![]() ![]() Mi viaje por sudáfrica. Agosto 2014 ✏️ Blogs de Sudáfrica
Viaje de 24 días por Sudáfrica: Kruger, Ciudad del Cabo y Ruta Jardín, como principales puntos.Autor: Alialf Fecha creación: ⭐ Puntos: 4.6 (9 Votos) Índice del Diario: Mi viaje por sudáfrica. Agosto 2014
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Etapas 7 a 9, total 12
Ciudad del Cabo nos encantó, es una ciudad bonita, acogedora y tranquila. El casco antiguo está plagado de edificios coloniales y modernistas. Jardines y museos, el tráfico no es caótico y por primera vez desde nuestra llegada pudimos ver la nueva Sudáfrica, el país del arcoíris. En el norte aún es palpable la distancia entre el mundo negro y el blanco, viven en lugares diferentes, comen en lugares diferentes, nunca se les ve juntos. Todo lo contrario aquí, las calles de Ciudad del Cabo son un compendio de todas las razas, religiones y culturas del país.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Dedicamos estos días a pasear bien todo el centro de la ciudad, la catedral, las plazas, los edificios oficiales. Visitamos el Museo del Distrito 6 que me parece altamente recomendable, es un homenaje a todo un barrio destruido por el Gobierno del Apartheid para construir un barrio blanco y, a través de este hecho local, puedes vivir e imaginar toda una época. El propio concepto del museo es abierto y dinámico, muy cercano. *** Imagen borrada de Tinypic *** El museo de Arte guarda algunos cuadros holandeses de segunda fila, pero el edificio, con grandes salones de suelo de madera y artesonado es interesante. Es muy pequeñito y se ve en media hora más o menos. El Bo Kaap, barrio malayo de casas de colores es otro paseo recomendable, es pequeño y está pegado al centro histórico, nosotros lo vimos a la hora de comer para aprovechar y conocer uno de los restaurantes del barrio de comida malaya del cabo, una fusión de cocinas que hoy en día es identitaria de la ciudad. La única pega de Ciudad del Cabo es que en invierno (nuestro verano) llueve, y mucho, casi todos los días tuvimos que refugiarnos en algún momento del agua, pero en general no duró mucho, salvo la última tarde, que cayó a cántaros hasta la noche y que nos impidió visitar el Jardín Botánico, otro de los puntos de interés de la ciudad. Nos quedamos sin dos de las visitas más famosas: la Montaña de la Mesa, a la que se sube en teleférico, porque estaba en mantenimiento (15 días), y Robben Island. Esta úlitma porque fue completamente imposible conseguir entradas, por lo tanto, muy muy recomendable llevarlas reservadas de antemano si uno va a estar pocos días. Ciudad del Cabo es un buen sitio para compras, desde mercados abiertos con todo tipo de artesanías africanas, hasta un buen número de tiendas con buenísimas tallas y productos de gran calidad, y, en mi opinión a muy buen precio. Nosotros compramos en una de estas tiendas una máscara y un peto de plumas de avestruz y conchas dignos de un museo. La última noche fuimos en taxi, que por cierto son muy baratos, a The Test Kitchen, es uno de esos que figuran en todas las listas de los mejores de África, del mundo, etc.. con un menú degustación de 8 platos con el maridaje de vinos de cada uno, delicioso, presentación original y muy creativo. El ambiente desenfadado, con decoración sencilla y la cocina abierta para que puedas observar el proceso de los platos. Fue la única comida realmente cara de todo el viaje, pero fantástica. Etapas 7 a 9, total 12
El día amaneció nublado, lluvioso y frio. Queriamos hacer la ruta del cabo de Buena Esperanza y esto nos desanimó un poco.
A la hora prevista, 8,30, apareció en el hotel el representante de la agencia con nuestro coche de alquiler. Tras rellenar todos los papeles habituales, fotocopia de DNI, tarjeta de crédito, etc, nos pusimos en marcha. A unos pocos kilómetros de Ciudad del Cabo teníamos idea de parar para coger un barquito hasta una colonia de focas, en una islita cercana a la costa, la lluvia arreciaba y decidimos seguir ruta, la idea de empaparnos en un barco abierto con oleaje no nos atraía demasiado. El siguiente punto previsto era un mirador, en lo más alto del recorrido, desde el que se veía toda la bahía, resultó que un derrumbe cerraba la carretera, toda la ruta por la costa oeste hasta el cabo quedó descartada y el mirador también. Había que desviarse bastantes kilómetros por la carretera de interior, primero con muchísimo tráfico pues pasaba por varios nudos de comunicación en una zona muy poblada, los suburbios de Ciudad del Cabo, después, un montón de tiempo en una carretera con pequeñas granjas. Estábamos valorando la posibilidad de abandonar. El día era muy desapacible y seguía lloviendo a mares, sobre la 1 vimos un cartel de una granja de avestruces que tenían restaurante. Aunque era pronto decidimos parar, comer algo y redefinir nuestro itinerario. Comimos en el restaurante, pequeño y familiar, imaginaos el frio que hacía que pedimos que nos encendieran la estufita de gas junto a la mesa. Pedimos un enorme tazón de sopa de verduras, filete de avestruz con patatas fritas, cervezas y café. (la comida de los tres salió por 15 euros). Casi al final paró de llover, seguía nublado pero con algún claro en el horizonte. Decidimos seguir, a todos nos hacía ilusión ver el cabo. Según nos acercábamos despejó por completo, tras un cambio de rasante pudimos ver, de golpe, todo el cabo entrando en el mar, tras la lluvia, el sol daba a todo el paisaje un hermoso color esmeralda, la hierba baja, la roca, y el mar de un azul intenso, además de un fuerte viento, creaban esa sensación de fin del mundo que, siendo sinceros, es lo que se espera en esta excursión. Por fin nos salía algo bien ese día. Pagamos una pequeñísima entrada al Parque Nacional del Cabo de Buena Esperanza, con el fin de conservar toda el área libre de construcciones, basura, etc. Dejamos el coche en el aparcamiento, mucho cuidado con los papiones, son ladrones avezados, incluso saben abrir las puertas de los coches, uno abrió la de atrás del nuestro, se encontró con mi marido dentro y salió corriendo (el papión). No dejéis cámaras ni bolsos apoyados en los miradores porque aparecen de la nada y se los llevan. En el aparcamiento hay aseos y la taquilla para el funicular que sube al punto más alto del cabo en un trayecto muy cortito. Hicimos una pequeña cola, unos 10 minutos de espera, y subimos. Una vez arriba la vista es espectacular. Está lleno de miradores, caminos de piedra, escaleras para subir al faro, se puede recorrer con comodidad para ver los tres lados, el sur, con la pequeña islita, el punto más meridional, el este y el oeste, de impresionantes acantilados. Hay un pequeño bar, donde tomamos un café y “descansamos” del viento, y una tienda con los clásicos recuerdos de “yo estuve en el cabo”, no pude resistirme y compré dos camisetas con el lemita y un pequeño pingüino de peluche para mi suegra que, a saber por qué, adora a estos animalitos. *** Imagen borrada de Tinypic *** Sobre las 5 abandonábamos el parque, contentos al fin. Retomamos ruta de vuelta, esta vez por la costa este de la península, está repleta de pequeños pueblos de pescadores, colgados en la roca sobre el mar, restaurantes, pequeños hoteles, etc. Hicimos una pequeñísima parada en la playa de Muizenberg para sacar una foto de sus famosas casetas de colorines chillones, y, ya anocheciendo, directos al hotel en Franchshoek. El núcleo urbano más importante de la zona de viñedos es Stellembosch, Franchshoek esta a unos 20 kilómetros de este, es un pequeño pueblo, una carretera con viñedos y bodegas a cada lado, el centro, unas pocas casa coloniales, restaurantes, banco y poco mas. Nuestro hotel era una antigua casa colonial, de estilo florentino, con fuentes y esculturas. Otro exceso innecesario que no pienso repetir. Sin embargo recomiendo alojarse en este pueblo, cerca de todo pero agradable, sin tráfico y perfecto para ir de cata. Como estábamos muy cansados de coche cenamos en el hotel. Por supuesto, cena perfecta, junto a la chimenea, ¡qué menos para este sitio!. Al día siguiente hicimos la excursión a Parl a primera hora de la mañana. Un pueblo pequeño, con un museíto y una iglesia majos, y un impresionante monumento al africans (el idioma mezcla de varias lenguas)en lo alto de un monte. Recomiendo subir, una vez arriba la vista es impresionante y el monumento por dentro muy sorprendente e inesperado. *** Imagen borrada de Tinypic *** Sobre las 13 horas estábamos de nuevo en Franchsoek. Elegimos una bodega con buena pinta y nos dedicamos a catar. Sentados en una mesa de madera, en un bar repleto de vinos, cuadros sobre la vendimia, toneles, etc, muy bien decorado y acogedor, nos dieron a elegir entre varias catas, 4, 6 u 8 vinos distintos. Elegimos 8, por supuesto, la cata completa eran unos 5 euros por persona (no lo recuerdo exacto). Probamos blancos, cavas, rosados y tintos, te sirven como para un par de buenos sorbos, cada uno con su explicación correspondiente. Te dan una hojita para que vayas apuntando, si quieres, tu opinión. Luego, pedimos una copa del más votado por los tres. Comimos al sol, en una terracita, unos sándwiches abundantes y ricos. Y dormimos una buena siesta porque esa noche teníamos reservado, desde Madrid, en otro de los restaurantes punteros de Sudáfrica: The Tasting Room. El hotel tenía servicio de transporte al pueblo incluído en el precio (es muy habitual en los alojamientos de esta zona, supongo que por lo de las catas). Nos llevaron al restaurante en el minibús del hotel. Otra cena espectacular, también de degustación, con platos e ingredientes sorpresa, un verdadero placer. Etapas 7 a 9, total 12
El trayecto a Hermanus era bastante corto por lo que decidimos darnos un respiro y dormir hasta tarde. Salíamos pasadas las 9,30. A mitad de camino se encuentra una colonia de pingüinos. Hay otra cerca de Ciudad del Cabo pero nos habían comentado que aquélla, al estar pegada a la ciudad era menos “salvaje” y solía estar llena de gente. Llegamos como a las 11, a una pequeña zona de aparcamiento, no había nadie. La colonia se visitaba recorriendo un camino de madera elevado que la atravesaba de punta a punta, a ambos lados cientos de pingüinos acostumbrados a ser observados. Bastaba con no moverse bruscamente o gritar para que pasaran a tu lado, por debajo de la pasarela o simplemente se quedaran mirándote, ellos también curiosos.
El paseo, muy agradable a pesar del viento, nos permitió ver a estos animales haciendo su vida, en los nidos, bajando en fila india 3, 4 o 6 hacia el agua, nadando, pescando, tomando el sol en las rocas, saliendo del agua a saltitos (incluso alguno, patoso, cayéndose de vez en cuando). Además, en el acantilado había dos rocas enormes llenas de aves marinas, pelícanos, cormoranes, varios tipos de gaviotas, etc. *** Imagen borrada de Tinypic *** Dedicamos bastante tiempo a la colonia, después, y tras varias paradas para café y fotos desde los miradores de la carretera, llegamos a Hermanus. Nuestro hotel, el Quarters Hermanus, de 4 estrellas, habitaciones tipo apartahotel muy cómodas con terraza desde la que se ve el mar, en el mejor sitio del pueblo, donde está el paseo marítimo y los restaurantes. Muy bien de precio. Muy recomendable. Comimos bastante tarde en un pequeño restaurante de pescado, siesta y lectura en la terraza frente al mar hasta la noche. Los dos días en Hermanus los dedicamos, como no, a las ballenas. En el paseo marítimo un hombre cargado con un instrumento de viento rarísimo toca cada vez que se avistan ballenas, se oye en todo el pueblo. Vimos muchas, algunas a lo lejos, chorros de agua en el horizonte, otras, cerquísima, en especial una con ballenato que se paseó un buen rato delante de nuestras narices. En el acantilado hay también una colonia de damanes que toman el sol en las rocas. Una de las mañanitas hicimos el paseo en barco para ver ballenas. Muy recomendable pero hay que reservarlo con tiempo, sobre todo si es fin de semana. También hay un pequeño museo ballenero, bastante cutre en mi opinión. En Hermanus hay un buen número de restaurantes, especialmente de pescado, a precios buenísimos. Ejemplo: gambas rebozadas para compartir, atún rojo, calamar a la plancha y 3 colas pequeñas de langosta a la mantequilla, 3 cervezas y un buen vino blanco, todo por unos 35 euros, en terraza frente al mar. *** Imagen borrada de Tinypic *** Etapas 7 a 9, total 12
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