Hoy el día lo dedicaremos en exclusiva a visitar el Valle del Jerte y realizar parte de la ruta de la Garganta de los Infiernos cerca de la localidad de Jerte. El tramo el llamado ruta de Los Pilones. Por lo tanto, desayunamos pronto y tomamos rumbo hacia el Valle del Jerte para poder contemplar los cerezos en flor que espero que lo estén porque, según he leído, florecen entre el 20 de marzo al 10 de abril.
Estamos a 23 de marzo, así, así estará la cosa. Ponemos el GPS y nos marca la ruta hasta la localidad de Jerte. El valle de Vera no está mal, pero cuando pasas y bajas al valle del Jerte la cosa cambia. Se pasa por la localidad de Piornal que se encuentra situado a caballo entre el Valle del Jerte y la Vera. Es el pueblo más alto de la región (1.175 m.). Debe su nombre a la abundancia de piornos (arbustos que producen una flor dorada que adornan con su manto las laderas del valle), pero hoy no era el caso.
Estamos a 23 de marzo, así, así estará la cosa. Ponemos el GPS y nos marca la ruta hasta la localidad de Jerte. El valle de Vera no está mal, pero cuando pasas y bajas al valle del Jerte la cosa cambia. Se pasa por la localidad de Piornal que se encuentra situado a caballo entre el Valle del Jerte y la Vera. Es el pueblo más alto de la región (1.175 m.). Debe su nombre a la abundancia de piornos (arbustos que producen una flor dorada que adornan con su manto las laderas del valle), pero hoy no era el caso.

La bajada al valle del Jerte desde esta localidad es preciosa. La carretera es sinuosa, pero en buen estado y desde ella ya se empiezan a ver los cerezos en flor, no todo el valle, pero sí los más próximos a la carretera que incluso casi los puedes tocar con las manos. Al final se llega a la carretera N-110 que es la que recorre el Valle del Jerte y buscamos el centro de interpretación de la reserva natural desde donde iniciaremos nuestra ruta a Los Pilones. Estacionamos nuestro coche en el aparcamiento que tienen al efecto (5€). Siguiendo las indicaciones pasamos por la puerta de un Camping. Hay un restaurante allí mismo también y nos viene perfecto porque a la vuelta comeremos ahí y listo.


El ascenso a los Pilones por la Garganta del Infierno no es duro, pero el calor no ayudaba a subir con alegría.
La senda desemboca en un camino rural con indicadores a Los Pilones. Recorrimos unos 500 metros y ya estábamos allí. Hemos tardado en subir 45 minutos (3 km) por una ladera llena de robles. El lugar es hermoso. El motivo de porqué le llama al paraje Los Pilones no lo sé, imagino por las formas de las grandes pozas formadas por la erosión fluvial. De cualquier manera, el paraje es muy bonito y no te digo que te puedas bañar en las pozas, a mí me parece peligroso, pero sí puedes refrescarte como hicimos nosotros y la verdad que los pies lo agradecen.

Bueno, comimos algo allí, y descansamos un rato mientras que poco a poco iban llegan más gente al lugar. Pues es hora de volver. Nos calzamos las botas de nuevo y damos media vuelta en dirección al punto de salida. Podemos bajar por el mismo camino por el que subimos, pero decidimos, por cambiar, volver por el camino rural que parecía menos complicado y también estaba bien señalizado (indicaba: al centro de interpretación o algo así donde teníamos aparcado el coche). En otros 45 minutos aproximadamente aparecimos en el restaurante al que antes me he referido con la idea de comer allí lo que sea. Decepción: estaba cerrado y un gran perro custodiaba la entrada. Claro es lunes, día de descanso generalmente. Pues al camping. Buscamos el bar y nos sentamos a tomarnos unas cervezas y mirar la carta. Poca cosa, nada de lo que nos apeteciera, así que nos acabamos las cervezas y emprendimos dirección al aparcamiento. Empezaba a hacerse un poco tarde para comer, empezaban los nervios. Después de mirar en Google diversos restaurantes de la zona acabamos en uno en Jerte llamado La Cabaña del Jerte, dentro del pueblo en la misma carretera. Le echamos un vistazo por dentro y a las cartas del exterior, vimos que había bastante gente. Un camarero muy correcto nos dijo que podíamos pasar y nos ofrecieron una mesa. Bien, pedimos una ensalada gourmet y un entrecot de ternera a la brasa que estaba espectacular, muy bueno de sabor, de lo mejor que he probado, agua, unos vinos (2) y cafés y a correr, 49’50 euros.

El camino de vuelta a Jarandilla de la Vera lo hicimos por la misma ruta por la que habíamos llegado al valle del Jerte. Nos pareció lo mejor visto el paisaje que contemplamos al bajar al valle. Ya sin prisas llegamos a media tarde a Jarandilla lo justo para subir al hotel, arreglarnos un poco y salir a tomar una cerveza y cenar algo. El pueblo languidecía y los pocos turistas que había también. Así que después de dar una pequeña vuelta por el pueblo acabamos en un bar cerca del hotel, estábamos prácticamente solos, nos sentamos. Como no venía nadie a atendernos me levanté y pedí en la barra, me senté, esperamos y como pasado un cuarto de hora no nos atendía nadie decidimos marcharnos como habíamos llegado. Un poco malhumorados por la situación acabamos en la cafetería del Parador de Turismo donde la noche anterior no cenamos nada mal de picar. Puede ser una de las mejores cafeterías de la cadena de Paradores donde los productos son de calidad y bien elaborados, al menos a nuestro entender. Unas cervezas y unas copitas de vino acompañadas de una tabla que embutidos y quesos del lugar fueron suficientes. No os perdáis el orujo de cereza que tienen, me beberé pocos como ese. Esperamos que bajara el orujito y subimos a la habitación a esperar un nuevo día.