Día 7 de diciembre
Hoy es nuestro último día en Nueva York. Después de desayunar bajamos las maletas a recepción, donde nos las guardaran hasta que cojamos el transfer al aeropuerto.
Aprovechando que era sábado, nos dirigimos a a la zona sur de Williamsburg, el barrio judío. Obviamente todos los comercios están cerrados, ya que no pueden trabajar en Sabbath. Nos encontramos con pequeños grupos de gente (tanto mujeres como hombres), vestidos con sus mejores galas para acudir a los templos. Ellas con pelucas o pañuelos para tapar el pelo, ellos con sombrero (dato curioso, el sombrero típico que la mayoría de los hombres llevan está fabricado en Sevilla). Nos llama mucho la atención que los carteles de las tiendas, anuncios... están en alfabeto hebreo, y hasta los típicos autobuses amarillos están en hebreo.
Seguimos hacia arriba y nos metemos en el otro Williamsburg, el moderno, el cool. Primero nos acercamos a la orilla del rio, desde el que tiene muy buenas vistas de Manhattan. Al lado hay un parque con muy buena pinta, pero que desgraciadamente esta cerrado por mantenimiento… Nos adentramos más en el barrio, y descubrimos un barrio lleno de vida, con muchos restaurantes, y muchísima gente paseando. De hecho las calles principales están cortadas al trafico, para que la gente pueda pasear sin problemás. Un ambiente muy agradable!
Decidimos ir a comer a una pizzería que hay cerca, pero cuando llegamos tienen una pedazo cola para pedir, así que seguimos con nuestro plan, y ya encontraremos algo que comer más adelante.
Cruzamos el rio para callejear por el Lower East side (finalmente nos encontramos una pizzería de pizza al corte con muy buena pinta, y nos lo comemos en unos bancos) y East Village, que nos parece una zona muy bohemia y alternativa, pero no por ello menos agradable también! Diferente de lo que habíamos visto hasta ahora.

Ya va siendo hora de ir volviendo al hotel, ya que nuestro avión sale a las 10 de la noche, y hemos reservado el transfer a las 6 desde el hotel, pero antes nos paramos en Flushing Meadows. Esta parada da directamente a un parque enorme, en el que se pueden encontrar el zoo de Queens, un par de museos, las pistas de tenis donde se juega el famoso torneo de tenis US Open, y también el estadio de los Mets.
Damos una vuelta por la zona, nos acercamos hasta el Unisphere, y de ahí ya regresamos al hotel, que ya se esta haciendo de noche y no nos apetece estar en el parque a oscuras (aunque parece seguro, eh?)

Llegamos al hotel, el transfer llega puntual, y antes de que nos demos cuenta estamos ya en la puerta de embarque esperando a que salga nuestro avión.
El vuelo transcurre sin incidencias, las crías casi todo el viaje dormidas, nosotros a medias...Al llegar a Lisboa teníamos una escala mejor que a la ida, pero no se si el avión ha llegado más tarde, o nos hemos retrasado en algún punto… la cosa es que para cuando llegamos a la puerta de embarque para Madrid, ya están en ultima llamada y nos toca dejar las maletas en bodega (mi marido ya preocupado por si nos las pierden, o rompen algo). Al final las maletas aparecen en la cinta de equipaje súper rápido, y emprendemos vuelta a casa.