Dejo por aquí nuestra experiencia en Mérida a principios de mayo.
APARCAR. En Mérida entramos por el Puente de Lusitania. Para aparcar, puede hacerse en esta parte del río, antes de cruzar, en la Avda. De la libertad, por la Escuela de Adminisración Pública de Extremadura, o, más cercano al centro, en el Paseo de Roma, con parkímetro y un máximo de 3 horas. Al acabar este plazo de tiempo, movimos el coche a la zona del Anfiteatro. En concreto, logramos dejar el coche de forma gratuita en la calle Diego María Crehuet. Otros aparcamientos que llevaba mirados cercanos al Teatro son el parking Cervantes y el Parking Hernán Cortés.
Para ver el Acueducto de los Milagros, dejamos el coche también en zona azul en la C/Marquesa de Pinares y caminamos unos 10’.
BONO TURÍSTICO. Para las visitas de Mérida compramos el bono turístico con visita guiada al Teatro y Anfiteatros romanos.
www.consorciomerida.org/ ...nto/visita
Permite el acceso, en uno o varios días (no caduca), a todos los recintos monumentales gestionados por el Consorcio: Teatro y Anfiteatro*, Casa romana del Anfiteatro*, museo en el Templo de Diana, Alcazaba*, Área Arqueológica las Morerías*, Casa del Mitreo*,
Circo romano (al noreste) y Cripta Arqueológica de Santa Eulalia (cerrada en el momento de la visita, mayo 2026).
Le dedicamos un día y medio a la ciudad, que es muy cómoda, agradable e interesante de visitar. Nos faltaron algunos puntos por ver, así que no nos hubiera importado estar más tiempo.
ITINERARIO.
DÍA 1. Dejado el coche en el Paseo de Roma, caminamos paralelos al río disfrutando de las vistas del Guadiana, su Puente Romano y parte de la Alcazaba. La rotonda con la copia de la Loba Capitolina nos dio paso a una cuesta, en cuya derecha hay un obelisco que recuerda a todas las ciudades llamadas “Mérida”. A la altura de la Plaza de Santo Domingo, tomamos otra cuesta que nos deja en la Plaza de Margarita Xirgú, desde donde se accede al Teatro y Anfiteatro, al MNAR y un poco más adelante, a la Casa del Anfiteatro.
La visita guiada nos llevó una hora y poco; luego dedicamos otra hora y media a volver a recorrer el recinto, ver las ruinas de la casa romana que hay detrás del escenario del Teatro, con un mosaico. La siguiente visita, saliendo de este yacimiento, fue la de la Casa del Anfiteatro, en un lateral del Anfiteatro, junto a las letras de Mérida. Otra visita muy recomendable, con su canal de agua al principio, cocina, zona funeraria y mosaicos.
De vuelta a la entrada del Museo, recorremos la pequeña “Via Musicorum” y subimos esa misma calle para comer en El puchero de la nieta, que antes de las 13.30 tiene ya todas las mesas ocupadas. Después le dedicamos unas 3 horas al Museo Nacional de Arte Romano (MNAR), no incluido en el bono, pero gratuito en ese momento porque tenían cerrada la planta de la cripta arqueológica. No obstante, pagar 3€ por ver más de 37.000 piezas es un regalo. Impresionan los mosaicos en las paredes y el grado de conservación de monedas, joyas, botellas…
www.museoarteromano.es/
Tras comprar queso Ibores y queso Cremositos del Zúgar justo enfrente del MNAR, en la Casa del jamón ibérico de bellota (Feliciano Becerra Jiménez), nos llegamos hasta el Acueducto de los Milagros, que impresiona por su tamaño. Su zona de césped invita al paseo y estaban preparando algún festejo, con puestos de comida y bebida.
DÍA 2. De nuevo entramos por el Puente de Lusitania y aparcamos en el Paseo de Roma, justo enfrente del Área Arqueológica las Morerías. La visita es muy corta y está escasamente señalizada para mostrar los restos de trazado urbano, alcantarillado, domus y mosaico. Al salir, nos vamos hacia el Puente, lo recorremos, bajamos a la isla que baña el Guadiana… La vista del Puente con la Alcazaba a su derecha es una maravilla desde cualquier punto.
Subimos hasta la Plaza de España que está muy animada, con sus terrazas, gente por todos lados, su fuente. De allí nos vamos a comer al Mesón El Lebrel, en unos de los muros de piedra de la Alcazaba. Y nos volvemos a bajar para entrar a esta a la altura de la Loba Capitolina. Otra visita que merece un par de horitas y que da idea de la mezcla de culturas que hubo en la ciudad (restos de calzada romana, aljibe con friso visigodo, restos de una domus… Las vistas igualmente, ahora hacia el río, son espectaculares.
Atravesando la Plaza de España de nuevo, llegamos a la Concatedral de Santa María y su escultura de un nazareno en el exterior. Visitamos la pequeña, pero interesante, Colección de Arte Visigodo, gratuita, y atravesamos el Arco de Trajano para bajar hasta el Templo de Diana, otra zona muy animada con las terracitas de varios locales como el De tripas corazón o el Mucho Morro. El Templo se puede pasear por dentro y entrar, además, en la planta de arriba al Palacio de los Corvos, en cuya balconada puedes asomarte a la columnata interior del templo.
Nos enamoró Emerita Augusta
