Al fin ha llegado el día esperado, mi visita al Río Subterráneo.
La verdad, ha amanecido bastante bien, así que me voy para la oficina que está en el muelle sin desayunar siquiera. A las 7:15 estoy en la puerta el primero. Tengo que hacerlo pronto, pues mi van sale a las 14:00 hacia Puerto Princesa.

Hasta las 8:30 allí no llega nadie de las oficinas. La clásica puntualidad filipina...Por allí aparece algún turista, muy muy pocos, ya se va sabiendo que los barcos no van a llevar a nadie ese día y la gente o no le gusta caminar o no llevan calzado apropiado.
Recordad que para que te den el permiso, debes presentar al menos una foto del pasaporte. Pagas en diferentes lados la entrada y tasas y para hacer la excursión andando, es obligatorio ir con un guia que también pagas aparte. En total, unos 16 euros todo.
Cuando pago en la caseta de los guías, le pido que me pongan uno rápido y me miran como diciendo, que dice este. Miro para atrás, y allí hay otros diez turistas, que habían hecho todos los trámites por internet con antelación y que cuesta casi el doble. Joer, son casi las 9, son cuatro horas de ida y vuelta, más lo que dure la excursión en la cueva. No llego a la van...
Resignado, salimos los 11 con dos guías. Allí hay hasta señoras mayores con escarpines...encima, al km, debemos esperar a una barca muy auténtica de troncos, que te cruza de un lado a otro, a la vieja usanza, tirando de una cuerda.



Aparece una chica que me pregunta que hago solo, le digo que vienen detrás y que si puedo hacer yo la excursión de la cueva. Me pone un chaleco y un casco y llegamos donde están los barqueros. Allí estaban todos de charleta, ni un turista. Así que me asignan un chaval jovencito y para dentro.


La excursión dentro de la cueva dura algo más de media hora. Justo cuando salgo, acaban de llegar mis compañeros de ruta. Me disculpo diciendo la verdad, que tengo que llegar a la van, y le pido al guía que me deje volver solo, que no llego. Ningún problema, encima el camino está muy bien señalizado y lo llevo en el Mapsme por si acaso.
Pues casi gocé más la vuelta que la ida. Ya sin sentimiento de culpa, iba a toda leche y solo me crucé con dos parejas con sus guías. Al final, antes de la 13:00 ya estaba en el Sabang Café, pues me dió tiempo a pasarme por la estación de vans y pedirles me recogiesen allí.
Que pena no haberme quedado un día más en ese encantador pueblecito...pero bueno, a las 14:00, tiro para Puerto Princesa, una de las ciudades más grandes de Filipinas y que yo solo usaré para descansar y pillar el vuelo por la mañana temprano, hacia Bohol.
