Hoy era el primer día que tuvimos el desayuno incluído y el buffet del hotel estaba muy bien así que cargamos pilas probando un montón de cosas, no había problema en comer de más, lo ibamos a quemar ya que teníamos 999 escalones que subir.
Nos dirigimos andando hacía el centro de visitantes de
Tianmen Mountain que estaba a unos 10 minutos del hotel. El día estaba gris y empezaban a caer las primeras gotas, teníamos la incertidumbre de la visibilidad arriba de la montaña, ya que suele ser un problema no poder ver nada porque está cubierto de nubes.
Las entradas nos las había gestionado el hotel de Wulingyuan, junto con las del parque nacional. Teníamos la ruta B. Mi recomendación es que no os preocupeis ni perdais demasiado tiempo eligiendo entre ruta A o B, ya que en ambas se ve lo mismo, la única diferencia es el orden y eso está muy bien para evitar que todo el mundo llegue al mismo tiempo a los mismos sitios. Si descartaría la ruta C, ya que no coges el teleférico largo, que es bastante impresionante.
En la ruta B coges un Shuttle Bus desde el centro de visitantes hasta una zona intermedia de la montaña, donde coges el teléferico corto, que te deja en la explanada, justo debajo de los 999 escalones que dan a la puerta del cielo.
La verdad que cuando llegas a la explanada, con las nubes a tu alrededor, las vistas de la carretera de las 99 curvas y la puerta al fondo, es un momento muy especial. Además habíamos tenido suerte, había nubes, pero la puerta se veía, y le daba un tono épico que nos emocionó mucho. Fue uno de esos momentos que te recuerdan porqué te gusta tanto viajar.
Después de las fotos de la puerta desde la explanada, tocaba la parte dura, la subida de los 999 escalones. No hacía calor, aunque si mucha humedad, por lo que fue imposible no llegar arriba completamente sudados. Había valido la pena, las vistas desde arriba son preciosas, incluyendo la cascada que hay detrás de la puerta.
Aquí empieza la segunda parte de la subida para llegar a lo más alto de la montaña. Esta se hace por 6 tramos larguísimos de escaleras mecánicas. Es muy curioso ver la que han liado para conseguir que el turismo pueda visitar la zona. Y cuando llegas arriba...un Burger King! son únicos estos chinos.
Nosotros aún no teníamos hambre, así que empezamos el recorrido circular que hay en la cima. Es muy bonito y en cuanto te alejas de la zona de las escaleras mecánicas apenas hay gente (a los chinos no les gusta mucho andar). Hay un templo bastante bonito que con las nubes atravesándolo creaba una estampa preciosa, también durante el paseo cruzas por un puentes colgante, puedes subir a un telesilla (nosotros no lo hicimos) y pasarelas alrededor de la montaña con unas vistas maravillosas y no aptas para gente con vertigo. Dos tramos de estas pasarelas son de cristal (y se pagan aparte, aunque era barato. Con entrar en uno de los dos es suficiente). Este paseo nos llevó más de dos horas, viendo todo con calma. Es muy chulo, de hecho, para nosotros este día en Tianmen Mountain fue el favorito de todo el viaje. Eso sí, la lluvia no nos daba tregua, por suerte, aunque apenas paraba de llover, era una lluvia fina que apenas molestaba.
Una vez acabada la vuelta la única forma de bajar es coger de nuevo las escaleras mecánicas (ya que el teleférico largo está en obras, antes si llegaba aquí arriba). Antes de bajar comimos en el bar que hay al lado del Burger King. Sorprendentemente no era muy caro para lo turístico que es el sitio, y la comida (unos pinchos, una burger china y una ración de tofu) estaba bastante buena.
Bajamos por las escaleras mecánicas también el tramo de los 999 escalones, porque, aunque normalmente es de pago, el día se había complicado mucho, en ese momento si llovía bastante y no había nada de visibilidad, así que lo habían abierto para bajar. Al llegar a la explanada estábamos muy contentos de la suerte que habíamos tenido; ahora no se veía la puerta, absolutamente nada y entendimos a la gente que se coge el disgusto de, una vez aquí no poder ver nada.
Seguimos las indicaciones de la ruta B para coger el bus para bajar unas cuantas de las 99 curvas de la carretera, y enlazar con el teleférico largo que en un trayecto de unos 20 minutos con muy buenas vistas te lleva directamente al centro de visitantes, en la ciudad de Zhangjiajie.
Pasamos por el hotel a coger los trastos, y fuimos a la estación de autobuses para coger el bus público a Wulingyuan. Tras unos momentos de confusión donde nos costó saber desde donde salía el autobús lo cogimos y por 13 yuanes cada uno, en media horita estábamos en el hotel de Wulingyuan.
El hotel era el "Lanting Elegant" y fue el mejor de todo el viaje. Habitación enorme con bañera de diseño y vistas al río, desayuno incluido...
Además tenía en la planta baja un salón de masaje de pies, que aprovechamos después de descansar un rato en la habitación. Dos chinas muy risueñas nos dejaron los pies como nuevos.
Con esto del masaje se nos hizo un poco tarde para la hora a la que se cena en China y además no elegimos la mejor zona a la que ir, ya que una vez cruzado el puente principal, tiramos hacía la izquierda donde apenas había bares, así que tuvimos que entrar en un sitio muy local, pero en el que nos costó encontrar algo en la carta que nos apeteciera. Acabamos cenando un guiso de panceta y una plato con una especie de sardinas fritas picantitas... no estuvo mal, pero para el precio que nos costó no fue el día que mejor comimos.
Y ya de vuelta al hotel, a descansar que mañana nos tocaba visitar el parque nacional y ver las famosas montañas de Avatar.