Después de comer y antes de que nos entrara la modorra, fuimos a recorrer el parque en nuestro coche. Salimos del centro de visitantes en dirección Plasencia y a un par de kilómetros como mucho está el desvío a los Saltos del Torrejón por una bonita carretera que cruza el parque de oeste a este y en la que se pueden realizar paradas para contemplar las bonitas vistas del rio Tiétar y del parque natural en su conjunto. Al poco se llega a la presa del embalse de Torrejón-Tiétar. Nada más cruzar la presa, a la derecha, hay una señalización que dice: Saltos de Torrejón. Se entra en un pequeño túnel y se pasa a una segunda presa del embalse de Torrejón-Tajo, a esto es a lo que se le llama los Saltos de Torrejón.

Saliendo por el mismo túnel para tomar de nuevo la carretera del parque hay una curva muy pronunciada llamada “La Malavuelta”. Aquí se celebra cada 22 de octubre un homenaje a las víctimas de la mayor tragedia laboral ocurrida de España en la que se dice que murieron más de 50 trabajadores al reventar en 1965 la compuerta provisional del doble embalse que se construía sobre los ríos Tajo y Tiétar, provocando una tromba de agua que cayó sobre maquinaria y trabajadores. Este accidente fue silenciado por las autoridades del momento, y hoy se encuentra rodeado de un halo de misterio sin que al parecer se hayan determinado en la actualidad las verdaderas causas del accidente.
No lo quería contar porque esto es un diario de viajes no uno de sucesos, pero por la importancia y la poca repercusión que tuvo en su momento sirvan estas líneas como pequeño homenaje y tributo a todos los trabajadores que estuvieron presentes en la tragedia, perdieran la vida o no, y a sus familiares.
No lo quería contar porque esto es un diario de viajes no uno de sucesos, pero por la importancia y la poca repercusión que tuvo en su momento sirvan estas líneas como pequeño homenaje y tributo a todos los trabajadores que estuvieron presentes en la tragedia, perdieran la vida o no, y a sus familiares.
Pues eso, sigamos. De nuevo en la carretera pasamos por los miradores de La Higuerilla, La Fresneda y la Portilla del Tiétar hasta que vimos un cartel que indicaba el límite de parque natural por lo que dimos media vuelta y regresamos por donde vinimos.
Nos quedaba una última visita, la del Castillo de Monfragüe. Así que había que deshacer todo el camino recorrido hasta el momento, regresar a la altura del paraje del Salto del Gitano y de ahí nos esperaba una pendiente bastante pronunciada hasta lo alto de la montaña donde se encuentra el castillo. El sol estaba muy bajo, no quedaban muchas horas de luz y el parking para turismos y autobuses estaba casi vacío. Una vez fuera del vehículo y buscando el castillo con la vista nos dimos cuenta que la subida podía acabar con nosotros y el último autobús que subía hasta el mismo castillo lo habíamos perdido. Y nos la jugamos. Subimos de nuevo al coche y tomamos la carretera de ascenso a la fortaleza y aparcar donde pudiéramos. Al llegar a la cima nos dimos cuenta que el pequeño aparcamiento para 8 ó 10 coches estaba lleno, solo nos quedaba dar la vuelta y volver al aparcamiento de abajo, pero por suerte salía un vehículo y nos dejó hueco para aparcar. Esto imaginaos en el mes de marzo, no quiero pensar cómo se tiene que poner en los meses de verano o puentes.
Nos quedaba una última visita, la del Castillo de Monfragüe. Así que había que deshacer todo el camino recorrido hasta el momento, regresar a la altura del paraje del Salto del Gitano y de ahí nos esperaba una pendiente bastante pronunciada hasta lo alto de la montaña donde se encuentra el castillo. El sol estaba muy bajo, no quedaban muchas horas de luz y el parking para turismos y autobuses estaba casi vacío. Una vez fuera del vehículo y buscando el castillo con la vista nos dimos cuenta que la subida podía acabar con nosotros y el último autobús que subía hasta el mismo castillo lo habíamos perdido. Y nos la jugamos. Subimos de nuevo al coche y tomamos la carretera de ascenso a la fortaleza y aparcar donde pudiéramos. Al llegar a la cima nos dimos cuenta que el pequeño aparcamiento para 8 ó 10 coches estaba lleno, solo nos quedaba dar la vuelta y volver al aparcamiento de abajo, pero por suerte salía un vehículo y nos dejó hueco para aparcar. Esto imaginaos en el mes de marzo, no quiero pensar cómo se tiene que poner en los meses de verano o puentes.



Nosotros tuvimos suerte, pero lo suyo es aparcar abajo y subir caminando o subir en el autobús gratuito. También podéis considerar hacer una pequeña ruta desde el Salto del Gitano al castillo de unos 2’7 kms. (60’ de duración) o desde el mismo aparcamiento de 1’2 kms. La panorámica del parque y las dehesas que lo rodean es excepcional. La fortaleza es de origen árabe. En su interior hay una pequeña ermita. Pero lo verdaderamente espectacular es disfrutar del vuelo a 20 metros de nuestras cabezas de los buitres que anidan en las inmediaciones del Salto del Gitano. Esto no os lo podéis perder por nada del mundo si venís a Monfragüe. En el castillo había bastante gente, era difícil hacer una foto sin que saliera alguien, pero poco a poco se fue despejando hasta quedarnos prácticamente solos. Con mucha pena bajamos a por el coche, ya estaba anocheciendo. Aun llegamos a tiempo para ver la puesta del sol desde la hospedería. Luego cenamos algo de picar en la cafetería y a dormir.

