Salimos con retraso, en vez de las 19:25 a las 20:15, con Volotea (54,83€ id/vta), llegando a Venecia sobre las 22:35, con lo que apuro para salir del avión con la mochila y me dirijo hacia la parada del ATVO ya que, según los horarios, sale un autobús a las 22:50; efectivamente, llego justo cuando va a cerrar las puertas y llego a Venecia sobre las 23:10 (es rápido desde el aeropuerto de Marco Polo, apenas 20’)
Por cierto, en el mismo aeropuerto nos reciben con grandes fotografías de Venecia, me gustó esta con las torres:

He cogido el hotel cerca de donde nos deja el bus, Piazzale Roma y también de la estación de tren de Santa Luzia, de cara a coger trenes en días posteriores; el hotel es el Minerva e Neptuno (14-16 Sept, 155’61€ +2€ impuesto municipal), a tan sólo 10 minutos, cruzando el Ponte della Costituzione en una bonita y cálida noche veneciana.

Tras dejar la mochila me voy dando un paseo de unos 25 minutos hasta la famosa estatua del Condottiero Colleoni, que veré mejor al día siguiente, hecha por Verrocchio en 1480, inspirándose en el Gattamelata de Donatello y en la estatua ecuestre de Marco Aurelio erigida en Roma en el siglo II.





Y recorro tranquilamente rincones de Venecia, sin apenas gente, nada que ver con el bullicio que tendré mañana.




Me cruzo con la Estela del pan, hecha con piedra de Istria, donde se publicaba la norma relativa a la elaboración de pan y las sanciones a aquellos que transgrediesen la orden de no vender u hornear pan solamente en las tiendas autorizadas (pistori) que serían castigados con una multa de 25 ducados e incluso con la prisión:


Y me vuelvo al hotel tranquilamente, disfrutando de la ciudad de los canales, una vez más

