Este día tocaba despedirnos de Buenos Aires, después de desayunar y dejar nuestra habitación en el Hotel Broadway situado en la calle Corrientes, un hotel que recomiendo tanto por su localización, muy céntrico, como por su comodidad.
Nuestro transfer nos recogió a las 11 a.m., teníamos el embarque a las 11:30 a.m., el puerto estaba a unos 10 minutos del hotel en coche, por lo que llegamos antes de la hora, pero nos encontramos que había una multitud ingente, gracias a que nuestro transfer entró hasta la misma entrada, por lo que nos pudimos colocar en fila no muy grande que avanzaba a buen ritmo, una vez pasamos y dejamos las maletas, pudimos hacer valer nuestra preferencia de embarque gracias a nuestro nivel de Voyager Club, por lo que nos pasaron rápido al cheking y al control de inmigración, y a las 13 horas estabamos ya en el bufé para hacer nuestra primera comida en el barco, yo concretamente me cogi unas pizzas que para mi gusto en los barcos de MSC están muy buenas.
Hay que decir que nada más embarcar, nos informaron que el barco que tenía que partir a las 17 horas hacia Montevideo no iba a salir, se había anulado este puerto, por lo que el barco haría noche en Buenos Aires y saldríamos al día siguiente, la justificación que dieron era que había mala mar y muchas tormentas y viento en dicho puerto, pero la verdad era que si mirábamos el tiempo en las aplicaciones móviles, no decía que hubiese mal tiempo, incluso a los uruguayos que embarcarían en Montevideo, los trajeron en bus desde Montevideo, nos dijeron que no había tan mal tiempo. Nunca sabremos porque se anulo ese puerto.
Bueno siguiendo con nuestro embarque, a las 15 horas ya estábamos en nuestro camarote 11174 con balcón, esperando nuestras maletas, y como siempre que vamos en cruceros queríamos aprovechar la tarde antes de ir a la cena, por cierto que nos había asignado el turno de la 19, era también la primera vez que nos pasaba esto, asignarnos el primer turno de cena, cuando en el cheking por la APP habíamos puesto el segundo turno. Tras cenar nos acercamos al otro turno de cena para hablar con el metre y pedir que nos cambiara, y que nos atendió amablemente y pudimos volver a nuestro habitual segundo turno de cena a las 21:30.
Tras la cena de este día nos dirigimos a uno de las salas que mas me gusta en la serie de los barcos de MSC como el Poesía, la sala que se encuentra en la cubierta 7 en popa, en este barco se llama Pigalle Lounge.
Tras tomar la copa habitual, llevábamos el todo incluido, y echarnos unos bailes nos fuimos a nuestro camarote a descansar después de un día muy ajetreado.
