Muy próxima a la Plaza de Gutenberg está la Marktplatz.
En el centro se encuentra la Heunensäule, una columna con base en bronce erigida en 1975, año en el que se celebraba el 1.000 aniversario de la Catedral. En cada una de las esquinas de su base hay un elemento que hace referencia a la historia de la ciudad: un casco romano, una mitra de obispo, un gorro de bufón y una corona imperial. La columna tiene 6,40 metros de altura, un diámetro de 1,20 metros y pesa 16 toneladas. El año pasado, el 2025, tuvo que ser desmontada temporalmente y almacenada debido a las obras de renovación del sistema de drenaje de aguas pluviales de la ciudad por lo que afortunadamente ya está en su sitio y puedo contemplarla.

La Marktplatz está rodeada de edificios de arquitectura tradicional alemana así como por su imponente Catedral. Destacan:
- La Gotthardkapelle, construida originalmente en el año 1137 bajo las órdenes del arzobispo Adalberto I de Saarbrücken y que cumplía una doble función: servía como la capilla privada del palacio del arzobispo y, simultáneamente, se utilizaba en su planta inferior como el tribunal de justicia de la corte del arzobispado medieval.
- Las Domhäuser, las casas que rodean a la catedral en estilo rococó de 1771. Diseñadas por el hijo de una celebridad del Barroco en Alemania, Balthasar Neumann, se construyeron con tejados de piedra resistentes al fuego puesto que para entonces la catedral de Maguncia, de la que hablaré ahora, ya había sufrido siete incendios. Neumann diseñó estas casas para que actuaran como barrera defensiva, protegiendo el mercado adyacente e impidiendo que el fuego se propagara desde la catedral hacia el resto del casco antiguo. Además se ubicaron estratégicamente flanqueando la catedral, creando un contraste arquitectónico: la altura relativamente baja de sus elegantes y uniformes fachadas rococó se diseñó para hacer que los enormes muros de arenisca roja de la catedral, con mil años de antigüedad, parecieran aún más imponentes.
- En el lado norte de la plaza también hay elegantes ejemplos arquitectónicos, como la Haus zum Silberberg o la Haus zum Boderam, en cuyo interior destacan sus trampantojos. Puesto que tuvieron que ser reconstruidas tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, sus fachadas se las conoce como Pappdeckelfassaden (fachadas de cartón o de cubierta de papel), ya que su exterior de apariencia más antigua oculta estructuras interiores modernas.

En una esquina de la plaza se encuentra la Marktbrunnen, una de las primeras fuentes renacentistas de Alemania, de arenisca roja llena de colorido en su parte superior y coronada por la imagen de la Virgen y el Niño. Se realizó por dos motivos: celebración del fin del Deutscher Bauernkrieg o la Guerra de los Campesinos alemanes y recordar la victoria de nuestro Carlos I de España y V de Alemania en la batalla de Pavía sobre Francisco I de Francia. Logró sobrevivir intacta a los intensos bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Contemplando la fuente, se puede advertir que la inscripción latina donde aparece el año de su construcción posee un ingenioso juego visual puesto que en lugar de utilizar un número romano convencional, la cifra se divide en dos partes: ANNOM a la izquierda y DXXVI a la derecha (cuya lectura conjunta forma el año 1526). Además los relieves de la estructura esconden moralejas de todo tipo. Por ejemplo, en uno de sus pilares se muestra a un hombre en estado etílico junto a una calavera con la inscripción "Considera el fin", tallada como una advertencia clerical contra el pecado de la embriaguez.
El impacto que recibo al acceder a la plaza es de los que no se olvidan porque allá donde miro hay algo que llama mi atención. No sólo los edificios que circundan el espacio sino la Catedral de fondo, las farolas, la fuente, la columna, la distribución del espacio….. Recorro cada rincón y voy identificando cada uno de los elementos. En el caso de la Heunensäule tengo que hacer otro momento "mono heidelbergiano" y apartarme porque todo el mundo invariablemente va a frotar el hocico del animalejo que se encuentra en el casco romano de la base para aparecer en la instantánea de rigor. El bicho en cuestión es un zorro y se trata de un homenaje a Jockel Fuchs, quien fuera alcalde de Maguncia en aquella época y también simboliza el propio Ayuntamiento de la ciudad a orillas del Rin, conocido popularmente como «Fuchsbau» (madriguera del zorro).
Marcho por tanto a otra parte de la plaza y regreso cuando hay menos gente en las inmediaciones. Pese a ser un jueves a mediodía hay mucha actividad por la zona. Aquí hay puestos de mercado los martes, viernes y sábados y lo tradicional es disfrutar del desayuno típico que consiste en una tradicional salchicha de carne de Maguncia (Fleischwurst), un panecillo y una copa de vino o un Weinschorle (vino con agua con gas). El Weck, Worscht und Woi (Panecillo, Salchicha y Vino) que acabo de ver en la Fastnachtsbrunnen.
La Catedral de San Martín se yergue, imponente, al lado de la Plaza por lo que es un buen momento para acercarse por el lateral de la misma dentro de la misma plaza para hacerle una visita.
El Mainzer Dom o Catedral de San Martín, que pertenece a las Catedrales Imperiales Alemanas junto con las de Spira y Worms y lugar de coronación de sus monarcas, comenzó a ser construida en 975 y ardió el día de su consagración. A principios del siglo XIV se terminaron las obras de la nueva catedral que destaca entre otras cosas por el color rojo de la piedra arenisca con la que se construyó, sus torres góticas, la cubierta barroca y la galería de columnas que rodea todo el edificio. En ella se mezclan los estilos románico, gótico y barroco y lo que la hace más especial es su doble cabecera (dedicada a San Martín y San Esteban) con doble coro y su claustro de dos plantas del siglo XV. Tras la secularización en 1803, estuvo a punto de ser demolida, pero el obispo convenció al emperador francés Napoleón para salvarla.
La entrada es gratuita y su horario de apertura es de 09:00 a 17:00. En un lateral hay un baño adaptado para personas con discapacidad pero que a la postre puede usar cualquiera dando un donativo de 50 céntimos.

La Catedral es apabullante en cuanto a dimensiones y otro tanto puedo decir del claustro de la misma. Paseo por ambos recintos y en cada rincón me detengo a intervalos a admirar lo que se ofrece. Miro el reloj y tampoco me puedo detener demasiado tiempo más porque tengo reserva para comer a las 12:30 y aún me faltan un par de lugares que visitar antes de acercarme al restaurante.
A la salida de la Marktplatz se encuentra la aledaña Liebfrauenplatz (Plaza de Nuestra Señora) cuyo nombre se debe a la colegiata medieval de Liebfrauenkirche, que fue demolida a principios del siglo XIX. En la actualidad el perímetro y el trazado de aquella antigua iglesia están dibujados directamente sobre el pavimento de la plaza para que los visitantes podamos imaginar cómo ocupaba el espacio. Es el mismo concepto que pude ver ayer en la Kornmarkt de Heidelberg.
En la plaza se halla una columna, la Nagelsäule, inaugurada en 1916, donde la gente podía comprar clavos (que luego se insertaban en la madera de la columna creando dibujos) como forma de recaudar fondos para niños de familias pobres y para ayudar a las esposas de los soldados participantes en la Primera Guerra Mundial. Los había de diferentes tamaños y formas y se llegaron a recaudar 170.000 marcos (unos 85.000 € a día de hoy).

Y hablando de tachuelas no me resisto a dar voz a lo que les pasó a Clavos García.
En el camino reparo en más detalles del paisaje urbano. Esto es lo que tiene ir paseando solo y con el “no molestar” en el teléfono móvil, que no tiene uno distracciones y se puede ir uno fijando en pequeñas cosas. En esta ocasión toca los carteles de las calles puesto que unas son de color azul y otras de color rojo. Por lo que parece, las calles que discurren paralelas al río Rin llevan su nombre en el cartel con fondo azul, mientras que los carteles con fondo rojo indican una calle perpendicular a dicho río.

Mientras sigo enfrascado en estas disquisiciones continúo por Mainz y lo que sucedió a continuación será narrado en la próxima y churruscante etapa.