DÍA 12. Miércoles 3 agosto, Brac
Hoy vamos a ir a Brac, pero sin llevar el coche. Toca madrugar mucho. Pongo el despertador hacia las 5 y media, pues queremos salir de casa a las 6, y hay que encontrar sitio para aparcar y después bajar caminando cargados con sillas de playa y bolsas de comida y toallas hasta el puerto... Hay que estar a las 7 en el puerto, pues el ferry sale a las 7:45 y hay que estar al menos 45 minutos antes, nos han dicho (luego veremos que somos casi los únicos tontos que se han presentado allí a esa hora, excepto los que viajan con vehículos).
Tomamos el ferry, y tras un trayecto de 50 minutos muy tranquilo (durmiendo estirados en los cómodos sofás de cabina) llegamos a Supetar y enseguida cogemos el bus que por 50 kunas por persona (trayecto de ida y vuelta) nos llevará en una hora al pueblo de Bol que está al otro lado de la isla.
Al llegar a Bol, Natalia sigue con la idea de buscar un barquito para alquilar, así que hacemos una rápida prospección y nos decidimos por uno. Nos vamos a desayunar unos huevos con jamón (pues yo necesito un buen desayuno tras hacer tomado solo algo de batido a las 5 y media de la mañana) y tras el desayuno, nos vamos a por el barco, que nos ha costado 700 kunas por un día (unos 100 euros).
Nos lanzamos a la aventura, y al principio va todo muy bien. Navegando hacia el oeste se lleva fácil, llevamos el viento en la espalda y no hay nada de olas, el mar esta como un plato.
Nos acercamos hasta Slatni rat, que es la playa más famosa de Croacia por su forma de pico con dos orillas, y se nos ocurre echar el ancha a unos 50 metros de la orilla, donde pensábamos que respetábamos las distancias mínimas de seguridad. No pasa ni un minuto cuando aparece un vigilante con una lacha y nos amenaza con que la multa por echar el ancla es de 2000 euros, que si no hemos visto la señal. Yo casi no le entiendo cuando habla, y no sé de qué señal me habla pero nos vamos de allí pitando.
Ahora ya sabemos que esta señal significa que está prohibido fondear con ancla aquí
Proseguimos hacia el oeste por la costa intentando encontrar alguna calita donde anclar para saltar al agua y bañarnos, pero cada vez que encontramos barcos anclados, o resulta que es muy profundo (y el ancla no llega a tocar fondo) o no me atrevo porque hay alguna señal que indica que no está permitido fondear (ahora sé que aquí es una señal de un ancla mirando hacia arriba).
Total que tras pasar una hora y media navegando, decidimos dar la vuelta.
En ese momento Natalia decide bañarse aunque sea sin anclar, y nada más tirarse al agua, sale pitando por lo fría y porque dice que ha visto una medusa, y sale espantada en menos de 1 segundo. La verdad es que es una cosa que me ha sorprendido bastante: la temperatura del agua. En toda la costa de Croacia (y en general en el Adriático), hemos encontrado el agua del mar muy fría, pero mucho, bastante más fría más que en nuestro lado del Mediterráneo
Lumi ya va mareada y a partir de ese momento, Natalia se marea también, así que entre lo difícil que parece encontrar un sitio para fondear y lo mareadas que van las dos (están tirando todo el almuerzo por la borda) decidimos regresar y devolver el barco.
Hasta aquí había sido fácil, pero ahora el viento nos viene de cara. Nos lleva otra hora y media de navegación muy lenta pues el motor que llevamos es el mínimo (5 Cv). Cuando por fin llegamos, tomamos el trenet turístico y nos vamos a la playa de Slatni Rat a comer bajo los pinos y pasar el resto de la tarde.
Nos sentamos bajo unos pinos y comemos algo (así yo solo porque ellas todavía están con náuseas).
Tras una pequeña siesta de recuperación, empezamos a andar hacia la punta donde la playa se divide en dos. Esta playa es todo lo contrario al paraíso que pretenden vender: Está más abarrotada que Benidorm en agosto, pero literalmente, con varios beach clubs con música a todo volumen, y miles de personas que hacen casi imposible ni bañarse. Han explotado tantísimo el mito de esta playa que se ha convertido en el parking de un carrefour. Horrible. Aun así, a Natalia le ha fascinado el ambiente juvenil, los kite surfers, los beach clubs, etc... y lo apunta mentalmente para futuras visitas con sus amigos.
Sobre las 6 decidimos empezar a volver, pues hay que coger el trenet de vuelta (aunque finalmente haremos ese trayecto andando, pues son unos 2km y hay un paseo marítimo con pinos y sombra), después el bus de una hora que nos lleva de vuelta a Supetar.
El trayecto en bus ha terminado de estropearle el día a Natalia, pues todavía no se había recuperado del mareo del barco por la mañana, y se ha mareado todavía más en el bus, pues la carreterita de Bol a Supetar está llena de curvas.
Cuando llegamos al puerto de Supetar, esperamos al Ferry de las 20:45 para llegar casi a las 10 a Split donde todavía tenemos que andar hasta el coche y después ir al apartamento.
Saliendo del puerto de Supetar al anochecer
Llegamos Y Natalia todavía está muy mareada, así que casi sin cenar, todo el mundo a dormir.
.