Nos levantamos temprano y como no teníamos incluido el desayuno nos marchamos a Villareal de San Carlos en una mañana soleada y fría. Llegamos a esta localidad, aparcamos y el olor a tostada nos llevó al restaurante Monfragüe frente a la oficina de información. Nos tomamos unos cafés con tostadas de tomate muy buenas, y como pensamos "más vale pájaro en mano que ciento volando", reservamos una mesa para comer después de la excursión.
La duración aproximada de esta excursión al Cerro Gimio es de 2’30 h. según el folleto de información, nosotros la hicimos en 3 h., la cosa no da para más. La distancia es de 7’7 kms y de dificultad baja. En el paso de cebra de la carretera que pasa por el centro de visitantes un indicador nos informa del inicio de la ruta. A la ida buena parte de la ruta desciende por la sombra hasta el arroyo Malvecino, allí por el Puente de Abajo se cruza el arroyo y comienza la ascensión al Cerro. La primera parte de la subida hasta el collado es considerable, luego va suavizándose la pendiente hasta llegar al Cerro Gimio.
La duración aproximada de esta excursión al Cerro Gimio es de 2’30 h. según el folleto de información, nosotros la hicimos en 3 h., la cosa no da para más. La distancia es de 7’7 kms y de dificultad baja. En el paso de cebra de la carretera que pasa por el centro de visitantes un indicador nos informa del inicio de la ruta. A la ida buena parte de la ruta desciende por la sombra hasta el arroyo Malvecino, allí por el Puente de Abajo se cruza el arroyo y comienza la ascensión al Cerro. La primera parte de la subida hasta el collado es considerable, luego va suavizándose la pendiente hasta llegar al Cerro Gimio.


En la cumbre hay restos de una atalaya de los tiempos romanos y un mirador de madera desde el que podemos disfrutar de unas vistas panorámicas del rio Tajo y los Arroyos Barbaón y Malvecino, aparte del vuelo de los buitres negros que nos acompañarán en todo momento durante nuestra estancia en Monfragüe.


Si os fijáis al fondo a la izquierda se ve el Castillo de Monfragüe y bajando por la cresta de la ladera el Salto del Gitano. Nos comemos el bocadillo que compramos el día anterior en Torrejón y nos dispusimos a bajar del Cerro de vuelta al Centro de Visitantes. Volviendo por la misma senda de la ascensión, casi a los pies del arroyo Malvecino hay una opción que está bien indicada en la ruta y que es la de volver por el Puente de Piedra (a Villareal por Malvecino) bordeando el arroyo por unas pasarelas de madera que hacen el tramo de vuelta muy agradable.

Fin de la excursión. Habíamos cumplido otro de nuestros objetivos del viaje y durante la ruta habíamos visto ciervos y arriba en el Cerro buitres negros, una maravilla. Ahora falta la comida, a ver que tal.
Hicimos bien en reservar mesa en el restaurante Monfragüe. Nos sentamos a comer sobre las 14 horas y al final se llenó. De entrante una ensalada de quesos (flojita), y de plato principal migas extremeñas y conejo al tomillo (bien), un flan de castañas muy bueno también, cafés y 2 copas de vino: 48’40 euros. Muy bien en general. Recomendable.
