Nos levantamos temprano, como siempre y después de desayunar nos dirigimos a la localidad de Cuacos de Yuste a unos pocos kilómetros de Jarandilla. Llegamos poco antes de las 10 y aún no habían abierto las puertas. Poco a poco fue llegando gente, pero todo muy tranquilo, sin aglomeraciones (un martes del mes de marzo ya me dirás), casi estábamos solos. Tienes la opción de la visita guiada y la libre, con o sin audioguía. Nosotros elegimos con, pero si os digo la verdad, lo mejor es sin. El recorrido está marcado y vas pasando por habitaciones que recrean lo que fue aquello en su tiempo. En poco menos de una hora has recorrido el Monasterio y los jardines que lo rodean, todo muy bonito y bucólico, con su estanque. La verdad es que si Carlos V buscaba la paz espiritual allí la iba a encontrar. Muy poco después encontraría la paz eterna. Yo creo que no llegó a disfrutar verdaderamente del lugar.



En fin, como todo esto del monasterio y Carlos V lo habréis leído en alguna parte me limitaré a dar mi opinión sobre el lugar. En mi caso era una visita que siempre he querido realizar simplemente por la curiosidad, por ver el paraje que este personaje tan importante de la época eligió para su retiro, aislado de toda civilización y más en aquel entonces. Dicen que fueron los propios campesinos de la zona quienes guiaron a la comitiva del rey por las sendas y caminos que llevaban al monasterio.
Existe una senda que te lleva por los alrededores del monasterio de la que no te puedes apartar y que no lleva más de 20 minutos recorrerla. Pues bien, entre todas las cosas que se pueden contemplar y que a nosotros nos llamó la atención, fue un criadero o colonia de cría de murciélagos que dicen es el más importante de Europa. Una antigua mina de agua en el exterior del monasterio sirve de refugio para estas especies. No me puedo imaginar el espectáculo que debe ser poder ver la entrada y salida de estos animales en su hora punta.
Existe una senda que te lleva por los alrededores del monasterio de la que no te puedes apartar y que no lleva más de 20 minutos recorrerla. Pues bien, entre todas las cosas que se pueden contemplar y que a nosotros nos llamó la atención, fue un criadero o colonia de cría de murciélagos que dicen es el más importante de Europa. Una antigua mina de agua en el exterior del monasterio sirve de refugio para estas especies. No me puedo imaginar el espectáculo que debe ser poder ver la entrada y salida de estos animales en su hora punta.

Finalizada la visita al monasterio y antes de abandonar el lugar le pregunté a una chica encargada de la tienda de regalos por un cementerio alemán que se dice que hay por la zona. Ella muy amablemente nos indicó el lugar y no estaba a más de 100 metros del monasterio de Yuste. Después de darle las gracias dejamos el coche estacionado y fuimos andando por la carretera de acceso al propio monasterio donde según ella se encuentra el cementerio. La verdad es que andamos unos cuantos metros, no sé cuántos, pero se nos hizo eterno. Probablemente hay más de 100 metros, yo calculo que unos 500. En la misma puerta del camposanto había un aparcamiento espléndido que nos hubiera ahorrado el paseo por la carretera. En fin, a lo que íbamos, en la misma entrada del cementerio hay una placa conmemorativa que explica lo sucedido con estos soldados alemanes de la primera y segunda guerras mundiales. Es curioso, hay 26 soldados de la primera guerra mundial y 154 de la segunda.


Cuando llegamos no había ningún visitante, luego llegaron algunos que marcharon enseguida. Nos quedamos un buen rato contemplando las tumbas. A mí me entró una congoja y una pena que me dieron ganas de llorar. Quien les iba a decir a estos soldados cuando eran unos niños que hoy estarían descansando en un cementerio aislado en lo más profundo de Extremadura. La verdad que mejor sitio no pudieron elegir. Nos despedimos de los chicos y con un nudo en la garganta nos dirigimos de vuelta al aparcamiento del monasterio donde teníamos aparcado el coche. Solo con recordarlo ahora me entra una profunda tristeza.