Hoy uno de los dias grandes del viaje. La Muralla China. Para visitar la muralla hay varios sitios, el más turístico es Badaling, que es el tramo más accesible desde Pekín y también el más masificado, lleno de grupos organizados y con una experiencia bastante turistizada. Luego está Mutianyu, que dicen que a primerísima hora se puede ver sin mucha gente pero luego también sufre masificación. Y por último Jinshanling y Simatai. Algo más alejados de Pekín, lo que hace que no vaya tanta gente. Además Jinshanling tiene fama de ser uno de los tramos más fotogénicos porque combina zonas restauradas con otras más originales, torres de vigilancia muy seguidas, crestas de montaña muy marcadas y vistas larguísimas de la muralla serpenteando por las colinas. La visita junto con Simatai, que lo iluminan por la noche, encaja perfecto, así que dos por uno y sin mucho turismo.
Para ir a Jinshanling hay que hacer un poco de logística. Se coge el tren que sale a las 7 hacia Gubeikou. Nos hemos despertado a las 5 con el partido de la final de España aún en juego. En el metro mientras seguíamos el partido se veían incluso niños siguiéndolo con el movil.
Llegando a la estación de tren ha marcado gol Ferrán y con la alegría de haber ganado, bastante descafeinada, hemos llegado a la estación. El tren ha salido religiosamente puntual. El tramo de Pekín a Gubeikou son unas tres horas. Recorre un paisaje montañoso precioso salteado de lagos y pueblitos, muy bonito el tramo en tren.
Hemos llegado a las 10 a Gubeikou. En Gubeikou para ir a Jinshanling es un poco historia. Hay buses y demás pero si lo que uno quiere es entrar por una puerta, salir por otra y luego ir a Simatai hacerlo en buses logísticamente es un follón y pérdida de tiempo. Además dan lluvia todo el día y viendo que ahora no llueve paso de estar mareando con buses para que me caiga la mundial. Traductor en mano nos hemos entendido con un taxista y por 30 euros nos lleva a la entrada principal de Jinshanling, se queda con las mochilas, nos espera tres horas, nos recoge en la puerta este y nos lleva a Simatai. Seguramente será más barato todo esto pero por 30 euros me parece de lujo así que ni le he regateado.
Nada más salir de la estación ya se ve un tramo de la muralla de Gubeikou. Casi siguiendo la muralla hemos llegado a Jinshanling. Son casi las 11 y se ve muy poco turista para las dimensiones que tiene esto. El proceso es sencillo, compras el ticket, te suben en un carrito y te llevan a la entrada. Una vez en la entrada hay dos opciones, o te pegas una panzada a subir escalones o coges un teleférico que te lleva justo encima de la muralla. Viendo el calor que hace ni nos lo hemos pensado. Teleférico.
La Muralla China la primera impresión que te llevas en cuanto te bajas del teleférico es esa ilusión de cuando ves un monumento supermítico rollo Machu pichu, Taj Mahal, la Torre Eiffel, etc. Es mucho más grande de lo que me podía imaginar y sobre todo mucho más escarpada. Se ve serpenteando por toda la cresta de la montaña hasta donde se pierde la vista. La primera media hora ha sido salir locos en una torre para arriba y para abajo con las fotos y las vistas espectaculares de la muralla serpenteando. Hemos echado a andar dirección este y aquí ha venido la gracia. Es una auténtica barbaridad las pendientes y desniveles que hay que salvar con escalones irregulares y un calor con una humedad que me ha trasladado directamente a la selva del Darién. Suerte que el día está nublado y no nos cae el sol pero aun así es asfixiante. A la media hora de andar iba ya con la camiseta como si la hubiera metido en un cubo de agua. Así dos horas. El paisaje es una locura de bonito pero de repente llegas a una torre, sales por el otro lado y te ves un muro de escalones vertical que la gente baja a cuatro patas. Esto con sol alguno muere. Curiosamente además de que hay pocos turistas, los que se ven son europeos o rusos. Yo creo que los locales saben que este tramo es físicamente exigente y pasan. Hemos estado 2 horas y media para ir de un punto a otro. En la última torre una china me ha recibido con un abanico, en ese momento si quisiera esa mujer me vende lo que quiera de cómo iba. Me quería vender una camiseta para cambiarmela por la mojada, al final le he pillado bebidas porque a buen seguro he sudado más agua de la que hay en mi cuerpo. Qué barbaridad.
Bajando en la puerta este se encontraba nuestro taxista. El hombre con una sonrisa nos ha invitado a sentarnos y a pedirnos más agua. Recuperados hemos ido a la siguiente parte de la muralla, Simatai.
Lo de Simatai es difícil de explicar porque no es entendible con estándares europeos. Simatai es una cresta enorme donde hay una parte de la muralla restaurada y la única que iluminan por la noche. A los pies de la muralla han construido lo que llaman Gubei Water Town, un pueblo tradicional puramente turístico pero no un pueblo de atrezo cutre. Es un pueblo a una escala abrumadora y construido al detalle con materiales de construcción, no con corchopán. Por poner en contexto. Lo más parecido en España es el Puy du Fou. Pues esto es 30 veces más grande. Aquí además el objetivo no es puro espectáculos, es simple y llanamente pasear por un pueblo tradicional donde se van haciendo espectáculos en ciertas plazas. El pueblo tiene templos, iglesia, teatro, hoteles, spas, restaurantes... Pero todo de verdad. Se construyó en 2010 y tiene un nivel de vegetación exuberante. Si te meten ahí y te dicen que el pueblo se hizo para el turismo no te lo crees. Solo en empleados tiene una población de 2500 personas. Mi pareja no entendía lo que estaba pasando cuando hemos llegado porque es una paranoia y yo no le había contado nada adrede a ver cómo lo entendía. El taxi nos ha dejado en la puerta de un templo, dentro de ese templo hay como un megacentro comercial con Starbucks, Pizza Hut y en los laterales puestos de información y check-in, pero 100 puestos minimo. Como nosotros nos alojamos dentro, la entrada al pueblo es gratis, haces el check-in ahí mismo en las ventanillas. Hecho el check-in te suben a un carrito y te llevan hasta donde está tu alojamiento. Aun sonando todo artificial es chulísimo. Está todo al detalle con la Muralla China de fondo dándole al pueblo una fotogenia brutal.
Nada más llegar nos hemos cambiado de ropa y hemos ido a picar algo. Hemos echado la tarde paseando por el pueblo topándonos con algún espectáculo que hacían, rollo dragones, fuente con música y demás. A la noche íbamos a subir a la muralla en teleférico pero al haber aviso de tormentas han cerrado el teleférico. No es tontería, en Simatai ha habido incidentes serios por tormentas y rayos y en cuanto hay previsión cierran. Una pena, lo bueno es que lo bonito de la muralla iluminada es verla desde el pueblo así que tampoco es el fin del mundo.
A la noche por el pueblo es cuando se da la locura de espectáculos. Fuentes con luces, láseres y explosiones en un lado. En la plaza del pueblo acróbatas con fuego. En el río espectáculo visual con fuego, humo y música... Un no parar. Luego una zona de bares con música en directo, karaokes, etc. Esto está enfocado para un turismo masivo y hoy, imagino que por la amenaza de lluvia, tampoco es que haya mucha gente.
A las 22:30 con el espectáculo de fuego en el río hemos puesto ya punto final. Al final la lluvia ha aparecido justo llegando al alojamiento. Un tormentón eléctrico tremendo. Gracias a Dios no nos ha jodido el día y hemos podido verlo todo y sin sol, que aunque el calor haya sido asfixiante en la muralla, por la tarde se ha estado bastante bien. Creo que he llegado a no sudar incluso en algún momento.
Mañana vuelta al horno Pekinés.








