He dormido como un bendito. Fácil más de 9 horas casi del tirón. Me he despertado a las 7 con la sirena que suena en toda la ciudad.
Lo de la sirena es una burrada. Todos los días del año a las 7 de la mañana y a las 12 del mediodía suena una sirena antiaérea ensordecedora desde la plaza de la catedral, se oye por toda la ciudad. Es una tradición de hace muchísimo tiempo y marca el inicio de la jornada laboral y el descanso.
He remoloneado algo más y me he puesto a curarme el brazo. Me ha respetado la noche, me pica pero ya no tengo la quemazón de ayer. Ahora tengo el brazo acartonado.
He recogido y me he ido a comprar algo para beber y desayunar los trozos de pizza de ayer. A las 10 me he despedido de los del hostal, la mujer muy cariñosa. La verdad es que el hostal es muy recomendable por el precio que tiene "Casa de los Berrios".
De León a Granada ha ido la cosa fluida. 2 horitas. Un bus de León a Managua y seguido a Granada. En el segundo bus me ha tocado una mujer con problemas de salud mental que hablaba sola a mi lado, me ha puesto la cabeza hecha un bombo pero nada sin importancia. Un viaje cómodo.
He llegado a Granada con un calor brutal. El alojamiento que he pillado la verdad es que es cutre de cojones, no pongo el nombre porque no es nada recomendable. Me cuesta 17€ la habitación con aseo compartido pero es que no hay más, al ser navidad y reservar con un día de antelación había poco margen. Lo más barato sería una habitación compartida, y sería poco menos de lo que estoy pagando. Por 5 euros de diferencia prefiero una habitación para mí solo en un sitio cutre que compartir habitación en un hostal backpacker chic.
He dejado las cosas y me he ido a comer un pollo frito por cuatro perras. Me he vuelto al hostal a esperar a que baje un poco el calor, se hace imposible pasear por la ciudad a con el sol alto. A media tarde me he ido a dar un paseo. He ido hasta el lago donde la gente estaba de fiesta desfasada a las 4 de la tarde. Desfasadísimos todos, imagino que están de fiesta por ser el día de navidad. Miles de personas en el lago. Discotecas con música, borrachos inconscientes por todos lados... No me ha gustado nada el ambiente. Seguramente sea todo prejuicio mío pero me he dado la vuelta en cuanto me han dicho gringo por quinta vez, la última un pintas con gorra de visera plana, pañuelo en el brazo, tatuajes en la cara y una borrachera descomunal. Yo no pintaba nada ahí. Mañana imagino que esa zona estará más calmada, espero que tengan buen servicio de limpieza porque tela la que tienen liada en la orilla del lago.
El centro de Granada es más normal. Hay ambiente festivo pero sin ese desfase. La ciudad es pequeña y básicamente es una calle peatonal larga con bares con mucho ambiente y la plaza de la catedral. Me gustó mucho más León. Granada la veo muy turística y se nota incluso en los precios. En todos los bares las cartas están en inglés y con el precio en dólares, eso en León no lo vi.
Me he pasado por el puerto a preguntar por el ferry que tenía pensado coger para ir a San Carlos, la parte de selva al sur de Nicaragua, y resulta que ya no existe. La mujer me ha explicado la alternativa vía bus y parece que tenga que superar las 12 pruebas de Hércules para llegar a la selva. Más de diez horas y no se cuántos autobuses. No me compensa ni de lejos. Yendo en ferry era especial porque en unas horas en barquito llegabas pero el sin dios que hay que hacer por carretera no me compensa para ver algo que ya estoy viendo en este viaje, selva. Una pena porque tenía pensado echar allí una semana entre la parte de la selva y las islas de Solentiname. Si fuera un viaje corto exclusivo a Nicaragua quizá haría el esfuerzo. Muy a mi pesar sacrifico la selva Nica.
Después de dar vueltas y comerme un par de helados me he vuelto al hostal a reestructurar el plan de viaje y poco más. Tengo dos días más en Granada. Mañana iré al volcán famoso que hay aquí. Por lo que veo es un poco timo, veré si hay manera de pasear por él sin que me claven mucho.