Otro día más en el sur de África y esta vez nos tocaba visitar uno de los destinos más icónicos del continente: Mosi-oa-Tunya / las Cataratas Victoria.
Salimos temprano de Water Lily Lodge, lodge con el cual habíamos contratado la excursión. Primero de todo nos llevó hasta la frontera de Zimbabwe. En la frontera básicamente los funcionarios repiten “money” constantemente (30 dólares la VISA por persona)... y ya una vez dentro del país nos dejaron directamente en la entrada de las cataratas (50 dólares por persona la entrada) aunque antes de entrar alquilamos chubasqueros (hay vendedores ambulantes).
Dentro del recinto vimos un grupo de (creo) cálaos trompeteros. Además, el agua y la humedad constante han formado un microclima y paisaje típico de selva.
Me sorprendió mucho el constante ruido de avionetas y helicópteros sobrevolando la zona. Era un no parar. Me recordó al Tour de Francia cuando lo vas a ver in situ donde siempre hay dos o tres helicópteros cubriendo la carrera y el zumbido es incesante.


A pesar de este ruido (que se "mezcla" con el ruido que hace toda la tromba de agua cayendo a plomo) el espectáculo de las cataratas es simplemente sobrecogedor.
Hay 16 miradores y la longitud total del recorrido son 1,7 km. Nosotros comenzamos por el mirador que queda más a la izquierda de todo (si miras de frente a las cataratas) y acabamos en el 16 no sin antes pasar por el 15 que quizás es donde te mojas más y debes ir con cuidado porque resbala bastante.



Después de la visita pedí que nos llevaran a almorzar a The Lookout Cafe - Wild Horizons, el restaurante más famoso del área ya que tiene una puntuación media de 4,5 y 1.920 opiniones en TripAdvisor. La comida estaba buena y las vistas eran dignas, por lo que fue una experiencia agradable.
Antes de viajar había leído las recomendaciones de viaje que ofrece vía online el ministerio de asuntos exteriores y que indico aquí: "La mayor parte de establecimientos acepta el pago en efectivo en dólares estadounidenses. El pago directo con tarjetas internacionales se ha extendido y se acepta en los principales hoteles y alojamientos turísticos, aunque no se puede confiar - ni por efectividad, ni por seguridad - en poder pagar en todos los lugares de esta forma".
Sin embargo, pensé que en este restaurante tan turístico, famoso y diseñado exclusivamente para visitantes internacionales se podría pagar en tarjeta con seguridad.
Pues bien, por primera vez Revolut me rechazó un pago porque decía que el pago se estaba haciendo desde Canadá y no coincidía con mi ubicación geográfica.
Al final tuvimos que pagar en efectivo. Como solo llevábamos dólares justos para entrar a las cataratas y cruzar la frontera pagamos con euros y no nos dieron el cambio (sí que es cierto que había un cartel que advertía que los pagos en efectivo no tenían devolución aunque no recuerdo si esto también se aplicaba a los pagos en dólares estadounidenses).
Algo que no me gustó nada de este lugar fue la promoción del maltrato animal. Ya dentro del recinto de Victoria Falls vi carteles e imágenes promocionando experiencias de paseos con guepardos y otras actividades completamente inaceptables.
En el restaurante escuché a dos parejas españolas comentar, con total naturalidad, que tenían prisa porque llegaban tarde a su excursión para caminar montando en elefantes. No les dije nada porque no quería entrar en una discusión allí mismo, pero vamos… si dijera lo que pienso...
En definitiva, nos oponemos totalmente a cualquier forma de maltrato animal y es decepcionante ver cómo este tipo de actividades se siguen promoviendo a día de hoy solamente por dinero.
Después de comer volvimos a Kasane sin mayores incidentes más allá de cruzar la frontera con Botswana que estaba completamente informatizada y fue mucho más rápida y eficiente que la de Zimbabwe.
Mi opinión de esta excursión es muy buena, como no puede ser de otra manera. Es un espectáculo sin igual. Water Lily Lodge también la organizó muy bien y fueron eficientes.
Al día siguiente nos esperaba la ciudad de Maun para así enfilarnos al Delta del Okavango.