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ZHARKENT
ZHARKENT
Tapiz de tema folklórico del Museo de la Mezquita de Zharkent, que fusiona elementos de distintas culturas kazajas y uighures.
Domingo 17 de Mayo, 2026.
Nuevo madrugón. A las 7 tenía que estar en el aparcamiento situado frente al hotel Astana, en el número 100 de la Calle Baitursynova. El metro lo abren a las 6.15, así que utilicé este medio de transporte, pagando con la tarjeta Revolut: Tocar y ya está. Al entrar en cada estación de metro tienes que pasar por un arco de seguridad y la bolsa o mochila tiene que ser escaneada. No problem. Entré en la estación de Alatau, que está a apenas cinco minutos andando de mi hotel y me bajé dos paradas después en Baikonur. El aparcamiento donde está nuestro punto de encuentro está muy cerca.
Pasaron lista y subimos al minibus. Esta excursión la contraté con la empresa Blast Tours. Un detalle que no percibí cuando hice la reserva: Iba a ser todo en ruso... y nada más que ruso. Bueno, no importa ya que puedo conseguir información por internet. Subimos... y otra curiosidad fue que todos los que estaban en el vehículo eran mujeres -incluída la guía- excepto el conductor y yo. Pero no era un grupo de mujeres que iban todas juntas. Fue coincidencia: No se conocían entre sí: Algunas eran rusas, otras de distintas partes de Kazajistán.
Salimos. El trayecto hasta Zharkent duraría unas tres horas. La guía hablaba despacio y con una dicción de libro. No entendía nada (¡Bueno, sí: Que se llama Natalia!) pero podía diferenciar todas las palabras. Era como un libro de ruso.
En una de las paradas para ir al baño estuve hablando en inglés con dos pasajeras. Eran de Almaty. Una de ellas me dijo exageradamente emocionada:
- ¡Vamos a ir a Aulieagash! Es famoso por su árbol centenario. Vamos a formar un corro a su alrededor y abrazarnos a él!
Y yo me quedé un poco así:
Continuamos: A mano derecha se veían imponentes las montañas del Tian Shan y a mano izquierda el paisaje estepario del Parque Nacional de Altyn-Emel. Cruzamos el río Ille, que hace de línea divisoria entre la regiones de Almaty y la de Jetisu y, tras un breve rato, llegábamos a nuestro destino.
Zharkent - Жаркент
Zharkent es una ciudad de unos 40.000 habitantes situada en la parte meridional de la región de Jetisu, predominantemente agrícola (mucho maíz). Es el último gran centro urbano antes de la frontera Khorgos con China. Khorgos es la mayor zona de libre comercio del mundo y está situada entre China y Kazajistán.
Pero Zharkent también es conocida por su mezquita, que es nuestra primera parada de hoy. Nada más bajar, al ver la fachada sabes de qué va el asunto: Mezcla de estilos centroasiático, ruso y chino.
Fue construída en 1895 en la época zarista. Previamente, en 1887, los líderes de las nuevas comunidades musulmanas de la joven ciudad decidieron reunir fondos para la construcción de la Mezquita. El principal sponsor y organizador del proyecto era un mercader llamado Valiakun Yuldashev quien encargó la obra al arquitecto Hon Pik. El edificio sobrevivió a un gran terremoto y a los años de abandono del período soviético hasta que en los años 70 lo convirtieron en el Museo de Historia y Arquitectura de Zharkent. Y a día de hoy sigue siéndolo, así que no hace falta seguir las normas de vestimenta propias de las mezquitas para visitarla.
La puerta principal de entrada muestra claramente la mezcla de estilos: Es como una de las mezquitas de Asia Central, pintada de blanco decorada con inscripciones árabes y motivos florales... pero el minarete es una pagoda china. A ambos lados de ésta hay dos cúpulas claramente centroasíaticas y las ventanas son de estilo ruso. Esta puerta principal está cerrada y por lo tanto hay que entrar por una puerta lateral que da acceso al patio interior.

El edificio principal de la mezquita, al otro lado del patio, es claramente chino: Rodeado de columnas que soportan el techo verde que se vuelve hacia arriba en las esquinas, sobre cada una de las cuales tiene una media luna. Las vigas de madera que sostienen el techo están decoradas con motivos florales.
El interior tiene capacidad para albergar a mil fieles. Es fundamentalmente de madera sin utilizar ni un sólo clavo. Las columnas sostienen un balcón decorado con celosía. Al fondo, el minbar tiene un claro estilo chino, incluídos los farolillos pero el mihrab es centroasiático. Y las paredes que lo rodean están decoradas con yeserías de motivos geométricos y de flores.


Y luego, cuando caminas hacia la salida, se puede visitar el museo que se encuentra en lo que antiguamente fue la madrasa -y posteriormente fue también cine-.
Salimos de la mezquita. Subimos al minibus y al cabo de cinco minutos estábamos en la iglesia ortodoxa de Zharkent.
Iglesia Ortodoxa del Profeta Elías de Zharkent.
Es una iglesia hecha en madera de abeto de las montañas del Tian Shan. Los cimientos son de cemento y cal. Su planta es cruciforme y tiene cinco cúpulas. Tiene las reliquias del mártir Vasily Kolmykov, canonizado en el años 2000.
Subimos al campanario que tiene seis campanas que se tocan con los brazos y los pies. Nos dejaron tocarlas. Pedí a una de las que venían en la excursión que me filmase en un video con mi móvil tocando las campanas... Y si: Las campanas se oyen,,,, pero yo no aparezco en el video porque la tía enfocó al suelo. Es lo de siempre: si pides a alguien te saque en una foto o video, sabes que va a ser un desastre.
La iglesia se construyó en la misma época que la mezquita y durante el período soviético también fue cerrada pasando a ser granero, cancha de deportes y escuela para al final ser destruída. Se reconstruyó en 1992 y en 1994 ya funcionaba como iglesia otra vez.
Salí de la iglesia a esperar que mis acompañantes terminasen de comprar recuerdos de la tienda de iconos que tiene. Mientras esperaba, se me acercaron dos chavales de unos 25-30 años que, aunque de raza china, se notaba que eran turistas. Me vieron con pinta de guiri y se me pusieron a hablar. Me contaron que son canadienses pero originariamente de China y uno de ellos había tenido un evento familiar en China e invitó al otro para después hacer algo de turisteo por el país, yendo a la región autónoma de Xinjiang para luego cruzar la frontera con Kazajistán en Khorgos -que me dijeron que en la parte china es una verdadera ciudad llena de tiendas y en la parte kazaja no tanto pero lleva camino de serlo también. Cruzaron la frontera a pie y luego un taxi hasta Zharkent. Habían visitado la mezquita y ahora llegaban a la iglesia ortodoxa. Tuvimos una breve conversación que tuvimos que interrumpir porque yo tenía que reunirme con mi grupo.
Tras salir de la iglesia, subimos de nuevo al bus y nos llevaron a un restaurante llamado Safar, donde fuimos a comer. Yo tomé un plato llamado Moguru Lagman, una receta uigur consistente en un salteado de noodles con carne de ternera, champiñones, pimientos rojos, cebolla y ajo. Junto con la bebida (sin alcohol) y el té salió a unos 5.000 tenge (unos 9 €). Las raciones eran enormes. Es un sitio que recomendaría.
Tras la comida nos fuimos a Aulieagash.
Aulieagash - Әулие ағаш
Aulieagash es una aldea a unos 25 kms de Zharkent, donde se encuentra el Kieli Agash o "Árbol Santo", un olmo de 700 años. Según la leyenda, hace mucho tiempo, el comerciante Beibosyn, que dirigía caravanas a lo largo de la Ruta de la Seda, se detuvo a pasar la noche en este lugar. Cuando se fue a dormir dejó su bastón clavado en el suelo y al despertar a la mañana siguiente -¡Oh, milagro!- en el lugar donde estaba el bastón, apareció un pequeño brote, que luego creció hasta convertirse en un enorme árbol que fue llamado Ülken Agash, que traducido del idioma kazajo significa Gran Árbol. -
Otras leyendas dicen que el agua que brota bajo el árbol es......... curativa..... (¿qué esperábais que fuera? ¿Gin-Tonic? ¡Hay que ver cómo sois...!
Muchos dicen que el viejo olmo puede escuchar y cumplir los deseos de la gente de buena voluntad, así que no desaporoveches esta oportunidad de estar en un sitio tan sagrado y pedir un deseo que, sin lugar a dudas, se va a hacer realidad.
Cuando llegamos nosotros, entramos de inmediato en el recinto donde está el bosquecillo que está delimitado por una verja bajo un arco que tiene varios fulares y pañuelos atados en sus barras. El lugar es muy agradable. Mis acompañantes fueron disparadas al árbol central, de enorme tronco, y se abrazaron a él. Lo tocaban, mimaban y rezaban ante él. Y yo pensé: "Donde fueres, haz como vieres" y también me fui al árbol y me abracé a él para pedirle mi deseo:
- De los males que nos puedan traer Putin, Trump, Xi Jiping, Netanyahu, el ayatollah de turno y toda la caterva de politicuchos que tenemos actualmente, líbranos arbolito. ¡¡Venga, 'Aulie'...!! ¡¡Que ya lo hiciste una vez con Gengis Khan...!!

Seguidamente estuvimos pululando por el pequeño bosque que hay alrededor de este árbol formado por otros similares pero más pequeños. En el cartel informativo que hay a la entrada pone que todos estos árboles están inclinados hacia el centro, a modo de genuflexión ante el viejo olmo del centro, pero yo creo que esto es fruto de la sugestión. Los árboles están inclinados, sí, pero la mayoría hacia el mismo lado. O al menos eso me parece a mí.
Y después estuvimos merodeando y charlando por el caserío que hay al lado del lugar. Algunos hablaban con la "babushka" que había por ahi. Pero, claro, yo lo tenía difícil porque ella sólo hablaba kazajo profundo. Pregunté por el baño y me indicó -horror- la caseta de madera con agujero en el suelo que había en medio del campo. Al cabo de un rato emprendimos el camino de vuelta a Almaty, que se encuentra a tres horas, aunque a la entrada de la ciudad había un atasco importante y no llegamos hasta las 8 de la tarde.
Justo al lado del aparcamiento de buses hay un restaurante llamado Julia Resto Bar, que tiene buenas referencias en Google. Se recomienda mucho aquí la carne de caballo, pero la verdad es que yo no tenía tanta hambre y me incliné por algo más ligero, así que me tomé una ensalada César y una cerveza. Pero el lugar está muy bien.
Tomé el metro en la estación de Baikonur, que está al lado y regresé al hotel.
