Buenos días.
Por si puede resultar de utilidad, cuento el itinerario de nuestro viaje al sur de Italia, desde el 8 al 25 de junio pasados, aunque hay que descontar tres días de viaje, ya que fuimos con nuestro coche particular desde Madrid.
Día 8. Viaje desde Madrid a Barcelona, donde tomamos el ferry que nos llevó a Civitavechia (Roma). La travesía dura unas veinte horas. Reservamos camarote interior.
Día 9. Llegamos a las cinco y media de la tarde y fuimos directamente hasta Santa María Capua Vetere, donde nos alojamos (L'Arena Bed and Breakfast). Tuvimos algo de atasco al circunvalar Roma.
Día 10. Visitamos el anfiteatro romano (impresionante) y el Museo de los Gladiadores. No pudimos ver el Mitreum, pues nos dijeron que estaba cerrado. Seguimos después hasta la Abadía de Santo Angelo in Formis, una preciosa iglesia románica del siglo XI, con unos frescos maravillosos de influencia bizantina. No hay que perdérsela si se está por la zona. Acceso 1 euro y con parking gratis. A continuación, fuimos a Caserta para ver el Palacio. Llevábamos las entradas online, aunque luego no me pareció necesario. Dejar el coche fue una odisea. Los enormes aparcamientos públicos subterráneos están cerrados, así que dependes de unos "gorrillas", no sé si oficiales, que te llaman y te colocan donde les viene en gana por 20 euros. Eso sí, te dan recibo y todo. Aunque no estábamos por la labor, no nos quedó más remedio. El Palacio es impresionante y los jardines casi más, aunque las fuentes están en restauración. Imprescindible, el Jardín Inglés y sus secretos. La visita lleva bastante tiempo, tres o cuatro horas, mínimo. Cuando terminamos, nos acercamos hasta la pequeña localidad medieval de Caserta Vechia, muy pintoresca y con unas vistas extraordinarias. Dormimos en el centro de Pompeya (Pompei Luxury Rooms), con aparcamiento gratuito.
Día 11. Por la mañana, visita de Pompeya. Reservamos online para poder entrar en el primer turno de las nueve de la mañana. Creo que no hubiese hecho falta. Había entradas. Estuvimos hasta las tres de la tarde. Nos gustó tanto como la primera vez, hacía treinta años. Ahora incluimos zonas que no vimos entonces, como la Villa de los Misterios. Después de almorzar en Pompeya, hicimos viaje de traslado hasta Plugia. Nos alojamos en Castellana Grotte (Hotel Austostello Grotte, junto a la gruta y a muy buen precio, 65 euros, incluyendo parking y desayuno).
Día 12. Hicimos la visita guiada en italiano de las 10 de la mañana. Era el recorrido largo, de dos horas, el único que lleva hasta la Sala Blanca, la más bonita de todas, un espacio increible de carbonato cálcico puro. Nos gustó, quizás demasiada gente en el grupo. Después seguimos hasta Polignano a Mare, donde almorzamos. Pueblo precioso, aunque muy concurrido. Pasamos por Monopoli, que no nos dijo demasiado. Nos alojamos en el centro de Alberobello (La Picola Corte). Pueblo muy pintoresco con sus casas trulli. Aun así, creo que no compensa alojarse allí. Con unas tres horas, está visto.
Día 13. Fuimos a Brindisi, donde almorzamos. Una ciudad muy tranquila, poco visitada por los turistas pero con mucho encanto y algunas iglesias muy interesantes. Después, seguimos hasta Lecce, donde nos alojamos (Tranquillo Uptown Lecce, a unos diez minutos caminando del casco antiguo). La ciudad es preciosa, tanto de día como de noche; el ambiente, estupendo.
Día 14. Seguimos hasta Otranto, la localidad más oriental de Italia, según he leído. Antes de llegar, a unos pocos kilómetros, visitamos una curiosidad, la Cova de Bauxite, una antigua mina con unas rocas de color rojo intenso que contrastan con una vegetación verde y un lago turquesa en el fondo. Se ve desde un mirador. El parking cuesta cuatro euros. Cerca hay una playa que no visitamos. Otranto es muy chulo, el agua del mar tiene un color fantástico. No vale la pena pagar para entrar en el castillo. La Catedral es gratuita y merece mucho la pena, sobre todo el espectacular mosaico... ➡️ Leer más ...
Recién regresados del Crucero Egeo Idílico (7 días) en el Celestyal Journey, os cuento mi experiencia y os doy algunos consejos.
Naviera Celestyal: Me parece que ofrece una relación calidad/precio más que aceptable en comparación con otras compañías, aunque mi experiencia en cruceros se limita a otro realizado en el Báltico con Royal Caribbean. De todos modos, no me ha gustado la política de precios. Reservamos un camarote interior con 10 meses de antelación para el mes de julio, y en mayo Celestyal tiró los precios con lo que una suite con balcón salía casi al mismo precio que el camarote interior que teníamos nosotros. No tengo nada en contra de que una compañía baje los precios last minute para llenar el barco, pero tres meses antes de la fecha no lo entiendo, ni me parece justo para los que reservamos con tiempo. Me gustó que el precio incluyera bebidas estándar en las comidas y las propinas, aunque nosotros estuvimos tan contentos con el servicio de los camareros y el encargado del camarote, que optamos por dar en mano propinas a quien quisimos.
Barco Celestyal Journey: Tamaño ideal para mi gusto. Capacidad máxima 1260 pasajeros, con lo cual no tuvimos que hacer cola en ningún momento y para ninguna actividad. No me veo viajando en barcos con 5000-6000 pasajeros. En el Journey nos sentidos bien atendidos en todo momento. Se trata de un barco de segunda mano renovado hacia un año aproximadamente. No será tan moderno ni tendrá tanto „brillibrilli“ como los barcos de otras compañías, pero nos sentimos muy a gusto. Se ve cuidado y limpio, con la única excepción de las ventanas de los restaurantes, que supongo que serán difíciles de limpiar. Lo único que no me ha gustado es que sólo se tiene acceso a la cubierta de popa, que es donde está una de las piscinas. No se puede caminar alrededor del barco por las cubiertas ni llegar a la proa o parte delantera en el exterior.
Embarque: Rápido, no tuvimos que esperar nada. En 15 minutos estábamos en el barco. Me parece imprescindible llegar a Atenas el día anterior para no tener problemas.
Camarote interior: El 10053 de la cubierta 10, bastante centrado y no muy lejos de un ascensor y de la cubierta de popa, que es la única accesible, de hecho desde la cubierta 10. Ninguna queja, ningún ruido, limpio, moderno sin lujos. Casi idéntico al interior que tuvimos con Royal Caribbean, algo mayor incluso. No me arrepiento, somos de hacer vida en los destinos, y luego en el barco menos, porque no da tiempo. Aún así habría cogido la suite de balcón con los precios de mayo.
Tripulación: Es muy internacional, con un dominio absoluto de los filipinos en los restaurantes. Especialmente éstos últimos, que son la parte de la tripulación con la que más relación tuvimos, son geniales: amables, serviciales, siempre con una sonrisa en la boca... Pero la tripulación del barco en general es maravillosa, y siempre se esfuerzan por ayudar ante la más mínima duda. No hay ningún problema de idioma. Aunque nosotros no tenemos problemas con el inglés, un hispanohablante siempre encontrará alguien que hable español. Además, los españoles son un porcentaje muy alto de los pasajeros.
Comidas: Como decía más arriba, mi único criterio de comparación es otro crucero con Royal Caribbean en el Báltico. Además de los restaurantes de especialidades, que son de pago, hay un buffet libre y un restaurante a la carta. Estos dos últimos están incluidos en el precio del crucero. Sólo desayunamos el primer día en el restaurante del buffet libre. Tiene de todo, pero no nos sentimos a gusto, había mucha gente y al final tuvimos que sentarnos en una mesa que no nos gustó. Conclusión, desayunamos todos los días posteriores en el restaurante a la carta, que tiene un buffet bastante completo y camareros que sirven las... ➡️ Leer más ...