3. Llegada al aeropuerto
A París se puede llegar desde 3 aeropuertos:; Beauvois, Orly y Charles de Gaulle (CDG), siendo este último el más grande y al que más vuelos suelen llegar, pues dispone de 3 terminales.
Nuestro vuelo salió algo retrasado alrededor de las 17.00 h. y en algo menos de dos horas aterrizábamos en el aeropuerto Charles de Gaulle, después de un viaje "movidito" debido a las turbulencias que encontramos en el camino. Una vez que nos bajamos del avión, accedimos directamente al interior de la Terminal 1 y, tras recoger las maletas, nos dirigimos al exterior a ver cómo llegábamos a París. Tras bajar unas rampas mecánicas cubiertas por una especie de tubos de plástico, llegamos a la salida de la terminal 1 donde una especie de metro/tranvía gratuito te lleva hasta la terminal 3, desde donde saldríamos hacia París.

Plano de las 3 terminales del aeropuerto
La forma más habitual de trasladarse a París es mediante el RER (una especie de tren de cercanías), concretamente la línea B, con un coste de 8,20 € por trayecto. Éste se coge desde la terminal 3 donde hemos parado anteriormente (y también tiene parada en la terminal 2, pero queda más lejos de la terminal 1). Existe también un servicio de autobuses por un precio similar, pero tan sólo tiene una parada en París (Ópera) mientras el RER tiene varias y puedes elegir donde pararte. En unos 35-40 minutos estabamos en la estación Les Halles-Châtelet, que quedaba a unos metros de nuestro estudio.
Consejos:
En la página www.ratp.fr encontraréis toda la información para moveros por París. Comprobad en qué parada del RER os viene mejor bajaros y no estéis mirando constantemente el plano, pues, aunque nosotros no hemos tenido ningún problema, al ser de noche y con las maletas, la verdad es que no viajábamos muy tranquilos, sobre todo si teníamos mucha pinta de turistas. En esta misma página podéis imprimiros planos del metro y RER de París que os serán de gran utilidad.
En este punto, también os comento la forma de moverse por París. Existen principalmente dos opciones (porque la carta Orange que antes sí funcionaba ahora es para residentes en París):
* Ticket t+: Es un ticket que te permite usar RER y metro haciendo trasbordos, el funicular de Montmartre, la red Noctilien (autobuses nocturnos de París...). La pega es que desde que lo usas dispones de 90 minutos, pasados los cuales debes hacer uso de otro ticket. Su precio individual es de 1,50 € y en bonos de 10 cuesta 11 €.

* Paris Visite: Es una tarjeta que te permite usar ilimitadamente metro, RER, autobuses, funicular... La puedes elegir de diferente duración (1-2-3-5 días) y de dos formas diferentes (zonas 1-3 que engloba el centro de París y la mayoría de monumentos de interés; zonas 1-6 que además de lo anterior, engloba viajes al aeropuerto, Versalles, Eurodisney...).

Para no repetiros información, os remito a la página del RATP que encontráreis todo lo necesario sobre estos tickets (tarifas, formas de uso...)
En nuestro caso, como no íbamos a salir de París elegimos la Paris Visite 1-3, pues preferimos pagar la ida y vuelta al aeropuerto, que la diferencia de precio que nos hubiera supuesto coger las zonas 1-6. Además, no elegimos los ticket t+ porque las previsiones climatológicas eran bastante malas, y preferíamos poder coger el metro sin ir racaneando tickets por si acaso (y menos mal que así lo hicimos, porque lo amortizamos...). Os recomiendo que si hace buen tiempo y os gusta andar, escojáis los ticket t+. En caso contrario, la Paris Visite es una opción más aconsejable aunque sea más cara. Además, presenta una serie de descuentos en algunos monumentos, atracciones... etc... que podéis consultar en la web que antes os dije.
4. Llegada al estudio
Lo cierto es que las indicaciones están bastante claras si ya has viajado alguna vez en metro, cada línea de un color, todos los accesos bien específicados... En cuanto a la seguridad, a pesar de nuestros miedos, no hemos tenido problemas. Ya se sabe que París es multicutural y multiracial, por lo que lo habitual es compartir vagón con gente muy diversa. Pero suelen ser bastante amables, ofreciéndose en ocasiones a ayudarnos con el equipaje, aunque al principio pusiéramos caras de susto cuando intentaban tocar la maletas...
Y tras esta odisea de metros, RER, traslados, aeropuerto... llegamos sin casi problemas a nuestro estudio, con la única pega de que nos quedaban 6 pisos que subir con las maletas y con unas escaleras... digamos que poco adaptadas para ello...
Pagamos el resto del piso (la dueña vive en el mismo edificio y habla un perfecto español, menos mal