Hoy era el día más duro del viaje.
El motivo era que teníamos que dejar el hotel a las 10 de la mañana como tarde y no volveríamos a pisar un hotel hasta llegar a Iguazú.
Haríamos noche en el aeropuerto.
Pero por partes. La idea inicial era subir el cerro Buenos Aires, una montaña situada frente al Perito Moreno, donde se veía toda la longitud del glaciar.
Era una etapa bastante dura, de +1000m de desnivel. Habíamos comprado la entrada al parque de los glaciares para dos días y habíamos reservado el coche también para dos días.
El problema fue, que unas semanas antes del viaje, nos cancelaron el vuelo de Calafate a Buenos Aires, que salía casi a las 9 de la noche, y solo pudimos cambiarlo a otro de la misma compañía (la verdad es que la gestión del cambio fue muy fácil y no hubo sobrecoste) que salía a las 6h de la tarde.
Por lo que, si teníamos que entrar a las 8 al parque, hacer la media hora de ruta que todavía quedaba, subir la montaña, que eran no menos de 6 horas, y volver del parque a devolver el coche, a al menos una hora y cuarto de distancia, se nos echaba el tiempo encima y era bastante probable perder el vuelo.
Por no comentar el estar todo el día sudados, en ropa de deporte y sabiendo que teníamos que dormir en el aeropuerto...
Descartamos el subir la montaña. Ahora bien, ¿volvíamos a las pasarelas para ver el Perito Moreno de nuevo o buscábamos algo más que hacer?
Posiblemente no lo viésemos tan bien como el día anterior, que acabó despejado y lo vimos con buena luz, por lo que optamos quedarnos en el hotel lo máximo posible, y luego ir de nuevo a la laguna Nímiez y al museo de los glaciares.
La laguna fue gratis porque la entrada es válida para una semana y porque al ser día 31 estaba la garita cerrada y entramos por la puerta de salida.
Estuvimos un par de horas con calma haciendo fotos a animales que no habíamos visto el día anterior, y fuimos a comer a un restaurante que se llama La Cantina y que está a escasos 50m de la salida de la laguna. Nos costó 54€ la comida. Estaba bastante bueno.
Después nos fuimos al museo de los glaciares. Teníamos aproximadamente una hora o así para verlo. Nos costó 29.62€ las dos entradas y justo llegamos cuando había empezado una charla a la que pudimos unirnos y que considero que aporta muchísimo a la experiencia del museo.
También vimos una proyección de 10 minutos sobre la penúltima vez que rompió el Perito Moreno contra la península de Magallanes (la última vez que rompió fue de noche y en las grabaciones no se ve nada).
Nos hubiésemos quedado bastante más rato en el museo, pero tocaba ir al aeropuerto.
Rellenamos la gasolina que habíamos gastado para devovler el depósito lleno (17,8€, la gasolina es ligeramente más barata que en España), y fuimos al parking del aeropuerto a devolver el coche.
La devolución fue muy rápida, apenas miraron el exterior del coche y enseguida nos llegó un mensaje como que todo estaba Ok y que se desbloqueaba el importe de la franquicia.
Pasamos el control de seguridad porque teníamos el check in hecho. El billete inicial nos costó 78 € por persona. Luego nos cambiamos gratuitamente a uno bastante más caro.
El vuelo salía sobre las 18:50, pero como estaba todo el mundo antes, salimos sobre las 17:45 (pocas veces he visto esto) y llegamos a Buenos Aires antes de hora. Con el cambio de billete nos tocaba cambiar de aeropuerto, de EZE a AEP. Compramos online unos días antes un bus con la compañía Neo, que nos costó 8€ por persona, que nos hacía el traslado. Es bastante difícil de localizar si se llega a la terminal de vuelos nacionales. Están delante de la puerta nº 11, y los vimos de milagro. Como esa noche era nochevieja y nos daba miedo que se colapsase la ciudad, cogimos el bus de las 22h. Teníamos el de las 23 pero te puedes subir a cualquiera.
Una hora después estábamos en AEP. Fuimos rápido a hacer el check in del vuelo BBAA - Puerto Iguazú, que no habíamos podido hacerlo online. Este vuelo nos costó 48€ por persona.
Teníamos el vuelo a las 5 de la mañana, y al llegar al mostrador nos dijo que podíamos hacer el check in 3h antes, es decir, a las 2am.
Debimos de darle pena a su compañera porque le insistió para que nos lo hiciese independientemente de la hora. Pudimos así pasar el control de seguridad y dormir en las butacas de la terminal.
Estaba todo cerrado, entiendo que por nochevieja.
A las 5 cogimos el vuelo y a las 6:30 estábamos ya en Iguazú.
El plan de ese día era hacer el check in lo más temprano posible, descansar, ver la ciudad e intentar comprar carne para hacer una barbacoa en la cabaña.
En el hotel, Cabañas la amistad, nos habían dicho que podíamos hacer el check in cuando llegásemos. Pero un par de días antes nos dijo que le había entrado una reserva por lo que ya no era posible. Por el precio que costaba, 29,5€ la habitación (los precios ya eran mucho más baratos que en Calafate) teníamos que haber reservado también la noche del 31 aunque hubiese sido para llegar a las 7 de la mañana.
Creo que el taxi nos había costado unos 30.000 ARS (18€ aprox). Fuimos al hotel, dejamos las bolsas y nos fuimos a dar una vuelta un 1 de enero. Estaba todo todo cerrado, salvo la gasolinera, donde pudimos desayunar. Estiramos el desayuno todo lo que pudimos y luego nos fuimos a las tres fronteras, el cruce de los ríos que marca la frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay. Tampoco es nada del otro mundo.
El cielo estaba bastante nublado, y nos caía de vez en cuando un chaparrón.
Sobre las 10:30 de la mañana, nos escribieron diciendo que la habitación estaba libre y cogimos un taxi que nos costó 10.000 ARS (6€) y nos fuimos al hotel.
Nos pegamos una ducha y dormimos después de no haber tocado una cama en más de 24h. Sobre las dos, salimos a buscar alguna tienda.
Estaba todo cerrado por ser día 1 de enero salvo un pequeño supermercado donde pudimos comprar cena, desayuno y bocadillos para el día siguiente.
Íbamos a ir al jardín de los colibrís a las cinco de la tarde. Se trataba de un patio particular de una casa donde los propietarios ponen comida para los colibrís, y es posible observar hasta ocho especies de éstos, además de otros tipos de pájaros.
Aunque uno no esté interesado en los pájaros, ver a estos pequeños individuos es increíble, la velocidad con la que baten las alas y se mueven es algo impresionante.
Como volvió a llover, se suspendió la actividad, así que nos quedamos en la cabaña, cenamos y a dormir.