Cuando me levanté y salí a dejar el equipaje en el porche de la habitación, vi que había a pocos metros unas buenas boñigas de elefante, así que claramente habían estado merodeando por ahí.
Me dirigí al edificio principal a desayunar, no sin antes mirar a un lado a otro para asegurarme que no había algún elefante yendo de camino a la charca. Con todo, cuando me iba acercando al edificio vi que me acababa de pasar un elefante por detrás a pocos metros, o sea que no me lo había cruzado de milagro. Hay que ir con mil ojos.
Ya en el desayuno otros de los compañeros estuvieron contando cómo habían pasado la noche y al menos los que habían dormido en la parte tented camp habían pasado frío, ya que el aire se colaba por las rendijas del suelo. Por otro lado, una pareja dijo que se habían dado cuenta de que había agua alrededor del retrete y que en una de esas levantaron la tapa y vieron cómo subía el agua y se mojaron. Al parecer un elefante succionando y soplando el agua para beber. Y eso que ya habían cortado el agua.
Salimos sobre 8:30 ó 9:00 en camión rumbo a Nata, para parar en la “ciudad” de Gweta en el Gweta Lodge, que es el sitio donde paramos para comer, recargar baterías y descansar antes de empezar con las excursiones del día. Almuerzo buffet y por fin pescado en forma de pastel.
Después íbamos a empezar ya la excursión en 4x4 por Makgadikgadi Pans. Se trata de un conjunto de salares de unos 12000 km2, que es la huella de un inmenso lago que millones de años atrás cubría la zona. A causa de cambios climáticos y movimientos sísmicos que desviaron los cursos de los ríos, el lago se convirtió en una árida extensión plana. Incluso el ser el subsuelo rico en minerales añadido a las temperaturas altas y a la existencia de rocas ígneas, causó que las condiciones fueran ideales para la formación de diamantes. De hecho al sur del salar hay unas importantes minas de diamantes que representan una muy importante fuente de ingresos de Botswana. Además están nacionalizadas, así que no hay empresas extranjeras que se lleven los beneficios.
En la época de lluvia el paisaje de los salares se transforma, ya que se va llenando de agua y formando lagos de poca profundidad a los que acuden diversas especies de aves (cormoranes, flamencos, etc...) y también otros animales como cebras y ñus. Según va dejando de llover y se van secando los lagos, la vegetación desaparece y los animales migran en busca del agua y comida para sobrevivir durante la temporada seca. Precisamente esa es la época en la que los vehículos pueden acceder al salar y fue lo que nosotros hicimos.
Nos repartimos entre dos 4x4 e iniciamos una excursión por las cercanías del salar para ver una colonia de suricatos, que son de la familia de las mangostas. Teníamos por delante un recorrido de al menos una hora durante la cual fuimos a toda velocidad. Yo que iba en el 4x4 de delante muy bien, pero los que iban en el de atrás tragaron todo el polvo que era posible y más. El paisaje era un tanto seco, en la que la vegetación era fundamentalmente de arbustos, aunque en algunos lugares veíamos árboles más altos, sobre todo acacias.
Me dirigí al edificio principal a desayunar, no sin antes mirar a un lado a otro para asegurarme que no había algún elefante yendo de camino a la charca. Con todo, cuando me iba acercando al edificio vi que me acababa de pasar un elefante por detrás a pocos metros, o sea que no me lo había cruzado de milagro. Hay que ir con mil ojos.
Ya en el desayuno otros de los compañeros estuvieron contando cómo habían pasado la noche y al menos los que habían dormido en la parte tented camp habían pasado frío, ya que el aire se colaba por las rendijas del suelo. Por otro lado, una pareja dijo que se habían dado cuenta de que había agua alrededor del retrete y que en una de esas levantaron la tapa y vieron cómo subía el agua y se mojaron. Al parecer un elefante succionando y soplando el agua para beber. Y eso que ya habían cortado el agua.
Salimos sobre 8:30 ó 9:00 en camión rumbo a Nata, para parar en la “ciudad” de Gweta en el Gweta Lodge, que es el sitio donde paramos para comer, recargar baterías y descansar antes de empezar con las excursiones del día. Almuerzo buffet y por fin pescado en forma de pastel.
Después íbamos a empezar ya la excursión en 4x4 por Makgadikgadi Pans. Se trata de un conjunto de salares de unos 12000 km2, que es la huella de un inmenso lago que millones de años atrás cubría la zona. A causa de cambios climáticos y movimientos sísmicos que desviaron los cursos de los ríos, el lago se convirtió en una árida extensión plana. Incluso el ser el subsuelo rico en minerales añadido a las temperaturas altas y a la existencia de rocas ígneas, causó que las condiciones fueran ideales para la formación de diamantes. De hecho al sur del salar hay unas importantes minas de diamantes que representan una muy importante fuente de ingresos de Botswana. Además están nacionalizadas, así que no hay empresas extranjeras que se lleven los beneficios.
En la época de lluvia el paisaje de los salares se transforma, ya que se va llenando de agua y formando lagos de poca profundidad a los que acuden diversas especies de aves (cormoranes, flamencos, etc...) y también otros animales como cebras y ñus. Según va dejando de llover y se van secando los lagos, la vegetación desaparece y los animales migran en busca del agua y comida para sobrevivir durante la temporada seca. Precisamente esa es la época en la que los vehículos pueden acceder al salar y fue lo que nosotros hicimos.
Nos repartimos entre dos 4x4 e iniciamos una excursión por las cercanías del salar para ver una colonia de suricatos, que son de la familia de las mangostas. Teníamos por delante un recorrido de al menos una hora durante la cual fuimos a toda velocidad. Yo que iba en el 4x4 de delante muy bien, pero los que iban en el de atrás tragaron todo el polvo que era posible y más. El paisaje era un tanto seco, en la que la vegetación era fundamentalmente de arbustos, aunque en algunos lugares veíamos árboles más altos, sobre todo acacias.

Algún baobab vimos en la lejanía. También vimos algún corral vallado al aire libre con cabras. Y ardillas. Según nos fuimos acercando al salar la vegetación fue desapareciendo, quedando sólo por lo general pequeños matorrales.

Los suricatos son principalmente diurnos y gregarios. Excavan las arenas del desierto del Kalahari para formar una red de túneles en la que protegerse del frío y de los depredadores. Según parece es fácil ver a estos animales cuando van a entrar o salir de la madriguera. Pues nosotros no tuvimos esa suerte y ni uno vimos. Al parecer influyó que al cambiar el horario de vuelo en helicóptero fuimos demasiado pronto a buscarlos y no era todavía la mejor hora.
Como ya no podíamos seguir intentándolo más tiempo, nos metimos en el 4x4 por el salar y por unas “pistas” a toda velocidad nos dirigimos hasta el punto en el que el helicóptero aterrizaría para realizar el vuelo escénico. Mientras que llegaba se hicieron muchas fotos de esas chorra aprovechando la perspectiva del salar, que si saltando, que si agarrando a dos personas por la cabeza, o sujetándolas entre las manos.

El vuelo era con Helicopter Horizons.
helicopterhorizons.com/
Nos dividimos en 5 ó 6 grupos, ya que íbamos a volar 3 personas cada vez. Yo era la primera vez que iba a volar en helicóptero y tenía cierto nivel de nerviosismo. Bastante, para qué negarlo. Y además, el helicóptero sin puertas, para poder hacer mejores fotos. Cuidado con los móviles de no perderlos.
helicopterhorizons.com/
Nos dividimos en 5 ó 6 grupos, ya que íbamos a volar 3 personas cada vez. Yo era la primera vez que iba a volar en helicóptero y tenía cierto nivel de nerviosismo. Bastante, para qué negarlo. Y además, el helicóptero sin puertas, para poder hacer mejores fotos. Cuidado con los móviles de no perderlos.

El vuelo, que duraba unos 20 minutos, fue toda una experiencia. Me encantó ver la extensión del salar desde el aire y las islas de vegetación. Desde el 4x4 parecía el salar mucho más pequeño. Tanto me gustó que deseé que a partir de entonces todos los vuelos panorámicos que teníamos fuesen sin puertas.

Con el subidón del vuelo panorámico y una vez que finalizamos, volvimos al 4x4 y seguimos recorriendo el salar para llegar al campamento, con parada intermedia breve para contemplar otro atardecer espectacular.

Cuando llegamos al campamento, la mesa para cenar ya estaba preparada, al lado la hoguera con las sillas alrededor y muy al fondo se veía a un lado la zona donde se habían dispuesto los sacos nórdicos para dormir, ya que esta noche tocaba hacerlo al aire libre, y a otro lado el cuarto de baño al aire libre, que era básicamente un retrete construido con un agujero debajo y 3 paredes en los alrededores.
Cuando se hizo de noche encendieron unos fuegos a tramos regulares a modo de candiles para iluminar el camino desde la zona de hoguera hasta el baño, desde la zona de hoguera hasta el lugar de los sacos de dormir, y entre estos y el baño, formando un triángulo iluminado. Empecé a entender entonces por qué era importante llevar un frontal que yo no me había comprado (sólo llevaba una pequeña linterna).
Cuando se hizo de noche encendieron unos fuegos a tramos regulares a modo de candiles para iluminar el camino desde la zona de hoguera hasta el baño, desde la zona de hoguera hasta el lugar de los sacos de dormir, y entre estos y el baño, formando un triángulo iluminado. Empecé a entender entonces por qué era importante llevar un frontal que yo no me había comprado (sólo llevaba una pequeña linterna).

Después de cenar estuvimos un buen rato junto a la hoguera antes de ir a dormir. Yo que llevaba mi ropa térmica y hasta mi pijama, ni hice caso. Hacía tanto frío a esa hora (9 ó 10 de la noche), que me metí en el saco con la ropa que llevaba puesta. Me sentía como un poco momia sin poder moverme dentro del saco. Se veían en el cielo austral bastantes estrellas, no todas las que sería posible al estar la luna en fase de cuarto creciente. De madrugada parece ser que se pudo ver un montón de estrellas pero yo ya me había cansado de mirar y tenía ganas de dormir, así que probablemente me perdí un bonito espectáculo. Sí que pude disfrutar de otro musical: el de los ronquidos. La noche en general no transcurrió mal, pero a cierta hora de la madrugada se levantó un aire frío que me dejaba la cara congelada.
