Hoy no nos ha llovido pero térmicamente hemos pasado las 4 estaciones del año.
Hemos ido a ver una de las partes más importantes del Naadam. Los caballos. Los caballos se ven en un valle que está como a 40 minutos que se llama Khui Doloon Khudag. Para ir hemos pillado taxi, podríamos haber ido en los buses gratuitos pero viendo la cantidad de gente que hay me veía esperando bus hasta tarde y luego atascados en el tráfico loco que hay aquí. Para evitar el tráfico por 30 euros nos ha apañado nuestro alojamiento un taxi y hemos ido a las 6:30. Aun siendo temprano ya hay tráfico por lo que más tarde no me quiero imaginar. Hemos llegado a las 7:15 a Khui.
Khui es, por poner una analogía, como El Rocío en España. No es que sea un pueblo en sí, es un punto en medio de la estepa mongola en donde la gente va a vivir los caballos en las fiestas. Hay miles de yurtas instaladas y en la parte central hay como varios espacios de puestos culturales, mercado y la zona de meta.
Hemos llegado demasiado temprano y el problema ha sido que, si bien no llovía, hacía un frío de narices con viento. Viendo el laberinto de yurtas que hay y la locura de caballos por todas partes nos hemos metido en lo que hemos considerado una yurta cafetería, una mujer nos ha mirado sonriente, le he hecho el gesto de dos con la mano y nos han sacado desayuno 100% mongol. Un té mongol, que consiste en té con leche, mantequilla o grasa, sal y una especie de sabor ahumado o lácteo que para mí es totalmente nuevo. A mí no me ha gustado la verdad pero viendo el frío que hace fuera y lo calentito que está es mejor opción. Al rato la mujer ha venido con dos sopas de noodles con carne de caballo. La sopa sí que me ha entrado de lujo y digo carne de caballo porque sin duda no es ni cordero, ternera o pollo. Si le das un trago al té y luego seguidamente a la sopa el té no está tan raro. Dos sopas y dos tés poco menos de 2 euros los dos.
Con algo más de calor hemos salido de nuevo a la estepa, hemos visto la zona de la meta y, tontos de nosotros, viendo la cantidad de gente sentada creíamos que iban a llegar ya jinetes, nos hemos sentado, nos hemos puesto de parapeto el paraguas contra el viento y a esperar. Al rato de estar esperando me fijo que a lo lejísimos se ven que se van acumulando jinetes. La gente a nuestro alrededor está con termos, mantas y preparados para esperar mucho. Le he preguntado a ChatGPT y resulta que los jinetes llegarán a meta entre las 11 y las 13, dependiendo de cuándo empiecen y el ritmo que lleven. Evidentemente no vamos a estar esperando 5 horas ahí sentados pero la gente está dispuesta a ello, qué pasión. Hemos ido hacia la zona de meta y hemos visto cómo se preparan los jinetes. Uno puede imaginar que son hombres... Pues son literalmente niños de cómo mucho 5 o 6 años. Resulta que lo importante de la carrera son los caballos y los niños les enseñan desde pequeños a ir como jinetes porque así los caballos tienen más fuerza para hacer los 25 kilómetros de carrera. Yo sospecho que hay como dos modalidades porque se ven algunos jinetes mayores, pero aun así no mayores de 10 años. En Occidente los padres preocupados por cómo introducir los alimentos a los niños por si tienen alergia y aquí en Mongolia con 5 años son corredores de caballos...
Viendo que seguía haciendo frío y nos estábamos destemplando nos hemos metido dentro de una yurta donde nos han puesto otro té mongol, esta vez con dos khuushuur o empanadillas mongolas muy buenas.
Para las 10 el ambiente ya es puro caballo. Caballos por todas partes, al galope, al trote, en grupos... Vas andando entre caballos y echas el rato dejándote llevar de un punto a otro. Es chulísimo ver niños que apenas sabrán correr llevando su propio caballo vestidos de tradicional. La gente se va apelotonando en la meta y por momentos nos acercamos a esperar pero los jinetes no vienen ni para atrás. La gente se apelotona en todo un tramo que puede ser perfectamente 2 kilómetros de estepa, hay miles de personas. Por un lado se apelotona la gente y detrás se hace otro pelotón de caballos. Al final muchos mongoles lo que hacen es venir a ver la carrera y el ambiente pero a caballo. Se llega a ver incluso mongoles subidos en camellos. Es todo una foto de National Geographic.
Hemos dado otra vuelta por la zona de los puestos culturales, donde en pantallas gigantes iban retransmitiendo la lucha mongola del estadio y la gente viéndola como si fuera un partido del Mundial. Para las 12 ya han empezado a escucharse gritos y la gente apelotonándose aún más a la zona de carreras. Nosotros desde una colina hemos podido ver a lo lejos cómo venían todos los jinetes corriendo a todo lo que daba, acercarse a la zona de carrera es tontería de la cantidad de gente y caballos que hay. Verlo de cerca es imposible salvo que te comas 5 horas de espera así que con verlo de lejos y en pantallas gigantes nos ha valido. Resulta, según nos cuenta el hombre del alojamiento, que para los mongoles la carrera de caballos es casi algo religioso y que tocar el sudor de uno de los caballos de la carrera es una suerte de bendición y por eso se apelotona tanto la gente. Como decía yo, una especie de Rocío mongol.
A las 12:30 con sobredosis de cultura mongola y con el sol empezando a salir hemos ido a pillar los buses gratis de vuelta. Si para venir tardamos 45 minutos para volver se han ido casi dos horas y eso que el tráfico para volver a Ulán Bator no era ni la mitad que el que se veía para ir a Khui. Vaya problemón tienen aquí con el tráfico.
Hemos llegado a las 14:30 al alojamiento directos a ducharnos para entrar en calor y quitarnos el olor a caballo. Tras descansar un poco para las 16 hemos vuelto al estadio central a ver las finales de los juegos y el ambiente. Hay 5 veces más gente que ayer. Todo el mundo con su traje regional a cada cual más bonito con una variedad de gorros preciosa. Nos hemos metido en la final femenina de tiro con arco. Ambientazo con todos los jueces en forma de V a los lados de la cesta cantando mientras las tiradoras van lanzando, si aciertan el estadio estalla a gritos y si fallan silencio, todo esto con el ritual de los jueces de comunicación con señales pero los 50 jueces a la vez. Cuando ha salido la ganadora todo una explosión de alegría mientras los jueces volvían corriendo a darse abrazos unos a otros... El arco es o mejor.
Del arco hemos entrado un rato a ver la lucha mongola. No hay tantas parejas como antes y la gente cuando gana un luchador estalla en júbilo. Tras un rato viéndolo ya lo entiendo bien. La lucha mongola es un deporte sobre todo de paciencia. Es increíblemente lento, hasta el punto de que cada 20 minutos los jueces, si no ha habido derribo, obligan a hacer agarres cada vez más apretados para facilitar el derribo, empiezan solo con las manos, luego se agarran del chaleco y terminan agarrándose del calzón lo que hace que ahí sea más fácil el derribo. Todo esto con parones constantes porque cuando se suelta un agarre se para, el árbitro entra y vuelven a indicar el agarre. Una pelea puede durar fácil 1 hora.
Hemos vuelto a salir del estadio y perdernos viendo puestos y el ambiente y, viendo las colas para comer, nos hemos acercado a cenar a un restaurante coreano. El sitio bastante bien, barbacoa coreana, lejos de los estándares de calidad del servicio de Corea pero ni tan mal. Con dos cervezas y una botella de soju hmos salido del restaurante bien a gusto.
Después de cenar nos hemos metido de nuevo al estadio. Se suponía que a las 21 era la ceremonia de cierre... Esta gente es tan lenta que hemos estado literalmente 3 horas y hemos visto lo que ha sido la final de lucha. Dos peleas lentísimas que solo cobran emoción cuando los luchadores se agarran del calzón. Pero es que es fácil una hora cada lucha. Luego ha habido una entrega del premio y cuando creíamos que iban a cerrar y hacer alguna especie de espectáculo se han puesto a hacer una nueva pelea mongola. A las 23:00 el estadio petado y vitoreando los nombres de los luchadores, haciendo la ola, aplaudiendo... Increíble la pasión. Es imposible compartir semejante pasión sin aburrirse soberanamente de lo lenta que es la lucha mongola. Es que una pelea no baja de 45 minutos y puede durar infinito. Mira que al final hasta la he entendido e incluso nos hemos dejado llevar por la ilusión con la ola, los vítores... Pero aun así la cultura de Occidente nos ha amputado la paciencia. Si esto fuera en Occidente en las 3 horas que hemos estado habría habido 5 conciertos, bailes, más vítores... Aquí el disfrute lleva un ritmo totalmente distinto aunque la pasión sea la misma.
Hemos llegado al alojamiento a las 12 de la noche. Han sido 3 días de cultura mongola chulísima, una inmersión cultural en donde hemos pasado calor, frío y hasta inundaciones. Sin duda la impresión que nos llevamos de Mongolia gracias a esto es preciosa. De no haber coincidido con Naadam probablemente nos habríamos llevado una impresión de Ulán Bator como sucia, fea y contaminada.
Mañana iniciamos el tour de seis días por el Gobi, así que al menos mañana toca tramo largo de 4x4 y podemos bajar ritmo







