Despertamos con la idea de hacer la otra parte del parque, entrando por donde cobran entrada y llegar hasta donde está cortado por el río, así lo hacemos completo aunque haya que volver otra vez por el mismo lado. Salimos para allá y llueve a cántaros,así que desistimos con la idea , recogemos y pillamos el bus, que sale a las horas en punto cada hora, hacia Puerto Viejo .


Llegamos al hostal de mochileros , que estaba muy guay, pero el propietario, que era europeo, no es que fuese un derroche de simpatía. Y dale con la lluvia...pero no va a hacer que nos quedemos allí toda la tarde, así que nos vamos a gitanear el precio de un par de bicis para el día siguiente y a hacer un bonito sendero de 2 kms que te lleva hasta la primera playa.



Pero esa noche no toca guateque. Cenamos el mejor pollo caribeño al mejor precio en Casa Mari y nos fuimos a tomar las dos últimas Imperiales del día, al bonito patio con hamacas que tenía el hostal. Conocimos a dos españolas, que se apuntaron a acompañarnos en nuestra aventura bicicletera del día siguiente.
