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Japón - 20 días en junio-julio de 2018 -Diarios de Viajes de Japon- JJVila
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Diario: Japón - 20 días en junio-julio de 2018  -  Localización:  Japon  Japon
Descripción: Diario de nuestro primer viaje a Japón de 20 días de duración a finales de primavera e inicio del verano de 2018. Actividades, catástrofes, sitios comunes y no tan comunes...
Autor:    Fecha creación: 
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Etapas 1 a 3,  total 20
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Etapa: Día 1 - Introducción, imprevistos y viaje  -  Localización:  Japon Japon
Descripción: Introducción al viaje, imprevistos surgidos y primer día de viaje con el vuelo Valencia-París-Tokio.
Fecha creación: 13/09/2018 09:23  
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Muchos meses de preparación y varios imprevistos después, por fin iniciábamos nuestro esperado viaje a Japón de 20 días de duración, aunque realmente se aprovecharían 18 de ellos, pues el primer y último día van siempre dedicados al largo viaje que debe realizarse.

Durante los meses de preparación extraje toda la información posible de muchísimas de las fuentes que hay en Internet, en especial de este foro, de la web de Japonismo y de la web de Japan Guide, que fueron las bases principales sobre las que iba construyendo el viaje. Pese a que a la hora de viajar si toca improvisar se improvisa, sí que me gusta llevar un planning lo más detallado posible, con la hora aproximada en la que tendría que estar en un sitio, el tiempo que tarda cada trayecto que voy a hacer y, más o menos, el tiempo que voy a estar en algún sitio. Suelo inflar los tiempos previstos porque prefiero que me sobre tiempo a que me falte, para así poder quedarme más en algún sitio que me ha gustado especialmente o para improvisar. A la hora de la realidad y por muy organizado que seas, el planning nunca acaba realizándose al milímetro, por lo que conviene tener una idea general de todo. Sin embargo, en este viaje lo que más me preocupaba era no perderme por la diferencia de idioma, por lo que tenía el planning muy detallado lleno de mapas y direcciones en inglés y japonés.

Después de pagados los vuelos, reservados los hoteles y tener casi a punto el planning detallado de lo que quería ver y adonde quería ir, llegó el primer imprevisto. Las fechas en las que íbamos a viajar iban desde finales de mayo hasta principios de junio, pues no quería ir en pleno junio, época de lluvias y notándose más el calor, ni tampoco quería ir en días más frescos aunque, realmente, por situación laboral no podía adelantar las fechas tampoco. Pensaba que mayo y algo de junio sería un buen momento y, aunque quizá encontraba ya lluvias, en Japón llueve bastante según tengo entendido, así que no era problema. Sin embargo, por motivos laborales tuvimos que atrasar prácticamente un mes el viaje, por lo que finalmente viajamos desde mediados de junio hasta principios de julio. Ahí el seguro de anulación de IATI funcionó a la perfección y pudimos conseguir que nos retornaran el dinero gastado (prácticamente todo en el vuelo) sin problemas. Ya teníamos comprado el JR Pass, de 14 días, pero con el retraso de un mes todavía entraba a tiempo de canjearse y no tuvimos que devolverlo.

Nuestro primer viaje iba a ser Valencia-Madrid-Tokio con vuelta Tokio-Madrid-Valencia, de ahí el JR Pass de 14 días principalmente (aparte de también por algo de comodidad) además de que iban a ser 21 días, pero con el cambio de fechas no nos salía tan a cuenta ese trayecto y encontramos uno más barato haciendo Valencia-París-Tokio con vuelta Osaka-París-Valencia con un precio que no llegaba a los 500 € por persona aunque restábamos un día al viaje. Finalmente fue este vuelo el que cogimos teniendo que cambiar buena parte del planning al concentrar entonces toda la visita a Tokio en los primeros días.


Finalmente, el planning quedó así:

Día 1 (domingo): Vuelo
Día 2 (lunes): Tokio
Día 3 (martes): Tokio
Día 4 (miércoles): Tokio
Día 5 (jueves): Excursión a Kamakura (noche en Tokio)
Día 6 (viernes): Tokio
Día 7 (sábado): Tokio
Día 8 (domingo): Tokio
Día 9 (lunes): Excursión a Nikko (noche en Tokio)
Día 10 (martes): Tokio
Día 11 (miércoles): Takayama
Día 12 (jueves): Excursión a Shirakawa-go y Kanazawa
Día 13 (viernes): Excursión a Katsuyama (noche en Kioto)
Día 14 (sábado): Excursión a Himeji y Miyajima
Día 15 (domingo): Excursión a Hiroshima, Osaka y Kioto
Día 16 (lunes): Excursión a Nara y Fushimi Inari (noche en Kioto)
Día 17 (martes): Kioto
Día 18 (miércoles): Kioto
Día 19 (jueves): Kioto
Día 20 (viernes): Vuelo

Quizá muchos días en Tokio, pero queríamos hacer varios cosas fuera de lo “habitual”. Si hubiéramos ido en mayo, teníamos previsto asistir al torneo de Sumo que se realiza por esas fechas, pero esa opción tuvimos que descartarla. Otros sitios o actividades distintas que quisimos hacer fue ir a VR-Zone y realizar las actividades de realidad virtual, ir a ver un partido de béisbol de los Yomiuri Giants de Tokio, hacer uno de los recorridos en kart por las calles de Tokio que ofrece la empresa MariCar, pasar una mañana en el J-World o ir a ver el museo de dinosaurios de Katsuyama. Es posible que quitando alguna de estas cosas hubiéramos podido meter otras igualmente interesantes (excursión a los 5 lagos del Fuji, visita a Koyasan…), pero preferimos dejarlo para, si podemos, volver en un futuro.

Activamos el JR pass el 4º día por lo que pudimos aprovecharlo para las excursiones de Kamakura y Nikko (que evité a propósito que fueran en fin de semana para evitar días de mayor afluencia) y llegar a utilizarlo hasta el 17º día y así utilizarlo también para las excursiones a Nara, Fushimi Inari y la zona de Arashiyama en Kioto. La visita a Miyajima e Hiroshima la coloqué en fin de semana debido a que los precios de hoteles en Kioto eran considerablemente más caros para la noche del sábado, por lo que aproveché para realizar esa excursión.

El primer día fue ocupado únicamente por el vuelo. Salimos temprano hacia el aeropuerto de Valencia, pues nuestro primer vuelo salía antes de las 7:00 de la mañana. Llegamos sin problemas a París, donde íbamos a tener una escala de unas cinco horas en las que aprovechamos para comer algo e intentar dormir algo pues prácticamente no habíamos dormido nada durante la noche. Pasados los controles, que fueron muy rápidos, llegamos a la zona de embarque y, llegada la hora, salimos puntualmente hacia Tokio con Air France en un vuelo que fue casi excelente, pues nos dieron buenas comidas, completas, aperitivos y la oferta de entretenimiento era bastante extensa (aunque la gran mayoría de películas estaban en español latino). Lo peor, fue imposible dormir algo pese a que lo intentamos.


Nuestro vuelo llegaba al día siguiente a las 8:15 de la mañana hora japonesa al aeropuerto de Narita.
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Ver Etapa: Día 1 - Introducción, imprevistos y viaje



Etapa: Día 2 - Llegada a Tokio y visita a Shibuya  -  Localización:  Japon Japon
Descripción: Llegada al aeropuerto de Narita, trámites y primer contacto con Japón. Visita vespertina a Shibuya.
Fecha creación: 13/09/2018 09:31  
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El primer contacto con Japón fue excelente. Nunca habíamos salido de viaje más allá de Europa, por lo que estábamos a la expectativa de qué íbamos a encontrarnos. Trámites rápidos, filas organizadas, amables japoneses que te indicaban todo lo que tenías que hacer en cada momento con una sonrisa en la cara (algo que perduró durante todo el viaje) y, en poco menos de media hora, ya habíamos pasado el control de pasaportes y estábamos esperando las maletas. Una vez con ellas, los oficiales de control de maletas nos dejaron pasar rápidamente y salimos por fin de todo el proceso burocrático para entrar, oficialmente, en Japón. En poco más de una hora estábamos ya listos y porque las maletas tardaron en salir.

Pero todavía faltaban más trámites para empezar a tener un contacto más real. Primero cambiamos dinero en el propio aeropuerto. Había hecho cuentas bastante “precisas”, si es que se puede hacer preciso lo que vas a gastar en un viaje, sobre los gastos que íbamos a hacer, y llevé euros suficientes como para cubrirlos todos y un poco más por si acaso. Lo único que pensaba pagar con tarjeta serían los hoteles, utilizando efectivo para todo lo demás. El cambio oficial estaba ese día a unos 128 yenes por cada euro. Me fijé en el aeropuerto de París cómo tenían el cambio y apenas te daban un cambio de unos 112 yenes por cada euro, mientras que en Narita el cambio que me daban era de 124 yenes por cada euro. Ni punto de comparación…, y bien que habíamos leído que el cambio en el aeropuerto estaba muy bien y no era un robo como en muchos y muchos otros sitios. En días posteriores vimos algún cambio algo mejor en Tokio, pero todos se movían entre esos 124 y 125 yenes por cada euro.

Con nuestros primeros yenes en mano, nos dirigimos a por el Pocket Wifi que habíamos reservado previamente. Fue todo un acierto, pues pudimos estar conectados las 24 horas del día, consultar Hyperdia si cambiábamos de planes, adelantábamos horarios o surgía algún imprevisto y cualquier otra información, especialmente mapas, si la necesitábamos. Además, tenía hablado con la familia que cada noche subiría a mi “nube” personal (un disco duro que estaba en mi casa y al que accedía por Internet) las fotos y vídeos que hacíamos y ellos podían verlos así cada día. También me servía para tener esos archivos ya enviados como copia de seguridad por si le pasaba algo a la cámara. No quería perderme nada de todo lo que íbamos a ver.

Nos quedaban aún dos trámites por realizar, pero en el aeropuerto sólo haría uno de ellos. El JR Pass lo dejamos para canjearlo más adelante pues, como ya había leído, había bastante cola en la oficina del aeropuerto. Como no lo íbamos a activar hasta un par de días después, ya habíamos reservado el billete para el tren Keisei Skyliner junto al bono de 48 horas para el metro de Tokio, que utilizaríamos hasta que se activara el JR Pass. Sin colas de por medio, obtuvimos nuestros billetes y nos fuimos al andén desde el cual saldría el tren. Todo quedaba muy indicado, cómodo de realizar y sin pérdida. No nos sentimos perdidos en ningún momento en ninguno de los 20 días del viaje, ni tampoco tuvimos la sensación de “cuidado” que había que tener en otras grandes ciudades europeas en cuanto a proteger cartera, móvil, etc.

El primer contacto con el tren fue muy bueno. En cuanto llegó, los asientos cambiaron su dirección automáticamente para adecuarse al sentido del viaje y un operario estuvo limpiándolo todo (más limpio aún de lo que ya estaban) antes de que pudiéramos subir. La limpieza de absolutamente todo es algo que, aunque ya lo hayas leído, siempre te impresiona muchísimo. Ver cómo la gente limpia el grifo en cualquier baño público, recoge algún pequeño papel del suelo para tirarlo más adelante o ver pequeños grifos en cualquier restaurante, caro o de comida rápida, para limpiarse antes de la comida es algo a lo que no estamos acostumbrados por aquí. Con el tren en marcha salimos al primer contacto visual con el paisaje japonés.

Es curioso, pues, nos enteraríamos esa misma tarde por noticias que venían desde España, que prácticamente en el mismo momento en el que estábamos aterrizando se produjo un terremoto bastante visible en la zona de Osaka con algunos pocos fallecidos. Allí no sabíamos nada y en Narita no se sintió nada (tampoco sé si nos pilló en el aire o ya en tierra, porque fue más o menos a la misma hora de aterrizaje), además de que estábamos bastante lejos. No sería la última catástrofe que veríamos en el viaje. El día estaba bastante feo, aunque ya lo habíamos visto en la previsión, y el cielo bastante nublado y gris. En el tren íbamos viendo el paisaje, con muchos de los típicos arrozales y, conforme íbamos acercándonos a Tokio, cada vez más y más viviendas. ¿Cuándo empezaba lo que era realmente la metrópolis de Tokio? Quién sabe. Una de las cosas que más empezaron a sorprenderme era la cercanía entre las viviendas y las vías del tren. Literalmente casi se podía tocar el tren desde algunos balcones cercanos y no era algo aislado, sino que desde mediados del trayecto, podía ver hasta el interior de las casas si me fijaba con detenimiento y a pesar de la velocidad. Empezaba a pensar que “no cabían” debido a la grandísima población de Japón y, especialmente, de Tokio, y que me tendría que ir acostumbrando a este hecho de estar todo tan masificado.


Llegamos a la estación de Ueno y salimos al primer contacto con las calles de Tokio antes de ir a la otra entrada de la enorme estación para canjear el JR Pass y entrar al metro. Nada más salir a una avenida bastante amplia, vimos a mucha gente parada, sin cruzar y sin coches por la carretera. Sorprendidos, vimos que todos miraban hacia nuestra derecha y, a lo lejos, vimos una comitiva de varios coches escoltados por la policía, ¿quiénes serían? No llegamos a saberlo. Pasada esta primera anécdota, nos dirigimos a la oficina de JR para canjear el JR Pass. Había una pequeña cola, pero mucho más corta y rápida que la que existía en el aeropuerto. Allí, antes de ventanilla, una trabajadora nos facilitaba un documento para acelerar los trámites al llegar a ventanilla. Canjeamos nuestro JR Pass y reservamos los primeros billetes en Shinkansen para el primer viaje que haríamos, a Kamakura. Aunque queríamos reservar todos los demás que teníamos previstos, nos pidieron que en otra oficina, pues ya se estaba formando una cola más extensa.

Entramos al metro para realizar nuestro primer trayecto en el mismo. Lo cierto es que no solemos perdernos pues tenemos un buen sentido de la orientación lo que unido a las muchas indicaciones que se encuentran por todos lados, ayudaba bastante. Después de ver el orden con que los japoneses lo realizan todos (esas colas esperando el tren que luego se dividen en dos para dejar salir cómodamente a los que están dentro…), nos vino el típico pensamiento de que “ojalá fuera así en todos los lugares”. Al poco tiempo ya estábamos en el metro camino de nuestro hotel en la zona de Asakusabashi, cerca de la parada de metro de Asakusabashi y también de la parada de tren de JR de la línea Chuo-Sobu, lo que nos vendría perfecto cuando activáramos el JR Pass. Llegamos temprano al hotel Mystays Asakusabashi, un par de horas antes del check-in, dejamos las maletas en recepción y nos fuimos a comer por los alrededores algo rápido. Desgraciadamente no somos mucho de probar cosas nuevas, no somos malos comedores pero sí de poca variedad y no nos acabamos de atrever a entrar o probar cosas muy nuevas si no nos entraban por los ojos. No “disfrutamos” durante el viaje de una experiencia gastronómica inmersiva en la cultura japonesa, pero tampoco era nuestra intención. Tampoco podemos decir que comimos mal, todo gracias a los innumerables “kombini” que existen por todo Japón.


Volvimos al hotel y, a pesar de que todavía no era la hora del check-in, pudimos ya realizarlo y subir a nuestra habitación. No solemos buscar lujos en los hoteles pero tampoco somos mucho de hostels o albergues, por lo que solemos buscar este nivel “medio” con una sencilla habitación en un hotel correcto para lo que buscamos y poco más. Bajo, junto al hotel y pudiendo acceder desde el mismo, teníamos un Lawson que se convirtió en nuestra base de desayuno y cena prácticamente durante todos los días que estuvimos en Tokio. Por alrededor de entre 10 y 12 euros comprábamos una buena cena y el desayuno del día siguiente para dos personas y con eso nos bastaba. Lo cierto es la comida era más barata incluso de lo que esperábamos y eso siempre se agradece, sobre todo si no buscas ir de restaurante todos los días pero tampoco pasarse todo el viaje de comida rápida.

Preparados, aunque cansados después de casi dos días sin apenas haber dormido nada, salimos a por nuestro primer objetivo: Shibuya. Al llegar ya vimos lo que es habitual en estas zonas de Tokio, mucha mucha muchísima gente. La salida de la estación estaba abarrotada (¡¡un lunes por la tarde!!) y al salir era igual o peor. Vimos a Hachiko e hicimos cola durante unos minutos para sacarnos la típica foto. Justo después, nos encaminamos al no menos típico paso de peatones, cámara en mano, para vivir la “experiencia japonesa” de este mundialmente conocido lugar. Mucha, mucha gente, y un paso de peatones que yo esperaba que durara un poco más de tiempo, pero que repetimos un par de veces más tarde. No subimos a verlo al Starbucks porque estaba repleto de gente y con una larga cola, por lo que nos pusimos a callejear, ver sus tiendas, subir al conocido Shibuya 109 y entrar en algunos locales repletos de máquinas de ganchos viendo cómo los japoneses se gastaban moneda tras moneda para conseguir la figura o el peluche deseado sin demasiado éxito (para ellos porque las máquinas acabarían repletas de monedas).


Empezábamos a ver cómo había que mirar mucho hacia arriba, pues los locales comerciales no se limitaban a la planta baja como aquí estamos acostumbrados, sino a que hay que mirar bien todos los carteles para saber todos los secretos que tiene un edificio tanto hacia arriba como hacia abajo. Encontramos, después de varias vueltas, un Mandarake que sabíamos que había por la zona y estuvimos viendo la gran variedad de figuras, mangas y material de todo tipo que se podía encontrar en pequeñas estancias y pasillos en los que apenas cabían dos personas. Dimos un par de vueltas más hasta que comenzó a llover como hacía rato que el día iba anunciando, así que decidimos volver al hotel y quizá otro día dar otra vuelta por la zona como realmente hicimos días después.


Nos llevamos buena impresión de Shibuya aunque, realmente, era una zona comercial con muchísimas tiendas de moda, restaurantes y locales de juegos, por lo que si no tienes intención de venir aquí a hacer muchas compras, no es que haya mucho más que hacer o, al menos, nosotros no lo encontramos. Volveríamos unos días después ya que la lluvia nos dejó a medias, pero fue una impresión parecida.

Al día siguiente teníamos planificado un día fuerte con el templo Senso-ji como más destacado.
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Ver Etapa: Día 2 - Llegada a Tokio y visita a Shibuya



Etapa: Día 3 - Templos Senso-ji, Zojo-ji, torre Tokyo Skytree y VR-Zone  -  Localización:  Japon Japon
Descripción: Intenso día con la visita a los templos Senso-ji y Zojo-ji además de la subida a la Tokyo Skytree y una primera visita rápida a Shinjuku para acabar disfrutando de la realidad virtual en VR-Zone.
Fecha creación: 13/09/2018 14:29  
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Primer madrugón del viaje, aunque el jet lag empezaba a hacer estragos y ya no sabíamos realmente qué hora era. Poco antes de las 6:00 de la mañana ya estábamos en pie para, después de arreglos y desayunando con calma, ponernos en marcha hacia la visita fuerte del día, el templo Senso-ji. Era un trayecto cercano a nuestro hotel, a apenas dos paradas de metro y quisimos ir muy temprano para evitar la masificación turística que sabemos que se produce en este tipo de lugares. Poco después de las 7:00 de la mañana cogíamos el metro y llegábamos pronto para ver la puerta Kaminarimon.

Son muchos los sitios donde habíamos leído que era prácticamente imposible hacerse una fotografía aquí sin que apareciera más gente, pero lo conseguimos. Apenas alguna silueta al fondo en algunas fotos pero, en general, nadie a los alrededores de la puerta, poca gente por la calle y sólo algunos que pasaban por allí sin pararse a turistear, por lo que pudimos hacer todas las fotos que quisimos sin molestias. No sería igual una o dos horas después cuando aquello ya empezaba a masificarse y, entonces sí, era imposible hacerse una fotografía a solas.


Como habíamos llegado muy temprano, las tiendas de la calle Nakamise estaban en su gran mayoría todas cerradas, por lo que el lugar estaba tranquilo y llegamos al templo tranquilamente y con muy poca gente por la zona. Ya habría tiempo después para ver las tiendas abiertas. Nuestro primer templo nos dejó un lugar espectacular, amplio, donde se respiraba paz a esas horas y en el cual pudimos contemplar multitud de detalles, pasear por el pequeño jardín que se encuentra a su lado (en ésto sí que es verdad que hay templos con jardines infinitamente superiores, pero estando metido dentro de una zona urbana de Tokio, era de esperar) y ver las demás estructuras a su alrededor como la pagoda o algún que otro templo y santuarios más pequeños.


Poco a poco iba acercándose más y más gente, muchos de ellos lugareños que se paraban delante del templo a hacer sus oraciones y continuaban luego tranquilamente su camino adonde fueran. Más nos sorprendió ver niños de apenas unos cinco años de edad yendo solos en muchas ocasiones y dirigiéndose al colegio sin problemas ni gente extrañado de que fueran solos. Uno de los tantos choques culturales que aquí en España seríamos incapaces de ver o pensaríamos que algo extraño está pasando. Veríamos muchos más durante todo el viaje, incluso subiendo solos y sin problema a metro, tren o autobús. Un par de horas después ya había mucho turista en la zona y todas las tiendas de la calle Nakamise estaban abiertas, por lo que nos dirigimos a echar un vistazo, ver si había algo interesante para comprar como recuerdo o para la familia y seguir conociendo la cultura del país.


Teníamos previsto, al terminar con el templo acercarnos y subir a la Tokyo Skytree y así hicimos. Dos paradas de metro y estábamos bajo los pies de esta inmensa torre que parece mentira a veces que se sostenga en pie y más conociendo las condiciones de ciertas catástrofes en el país. Después de subir y subir un montón de escaleras mecánicas en el exterior de la torre, llegamos a su base y adquirimos los tickets para entrar. No parecía ser un día de muchas colas, pues aunque había gente, en un par de minutos estábamos delante del mostrador y compramos nuestros billetes para, acto seguido, encaminarnos hacia el ascensor que nos llevaría al piso más “bajo” de la torre, que si no recuerdo mal ya está a más de 300 metros de altura.

En Tokio pensábamos subir a esta torre y al edificio del Gobierno Metropolitano, que es gratuito. Un mirador, al final, pues es eso, un sitio alto donde ver toda o casi toda la ciudad desde una vista privilegiada. Lo cierto es que Tokio no se terminaba nunca y, miraras donde miraras, había edificios y más edificios por todos los lados. Sólo al fondo se veía menor concentración, pero muy muy al fondo. La lástima es que el día, aunque no muy nublado, no estaba claro del todo y no pudimos ver la silueta del Fuji a lo lejos. Pero siempre es curioso ver lo pequeño que parece todo desde arriba, desde el templo Senso-ji hasta otros sitios que teníamos pendientes de visitar y visualizamos desde allí arriba. Estuvimos pensando en si hacer el desembolso extra para subir hasta el piso superior, pero finalmente lo descartamos y nos fuimos a dar la vuelta por el centro comercial justo a los pies.


Un centro comercial enorme, de ocho plantas y multitud de tiendas de todo tipo. Entramos al primer Centro Pokémon que encontramos y estuvimos curioseando por algunas tiendas más para, finalmente, descansar y comer antes de salir hacia nuestro próximo destino. Pese a que teníamos planificado ir a Roppongi, finalmente lo descartamos y nos acercamos al templo Zojo-ji, que no lo teníamos puesto en el planning pero sí entraba dentro de sitios posibles a ir si teníamos hueco, así que vimos que no quedaba excesivamente lejos y allí que nos fuimos.


Pese a no tener la supremacía que habíamos visto en el Senso-ji, lo cierto es que el templo Zojo-ji también tenía su grandeza, con un jardín algo más extenso, un edificio principal al que podíamos acceder y sentarnos cómodamente viendo cómo algún tokiota entraba a rezar y una zona llena de estatuas Jizo que, con sus coloridos atuendos, siempre impresionan. También tenía un par de árboles colocados expresamente para colgar los deseos que se suelen pedir en los festivales de verano que estaban próximos a realizarse y, por último, la vista del templo junto a la torre de Tokio en sus espaldas siempre ofrece el contraste de esta ciudad entre lo tradicional y lo moderno. Hicimos bien en desviarnos y pasarnos por allí.


Ahora sí, nos encaminamos hacia Shinjuku, pues teníamos reservadas desde hacía días las entradas al VR-Zone, un gran local lleno de juegos de realidad virtual. Antes de llegar y aprovechando el tiempo que teníamos, pues las entradas van con fecha y hora para evitar masificaciones, entramos en la oficina de JR de la enorme estación de Shinjuku (¿estación?, aquello es casi una ciudad por sí misma) y reservamos todos los trayectos que se podían reservar con el JR Pass. Pobre hombre, estuvo un buen rato ya que reservamos todos los viajes a Nikko, Takayama, Fukui, Kioto, Himeji, Hiroshima, etc., pero como todos los japoneses, muy servicial y atento. Daba gusto.

De camino al VR-Zone cruzamos buena parte de Shinjuku. Pese a que teníamos previsto visitar la zona varios días después, ya que estábamos por allí y teníamos algo de tiempo hasta que se hiciera la hora, aprovechamos. Decenas de locales, de tiendas y cientos de personas por cualquier lado. Entramos en muchos de los locales con juegos y máquinas recreativas (partidita a un Mario Kart con volante incluido) y las máquinas de ganchos para conseguir figuras principalmente. Lleno de ellas por todos los lados y lleno de japoneses que intentaban una y otra y otra y otra vez hacerse con su figura. ¡Si les saldría más barato comprársela de primeras! Pero allí estaban intentándolo. Probamos un par de tiradas en alguna que parecía que le quedaba poco, pero nada, la casa siempre gana… También nos acercamos a ver por fuera el conocido Robot Restaurant y fue un espectáculo, pues japoneses de locales cercanos estaban justo en la puerta de este restaurante promocionando, a grito suelto, sus locales mientras veías cerca a dos robots paseándose y haciendo locuras. Por detrás, multitud de gente móvil en mano haciendo fotos, nosotros incluidos.


Llegamos al fin al VR-Zone después de varias calles y avenidas más y de ver la cabeza de Godzilla por allí. Habíamos adquirido las entradas que permitían escoger cuatro juegos, uno por cada grupo de color, aunque al final no le hacían mucho caso a los colores y podríamos haber jugado al mismo todas las veces que quisiéramos. El que más queríamos hacer era el del Mario Kart y con razón, pues es el que tenía la cola más larga y donde se veía a la gente disfrutar. Llegado nuestro turno, nos explicaron las normas, nos sentamos en el kart, nos colocaron los sensores en las manos, el caso de realidad virtual y los auriculares para que la experiencia fuera lo más inmersiva posible. Le dimos nuestra cámara de vídeo a una japonesa que trabajaba en esta atracción y que, sin ningún problema, nos grabó durante todo el recorrido (alrededor de tres minutos). Íbamos en grupos de cuatro y nos tocó junto a una pareja de japoneses. Era curioso pues lo que hablábamos lo escuchábamos todos gracias al micro. Después de una intensa carrera donde, para coger los objetos, teníamos que levantar las manos (grandísimo el martillo que podías usar para…, pegar martillazos y luego lo ridículo que te veías en el vídeo), finalmente gané la partida a los japoneses (victoria que me apunto con mucho orgullo, que en el Mario Kart online es imposible hacer eso) y nos fuimos a otros juegos.


Probé también el de Dragon Ball Z, que consistía en lanzar unos rayos de energía, acumular fuerza y luego preparar y lanzar un Kame Hame Ha. Fue divertido aunque con muchas explicaciones dentro del juego que cortaban el ritmo (y además en japonés). Los otros dos juegos fueron uno en el que íbamos en una nave sentados y teníamos varios objetivos a los que eliminar, otro en el que estuvimos en una plataforma con una enorme pistola para eliminar a cientos de enemigos y yo pobré uno más, el de Evangelion, aunque fue menos movidito de lo que esperaba y un poco caótico. En definitiva, pasamos una divertida tarde haciendo algo distinto y saliéndonos del turisteo habitual (prácticamente no había ningún extranjero por allí). Cuando salimos ya era de noche, así que tranquilamente volvimos a la estación de Shinjuku viendo las calles iluminadas, los neones y la vida más nocturna de la ciudad (famosa japonesa violinista en mano promocionando un concierto en un escaparate de una tienda de allí).

Terminamos así nuestro segundo día en Japón y primero que lo hicimos completo y que aprovechamos bien. Al día siguiente visitaríamos Odaiba y haríamos el tour en kart, pero hablamos con la empresa para aplazarlo al viernes, dos días después, ya que daba lluvia (como así sucedió) y corría peligro de cancelarse.
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Ver Etapa: Día 3 - Templos Senso-ji, Zojo-ji, torre Tokyo Skytree y VR-Zone

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  Últimos comentarios al diario  Japón - 20 días en junio-julio de 2018
Total comentarios 3  Visualizar todos los comentarios

Yennefer  Yennefer  13/09/2018 09:30   
Ya has hecho lo mas difícil que es iniciar el diario. Ahora queda continuar con ese amplio itinerario que has realizado. Te dejo unas estrellas.

Caesaris  caesaris  13/09/2018 22:47
Muy bueno, espero la continuación
Saludos

Monsi76  Monsi76  14/09/2018 01:37
Buen diario.Si pudieras poner del derecho las fotos que tienes citadas mejor para que te quede más bonito.

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Pais Tema: Viaje a Japón: consultas generales
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Fecha: Mar Ago 21, 2018 02:44 pm    Título: Re: Taiko, Wadaiko Tambores cultura en Japón

Muchas gracias Wanderlust, eres un pozo de conocimiento y ayuda!!! Justo vamos en Septiembre que es cuando Kodo hace la colaboración en una obra de Kabuki y no tienen función propia, pero he encontrado un evento de tambores que hacen en Tokio y he reservado aquí:
mangekyo-tokyo.com/en/
A ver qué tal... los videos son muy espectaculares... Guiño
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Willy Fog
Willy Fog
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Fecha: Mie Ago 22, 2018 08:08 am    Título: Re: Taiko, Wadaiko Tambores cultura en Japón

japón tiene muuuucho que ofrecer! pásate a la vuelta a contar
chrissen22
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New Traveller
Jun 08, 2018
Mensajes: 5

Fecha: Vie Ago 24, 2018 07:42 am    Título: Re: Viaje a Japón: consultas generales

¡Hola!
Viajamos a Japón del 24 de noviembre al 8 de diciembre y tenemos pensado ir al festival de Chichibu. No hemos encontrado hoteles en la ciudad porque ya están agotados por lo que esa noche la pasaremos en Kumagaya o directamente volveremos a Tokio. La duda que nos ha surgido es si los trenes tienen un horario diferente ese día y salen más tarde. En hiperdia pone que el último sale a las 22.
Tampoco hemos encontrado mucha información del festival, ¿alguien ha estado? ¿Vale la pena perder un día en Tokio para verlo?

¡Gracias!
wanderlust
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Willy Fog
Willy Fog
Ago 23, 2011
Mensajes: 27352

Fecha: Vie Ago 24, 2018 08:18 am    Título: Viaje a Chichibu Japón: festival, transporte

hay un par de hilos de festivales

Festividades en Japón (Cultura Japonesa)

Festivales, celebraciones y eventos: Cultura en Japón sobre chichibu www.turismo-japon.es/d... n/chichibu www.japan-guide.com/e/e6551.html y sobre Chichibu Night Festival fun-chichibu.com/en/11001/ matcha-jp.com/en/4197 dicho esto...yo iría. que no haya mucha info tiene seguramente...  Leer más ...
Orbatos
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Indiana Jones
Indiana Jones
Abr 25, 2013
Mensajes: 2537

Fecha: Vie Ago 24, 2018 10:32 am    Título: Re: Viaje a Japón: consultas generales

Me da a mi que es asi:

www.seiburailway.jp/ra... chibu.html

Desde la estación de Seibu-Chichibu el último rápido, el "Red Arrow" sale de esa estación a las 21:25
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