Poco antes de las seis de la mañana, me preparo un café de verdad, estilo español (el hostal tiene cafetera y café, aunque es de goteo, me sabe a gloria) y me voy a ver al amanecer, a la playa más famosa de la isla, que está al lado, The Split.
Hace mucho aire y está bastante nublado. Jooo. Allí estamos 4 despistaos, medio helaos por el aire, pero yo ahí aguanto con mi taza de café, que me la he llevado , para disfrutar del momento en una hamaca.
Bueno, más o menos puedo decir que he visto el amanecer. Lo que me preocupa, es que no haga muy buen día para ir a la excursión de Hol Chan.
Me voy a desayunar unos burritos a un sitio local, que dan 2 por 1 dolar beliceño. Me clavo 4 y un Sprite (está feo empezar a esas horas con una Belikin).
A las 8 abren la agencia donde quiero hacer el tour, les pago, me pruebo las aletas y me voy a la odisea de todos los días, despertar al Mario.
A almohadazos lo pongo en pie, porque aunque la excursión es a las 10:00 am, quiero que vayamos a dar una vuelta con el kayak, a ver si vemos a los jodios cocodrilos.
Pero nada, tampoco hay suerte. Eso sí, muchos peces enormes, que se llaman tarpón, y que los turistas les dan peces pequeños mientras saltan del agua, con el peligro de perder algún dedito con la gracia. El paseo matutino con el kayak, está de pm, y ya vamos a tope.

Un ratito ahí, eso sí, esta agencia está muy concienciada y no les dan de comer a los animales.
Nos vamos para el catamarán y desde el principio, empieza lo bueno. La tripulación es de pm, casi todos hablan español. Solo vamos 14 , en un espacio enorme, cuando en las barcas normales de otras agencias, van más de 20 enlatados.
Salimos muy tranquilos, comiendo sandia y piña de un barreño enorme. Nos han dicho que desde el principio, darían bebidas, zumos, coca cola y demás (cerveza ya sabía que no entraba), pero de eso nada, y que es pronto. Mario y yo nos miramos, como que eso no es lo acordado.
En la primera parada, nos tiramos al agua y allí abajo hay de todo. Han dividido el grupo en tres, y cada 5 personas, llevamos un guia buceador que nos va marcando todo lo que ve. El muchacho es la hostia, encima tiene un físico envidiable y da gusto verle bucear a pulmón, aguantando varios minutos debajo del agua.
Y apareció el milagro!! Una de las cosas que nos habían anunciado, era poder ver un manatie. Aunque fueron sinceros y nos dijeron que era muy poco probable, de hecho llevaban meses sin ver ninguno.
Pero el muchacho nos avisa con mucha energía, algo hay allí abajo importante. Y ahí estaba, mi primer avistamiento de un manatie. Joder! Pensaba que eso bicho era más pequeño, pero es bien grande. No quepo en mi de la emoción!

Cuando subimos al catamarán, todos estamos llenos de alegría. Mario y yo nos vamos a pedirle un zumo al capitán (que es hondureño) y nos dice que eso así es una mierda, que empezamos con el ron. Pues de pm, solo uno cortito....jijiji
La siguiente parada, vemos un montón de peces de mil clases y colores. Bien gordos encima. Mantas rayas, las que quieras. Tortugas. Toda una pasada! Estoy viendo muchísimo más haciendo snorkel allí, que buceando en Honduras.

Vamos a ir despacito, que el día es largo y el capitán se ha animado con nosotros.
La cuarta parada ves un coral precioso a la vez que muchos peces de colores. Recuerdo ver el pez León, alguna morena, y un montón de peces que me flipaban pero ni idea de sus nombres. También bancos de peces, todos a la misma dirección, que le daban al momento, vistas inolvidables.

Woww, la última parada es la de los tiburones. Menos mal que esos no muerden, porque ahí muchísimos y algunos bien grandes. Son los tiburones nodriza. A esas alturas , ya nos hemos fundido casi toda la batería de la cámara acuática. Otro espectáculo para el recuerdo.
Reseñar que cuando llegamos a esa parada, otras barcas les estaban echando de comer a los tiburones. Nuestro guía nos dijo que nosotros ni acercarnos a ese circo, y los vimos en otro sitio en su hábitat total.
Muy bien por esa agencia.

Son ya las 20:30 y este sigue durmiendo, así que me voy con los colegas a un karaoke que hay cerca, yo con las mismas pintas con las que me bajé del catamarán, bañador, chanclas, una camisa y lleno de sal y arena, todo un cuadro.
Ya a las 22:30 les digo que me voy a ducharme y me voy para el hostal. En mitad de la calle veo a uno que me suena, es Mario, duchado ,bien descansado y bien arreglado. Me dice que se va a cenar, me doy la vuelta, y me voy con él. Después de la cena, ya va uno de empalme. Nos metimos en las dos discotecas de la isla, que parecen más un after, y ese fue el colofón a un día extraordinario.
