Nos recogieron en un 4x4 y nos llevaron hasta el embarcadero de mokoro. No anoté el nombre del lugar ni revisé la ubicación en el móvil así que no puedo aportar más información geográfica del embarcadero en cuestión.

Nuestro guía en el mokoro, con quien también haríamos los walking safaris, se hacía llamar Scar. Navegamos por el Delta del Okavango durante una hora y media sin que ningún animal se cruzara en nuestro camino hasta llegar al lugar donde estaban nuestras tiendas de campaña.




Al llegar al campamento almorzamos para después iniciar nuestro primer walking safari, que duró unas dos horas y media. Scar nos mostró de cerca termiteros, nidos de Aardvark (y de otros animales) y muchas veces podíamos ver animales a lo lejos aunque nunca estuvimos realmente cerca.
Sin embargo, al final del recorrido, ya muy cerca del campamento, nos encontramos en una situación tensa: una elefanta con su cría se encontraba al otro lado del sendero que debíamos cruzar. Nuestro guía no estaba del todo tranquilo pero manejó la situación con calma y esperamos a otro grupo que venía detrás de nosotros. Finalmente, cuando los paquidermos se reagruparon y se movieron, pudimos continuar hasta las tiendas sin incidentes.
Es importante recordar que en los parques nacionales públicos o reservas naturales públicas no está permitido portar armas. Por lo tanto, en un walking safari debes confiar plenamente en la experiencia y pericia de los guías y hacerles caso siempre. Ya os comento que nuestro guía siempre priorizaba la seguridad por encima de todo.
También es importante tener en cuenta que los depredadores como leones, guepardos o leopardos no son los animales más peligrosos en estas tierras. Las especies que más muertes humanas causan en África son los mosquitos y mamíferos herbívoros como los búfalos, elefantes e hipopótamos.
Ya instalados en el campamento tuvimos la suerte de avistar Red lechwes, una especie de antílope que aún no habíamos visto en el viaje. Sin embargo, me quedé con las ganas de ver Pukus y antílopes Roan ya que no tuvimos la oportunidad de encontrarlos en ningún sitio de este viaje.
Encendieron una fogata en medio del campamento y nos preparamos para dormir. Aunque nos costó conciliar el sueño debido al fuerte viento que sopló durante la noche, logramos descansar.
La tienda estaba bien equipada y tenía el WC anexo incorporado a esta. En total había como unas 6 o 7 personas del staff y estos eran personas de la zona del Delta.

Como anécdota, comentar que estos días en Johannesburgo había nevado, algo que no ocurría desde 2012.