Nuestro tren sale de la estación central de Tokio a las 11:35, pero queremos llegar con tiempo pues sabemos que es una estación enorme y con mucho movimiento. Recogemos nuestro equipaje y pedimos un Uber que por 16€ nos lleva amablemente a la estación de tren. Una vez localizado el andén de salida, buscamos un sitio para desayunar. Dentro de la estación hay muchas tiendas, cafeterías, restaurantes e incluso mini-mercados. Finalmente optamos por comprar aquí unos cafés y unas galletas en el Starbucks para tomarlo tranquilamente en el tren. Se trata de un shinkansen, conocido como “tren bala”, que sale muy puntual y es super-confortable.
En poco más de 2 horas llegamos a la estación de tren de Kioto y nos dirigimos a buscar la recepción de nuestro hotel, Resy Stay, que se encuentra en un local en las inmediaciones de la estación. Debemos acudir a este local para hacer el check-in y a continuación, una van decorada con Hello Kitty, nos lleva hasta la puerta del hotel. Cuando entramos por la puerta de la habitación nos quedamos alucinadas con la decoración de Hello Kitty; es tal y como lo habíamos visto en la web pero la sensación de estar en una habitación cuidada y decorada al detalle es muy guay.
Salimos a comer y confirmamos que la ubicación es perfecta en el barrio de Gion. Enseguida encontramos el restaurante que buscamos, donde comemos fenomenal:
-Yagura: damburi con tempura de langostino y soba udón con tofu frito y verduras. 16€.
Se nos ha hecho un poco tarde y no estamos seguras de llegar a visitar algún templo antes de que cierren, pero queremos intentarlo. La decisión que tomamos es de lo más acertada, al dirigirnos a Kiyomizu-dera o “templo del agua pura”, un conjunto de templos y recintos religiosos situados en el distrito de Higashiyama, al este de Kioto, que en 1994 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y es una de las visitas más especiales en la ciudad. Para llegar hay que subir una cuesta, pero merece muchísimo la pena, no solo por el espacio tan bonito, sino además por las maravillosas vistas, especialmente en el momento de la puesta de sol. Recorremos este templo fotografiando cada rincón, hasta llegar a un recinto en el que hay que pagar 3€ adulto y 2€ niño y que merece mucho la pena, pues se disfruta de las salas interiores, además de poder realizar un paseo en plena montaña y con unas vistas preciosas. Disfrutamos paseando por Kiyomizu-dera hasta su cierre a las 18:30, momento en el que el sol está más bajito y envuelve el templo en un halo de belleza.
Bajamos hasta llegar a las cuestas de Higashiyama, uno de los lugares más icónicos de Kioto y en el que en esos momentos hay bastante gente. Aun así, disfrutamos mucho del paseo y decidimos que volveremos a visitarlo en otro momento más tranquilo. La bajada nos lleva al santuario Yasaka, Es un santuario sintoísta del siglo VII, ubicado en el distrito de Gion. Data del año 656 y ha experimentado varias reconstrucciones a lo largo de los años.
Hoy en día sigue siendo uno de los sitios religiosos más venerados de Kioto y se suele ver a muchos devotos rezando para atraer la buena fortuna. El santuario cuenta con varias puertas torii que marcan la entrada a las diferentes estructuras. Cuando nos adentramos ya es de noche y está preciosamente iluminado, lo que hace del final del día un momento mágico. Nos han encantado los dos santuarios. Kioto promete.
En Kioto predomina más el kombini “Lawson”, y ya hemos localizado uno junto a nuestro hotel para comprar la cena. Los productos que en él se venden son muy similares, así que compramos una rica cena para tomar en la habitación, que está perfectamente equipada con cocina y una mesita con asientos que nos encanta.