nuevamente un desayuno distinto. En este caso opté por la omelette vegetariana con patatas de desayuno, que iba acompañada de un pequeño plato de frutas, el té de canela y el saqül.

La omelette estaba deliciosa y las patatas de desayuno, que llevaban unas hierbas espolvoreadas”, en un nivel aún más superior. La omelette iba acompañada también de una salsa verde en una taza pequeña. No recuerdo de qué era.
En el check out, hice el pago de los desayunos, cenas y tasas.
A las 9:00 tenían que pasar a buscarme de la empresa Atitrans para llevarme hasta Antigua. Se retrasaron y tuve que pedir en recepción que llamasen a la agencia. Finalmente en torno a las 9:25-9:30 aparecieron por el hotel.
El viaje hasta Antigua fue por unas carreteras un poco “raras” durante la primera mitad del recorrido, puesto que pasamos por unas carreteras de montaña estrechas y llenas de curvas que en vez de llevarnos hacia una importante ciudad del país parecía que lo hacía hacia lo más recóndito del país. Incluso en un momento dado la carretera cruzaba un arroyo. Nos miramos todos los viajeros con cara de “por dónde narices nos estás llevando”. Recuerdo que pasamos por pueblos o ciudades como Godínez, Patzún y Patzicia.
Pensé que era imposible que tardásemos 2 horas en llegar a la ciudad de Antigua, pero ante mi sorpresa sí que lo hicimos tal y como estaba previsto. Pasamos por el Parque Central y empezamos a bajar por la 4ª Avenida hacia el sur, donde se encontraba mi hotel. Atravesamos varias calles con lo cual me quedó claro que mi alojamiento se encontraba bastante alejado del Parque Central, como aproximadamente a 1 km.
El hotel era bastante discreto por fuera. Un portón que estaba cerrado y un pequeño letrero en la pared que indicaba el nombre.

Una vez dentro sin embargo era bastante más vistoso. Tras las habitaciones comunes como el comedor y el salón, una galería cubierta con pilares junto a un estanque conducía a las habitaciones. Por lo que vi, al salón no le faltaba detalle de decoración y me entretuve haciendo unas fotos antes de salir a pasear, dado que faltaban varias horas para que pudiese entrar a la habitación.


Había artículos como textiles tejidos en telar de cintura, esculturas, vajilla diseñada a partir de las tallas de las ruinas del Convento Capuchinas, etc...
Paré a sacar dinero de un cajero en el hotel Porta Antigua y luego me dirigí hacia la iglesia de San Francisco.

La orden franciscana se instaló en los terrenos de la actual iglesia durante el siglo XVI. Progresivamente fueron construyendo las diferentes áreas del convento, no sin pocas vicisitudes, como descargas eléctricas por tormentas, incendios y terremotos. El terremoto de 1689 causó muchos daños, pero 3 años después comenzó la reconstrucción y poco a poco se fueron edificando la sacristía, el claustro bajo, el Salón General de los Estudios. Por encima de la gran sacristía se construyó una biblioteca.

La visita del área que ocupan las ruinas donde una vez estuvo este convento cuesta 35 quetzales para turistas internacionales. Luego de un paseo por la planta baja viendo los restos entre otros de la cocina o la zona de enfermería, subí a la planta de arriba donde una vez estuvo la biblioteca. En días soleados se puede contemplar una panorámica del volcán del Agua y Acatenango, pero no era el caso. Estaba muy nublado y sólo se veía la falda de los volcanes.

Por último entré a la iglesia una vez que la misa que se estaba celebrando había finalizado.

Pude observar por los alrededores cómo iba vestida la gente, sobre todo las mujeres.

Siguiendo por la I Avenida Sur y la II Avenida Sur en dirección norte, llegué al templo y convento de Santa Clara. La entrada cuesta 40 quetzales.

El templo y convento terminaron de construirse en 1705. Unos años después un terremoto destruyó todo el edificio y empezó a construirse de nuevo en 1723.


Destaca el claustro principal rodeado por una galería de arcos en 2 niveles. En el centro del patio hay una fuente tallada de piedra.
Como curiosidad, estaban montando un evento de una boda, por lo que estaba el claustro decorado.

En la planta baja del convento estaba también la sacristía, la cocina, el refectorio, la sala de labores y otras.

La iglesia es de una sola nave y en el lado sur había un claustro alto con bóvedas vaídas, es decir, bóvedas que están cortadas por 4 planos verticales cuyas trazas en planta corresponden a un cuadrado inscrito en la circunferencia base de la bóveda.

Otro detalle que me resultó curioso, es que los guatemaltecos parecen usar los sitios arqueológicos como lugar de picnic los fines de semana.
Siguiendo hacia el norte, alcancé la plaza donde se encuentra el lavadero del Tanque La Unión. En Antigua sólo las casas más grandes disponían de un lugar para lavar la ropa. El resto de la gente tenía que acudir a lavaderos públicos. Éste, construido en 1853, es el más significativo de todos ellos.

Continué caminando hasta el hotel Boutique Spa Casa Santo Domingo, que está edificado sobre las ruinas del antiguo convento de Santo Domingo.

Hay 6 museos permanentes y 2 salas de arte con exposiciones temporales. La entrada cuesta 24 quetzales para los visitantes. No vi todos los museos. Sólo los siguientes:
- Museo de arte precolombino y vidrio moderno: hay obras de arte realizadas en vidrio que contrastan con piezas prehispánicas, de forma que se resaltan las diferencias y similitudes entre lo nuevo y lo antiguo.
- Sala Marco Augusto Quiroga y sala del artista: sala de exposiciones temporales con obras de artistas nacionales e internacionales.
- Museo Colonial: alberga obras de los siglos XVI al XIX de pinturas religiosas, santos, vírgenes, etc...
- Museo Arqueológico: alberga objetos del período clásico de la cultura Maya
- Área arqueológica


En el patio del hotel vi que había unas guacamayas de diferentes colores en los árboles.

También vi algunas obras de arte en la zona del hotel, como una escultura de San Miguel Arcángel.

Como era bastante tarde decidí comer en el restaurante El Refectorio, en el hotel. Había una opción de tomar platos típicos guatemaltecos en un buffet, en el que comer costaba 92 quetzales. Sin embargo la hora de inicio era un poco rara, a las 16:00. Como llevaba sin comer desde las 7:30, me quedé en el salón principal del restaurante y pedí a la carta:
- Horchata con leche
- Sopa chapina (guatemalteca) con pollo y tamales
- Wok de camarones con verduras y leche de coco
Todo muy bueno, pero caro, pues la cuenta fue de 262 quetzales.

www.tripadvisor.es/ ...tment.html
Como eran más de las 17:00 y me había empezado a molestar bastante el pie, me volví al hotel en tuk-tuk. Me entregaron la llave de la habitación.
La habitación que yo tenía reservada tenía de nombre "Bird" o sala de aves, con unos pájaros de madera que hacían referencia al nombre de la habitación. Vistas al jardín, cama grande con varias almohadas y cojines, banco para la maleta, 2 mesitas de noche con lámparas, 3 alfombras, chimenea de leña, 2 sillones, una mesita baja (en la que dejaron botellas de agua y vasos), TV plana, otra mesa baja con algunos libros, una lámpara de pie, cuadros, caja fuerte y un armario en el que había mantas adicionales y albornoces. Como digo no le faltaba detalle de decoración.

El cuarto de baño tenía una bañera con presión de agua aceptable, un espejo grande, uno pequeño de cara, pañuelos de papel, pastillas de jabón, gorro de ducha, champú y loción corporal.
De noche fui a comer al restaurante Los Moros, en el hotel Porta Antigua. Bastante cerca del hotel en el que me alojaba.
Pedí lo siguiente:
- Horchata con leche
- Sopa de tortilla
- Pollo en pepian
- Plátano en mole
Cena muy contundente. Me gustó especialmente la sopa de tortilla y el sabor del ajónjoli en el plátano en mole.

La cuenta fue de 225 GTQ.
www.portahotelantigua.com/ ...el-antigua
Lunes 7 de diciembre:
Me levanté no demasiado temprano y a las 8 aproximadamente ya estaba desayunando. Se sirve a partir de las 7:15, aunque si hay que salir antes de esa hora, a partir de las 5 pueden preparar algunas cosas que no sean platos calientes.

El desayuno consta, si no me fui antes de tiempo del comedor, de un plato de fruta, té o café, zumo de naranja y un plato caliente, que en mi caso fue una tortilla (omelette, para no confundir con las tortillas de maíz guatemaltecas) vegetariana con frijoles volteados (en puré) y plátano frito.
Por el precio que pagué por las 2 noches de hotel me esperaba algo más, por ejemplo algo dulce, si bien es cierto que tampoco me quedé con hambre.
El puré de frijoles cuanto más lo como menos gracia me hace, por el sabor y la textura. Si te tiran un pegote de ese puré a la cara, se te queda pegado.
Pedí un taxi para ir hasta el Convento de Capuchinas, por 30 quetzales. Me seguía notando con molestias en el pie.

La entrada cuesta 40 quetzales.
Este convento de clausura fue construido en 1736 por religiosas procedentes de Madrid. Administraban un orfanato y un hospital para mujeres. Fue abandonado en 1773 tras el terremoto que asoló la ciudad.
Destaca el claustro porticado, los jardines y la Torre del Retiro, un edificio circular que albergaba celdas para las monjas, con retrete y área de estudio.

Por último, cuando ya estaba a punto de irme, vi que por otra puerta se accedía a la nave de las ruinas de la iglesia.

La mañana estaba nublada, por lo que imposible ver completamente el volcán del Agua.
Continuando por la 2ª Calle Oriente hasta la 3ª Avenida Norte, me acerqué a las ruinas de la Iglesia del Carmen. Me llamó la atención la fachada con las columnas en 2 niveles y la decoración del arco de la entrada. No se puede visitar. Sólo ver desde fuera.

Andando por la 2ª Calle Oriente, giré hacia la derecha por la 4ª Avenida Norte hasta llegar a la Iglesia de Santa Teresa.

Lo más relevante es la fachada de la iglesia y el claustro. La entrada para visitarla creo recordar que valía 35-40 GTQ, pero no la pagué porque en la nave de la iglesia vi desde la calle que había algún tractor e incluso tenían una fogata encendida, así que decidí que no valía la pena pagar. La foto del claustro la hice desde donde se compraba la entrada.

Entre iglesia e iglesia, es interesante el propio paseo. Cualquier rincón, casa, calle o plaza ofrece algo visualmente llamativo que fotografiar.
Un poco renqueante alcancé la plaza donde se encuentra la Iglesia de la Merced, muy llamativa en el exterior por su color amarillo y por la decoración de la fachada principal donde se encuentra la puerta de entrada. Dos niveles de columnas adornadas con motivos vegetales, entre las cuales hay hornacinas con esculturas de santos. Sobre la puerta hay, si no me equivoco, una escultura de la Virgen de la Merced.

La iglesia consta de una nave principal y una nave lateral a cada lado.

Frente a la iglesia, se encuentra la entrada a las ruinas del antiguo Convento de la Merced. La fachada es más simple, con un pórtico con tres arcos en el exterior, en el que el arco central tiene a cada lado una columna retorcida (salomónica) decorada con motivos vegetales, al igual que el arco propiamente dicho.
Entrar a estas ruinas cuesta 20 GTQ. El claustro alberga una fuente enorme con forma de lirio acuático que tiene un diámetro de 27 metros. Se puede subir también a la planta superior.

Empecé a bajar por la 5ª Avenida Norte. Antes de cruzar la 2ª Calle Poniente se encuentra el Arco de Santa Catalina, construido en 1694 para que las monjas del Convento de Santa Catalina cruzaran la calle sin ser vistas. La foto por antonomasia de Antigua se hace en esta calle, con el arco en primer plano y el volcán Agua al fondo, si hace sol, claro está, que no era el caso.

Paré unos minutos en un restaurante para tomar un licuado de frutas y de paso hacer una parada técnica. Al salir de allí me metí unos metros más adelante en una tienda de artesanía que se llama Nim Po’t. En esta tienda de precios fijos se pueden adquirir objetos de muy diversa índole, como huipiles, vestimentas mayas, máscaras, tallas de madera, imanes para la nevera, chocolates y cafés, figuras de Maximón, etc... Yo compré algunas postales, un monedero de precio justo, unas libretas con dibujos mayas y una muñeca quitapenas.
Las muñecas o muñecos quitapenas hacen referencia a una tradición maya según la cual si se cuenta al muñeco o muñeca las penas que no dejan dormir y luego se pone debajo de la almohada al acostarte, el muñeco se queda con las penas en vez de la persona, permitiéndole dormir tranquilamente. Cuando la persona se despierta, lo hace sin sus penas.
Estos muñecos son minúsculos y no miden más de 5 cm. Están hechos sobre una base de madera o alambre, con ropa de algodón y cartón para la cara.
es.wikipedia.org/ ...quitapenas
Según la tradición, es más para los niños, pero igual con adultos con mente infantil también funciona, jajaja.
Satisfecho por las compras realizadas, me metí a comer en el restaurante Fridas, de gastronomía mexicana. Está prácticamente contiguo a la galería de artesanía.
- Agua de jamaica
- Tacos al pastor
- Tartare de aguachile rojo

Me gustó la comida. La cuenta fue de 210 GTQ.
www.restaurantefridas.com/
El siguiente lugar al que me dirigí fue al Parque Central. El parque está ocupado en el centro por una fuente y hay bastantes árboles. También vendedores ambulantes. Alrededor hay varios edificios de interés, como el Palacio de los Capitanes Generales, con su doble arcada, o el Palacio del Ayuntamiento, que alberga el Museo del Libro Antiguo. No lo pude visitar porque cierra precisamente los lunes.


A la Iglesia de San José, que ocupa la entrada de lo que antiguamente fue la Catedral de Santiago, sí que entré. Es gratuita. Para las ruinas de la catedral, a las que se accede desde la 5ª Calle Oriente, hay que pagar una entrada de 20 GTQ.

La antigua catedral fue construida a partir de 1545 y como muchos otros edificios, quedó destruida durante el terremoto de 1773, aunque se reconstruyó parcialmente durante el siglo XIX.

¿Lo más destacable? Sin duda las grandes columnas que sustentan arcos de ladrillo.

Hay también una cripta a la que se puede bajar que alberga un Cristo.
Tras esto, pillé un taxi y me llevó hasta el hotel.
Para cenar tenía pensado ir al restaurante Mesón Panza Verde, pero como no me apetecía andar, fui a uno que casualmente estaba en un hotel contiguo a la Posada del Ángel. El restaurante The Kitchen by Pensativo. Pedí lo siguiente:
- Agua pura (como llaman al agua mineral sin gas)
- Crema de maíz
- Ravioli de güicoy (güicoy es calabaza)
- Pastel de chocolate


Toda la comida estuvo bastante bien. El servicio fue rápido (no había nadie más en el restaurante, así que....). La cuenta fue de 245 GTQ.
www.tripadvisor.es/ ...tment.html
Con esta cena me despedí gastronómicamente de la ciudad de Antigua.