A continuación subo a la segunda planta donde se encuentra la sección de Old Masters que engloba las obras del periodo Edad Media-Siglo XIX. Hay un poco de todo como pintura flamenca, paisajismo, barroco o arte sacro y aunque ninguno de los autores expuestos es de campanillas ciertamente ofrece una visión amplia del arte centroeuropeo.
A destacar que el museo sigue prácticamente vacío y estoy disfrutando a mis anchas de la experiencia sin tener que andar esquivando a gente ni buscar perspectivas que no te oculten la visión de las obras. Porque el poder visitar una exposición sin nadie alrededor está muy bien pero para según qué temática puede tener sus desventajas. Sin ir más lejos, hace unos días mientras escribo este diario, fui a ver una retrospectiva dedicada a Paul Naschy, actor y director de cine, máximo exponente del "fantaterror" patrio y calificado como el "hombre lobo español", y en ese momento no había nadie en la sala. Pues bien, la ambientación y los elementos expuestos daban tal sensación de verosimilitud que me empezó a entrar un desasosiego tal que hubiera agradecido que hubiera alguien más por allí. De hecho, no digo que experimentara una sensación de alivio al salir pero fue algo parecido. Mis felicitaciones a los impulsores de la exposición porque si pretendían crear ese ambiente a la vez que acercar la figura de Naschy al gran público lo han conseguido.
Para optimizar el tiempo obvio periodos más contemporáneos que se ubican en la planta baja y paso directamente a la zona de Historia Natural que ocupa el otro ala del museo. No es un museo de Ciencias Naturales al uso sino que se divide en temáticas: Forma, Color, Movimiento y Tiempo. En cada zona temática hay una serie de salas que ilustran esta peculiaridad en la fauna de nuestro planeta y que resulta bastante entretenido aunque muchos textos sólo están en alemán. Ello no obstaculiza la experiencia porque todo es muy visual y muy cercano para todo tipo de público, chicos y grandes.
En la sección de Movimiento, por ejemplo, se personalizan las secuencias de movimiento según se desarrolle en tierra firme, en el medio acuático o en el aire.

En la sección de Forma se presentan objetos de la Naturaleza seleccionados por su variedad en las formas. Esta diversidad ilustra como cada forma de vida evoluciona para adaptarse al medio en el que le toca desarrollarse.
En la sección de Color se muestran los patrones de tonalidad que pueblan la Naturaleza así como los diferentes camuflajes para la adaptación al entorno. Incluso hay un diorama con animales que hay mimetizados y que hay que ir descubriendo.

En la sección de Tiempo hay una selección importante de fósiles que muestran la evolución de la Flora y la Fauna de la Tierra y su transformación a lo largo de los siglos. También hay un apartado referente a cuando Wiesbaden estuvo bañado por el mar, allá por épocas remotas.
Aparte de la colección permanente hay otras pequeñas exposiciones temporales como las dedicadas al veneno en la Naturaleza, los hitos de los animales más grandes y más pequeños o el cambio climático. Como tengo tiempo aún las visito y además paso a la zona de arte más moderno pero como no le saco el sustrato pues voy pensando en marcharme y continuar la ruta por Wiesbaden.
Tras dejar el museo aún extasiado voy transitando por las calles de la ciudad. Esta zona es moderna y no tiene nada de particular hasta que uno llega a la Marktplatz.

En la Marktplatz se recogen una gran cantidad de puntos de interés. A saber:
. Altes Rathaus (Viejo ayuntamiento). Considerado como el edificio más antiguo de la ciudad, se construyó a principios del siglo XVII y en la actualidad es el Registro Civil.
. Neues Rathaus (Nuevo Ayuntamiento). Se construyó entre los años 1884 y 1887 y lo más característico de este edificio son las esculturas que hay en la escalera principal: el águila imperial, el emblema de Alemania, dos leones a los lados (el emblema del ducado de Hessen-Nassau) y tres lirios, el emblema de Wiesbaden.
. El Stadtschloss (castillo de la ciudad). En la actualidad es el edificio del Parlamento de Hesse (Hessischer Landstag) puesto que Wiesbaden es la capital de este Länder. Se trata de una construcción del XIX y fue la residencia de los duques de Nassau. A partir del año 1918 se convirtió en la residencia imperial y desde 1948 es la sede del Parlamento Regional.

. La Marktkirche o Iglesia del Mercado. Fue construida entre 1853 y 1862 y en su momento, fue el edificio de ladrillo más grande del Ducado de Nassau, al que pertenecía Wiesbaden en aquella época. Destaca su fachada de ladrillo rojo con torres, pináculos y arcos, inspirándose en las catedrales góticas medievales. La torre principal de la iglesia mide 98 metros de altura y domina el paisaje urbano. En el interior, en la zona del altar, hay un conjunto de varias esculturas ciclópeas. Se trata de “Jesucristo y los cuatro Evangelistas” de Emil Hopfgarten, una escena que añade misticismo al lugar. La Iglesia abre de martes a viernes desde las 12:00 a las 18:00 y la entrada es gratuita.

El acceder a la Plaza del Mercado me produce una sensación parecida a la experimentada este mediodía en Mainz en homónimo lugar. Allá donde uno mire hay algo que despierta curiosidad y admiración. Es una señora plaza y la voy recorriendo despacio para empaparme de los detalles. Los dos Ayuntamientos son soberbios y majestuosos, así como el Parlamento. El interior de la Marktkirche es sobrio como buena Iglesia Protestante e impresiona su altura. A la salida me encuentro una estatua frente a su fachada.
En 1908 se inauguró frente a la Marktkirche el monumento a Guillermo de Orange, el "Schweiger" (el silencioso, por el lema latino de la familia Orange: "Saevis tranquillus in undis"), regalo del Kaiser Guillermo II. El de Orange, gran enemigo de la España de los Austrias, fue el promotor de la independencia holandesa y según reza la inscripción en la base de la estatua dio su vida por su fe protestante en 1584 en la escalinata del ayuntamiento de Delft, en Paises Bajos (lo que toda la vida ha sido Holanda).
Esto que de que dio su vida por el Protestantismo es relativo en la medida en que había una recompensa por su muerte ofrecida por el Rey español Felipe II, que le había declarado también hereje. De hecho se recompensó a la familia del asesino, Balthasar Gérard, que no sobrevivió al magnicidio, con posesiones en el Franco Condado y un título nobiliario. Poderoso caballero es Don Dinero…
También en la Marktplatz se encuentra el SAM - Stadtmuseum am Markt (el Museo de la ciudad).
El museo ofrece una visión del desarrollo de Wiesbaden, desde sus orígenes romanos hasta la elegante ciudad balneario del siglo XIX. La exposición permanente se puede visitar de forma gratuita y su horario de apertura es de martes a domingo de 11:00 a 17:00, con apertura los jueves hasta las 20:00. Más información en www.wiesbaden.de/ ...m-am-Markt. La colección permanente del SAM se divide en dos grandes áreas: la Colección de Antigüedades de Nassau (SNA) y la colección dedicada a la historia cultural y cotidiana de Wiesbaden desde el siglo XIX hasta el XXI e incluye indumentaria histórica, mobiliario, recuerdos de la cosmopolita ciudad balneario u objetos procedentes de fábricas y empresas de Wiesbaden.
Cuando entro al museo no hay un alma en el interior. Uso para saludar tanto alemán como inglés para que se vea el nivel ínfimo que va a cobrar la conversación y la recepcionista me pregunta el motivo de mi visita a lo que respondo que para visitarlo, obviamente. No va a ser para tomar una cerveza...
Del fondo oscuro de la fría tierra,
brotó la espiga bajo el sol dorado,
y el lúpulo sagrado, que ha inspirado
la vieja fuerza que la reja cierra.
El brebaje germano que hoy encierra
el arte noble del viejo mercado,
se muestra altivo, limpio y espumado,
como un valor que la garganta aferra.
Corona blanca sobre mar de oro,
el licor noble que la barrica exuda,
despierta el alma con su gran contento.
Bebiendo el hondo y floral tesoro,
sin que en la mente quede ya ninguna duda,
rindo a la rubia espuma mi acento.
Aprovecho la cuestión para comentar algo en lo que he reparado tanto ayer como hoy cuando me han servido el zumo de cebada para comer. El asunto es que venía algo calentorro y lo suyo es que algo fresquita la cerveza sería más recomendable. Tampoco estaba a nivel temperatura como una pinta en Inglaterra pero se agradecería que estuviera algo más helada.
Sin mucha motivación que digamos la empleada que atiende el museo me indica por donde comenzar el recorrido expositivo y sigue a sus cosas, que ignoro cuáles son. O pocas ganas de trabajar o mucho aburrimiento acumulado o que hoy le toca currar toda la tarde, deduzco.

El recinto parece en principio pequeño pero se va extendiendo hacia el fondo y al final resulta una visita completa y de cierta duración. El problema es que está todo en alemán y llegados a un punto se nota cierta reiteración en los contenidos. Supongo que al habitante de esta ciudad esto le será de más atractivo pero a una persona de fuera, sin el bagaje emocional necesario, no le llama tanto la atención. Después de visitarlo, si se va con el tiempo justo en un acercamiento a esta ciudad, lo evitaría por lo que aporta pero también es de valorar estar a cubierto y tener un baño para calmar urgencias fisiológicas.
Tras recorrer de nuevo la plaza hay que continuar la ruta por la ciudad y el desarrollo de los siguientes acontecimientos será puesto a disposición en la próxima y calenturienta etapa.