Día 7.- nos levantamos y bajamos a desayunar al rte. del hotel que incluye desayuno tipo buffet, había un poco de todo jugo industrial, revuelto de huevo, huevos duros, jamón york, fiambre de pavo, queso, varios dulces, infusiones, fruta, a mí me trajeron leche de almendra, el café no estaba muy bueno y por cierto estando desayunando se sintió un terremoto, temblaba el suelo.
Cuando salíamos un señor inglés al que estuve explicando lo que eran alguna de las comidas, me regaló unos pendientes muy chulos que hacia él, de muñeco de nieve, estábamos casi en navidad, que majo....todo un detalle.
Subios a la habitación, cogimos la mochila con agua fría y congelada, que habíamos puesto en el congelador en cuanto legamos la noche anterior, para que aguantase unas hrs frias, puesto que hace muchísimo calor, y sobre todo mucha humedad, ese día estábamos a 32º y 91% de humedad, demasiado calor.
Salimos andando hacia Casco Viejo, haber si por el camino encontrábamos la tarjeta SIM para el móvil, y si se encuentran en casi todos los super de chinos, que hay por todos los sitios, nos costo $1 la tarjeta y $5 la recarga, con datos ilimitados durante 7 días, nos la estuvo instalando una chica que estaba allí, y menos mal porque creíamos que no era tan complicado. Recorrimos los 3 km. que había de distancia desde el hotel, que fue un erros a esas hrs y con el calor que hacía, pero bueno... tampoco lo sabíamos, jjj
Teníamos reservado un free tour para visitar el casco viejo, el guía Javier fué un chico encantador, estuvimos unas 3 horas con él recorriendo el casco viejo y nos contestaba todas las preguntas que le hacíamos y nos informaba en varias cosas,
Después del recorrido fuimos a tomar algo a una fonda, son restaurante donde comen los locales porque son más económicos que otros rtes., comimos unos tallarines chino estilo chino con pollo guisado y plátano frito y agua por $8,50.
Salimos y decidimos acercarnos a ver las ruinas de Panamá la Vieja, así que de aquí fuimos andando hasta la estación 5 de Mayo y tomamos un bus creo que nos equivocamos porque nos dejó bastante lejos de la entrada, aparte no sabíamos que había una entrada para entrar a las ruinas, pensábamos que estaban por la ciudad, así que otra vez andando, y pasando muchísimo calor, pero bueno el no habernos enterado antes..
Una vez compramos las entradas, $10 cada uno, y tomamos un trenecito que te lleva hasta la entrada del museo, ahí ves el museo que no es una gran cosa y las ruinas, para nosotros no merece la pena verlo, pensábamos que habría mas ruinas, y nos decepcionó bastante, solo hay una torre pequeña de dos pisos a la que se puede acceder, hicimos unas fotos y nos marchamos.
Llegamos al hotel, subimos a darnos un bañito en la piscina, nos dimos una ducha y nos fuimos hacia el restaurante Azafrán es un rte. español, el dueño Álvaro es amigo de un amigo nuestro de España, fuimos a buscar la parada del bus para ir en el bus al restaurante el transporte no está mal tardan un poquito pero más o menos está bien comunicado y los autobuses tanto el autobús como el metro son $0,35 por persona el viaje, tuvimos que andar otro poquito al restaurante desde donde nos dejó el bus.
Cuando entramos nos dijeron que Álvaro no estaba, estaba de celebración, así que nos quedaríamos sin saludare, el rte. es un poco minimalista, yo cené mero con salsa de mantequilla y ajos confitados con vegetales salteados y una copa de vino y Óscar una cazuela de pescado guisado con almejas y camarón en salsa, estaba rico, con vegetales salteados y una cerveza, terminamos y de camino paramos en una heladería a por un heladito estaba muy rico seguimos andando hacia la parada del bus y cogimos el bus de regresó al hotel, otra duchita que no veas que calor... y era ya tarde y a la cama que el día había sido largo de andar.