A las 6:00 de la mañana, ya salimos con el bus de Transportes Mepe, que son los que van a la zona de Limón, Cahuita, Puerto Viejo.
Joder, hace biruji y la gente comenta que ha entrado un frente frío que está dejando fuertes lluvias por la zona donde vamos. Y yo que pensaba en las postales caribeñas con su solecito y su cielo azul.
En la parada que hace a mitad de camino, ya comprobamos cómo cae el agua allí...como no va a estar todo verde!!
Somos los únicos que se bajan en Cahuita, un pequeño pueblecito a unos 20 kilómetros de Puerto Viejo, que es donde van todos los turistas a hospedarse. La verdad que el Suzuki Jimny se portó de pm y lo disfrutamos mucho, pero la sensación de más aventura, cuando te vas buscando la vida en transporte público, a mí me mola un montón. Y ya ahí, si estás más en contacto con el día a día de los locales.
Llegamos a la terminal de Cahuita sobre las 10:30. Eso es una explanada con un montón de agujeros y ya. Con una ligera lluvia, nos echamos las mochilas a la espalda y camino al hostal. La lluvia hace que se apiaden de nosotros y nos dejen hacer el checkin antes de la hora.





Aún así, pudimos ver mapaches, perezosos, monos, iguana comiéndose un pájaro, cosa que me flipó y eso que hicimos solo una pequeña parte. El sendero es circular, si pasas por la entrada de Cahuita, es la voluntad, si entras por la otra entrada, provenientes de Puerto Viejo, la entrada cuesta cinco dólares.
Cómo estaba cortado, nosotros tuvimos que hacerlo lineal. Una pena porque es un flipe.

Les digo si es privado y dicen que si, ya cabreaos. Pues nada, nos sentamos en la entrada de un gimnasio ya cerrado porque era muy tarde y Mario llama a sus amigos y le cuenta lo que pasa.
Estos llaman a alguien, que se supone es el jefe y se acerca a nosotros pidiéndonos disculpas, que ya ha hablado con el monitor del gym, que es el chico amigo de Mario y que podemos pasar.
Joder , vaya rato ahí de noche rodeado de caribeños con mala leche jajaja.
Nos tomamos ahí unas cervezas y zumos, y como yo tengo hambre y estos no tienen prisa, pues me despido y me voy para mi chabolo, diluviando y deseando que los negros se hayan ido a su casa.