Cambiando de tema, era momento de salir del valle de Vera y dirigirnos al parque nacional de Monfragüe, reserva de la biosfera, así que pusimos el GPS y para allá que nos fuimos. Cosas del GPS aparecimos en un pueblo llamado Garganta la Olla donde decidimos parar para dar una vuelta, tomar algo y ver de comer algo, pero antes entramos en una tienda de artículos de regalo y venta de todo: quesos, mermeladas, embutidos, etc. La tienda estaba regentada por un joven (la pena es que no recuerdo el nombre del establecimiento) super amable y nos recomendó dos restaurantes uno era Las Cuevas pero que ese día miércoles cerraba y la taberna Las Gemelas (calle rodeo 18), donde decía que solía ir a comer.


Compramos unos productos (pimentón de la Vera y mermeladas de cereza) y nos fuimos a comer a Las Gemelas, antigua cuadra del siglo XVI. De las mejores comidas del viaje. Era una taberna, taberna, mucha madera, oscuridad y muy buen trato. Pedimos pimientos asados de la Vera con ventresca y lagarto ibérico. Como al propietario le pareció poco nos sacó media ración de croquetas de cocido buenísimas. Una jarrita de vino de Pitarra y de postre “muerte por chocolate”, flan de higo y cafés: 56 euros. Los pimientos asados espectaculares, el lagarto sabroso y el flan de higo de lo mejor que he probado en flanes. Como nos gustaron tanto los pimientos le pregunté de donde eran y nos dijo el dueño que, de aquí, que los vendía el chico de la tiende de comestible en la que habíamos estado antes, por lo que volvimos después de comer y compramos 3 ó 4 latas de pimientos para hacernos un homenaje en casa y alguna para regalar. Luego para rebajar dimos un paseo por el pueblo que es probablemente de los más bonitos que hemos visto en el Valle de Vera. En resumen, que salimos de Garganta la Olla de lo más contentos.
Pues bien, en poco más de una hora estamos en el parque nacional de Monfragüe donde nos hospedaremos un par de noches en la hospedería "Parque Monfragüe", un alojamiento dentro del propio parque natural. Muy bien situado a unos 8 kms. del Centro de Visitantes de Villareal de San Carlos desde donde salen la mayoría, por no decir todas las excursiones que se pueden hacer en el parque. El lugar se compone de la oficina de información, un par de restaurantes y unas pocas casas que bien podrían ser albergues por la gran cantidad de chiquillería que había por las inmediaciones. Si buscas tranquilidad y coincides con una excursión de estas estás perdido.
Bueno, cruzando el corazón del parque natural y ya en el atardecer llegamos al paraje denominado el Salto del Gitano donde nos recibe una comisión de bienvenida de los habitantes del lugar.


Es una maravilla de lugar con unas vistas impresionantes del Paraje Natural y del rio Tajo. En las montañas que forman el Salto anidan multitud de buitres negros que hacen del lugar algo especial. Como la hospedería está cerca de la localidad de Torrejón el Rubio pasaremos nuevamente por el Salto del Gitano en más de una ocasión y podremos seguir contemplando el espectáculo.

Llegamos a la hospedería sobre las siete de la tarde, hicimos el registro de entrada y nos marchamos a Torrejón que está a no más de dos kilómetros a cenar. Todo cerrado. En una tienda de comestibles compramos pan y jamón para los bocadillos del almuerzo para la excursión que íbamos a hacer a la mañana siguiente. Como en el pueblo no había nada que rascar, nos fuimos a la hospedería y cenamos algo en la cafetería. Antes vimos una bonita puesta de sol desde la terraza del hotel. El día da de sí lo que da y toca subir a la habitación a descansar, mañana subiremos al Cerro Gimio.
