El día más triste del viaje, que es el retorno, sobre todo cuando no tienes ninguna actividad que hacer ya ese día.
Tras el desayuno, nos llevaron al aeropuerto y el vuelo salía sobre las 13:00. Iba a ser un viaje bastante pesado, ya si que en la ida nuestro vuelo Madrid-Addis Abeba hacía una escala técnica en Roma y luego teníamos el vuelo Addis Abeba-Victoria Falls, ahora el vuelo Victoria Falls-Addis Abeba hacía una escala técnica en Gaborone, la capital de Botswana. Digamos que el itinerario que siguen los aviones es Addis Abeba-Victoria Falls-Gaborone, entonces regresando desde Victoria Falls siempre va a tocar pasar por esa ciudad. Luego por supuesto en el vuelo de Addis Abeba a Madrid, otra escala técnica en Roma. En total serían como unas 20 horas. Pesadísimo.
Conclusiones que pude obtener del viaje:
A priori este viaje me interesaba por la oportunidad de visitar y sobrevolar el delta del Okavango, un paisaje único en el mundo, por ver las cataratas Victoria y también por la posibilidad de hacer paseos en barco por el río Chobe, un tipo de actividad de avistamiento de animales que hasta la fecha no había hecho nunca (dentro del ámbito de lo que es un viaje de tipo safari, no de una excursión en lancha en cualquier otro país donde exista la posibilidad de ver algunos animales). Luego, claro está, al ser un circuito por diferentes reservas naturales, pues el número de experiencias excepcionales aumentó.
La otra cara de la moneda: haber estado de viaje en un país como Kenia, y en particular en la reserva natural de Masai Mara, y comparar con el volumen de animales que se va a ver en Botswana. Es inferior y no comparable, o al menos esa fue la opinión en la que coincidimos algunas personas que habíamos estado previamente también en Kenia. Eso no quita que el destino esté fenomenal, y se ven muchos animales, pero en mi caso le di prioridad a esos otros paisajes que yo no conocía.
Entre los aspectos más positivos:
- Paseo en barca en Chobe al atardecer y por la mañana con desayuno
- Elephant Sands con la charca repleta de elefantes y esa especie de adrenalina de ir andando por un alojamiento en el que te puedes cruzar con un elefante
- Vuelo en el salar de Makgadikgadi y noche al aire libre viendo las estrellas
- Cebras y ñus en el río Boteti
- Paseos en lancha y mokoro por el delta del Okavango, caminata con guía y piscina de hipopótamos (más adrenalina)
- Ver el delta del Okavango desde el aire desde Seronga a Moremi
- Manadas de elefantes, hienas, leones, chacales y otros animales en Moremi
- Licaones y leones de Savuti
- Acabar el viaje por todo lo alto alojándose en el hotel The Victoria Falls y sobrevolando las cataratas en helicóptero.
Cosas no tan positivas:
- Dormir en campamento y con baño seco: Esto no sabía si calificarlo como positivo o como un horror. La experiencia estuvo bien, era la manera de poder llegar a ciertos sitios más inaccesibles, pero no va con mi manera de viajar y espero no tener que repetir (o lo menos posible).
- Esos períodos de tiempo, quizás demasiado largos en algunos casos, en los que no se ven animales. En general Moremi, el delta del Okavango y Chobe, pese a que tienen variedad de paisajes, si que es cierto que tienen áreas con mucha vegetación, y eso para avistar animales es una dificultad.
- El polvo que se puede llegar a tragar por las pistas arenosas que tanto abundan en Botswana.
- El hecho de viajar en grupo. Es cierto que te da una comodidad y en países donde si no tienes posibilidad de alquilar coche te ves muy limitado y es entonces la única opción. Sin embargo, por otro lado, algunas cosas no me terminaban de convencer, como hacer esos “checklists” de animales vistos y ya se puede pasar a otra cosa, o hacer una parada al mediodía en el campamento para comer y sobremesa o tomar un café y sobremesa. Y aparte, tener que adaptarse a viajar muchos días con otras personas y a la forma de ser de cada uno.
- Definitivamente los vuelos internacionales con todas sus escalas
Resumiendo, y considerando cosas positivas y otras no tantas, el balance del viaje fue positivo, e intuyo que no será el último por esas latitudes u otras de África en algún otro momento.
Nota: Las fotos y algún vídeo son una combinación de las propias y algunas que fueron compartidas entre los compañeros del viaje.
Tras el desayuno, nos llevaron al aeropuerto y el vuelo salía sobre las 13:00. Iba a ser un viaje bastante pesado, ya si que en la ida nuestro vuelo Madrid-Addis Abeba hacía una escala técnica en Roma y luego teníamos el vuelo Addis Abeba-Victoria Falls, ahora el vuelo Victoria Falls-Addis Abeba hacía una escala técnica en Gaborone, la capital de Botswana. Digamos que el itinerario que siguen los aviones es Addis Abeba-Victoria Falls-Gaborone, entonces regresando desde Victoria Falls siempre va a tocar pasar por esa ciudad. Luego por supuesto en el vuelo de Addis Abeba a Madrid, otra escala técnica en Roma. En total serían como unas 20 horas. Pesadísimo.
Conclusiones que pude obtener del viaje:
A priori este viaje me interesaba por la oportunidad de visitar y sobrevolar el delta del Okavango, un paisaje único en el mundo, por ver las cataratas Victoria y también por la posibilidad de hacer paseos en barco por el río Chobe, un tipo de actividad de avistamiento de animales que hasta la fecha no había hecho nunca (dentro del ámbito de lo que es un viaje de tipo safari, no de una excursión en lancha en cualquier otro país donde exista la posibilidad de ver algunos animales). Luego, claro está, al ser un circuito por diferentes reservas naturales, pues el número de experiencias excepcionales aumentó.
La otra cara de la moneda: haber estado de viaje en un país como Kenia, y en particular en la reserva natural de Masai Mara, y comparar con el volumen de animales que se va a ver en Botswana. Es inferior y no comparable, o al menos esa fue la opinión en la que coincidimos algunas personas que habíamos estado previamente también en Kenia. Eso no quita que el destino esté fenomenal, y se ven muchos animales, pero en mi caso le di prioridad a esos otros paisajes que yo no conocía.
Entre los aspectos más positivos:
- Paseo en barca en Chobe al atardecer y por la mañana con desayuno
- Elephant Sands con la charca repleta de elefantes y esa especie de adrenalina de ir andando por un alojamiento en el que te puedes cruzar con un elefante
- Vuelo en el salar de Makgadikgadi y noche al aire libre viendo las estrellas
- Cebras y ñus en el río Boteti
- Paseos en lancha y mokoro por el delta del Okavango, caminata con guía y piscina de hipopótamos (más adrenalina)
- Ver el delta del Okavango desde el aire desde Seronga a Moremi
- Manadas de elefantes, hienas, leones, chacales y otros animales en Moremi
- Licaones y leones de Savuti
- Acabar el viaje por todo lo alto alojándose en el hotel The Victoria Falls y sobrevolando las cataratas en helicóptero.
Cosas no tan positivas:
- Dormir en campamento y con baño seco: Esto no sabía si calificarlo como positivo o como un horror. La experiencia estuvo bien, era la manera de poder llegar a ciertos sitios más inaccesibles, pero no va con mi manera de viajar y espero no tener que repetir (o lo menos posible).
- Esos períodos de tiempo, quizás demasiado largos en algunos casos, en los que no se ven animales. En general Moremi, el delta del Okavango y Chobe, pese a que tienen variedad de paisajes, si que es cierto que tienen áreas con mucha vegetación, y eso para avistar animales es una dificultad.
- El polvo que se puede llegar a tragar por las pistas arenosas que tanto abundan en Botswana.
- El hecho de viajar en grupo. Es cierto que te da una comodidad y en países donde si no tienes posibilidad de alquilar coche te ves muy limitado y es entonces la única opción. Sin embargo, por otro lado, algunas cosas no me terminaban de convencer, como hacer esos “checklists” de animales vistos y ya se puede pasar a otra cosa, o hacer una parada al mediodía en el campamento para comer y sobremesa o tomar un café y sobremesa. Y aparte, tener que adaptarse a viajar muchos días con otras personas y a la forma de ser de cada uno.
- Definitivamente los vuelos internacionales con todas sus escalas
Resumiendo, y considerando cosas positivas y otras no tantas, el balance del viaje fue positivo, e intuyo que no será el último por esas latitudes u otras de África en algún otro momento.
Nota: Las fotos y algún vídeo son una combinación de las propias y algunas que fueron compartidas entre los compañeros del viaje.