Miércoles, 31 de diciembre de 2025
Amanece en Göreme y nieva, nieva y nieva y con temperaturas de máxima de 5°C y mínima de -5°C; por lo que tampoco saldrán los globos. El día es bastante desapacible porque no hay sol y llueve. Aun así nos vienen a recoger, después de desayunar, para hacer el circuito que corresponde al tour rojo. El tour incluye, por 35€, el guía, el conductor, las entradas y la comida en un restaurante de Göreme. Es una hora más corto que el del día anterior y, seguramente, si el tiempo fuese bueno, resultaría más interesante para aquellos que no conocíamos la zona.

Circuito rojo
Salimos a eso de las 09:45h desde el hotel y la primera parada es en un mirador sobre el Valle del Amor o Love Valley

El Valle del amor se encuentra en la provincia de Nevşehir. Se extiende por unos 2 km y está situado entre las ciudades de Göreme y Çavuşin. El valle se formó durante millones de años como resultado de la actividad volcánica y la posterior erosión causada por el viento y el agua. Las formaciones rocosas en el Valle del amor están hechas de toba blanda, un tipo de roca volcánica que se erosiona fácilmente con el viento y el agua. Con el tiempo, la toba se ha moldeado en las distintivas formaciones fálicas que vemos hoy. Estas formaciones varían en altura desde unos pocos metros hasta 40 m y se extienden por todo el valle.
El Valle del amor ha estado habitada desde la antigüedad. El área ha sido el hogar de varias civilizaciones, incluidos los hititas, los persas, los griegos y los romanos. Las formaciones rocosas del valle han jugado un papel importante en la historia y cultura de la región.
Según algunas fuentes, las rocas de forma fálica eran adoradas por los hititas, quienes creían que tenían poderes místicos. Los romanos también utilizaron las rocas como puntos de referencia y esculpieron sus tumbas en los acantilados. En épocas posteriores, los primeros cristianos utilizaron las cuevas y formaciones rocosas como escondites y lugares de culto.
Según algunas fuentes, las rocas de forma fálica eran adoradas por los hititas, quienes creían que tenían poderes místicos. Los romanos también utilizaron las rocas como puntos de referencia y esculpieron sus tumbas en los acantilados. En épocas posteriores, los primeros cristianos utilizaron las cuevas y formaciones rocosas como escondites y lugares de culto.


Hay muchas historias y leyendas asociado con el Valle del Amor. Según una leyenda, las rocas de forma fálica fueron creadas por un grupo de gigantes que fueron convertidos en piedra por un poderoso mago. Otra leyenda cuenta la historia de un grupo de aldeanos que se transformaron en rocas después de negarse a compartir su comida con un mendigo.
La siguiente estación del tour fue Pasabag o Paşabağ

Horario: 08:00h-19:00h en verano; 08:00h-17:00h en invierno (el precio y horario pueden variar).
Majestuosas torres de roca se elevan hacia el cielo, alcanzando alturas de 40 m. Estas formaciones peculiares, conocidas localmente como "chimeneas de hadas", custodian secretos milenarios de los primeros cristianos que encontraron refugio entre sus paredes de toba volcánica. El Valle de Pasabag resguarda un legado extraordinario. Sus formaciones rocosas esculpidas por el tiempo se entrelazan con vestigios sagrados de antiguas comunidades monásticas. La capilla dedicada a San Simeón, tallada meticulosamente en la roca durante el siglo V, permanece como testigo silencioso de esta época dorada (ahora cerrada). Numerosas cuevas adornan el paisaje, sus paredes decoradas con frescos narran historias de devoción y contemplación. Este santuario natural recibió el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, preservando así su excepcional valor universal. El Valle de Pasabag, también conocido como Valle de los Monjes, es uno de los lugares más icónicos de Capadocia.
El nombre "Valle de los Monjes" refleja la profunda herencia espiritual de Pasabag. Este rincón sagrado floreció como centro religioso durante los albores del cristianismo, especialmente desde el siglo IV d.C., cuando San Basilio el Grande, obispo de Cesarea (actual Kayseri), sembró las semillas del movimiento monacal en Anatolia. Los primeros cristianos, huyendo de persecuciones, descubrieron en estas formaciones rocosas un santuario natural para su fe. Manos devotas transformaron la suave toba calcárea en un laberinto sagrado de cuevas, capillas y celdas monásticas, creando refugios donde el espíritu podía elevarse lejos del bullicio mundano. La llegada de los turcos selyúcidas en 1071 no marchitó la vida espiritual del valle. Estos nuevos gobernantes permitieron que Pasabag mantuviera su esencia como faro espiritual durante generaciones venideras.
El nombre "Valle de los Monjes" refleja la profunda herencia espiritual de Pasabag. Este rincón sagrado floreció como centro religioso durante los albores del cristianismo, especialmente desde el siglo IV d.C., cuando San Basilio el Grande, obispo de Cesarea (actual Kayseri), sembró las semillas del movimiento monacal en Anatolia. Los primeros cristianos, huyendo de persecuciones, descubrieron en estas formaciones rocosas un santuario natural para su fe. Manos devotas transformaron la suave toba calcárea en un laberinto sagrado de cuevas, capillas y celdas monásticas, creando refugios donde el espíritu podía elevarse lejos del bullicio mundano. La llegada de los turcos selyúcidas en 1071 no marchitó la vida espiritual del valle. Estos nuevos gobernantes permitieron que Pasabag mantuviera su esencia como faro espiritual durante generaciones venideras.


Una leyenda mística narra el origen de las chimeneas de hadas - un relato donde hadas y humanos compartían estas tierras milenarias. Una historia de amor prohibido entre un mortal y un hada desató la furia de la reina mágica, quien transformó a sus súbditas en palomas, condenandolos a morar eternamente en estas torres de piedra bajo el cuidado de los humanos.
Las chimeneas de hadas exhiben una arquitectura singular, algunas coronadas por tres "tapas" distintas. Entre estas formaciones excepcionales destaca la morada de San Simeón, quien habitó durante 15 años en una celda tallada a 15 m sobre el suelo. Este santo ermitaño solo abandonaba su refugio elevado para recibir las provisiones que sus devotos seguidores depositaban al pie de la roca.
El cine también ha dejado su huella. "La Guerra de las Galaxias" encontró en estas formaciones el escenario perfecto para sus mundos lejanos.
El cine también ha dejado su huella. "La Guerra de las Galaxias" encontró en estas formaciones el escenario perfecto para sus mundos lejanos.
El portal de entrada al valle alberga un mercado tradicional que ofrece productos turcas y artesanía.
La tercera parada, y sin dejar de llover, fue Zelve Órense Yeri o Museo al aire libre de Zelve

En Zelve se pueden encontrar bellos ejemplos de moradas trogloditas excavadas en el débil subsuelo de la región. Entre Avanos y Goreme, junto al Valle de los Monjes de Pasabag, el Valle de Zelve es uno de los museos al aire libre más conocidos de Capadocia. El Museo al Aire Libre del Valle de Zelve forma parte del patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Zelve consiste en tres valles dispuestos secuencialmente, a los cuales se puede acceder por una sola entrada, formando un recinto natural donde se estableció el Museo Al Aire Libre de Zelve. Las rocas del valle son más rojizas que en el resto de Capadocia, lo cual le da al museo un aire de paisaje marciano, por las formas caprichosas de las rocas y la coloración natural de las mismas, además de que el primer valle se encuentra prácticamente desprovisto de vegetación.
Zelve alberga quince iglesias rupestres de la era bizantina, pero la mitad de ellas están en mal estado, las cuales tienen la peculiaridad de no poseer frescos murales. La razón supuesta es que los habitantes de Zelve ya estaban en contra de las imágenes, aún antes de que en Bizancio se impusieran las tendencias iconoclastas. Destaca la iglesia del venado (Geyikli Kilise), cuyo techo está cubierto por una cruz en relieve y unos frescos que proporcionan ejemplos de algunas de las primeras pinturas que muestran símbolos cristianos clave como la cruz, el venado y el pez. Destacan los relieves rupestres tallados en los muros laterales de las numerosas iglesias del siglo VI. No obstante, la mayoría de las iglesias de Zelve se construyeron entre los siglos IX y XI, casi al mismo tiempo que otras iglesias de Capadocia. Todas las iglesias son anteriores al año 1100 d. C. Como resultado, no hay evidencia arquitectónica de que los cristianos bizantinos y los musulmanes otomanos coexistieran en el asentamiento.
Zelve permaneció habitado hasta mediados del siglo xx (1950-1960), cuando la población fue desalojada por el gobierno, debido a los peligros de derrumbes en la frágil estructura de las cuevas. Cuando una roca cayó y aplastó a una niña de once años, se convirtió en el punto de ruptura. Las familias de Zelve se mudaron en la década de 1950 a Aktepe, una comunidad recién construida a 1 km al noreste. Este continuo peligro de colapso lleva al gobierno a cerrar temporalmente algunas de las atracciones turísticas.
Zelve fue una ciudad durante la época bizantina. Las primeras iglesias se construyeron alrededor del año 500. No hay muchas iglesias del siglo VI en Capadocia, pero la mitad de ellos están en Zelve. El estilo arquitectónico es el único indicador de una fecha para Zelve porque no hay ningún registro o historia externa al respecto. Los historiadores creen que Zelve fue un pequeño pueblo troglodita desde la era bizantina a partir de la arquitectura de los abrigos rupestres y de lo que queda en pie. En los siglos cuarto y quinto, los romanos de habla griega convirtieron Zelve al cristianismo. Esta pequeña comunidad no adquirió importancia religiosa hasta los siglos IX y XIII, cuando se fundaron allí los primeros seminarios para sacerdotes. Por mucho tiempo, Zelve sirvió como un refugio seguro de los ataques árabes y persas. Zelve fue un pueblo turco en el imperio otomano después de la era bizantina. Los turcos construyeron una mezquita con grabados rupestres y un gran cementerio. Los turcos transformaron algunas de las iglesias en zonas agrícolas.
Al entrar en el primer valle, a la izquierda una mezquita con un hermoso minarete tallado en la roca. A continuación, a la derecha, un complejo del monasterio que se asemeja a un cuenco invertido cortado de la roca. Una escalera de metal conduce a un complejo de grabados rupestres justo enfrente, que está conectado al segundo valle por un túnel prolongado que se asemeja a una cueva. Las antiguas iglesias y pueblos excavados en la roca se pueden encontrar en el tercer valle.
Después de esta visita (seguro que sin lluvia la visita hubiese sido espectacular) vamos a una brevísima parada, el Valle de Devrent, conocido como Valle de la Imaginación. Este valle no destaca por tener iglesias ni cuevas, lo verdaderamente característico del valle, lo que lo hace especial, son las caprichosas formas de las rocas que lo conforman. Muchas de las rocas tienen formas de animales, e incluso poseen diferentes nombres según lo que la gente cree ver en ellas. Devrent Valley se ganó el sobrenombre de "Valle de la Imaginación" debido a las increíbles formaciones rocosas que se asemejan a varios animales y figuras humanas. Se ha de dejar volar la imaginación para ver formas como camellos, leones, osos, tigres y más.

De ahí nos fuimos a una de las visitas "comerciales" del día: la demostración de cerámica de la que, como mínimo, sacamos un té caliente que agradecimos por el frio que estábamos pasando.
Luego fuimos a contemplar el castillo de Uçhisar localizado a 4 kilómetros al suroeste de Göreme. Uçhisar es una ciudad en la que se pueden encontrar bellos ejemplos de moradas trogloditas excavadas en el débil subsuelo de la región. Sin embargo, Uçhisar es más famoso por el Castillo de Uçhisar (Uçhisar Kalesi en turco), una estructura que corona un promontorio. Este nombre le fue dado por su característica cresta en forma de dos picos triangulares, cercada por otros dos más pequeños que semejan torreones.

Lo que se intuye detrás de la espesa niebla y nieve es el castillo
Aunque hay varios castillos construidos en roca en Capadocia, el de Uçhisar es sin duda el más impresionante de todos ellos. Para su construcción se aprovechó una roca gigante, es curioso verlo desde diferentes ángulos, ya que su forma cambia completamente.
Esta fortaleza fue construida el siglo VII d. C. por los bizantinos con el objetivo de parar a las tropas musulmanas. Su altitud y la integración en el paisaje lo convertían en un punto estratégico. Tras la conquista de este territorio por los musulmanes, estos siguieron utilizando el castillo. Se cree que el castillo de Uçhisar llegó a estar habitado por cerca de 1.000 personas. Éstas se alojaban en las diferentes habitaciones trogloditas, que estaban conectadas por túneles y escaleras.
Esta fortaleza fue construida el siglo VII d. C. por los bizantinos con el objetivo de parar a las tropas musulmanas. Su altitud y la integración en el paisaje lo convertían en un punto estratégico. Tras la conquista de este territorio por los musulmanes, estos siguieron utilizando el castillo. Se cree que el castillo de Uçhisar llegó a estar habitado por cerca de 1.000 personas. Éstas se alojaban en las diferentes habitaciones trogloditas, que estaban conectadas por túneles y escaleras.


Es el punto más alto de Capadocia, ya que se encuentra a más de 1.200 m, el castillo de Uçhisar tiene ya más de 60 m. Esto hace que el sea vea desde la mayoría de los sitios de la zona. Las vistas 360º de Capadocia desde la cima del castillo son una auténtica pasada. La entrada al castillo cuesta 50 liras por persona.
La meteorología no acompañaba para ir deambulando por calles resbaladizas y volvimos al autocar que nos llevó hasta un taller-tienda-exposición de ropa de piel con desfile incluido.
Y, por último, nos llevaron a comer a uno de los restaurantes de la calle principal de Göreme, Bilal Eroglu Cd que sirvió para reponernos algo. Con eso dimos por concluido el tour y regresamos al hotel para descansar e ir a cenar a un sitio reservado el día anterior y celebrar la Nochevieja.
La verdad es que la noche fue entre espectacular y surrealista. Cenamos bastante decentemente dentro de un iglú de plástico que nos protegió del frio y con un servicio muy destacable. El maitre uzbeko, resultó ser un personaje y el protagonista de la fiesta que se organizó allí mismo. No comen uvas como en España, pero nos consiguió todas las que pudo y para los que no llegaron nos trajo granos de granada. Durante la cena se unió a nuestra mesa un taiwanés que viajaba solo y lo acogimos. Luego de las doce, la celebración se alargó con bailes típicos entre la gente autóctona en el mismo local hasta altas horas de la madrugada. Además cuando regresábamos al hotel nos metimos en la fiesta popular que había organizada en la avenida principal de la ciudad. Durante todas estas últimas horas del año dejó de nevar y tampoco llovió
¡Una buena manera de empezar el año!
¡Una buena manera de empezar el año!