Nos levantamos temprano, y el día anterior pillamos un taxi para el día siguiente, hay dos tipos de taxis, los taxis o los petit taxis. Los petit taxis son de color azul verdoso, para tres plazas y unicamente para recorridos por la ciudad de Tánger y luego estan los taxis, son mercedes de 30 añitos ya cumplios, con una capacidad para 6 personas mas el conductor y no precisamente por que sean mas grandes de lo normal, 2 en sillon delantero y 4 atras, o sea, en el sillon delantero, 2 personas, vaya viajecito!
Taxi de Tánger

Nos montamos en el taxi, pagamos 50 euros por llevarnos a ver y montarnos en unos camellos, ir a la Gruta de Hércules y luego rumbo a Asilah. De Tánger a Asilah hay unos 45 km, la carretera es normalita. Poco antes de llegar a la gruta paramos para ver unos camellos y dar una vueltecita, nosotros ibamos con la intención de solo echarnos un par de fotos pero alguno de nosotros se montaron y dio un corto paseo, ya ellos aprovecharon para intentar vender pulseritas y gorros arabes. Poco después y ya a unos 12 km de Tánger llegamos a la Gruta de Hércules, la entrada 30 dh (3 euros aprox) los seis, también pagamos 40 dh (4 euros aprox) para que un hombre nos contara la historia aunque esto no era obligatorio. La gruta no es nada del otro mundo, se tarda poco en ver, en la entrada hay varios puestos de regalos
Gruta de Hércules

Seguimos el camino hacia Asilah, aqui empezó una carretera algo mas buena aunque también podias meterte por la autopista y pagar 10 dh (1 euro aprox). Lo peor, los adelantamientos, se meten media rueda en el carril contrario para ver cuando pueden adenlantar, y una vez que adelantan no tienen prisa en volver a su carril, la verdad que el tema de la conducción esta fatal, por decir que saliendo de Tánger se metio en una rotonda por la izquierda, eso si, poco transitada, y en muchos cruces faltan stops, cedas y paso de peatones.
LLegamos a Asilah, en el paseo maritimo antes de llegar a la rotonda junto a la muralla (foto) ya vemos a nuestra izquierda el Restaurante García, sitio donde pensabamos ir a almorzar.
Muralla de Asilah

Asilah es un pueblo bastante bonito, blanco y añil, con una medina muy recojida y sus calles estrechas y blancas. Un pueblo con mucho encanto, además la limpieza de sus calles realzan su belleza.
Asilah

Plaza principal de la medina de Asilah

En la plaza principal de la medina de Asilah (foto) compramos unos buenos dulces arabes a un chico que los vendia, nos cobro 24 dulces por 5 euros, nos la metio en una cajita de carton para que no se estropeara. Allí mismo nos echamos fotos con un hombre con su mono y también como en tantos sitios nos ofrecieron hachís.
Después de andar un poco, regatear y comprar nos fuimos hacia el Restaurante García, nos comentaron si teníamos reserva y ante nuestra negativa fue a preguntar al encargado, mientras esperabamos me llamo la atención el panadero que nos ofreció comprar pan.
Panadero en Asilah

Y también las barrenderas, con el sombrero típico y en su burros ...
Barrenderas en Asilah

Nos comentaron que podiamos comer en la terraza, para nosotros perfecto, aunque pensabamos que el viento iba a ser algo molesto pero resultó que mas molesto fué que entre toldo y toldo te ofrecian pulseras, jabones, relojes, gafas, etc .... o sea, como que no respetaban mucho que estuvieras comiendo.
La comida estaba bien, nada de comida marroquí, pedimos tortilla, gambas a la plancha, dos ensaladas, boquerones en vinagre, croquetas y un plato por persona (puntillitas, salmonete, etc ...) aparte bebidas, agua y varias cervezas marca Casablanca
Después de comer, un ligero paseo y quedamos con el taxi para nuestra vuelta a Tánger, quedamos mas tarde con el taxista, pero le llamamos para volver antes para descansar un poco y ver el Madrid-Barcelona
El camino de vuelta lo echamos vien, "apretujaos", no quiso cojer autopsita y volvimos por la misma carretera, casi una hora de camino escuchando "Radio Corán"
Tras llegar al hotel, varios nos fuimos a dar una vuelta, se nos "enchufó" un guía y nos llevo por la Kasbah y la medina antigua, entramos también en una bareto de marroquies que me hizo gracia que 5 horas antes del partido tenían las sillas del bar reservadas con un coca-cola encima de la silla
Nos enseño el "guía" un mirador, la casa de la Carmina Ordoñez y nos llevó a una tienda donde nos quería cobrar por una tetera un precio 5 veces mas alto que donde lo compramos, que fué en una ferretería y son exactas a las de las tiendas de regalos. Nos fuímos a Zoco Chico y ahí recomiendo tomarse un té viendo el día a día marroquí
Petit Socco (Zoco chico)

Después del té, nos fuimos para el hotel, vimos el partido en la cafetería del hotel, con varios marroquíes que trabajaban en el hotel. La verdad, que muy bien y muy a gusto, allí los marroquíes vivían el partido igual que aquí, incluso decía uno que si ganaba el barcelona irian a la plaza del 9 de Abril para festejarlo.
Tras el partido fuimos a cenar, para no ir demasiado lejos fuimos a un restaurante que se encontraba a escasos 20 mt del hotel que nos recomendo el taxista, el restaurante se llama Mazalto (Dar Baroud, 3), su dueño Mohamed te prepara lo que tu quieras, cuando llegamos de Asilah le pedimos que nos preparara cordero, y la verdad que estaba bastante bueno, el corderito con su verdurita, ensalada, bebidas, té y postre unos 630 Dh (63 euros aprox).
Esa noche caí destrozado, aunque me desperté a las 4.30 de la mañana con el canto del Corán de una mezquita cercana, para colmo aún no estaba adaptado al cambio horario que a las 6 de la mañana estaba los ojos como platos