Empecemos por partes, la travesía es conocida como un mini crucero entre ambas ciudades que muchos locales compran, ida y vuelta, a modo fin de semana pasando unas horas en la capital opuesta. A nosotros, salvando las distancias, nos recordó más al ferry de Balearía entre Canarias y Huelva que a un crucero (en el que no hemos estado nunca 🤭)
🚢 Viajamos en el
Grabiella de Viking line, que zarpa del puerto de
Stadsgården, cerca del museo Fotografiska, el embarque fue rápido y sin aglomeraciones aunque mi sensación era de que el barco iba bastante lleno para ser un miércoles.
Hicimos auto cheking en las máquinas escaneando nuestro QR de la reserva y se nos imprimieron unas pequeñas tarjetas de embarque con el número de camarote y nuestros nombres, de ahí al control de acceso, entregas DNI y tarjeta y accedes al barco. Rápido, sencillo y fluido. Con esta misma tarjeta que tiene una banda magnética por detrás es con la que abres la habitación.
El embarque se realiza 2h antes y el cierre de puertas es 30min antes de la salida.
Nosotros llegamos aprox 1h y 15 min antes y en menos de 15min estábamos instalados.
Antes que nada cabe descartar que el barco es antiguo, se nota que tiene bastantes años, aunque no está mal conservado se ve todo un poco pasado de moda y algo viejo.
Llegamos al camarote, nosotros reservamos uno
interior estándar en la cubierta 7 con 4 camas distribuidas en 2 literas. Nos tocó el 7721 justo en la popa del barco. Posee un pequeño baño con ducha (que olía a sumidero) y una de las literas bajas en forma de sofá cama. Que nosotros convertimos en cama para dormir dos abajo y uno arriba.
Finalmente el peque y yo terminamos durmiendo en una de las camas y mi marido en otra, así que no abrimos las literas de arriba y teníamos sensación de amplitud. La cama no me resultó nada incómoda. Te dejan dos toallas para el baño por persona. La presión del agua de la ducha era buena, la cortina un poco asco.
Tras instalarnos vemos partir desde la cubierta exterior y nos despedimos de Estocolmo entre niebla y llovizna.
Nos vamos a ver el barco, tiene un restaurante buffet donde sirven cenas y al día siguiente desayunaremos, creo que dos o tres restaurantes a la carta y una especie de pub/discoteca donde durante la tarde hubo animación infantil con algunos juegos como el limbo y otro de cartas y dados. Aquí la animación era continua hasta la noche, por lo que pudimos leer en el panel informativo. La animación infantil donde nuestro hijo estuvo entretenido un rato era en sueco/finlandés, ¿ambos?, ni idea, pero ni papa en inglés.
El barco tiene también una cafetería y al lado un pequeño parque de juegos infantil, un 10 por esto, nuestro hijo se entretuvo jugando aquí mucho rato y la tarde se nos pasó en un pis pas.
Nosotros nos llevamos unos sándwiches y algo de fruta que comimos en unas pequeñas mesas de la cubierta 7, al lado de unas máquinas tragaperras y del dutyfree, la verdad que vemos ningún espacio de descanso con asientos ni mesas donde poder estar tranquilos en todo el barco. Nos parece que en la cubierta exterior tienen unos sofás y unas mesas pero el tiempo no acompaña y creemos que serán de la disco-pub.
A las 21.30h y nos vamos al camarote a descansar, duchas, pijama y cuando estoy a punto de cerrar los ojos… oh oh, el barco sale al mar báltico y empieza a moverse, hasta ahora no habíamos tenido sensación ni de estar sobre agua.
Yo me mareo con facilidad, así que me tomo una
Biodramina y me quedo quieta en la cama a intentar conciliar el sueño, mi marido y el peque llevan dormidos rato ya. Al rato, las jóvenes del camarote contiguo que llevan desde que embarcamos bebiendo vodka y con la puerta abierta, llegan con ambiente festivo a la habitación, ponen música y hablan animadas pero creo que el movimiento del barco también les afecta porque al rato no se las escucha más, la fiesta les dura poco.
Cabe comentar que nuestra sensación es que mucha gente aprovecha la travesía para emborracharse, nada más abrir el dutyfree muchísimas personas salen de allí con botellas de vodka, whisky y cerveza como si se fueran de carnavales.
A la mañana siguiente nos despierta un aviso por megafonía de que abre el buffet (7h de la mañana hora finlandesa, 6h hora sueca), dejamos dormir al peque un ratito más y a las 8h nos vamos a desayunar, el buffet no está mal y es bastante variado.
A las 10h estamos llegando al puerto de Helsinki.
El desembarque es rápido, ¡ya estamos en Finlandia! 👏🏼
Conclusión: el barco no es un minicrucero, ni siquiera se nos asemeja a las motonaves del Nilo, creemos que la naviera
Slija line si es algo más “lujosa” por lo que hemos podido bichear en YouTube, pero por 144€ con desayuno incluido nos parece una buenísima opción para trasladarnos de Estocolmo a Helsinki ahorrándonos además una noche de hotel, no necesitamos más lujos.
Los puertos de salida y llegada nos parecen muy cómodos, muy cerca del centro de ambas ciudades, ahorrando tiempo en traslados.
No lo vemos a modo disfrute de la travesía pero sí como un medio de transporte muy recomendable para unir ambos países. A este precio repetiríamos.