De nuevo en Ezcaray, apenas tardamos un cuarto de hora en llegar a Santo Domingo de la Calzada, pues solo son catorce kilómetros los que separan ambas localidades. Fuimos directamente a nuestro alojamiento de la jornada, que era el Hostal El Molino de Floren, perfectamente situado para visitar a pie y en pocos minutos lo más destacado de la población. No recuerdo el precio exacto, pero estuvo en torno a los 70 euros. Lo reservamos directamente al establecimiento. Quedamos satisfechos, ya que la habitación era muy cómoda y confortable. Tras hacer el check in, no me entretuve demasiado y enseguida salí con intención de visitar la Catedral, que estaba abierta hasta las siete y media según había leído, si bien no las tenía todas conmigo porque no sería la primera vez que me encuentro con alguna sorpresa. La oscuridad en la calle hacía que pareciera más tarde de lo que era en realidad. Es lo malo que tiene el mes de noviembre.

Tras pasar junto al Palacio del Secretario de Carlos V (renacentista, de 1544), llegué al acceso de visitantes de la Catedral, que se realiza por una puerta lateral en la Calle Cristo.


Catedral de Santo Domingo de la Calzada.
La Catedral estaba abierta, pero no voy a poner el horario completo según lo vi en la puerta porque parece que actualmente ha cambiado. Así que mejor consultarlo con antelación en su página web.

Hay varios tipos de entrada, según se desee hacer visita guiada o no, o si es peregrino del Camino de Santiago. Como yo ni una cosa ni otra, pagué 7 euros por el ticket, con el que pude visitar el Gallinero gótico, el Retablo Mayor, el Sepulcro y Cripta del Santo, las Capillas y el Coro renacentista. Me hubiera gustado disfrutar de la visita especial nocturna, pero no estaba disponible, como tampoco lo estaba el acceso a la torre exenta, barroca, del siglo XVIII y que con 69 metros es la más alta de la Comunidad Autónoma, razón por la cual se la conoce como la Moza de La Rioja. Al parecer, noviembre no es el mejor mes para hacer una visita completa de la Catedral. A través de un QR, me descargué la audio-guía en el teléfono.

La iglesia actual se empezó a construir en 1158, conservando parte de la anterior, románica e iniciada en 1098. Colegiata desde 1158, se convirtió en Catedral en 1232 como sede del Obispo de Calahorra-La Calzada, si bien actúa de Concatedral junto a la de Calahorra. Hoy en día, su aspecto responde a las ampliaciones y modificaciones llevadas a cabo entre los siglos XII y XVIII.

Al encontrarse en el Camino de Santiago, fue concebida como una iglesia de peregrinaje. La cabecera románica está dispuesta para que el flujo de peregrinos no interrumpa el culto. Tiene planta de cruz latina, tres naves góticas y varias capillas adosadas. Tras un derrumbe acaecido en el siglo XVI, se construyó un doble crucero para situar el sepulcro del Santo, del siglo XIII, frente al gallinero gótico del siglo XV.


Una de las mayores curiosidades de esta Catedral es que se trata de la única en el mundo donde permanentemente hay animales vivos, en concreto una gallina y un gallo; aunque ahora falta uno de sus miembros. Según me comentaron, los animales se van rotando para no procurarles estrés ni malos tratos. Esta tradición responde al milagro de “Santo Domingo de la Calzada, donde la gallina cantó después de asada”. Según la leyenda, un joven alemán iba junto a su familia en peregrinación a Santiago de Compostela cuando pararon a pernoctar en un mesón del pueblo. La hija del mesonero se enamoró del chico, pero al no ser correspondida le acusó de robo, poniendo una copa de plata en su equipaje. El muchacho fue condenado y ajusticiado, pero Santo Domingo defendió su inocencia y le sostuvo con vida en la horca. Cuando la familia se lo dijo al corregidor, él comentó con sorna que el chico estaba tan vivo como el gallo y la gallina asados que se estaba comiendo. En ese instante, las aves cantaron y recuperaron sus plumas, probando el milagro obrado y la inocencia del joven.

Debajo del sepulcro, se halla la cripta, que cuenta con un relieve del siglo XIII donde se representa al santo como liberador de los cautivos. Sorprende con una decoración moderna, realizada en 2019 por el artista P. Marko Ivan Rupnik, que también ornamentó el Rosetón y la Puerta del Perdón.


El Retablo Mayor es una obra del renacimiento español, realizada por Damián Forment entre 1537 y 1545. Está tallado en madera con un zócalo de alabastro. Fue restaurado en 1993. El Coro es plateresco y está compuesto por una sillería del siglo XVI. Mide 9 metros de ancho por 13 de alto.


En el lado norte y anexionado al resto del templo, se hallan la Sala Capitular y el Claustro, que data de una reconstrucción realizada en 1340. Tras la restauración de 1987, allí está instalada la exposición permanente de la Catedral. En la planta superior, se encuentra el Museo Arzobispal, con importantes piezas de orfebrería, entre la que destaca plata mejicana donada por emigrantes.

Fue una visita bastante interesante a la que creo recordar que le dediqué más de una hora. Luego hice algunas fotos de los exteriores, ya de noche.

Un paseo nocturno por Santo Domingo de la Calzada.
El casco histórico está muy bien iluminado, así que apetecía perderse por sus calles pese a que el frío empezaba a notarse un poquito intenso. Lo cierto es que casi me gustó más de noche que al día siguiente. Para orientarme, traté de seguir el recorrido señalado en el mapa turístico que vi en un panel informativo municipal y del que pongo una foto.

Al salir de la Catedral, rodeé sus muros, pasando por la Puerta Occidental o del Cristo (siglo XIII), protegida por un adarve defensivo construido en el siglo XIII. Ya en la calle Mayor, giré a la derecha hacia la Plaza del Santo, desde donde se divisa otra perspectiva de la Catedral y la Torre Exenta. En una esquina está el Parador de Turismo, situado en un antiguo hospital gótico, cuyo origen se remonta al siglo XIV. También se divisa la Ermita de la Virgen de la Plaza. En la esquina con la calle Mayor, está la Casa de Lorenzo de Tejada, del siglo XVII. Rodeando los muros de la Catedral, llegué a la Plaza de España, un espacio bastante grande en el que destaca el edificio porticado del Ayuntamiento (siglo XVIII), la Alhóndiga (siglos XVI a XVIII), el Corregimiento de La Rioja y la Cárcel Real. Todo el entorno estaba muy solitario.


Retrocedí sobre mis pasos hasta recuperar la Calle Mayor, por la que caminé haciendo el recorrido inverso al de los peregrinos que se dirigen a Santiago. En esta zona vi varios bares y restaurantes, muy poco concurridos esa tarde. A la derecha, me encontré con la Plaza de la Alameda, frente a la cual está el Albergue de la Cofradía del Santo. Más adelante se encuentran también la Abadía Cisterciense, del siglo XVII, y su albergue de peregrinos. En este punto, me reuní con mi marido para cenar. Como he comentado, estaba todo bastante muerto excepto el Parador, pero teníamos que esperar a que hubiese mesa libre y no nos apetecía, así que volvimos a tomar unas raciones en el restaurante de nuestro hostal. Después salimos a caminar otro poco, yendo hasta la Avenida de Juan Carlos I. Pasamos por la Plaza del Quiosco y alcanzamos la Plaza de San Francisco, con el antiguo Convento de San Francisco (siglos XVII y XVIII), donde se halla el Parador de Turismo de tres estrellas. En la misma plaza está el Monumento al Peregrino y las letras de la ciudad.

Santo Domingo de la Calzada por la mañana.
Después de desayunar y antes de marcharnos, dimos un paseo por Santo Domingo para ver el ambiente de día. Fuimos a ver los restos de las murallas medievales de los siglos XIII y XIV, algunos de cuyos paños se encuentran en mal estado. Después regresamos al lugar donde teníamos aparcado el coche por la Calle Mayor, viendo las fachadas de algunas de sus casas nobles, como la Casa del Alcalde Martínez de Pisón y la Casa de los Ocio, ambas del siglo XVII y la antigua carnicería municipal del siglo XVIII. Y así acabo nuestra estancia en Santo Domingo de la Calzada.
