Hoy es nuestro último día de vacaciones. Al planificar el viaje no decidimos qué parque repetiríamos hoy, pero hemos acabado eligiendo Magic Kingdom porque es el que tiene más oferta, no porque sea nuestro favorito.
¡Es imposible tener un parque favorito! ¡Todos son maravillosos a su estilo!
Como el miércoles ya subimos a casi todas las atracciones, hoy nos lo tomaremos con más calma, paseando a modo contemplativo para apreciar los detalles.
¡Pero esto será luego! Son las ocho de la mañana y hay que ir a montar en alguna de las atracciones más concurridas ahora que hay poca gente.
Hoy no tenemos pases express así que acabamos haciendo 45 minutos de cola en Tron.
Aprovechando que está cerca, volvemos a montar en Space Mountain que siempre es divertida.
Desde Tomorrowland vamos a Fantasyland, a la que le dedicamos poco tiempo el miércoles. Decidimos montar en varias de las atracciones más clásicas, que no eran prioritarias para nosotros porque están también en otros parques Disney.
THE MANY ADVENTURES OF WINNIE THE POOH
Es una “dark ride”, es decir, un recorrido por el interior del cuento de A.A. Milne, acompañando al osito y sus amigos en sus peripecias por el Bosque de los Cien Acres.
Es muy infantil y muy tierna.
PETER PAN’S FLIGHT
Del mismo estilo que la de Winnie, en este caso subimos a bordo de un barco volador y partiendo del dormitorio de Wendy y sus hermanos, sobrevolando un precioso Londres nocturno nos dirigimos al País de Nunca Jamás donde vemos a las sirenas, a Tiger Lily y su familia, y a Peter Pan luchando con Garfio.
IT’S A SMALL WORLD
Una de las atracciones de toda la vida es esta travesía en barca por un idílico mundo donde más de trescientos muñequitos cantan y bailan al son de una pegadiza canción sobre la unidad y la paz mundial.
Las escenas se agrupan por continente, y dentro de cada uno están representados varios países, donde los niños y niñas van ataviados con los trajes y complementos tradicionales.
La versión original de esta atracción fue diseñada por Walt para la Exposición Internacional de Nueva York (New York World’s Fair) de 1964, al igual que el Carousel of Progress de Tomorrowland.
La melodía es lo más parecido a un tatuaje para la memoria auditiva; una vez escuchada, es imposible que no se quede permanentemente grabada en tu cerebro. Así que salimos ya condenados a tararear sus notas como mínimo por lo que nos queda de día.
LIBERTY SQUARE
Desde Fantasyland en dirección oeste llegamos a la zona Liberty Square, basada en los Estados Unidos del siglo XVIII, alrededor de la Guerra de Independencia norteamericana.
Justo en la frontera entre las dos zonas hay un adorable restaurante de temática marítima, el Columbia Harbor House, inspirado en la región de Nueva Inglaterra y especializado en pescado y marisco.
A las doce del mediodía apenas hay nadie y estamos tan a gusto comiendo al lado de la ventana del primer piso, viendo el ir y venir de los visitantes en Fantasyland.
En el centro de la plaza se expone una réplica de la Campana de la Libertad (Liberty Bell), un símbolo de la independencia norteamericana.
También aquí se sitúa el HALL OF PRESIDENTS, un teatro muy patriótico en el que están representados todos los presidentes de la historia de los Estados Unidos en formato animatronic.
La verdad es que no nos atrae especialmente, pero por lo visto es uno de los sitios favoritos de personas que quieren tomarse un respiro de tanto ajetreo y pasar 25 minutos sentados con tranquilidad y aire acondicionado.
THE HAUNTED MANSION
Lo que nos apetece a nosotros es la fantástica visita a la morada de los 999 fantasmas. La residencia es una villa de estilo neogótico con toques espeluznantes mezclados con guiños de humor.
El tour se realiza mediante unos asientos que circulan por las estancias, con inquietantes ilusiones ópticas, viendo paredes, pinturas y muebles encantados, apariciones de espectros que bailan y un cementerio que cobra vida.
Después vamos a cumplir una misión ineludible en cada uno de nuestros viajes: enviar unas postales a nuestras sobrinas.
Hemos conseguido comprar sellos en uno de los puestos de alquileres de cochecitos infantiles de la entrada, y unas postales en una de las tiendas de souvenirs.
Además hemos leído que en la oficina de atención al cliente del ayuntamiento, el City Hall que está justo al inicio de Main Street U.S.A., ponen un sello de tinta especial.
No sirve para nada, sólo que es un detalle más. Sin hacer cola ni pagar nada, nos ponen el sello y justo enfrente hay un buzón precioso que parece de decoración pero está 100% operativo.
WALT DISNEY WORLD RAILROAD
Parece ser que hoy es el día de los clásicos, porque también nos montamos en el histórico tren de vapor que (en teoría) da la vuelta al parque.
Digo en teoría porque justo ahora está en obras y simplemente nos lleva desde Main Street U.S.A. a Fantasyland.
Nunca esperar un tren ha sido menos tedioso, porque la estación es una joya, toda decorada con máquinas arcade de finales del siglo XIX, siguiendo la temática nostálgica del Main Street.
El recorrido en tren, aunque corto, está amenizado por una megafonía que va narrando curiosidades de los sitios por donde pasamos.
Llegamos al extremo de Fantasyland que está tematizado del circo vintage de Dumbo. Hay un espacio con chorros de agua donde las criaturas juegan a mojarse. Viene fantástico para refrescarse un poco.
Tras una parada para merendar en la Gaston’s Tavern, acabamos llegando a Adventureland.
PIRATES OF THE CARIBBEAN
Todavía nos falta montar en una de las atracciones más conocidas.
No hay discusión en que la mejor versión de esta atracción es la de Shanghai (juega en otra liga totalmente superior), y que incluso la versión original, la de Disneyland en California, es más larga y tiene una caída más, pero esta de Magic Kingdom no deja de tener encanto.
Una de las experiencias exclusivas relacionadas con los piratas la podemos encontrar en la taberna Beak and Barrel.
¡Resulta que hoy vamos de taberna en taberna!
Esta es un tanto especial, requiere reserva previa, tiene un tiempo límite de estancia de 45 minutos, y como máximo se permiten dos consumiciones por persona. Nosotros con una cerveza cada uno y una ración de snacks a compartir ya estamos satisfechos. ¡La cuenta nos sale a 43€!
Nosotros reservamos sólo con media hora de antelación, al ser sólo dos personas, quedó un puesto libre en la barra. Aunque tuvimos que estar los 45 minutos de pie, pues no hay taburetes en la barra.
El interior del bar parece un barco pirata, iluminado con velas y fanales y decorado con mil tesoros antiguos.
De vez en cuando sale un loro de detrás del mobiliario y canta canciones de bucaneros o cuenta sus aventuras por los siete mares. Los camareros responden al unísono o se unen con cánticos.
Estamos el resto de la tarde paseando o repitiendo otras atracciones hasta que es la hora de volver a coger un buen sitio para el espectáculo nocturno HAPPILY EVER AFTER.
Mientras esperamos cae un diluvio, es la típica tormenta tropical de Florida. Por suerte siempre llevamos el poncho con nosotros.
Cancelan el desfile de carrozas pero la lluvia para a tiempo para el show, que nos emociona igual que la primera vez.
Regresamos al hotel, recogemos las mochilas y pedimos un Uber porque esta noche nos alojamos en un hotel cercano al aeropuerto. Mañana por la mañana tomaremos el vuelo de regreso.
Hemos creado un montón de recuerdos inolvidables durante estos días, experiencias que nos acompañarán para siempre y que he querido compartir con los lectores de este diario. Espero que haya servido de entretenimiento o inspiración para futuros viajes.
Finalmente, gracias a Roger por las dos mil fotos y la infinita energía positiva.