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Sudoeste de Inglaterra, de faro en faro -Diarios de Viajes de Reino Unido- Highlands_2003
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Diario: Sudoeste de Inglaterra, de faro en faro  -  Localización:  Reino Unido  Reino Unido
Descripción: De Bristol a Brighton, pasando por Cornualles
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Etapas 1 a 3,  total 10
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Etapa: Preparación del viaje  -  Localización:  Reino Unido Reino Unido
Fecha creación: 08/11/2018 20:39  
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Hola a todos, viajeros. Somos Anna & Oskar y como no podíamos faltar a nuestra cita, aquí nos tenéis para contaros cómo ha ido nuestro viaje de este año por tierras inglesas. Welcome to England!!!



Ya solo el nombre Cornualles (Cornwall para los más British) tiene cierta sonoridad. Quizás a raíz de la archifamosa Camila Parker, Duquesa de Cornualles o alguna serie de televisión basada en libros de Rosamunde Pilcher o Winston Graham.

Así que después de pensarlo no mucho, la verdad, teníamos claro que podía ser el lugar idóneo para encontrarnos con el tipo de viajes que nos gustan: mar infinito, faros, carreteras sinuosas, b&b, pueblecitos pintorescos, historia y lugareños.

Nuestro viaje incluye Cornualles junto con Devon, Somerset, Dorset, Wiltshire y Hampshire que forman el sudoeste de Inglaterra. A esto, le tendríamos que añadir, una pequeña escapada de ida y vuelta hasta Gales.


Etapa 01 – Preparación del viaje
Etapa 02 – Llegada a Inglaterra y visita a Stonehenge
Etapa 03 – Escapada a Gales
Etapa 04 – Somerset
Etapa 05 – Cornualles I
Etapa 06 – Cornualles II
Etapa 07 – Devon
Etapa 08 – Dorset
Etapa 09 – Brighton
Etapa 10 – Regreso a casa


La ruta

La intención de nuestro viaje la teníamos bastante clara: recorrer toda la costa del sudoeste de Inglaterra visitando la mayor cantidad de faros posibles. Los que nos seguís, sabéis que somos unos enamorados de estas edificios que además de tener un encanto especial, nos llevan hasta rincones bastante alejados de las rutas oficiales, incluidos caminos poco propicios para las cuatro ruedas.

Después de buscar información sobre la zona, decidimos que empezaríamos nuestro viaje en la ciudad de Bristol y desde allí, en el sentido contrario de las agujas del reloj, recorreríamos toda la costa hasta llegar a Brighton.

Volvimos a elegir el mes de junio para viajar y los motivos: días muy largos, precios algo más económicos y menos aglomeraciones en esta zona que es la elegida, por muchos ingleses como zona de veraneo.

Y ese era el plan inicial hasta que la casualidad hizo que se cruzase en nuestro camino el perfil de Instagram de un usuario (siento no acordarme del nombre) que tenía un montón de fotos de puffins ¿os acordáis de esas graciosas aves? Sin poderlo evitar, ¡ay la curiosidad!, vimos que estaban tomadas en Gales. No pensábamos que los puffins se acercaban tan al sur, pero resultó que hay una isla en el oeste de Gales que se llama Skomer Island y tiene una de las mayores colonias de puffins de Europa. ¡¡Ya sabéis lo que viene a continuación!! ¡¡Cambio de planes!!



Había un pequeño “inconveniente”: se encontraba a 240 kms. de Bristol y eso implicaba emplear un día de nuestro viaje. Tras pensarlo unos minutos … (siendo sinceros ¡¡no le dimos muchas vueltas!!) decidimos que “debíamos” acercarnos hasta allí para volver a tener la oportunidad de ver a los simpáticos frailecillos.




Reserva de vuelos

Aunque en principio, nos daba igual a qué aeropuerto de Londres llegar, tras valorar las opciones de otras aerolíneas que volaban desde Bilbao hacia aeropuertos secundarios (Gatwick, Stansted o Luton), nos decidimos por la oferta de British Airways que iba al Aeropuerto Internacional de Heathrow, en vuelo directo, con un buen precio y sobre todo, tenía el mejor horario ya que estaríamos en nuestro destino al mediodía, permitiéndonos planificar alguna actividad para esa misma tarde. El precio de los billetes para 2 personas fue 232,10€.


Alojamiento

Después de la experiencia del año 2017 en Islandia y sus precios desorbitados para un alojamiento más que corriente, teníamos ganas de volver a probar la hospitalidad de los Bed & Breakfast y sobre todo, sus espectaculares desayunos.

Para la búsqueda, utilizamos varios buscadores como Booking.com, Hoteles.com y Google Maps, pero el que más información nos aportó, fue el portal Bed & Breakfast NationWide.

Al final, los alojamientos que elegimos fueron los siguientes:

- Travelodge Leigh Delamere, Chippenham (2 noches)
- Little Thatch Annexe B&B, Braunton (2 noches)
- West Brae House, Widebride (2 noches)
- Trevaylor Vean, Penzance (2 noches)
- Guesthouse Topos, St. Austell (2 noches)
- Crowndale Torquay, Torquay (2 noches)
- Travelodge Christchurch, Christchurch (2 noches)
- Preston Park Hotel, Brighton (2 noches)

El precio medio que pagamos fue unos 68€ por noche en habitación doble con desayuno. (en los Travelodge y en el Preston Park de Brighton, no estaba incluido el desayuno).


Alquiler de coche

Como para este viaje no esperábamos encontrar los “caminos de cabras” por los que anduvimos en Islandia, buscamos un coche algo más pequeño y que no fuera 4x4. Aunque nuestra primera opción de búsqueda fue el popular portal rentalcars.com, buscando agencias locales dimos con easirent.com donde nos ofrecían precios más baratos para el segmento de coche que necesitábamos. Además, la página dispone de un chat para hacer consultas online y yo tuve la suerte de coincidir con una persona que hablaba español, así que el proceso de reserva fue muy fácil. Aunque la empresa no está en el propio aeropuerto de Heathrow, dispone de un servicio de autobús gratuito. El precio del alquiler de un Renault Captur, para 16 días, fue de 289,67€.



No era la primera vez conduciendo por el carril izquierdo así que el nerviosismo de poder equivocarnos en rotondas, etc lo tenemos bajo control.

Nuestra experiencia de conducción por carreteras británicas e irlandesas siempre ha sido buena. Los conductores/as británicos e irlandeses, salvo alguna excepción (como en cualquier sitio) nos parecen bastante respetuosos con los demás usuarios (conductores y peatones). Siempre nos ha sorprendido gratamente ver cómo, para ellos, el facilitar la entrada en las autovías/autopistas a los demás vehículos, es una obligación.

Es por esto que conducir es muy fácil, así que, para los que tengáis miedo de alquilar un coche, os animamos a que lo probéis.

Respecto a la seguridad, las carreteras (por lo menos las autopistas y lo que llamaríamos en España, carreteras secundarias) están bien. Eso sí, los arcenes suelen brillar por su ausencia y cuando el señor Google te mete por carreteras locales (suelen tener 4 cifras), te puedes encontrar fácilmente con escenas como las que se ven en las siguientes fotos. Carreteras donde apenas entra un coche y donde los setos pueden llegar a tener la altura de una auto caravana. Esto se traduce en visibilidad cero, pero es cuestión de ser prudentes.



Lo que si nos ha parecido durante nuestro viaje por el sur de Inglaterra es que hay muchos radares. Están convenientemente anunciados con señales verticales previas y unas rayas blancas horizontales en la carretera justo, junto al radar. Así que merece la pena respetar los límites de velocidad y disfrutar de las vacaciones sin sanciones.



En cuanto al precio de los carburantes, en junio de 2018, el precio medio que pagamos por el litro de gasolina fue de £1,286 (1,513€). Señalar también que el precio del gasoil, como se puede ver en la foto, es sólo un poco superior.



¿Os acordáis de esta escena de la película The Holiday donde Cameron Díaz conduce por carreteras inglesas? Pues realmente esas carreteras existen y en algunos casos hemos sentido lo mismo que la actriz estadounidense al cruzarnos con otro vehículo Chocado




Actividades y visitas

Inglaterra tiene mucha historia y eso hace que tenga un montón de lugares y monumentos que visitar. Principalmente hay dos organizaciones que se encargan de gestionar los principales monumentos y sitios turísticos del país. El primero es el English Heritage, organismo público dependiente del gobierno de Reino Unido y que gestiona cerca de 400 monumentos a lo largo de toda Inglaterra. El segundo es el National Trust, fundada en 1895, sin embargo, actúa, además de Inglaterra, en Gales e Irlanda del Norte, gestionando unos 500 lugares históricos, incluyendo castillos, jardines, reservas naturales y 1.250 kms. de costa.

Ambos organismos tienen un “pase especial” para visitantes extranjeros que llaman “overseas visitors pass”. Estos pases normalmente son válidos para 1 o 2 semanas y permiten tener tarifa plana para visitar lugares y monumentos gestionados por el organismo en cuestión.
Como nosotros queríamos volver a Stonehenge y la entrada era “bastante cara” decidimos elegir la English Heritage Pass para 16 días (así cubríamos todo el viaje). El precio para 2 personas fue de £67 (77,52€).

Nuestra recomendación es que hagáis una lista de los sitios que queráis visitar y luego decidáis cuál de las dos tarjetas os merece más la pena.


Trámites y documentación

Al ser Reino Unido, (por lo menos en 2018), miembro de la Unión Europea, para entrar en el país, sólo necesario el documento de identidad de cada país. (el DNI en el caso español), siempre para ciudadanos europeos. Aunque ya recomendaban que sí tenías pasaporte, lo usases. Tampoco es necesario sacar el permiso internacional de conducción para poder alquilar un coche y circular por las carreteras británicas.

Lo mismo ocurre con el seguro sanitario. A no ser que quieras sacar un seguro adicional, con la Tarjeta Sanitaria Europea, es suficiente.


Cambio de divisas

Repetimos con Global Exchange, a través de ING, para cambiar las libras esterlinas (£). El cambio que nos dieron en el momento de hacer la reserva fue de 1,22 €uro por cada £ibra. Después del viaje, revisando los cargos en la tarjeta de crédito, el promedio de cambio que nos han aplicado es de 1,18 €/£, así que nuestra recomendación es que llevéis el mínimo dinero cambiado desde casa.

Eso sí, siempre hay que llevar algo por si nos encontramos algún sitio “raro” donde no acepten pago con tarjeta. Más fácil es encontrar un establecimiento donde, por lo que sea, no funcionen nuestras tarjetas (a nosotros nos pasó en un supermercado).


Gastos generales y enlaces de interés




Nota: si os interesa algún dato, podéis pinchar en la imagen para descargaros el fichero en formato PDF (necesitarás Acrobat Reader para verlo).


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Ver Etapa: Preparación del viaje




Etapa: Llegada a Inglaterra y visita a Stonehenge  -  Localización:  Reino Unido Reino Unido
Fecha creación: 09/11/2018 20:59  
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No tuvimos que madrugar porque nuestro vuelo salía del aeropuerto de Loiu (Bizkaia) a media mañana y ya teníamos todo el equipaje listo. Nos levantamos prontito para prepararnos tranquilamente y esperamos a que nos recogiesen los padres de Anna para llevarnos al aeropuerto. En la calle, 17°C y cielo nublado.

Apenas nos encontramos con tráfico, a pesar de las obras en la autovía, y para las 9:30 estábamos ya en la terminal. Una comprobación rápida en las pantallas para confirmar que el vuelo saldría a la hora prevista.




Nada más abrir los mostradores de facturación, validamos las tarjetas de embarque que habíamos sacado previamente con la App de British Airways y facturamos las maletas. Tenemos por costumbre llevarlas pesadas de casa así que no solemos tener sorpresas en ese sentido. Nos fuimos a desayunar para hacer un poco de tiempo. Unos cafés y unos croissants para 4 por 18,85€.




Sobre las 11h15 nos llamaron para embarcar, así que tras despedimos de la familia nos dispusimos a pasar el control de seguridad. Sabemos que los dispositivos electrónicos hay que sacarlos siempre, así que el portátil y el iPad, los llevábamos ya fuera del trolley. Pero nos hicieron sacar también todos los cargadores y demás… así que aquello más bien parecía un mercadillo de electrónica, jejeje. Nos salvamos de tener que vaciar la mochila de la cámara, porque vieron que iba todo compartimentado y ordenado. Sabemos que es un poco lío pero lo entendemos así que intentamos no entrar al control con el tiempo justo.

Una vez pasado el control sin ningún contratiempo, dentro ya del dutty free, compramos algo de comida y bebida. Al llegar a Londres, no queríamos perder tiempo antes de ir a recoger el coche de alquiler. Unos sándwiches y agua por 10,65€.

Tras pasar el control de pasaportes, pudimos ver a través de la cristalera, que ya nos estaba esperando el Airbus A-320 que nos iba a llegar hasta tierras inglesas.

La verdad es que el embarque lo hicimos bastante rápido y ordenado (nos fueron llamando según el número de asiento que teníamos reservado), así que a las 12h ya estábamos listos para despegar. Nos sorprendió ver que el vuelo no iba ni mucho menos lleno. De hecho, nosotros tuvimos la suerte de no tener compañero/a de viaje, así que fuimos un poco más cómodos.



Mientras recorríamos el camino hacia la pista de despegue, nos pusieron el video de seguridad. Al igual que en Delta Airlines, en vez de ser los asistentes de vuelo quienes dan las instrucciones de seguridad, ponen un gracioso video en las pantallas del avión.



A la hora prevista, enfilamos la pista de despegue y al de unos pocos minutos fuimos dejando atrás lugares conocidos: el Parque Tecnológico, lugar donde trabajo, la Central Nuclear de Lemóniz. (Nunca llegó a ponerse en funcionamiento gracias a la presión popular).




Tras algo menos de dos horas de vuelo tranquilo, dejamos atrás el océano atlántico y el Canal de la Mancha y empezamos a sobrevolar Inglaterra. Los asistentes de vuelo repartieron unos formularios de inmigración. A pesar de ser ciudadanos europeos, lo rellenamos y lo tuvimos preparado por si nos lo pedían. Como imaginábamos, nadie nos lo pidió y nos lo acabamos llevando para casa.



Desde el aire distinguimos el Castillo de Windsor, residencia de la Familia Real Británica. La vista aérea te da una idea de las dimensiones del castillo.



Caímos en la cuenta de que estábamos dando vueltas sin terminar de aterrizar. Tras unos 10’ (podéis ver en el mapa el recorrido que hicimos), aterrizamos en el aeropuerto de Heathrow con un cielo bastante plomizo pero, cruzamos dedos, sin lluvia.





Aprovechando habíamos llevado los pasaportes, pasamos el control de seguridad a través de las máquinas automáticas. Y el proceso, la verdad, es que fue muy ágil.

Tras recoger las maletas, aprovechamos que pasamos junto a un Marks & Spencer para comprar una coca cola y unos scones (panecillos típicos escoceses) £3,80 (4,48€).

Acto seguido nos fuimos a buscar el autobús que nos tenía que llevar a la empresa de alquiler de coches Easirent. Sabíamos que el autobús salía de la terminal 3, pero nos liamos y andando, andando, acabamos en la terminal 2. Tras caer en la cuenta, volvimos sobre nuestros pasos y una vez en la terminal 3, localizamos la parada del autobús.



La empresa de alquiler está a unos 2,5 kms., pero la parada que le corresponde es de las últimas, por lo que tardamos unos 15 minutos en llegar. Entre una cosa y otra, serían cerca de las 15h.



Las oficinas están divididas en dos plantas y nos atendieron en el piso superior. Teníamos dos grupos personas que iban juntos por delante pero tardamos algo más de lo esperado ya que uno de esos grupos, acapararon a uno de los empleados y parecía que no se ponían de acuerdo.



Cuando llegó nuestro turno, nos explicaron el detalle del alquiler, pagamos la factura, una fianza de algo más de 100€ por si no devolvíamos el coche con el depósito lleno y bajamos a la planta baja para esperar a que nos entregasen el coche: un Renault Captur nuevecito con sólo 3.244 millas (5.221 kms.)



La persona que nos atendió, quitó importancia a pequeñas marcas que tenía el coche, sobre todo en los parachoques, pero insistimos en que los reflejara en el informe (no queríamos tener problemas a la hora de la devolución). En lo que él sí hizo hincapié fue en el estado de las llantas. Suponemos que es una de las zonas donde los coches de alquiler sufren más golpes.

Nos pusimos en ruta y abandonamos las instalaciones del aeropuerto para coger la autopista M25 en dirección suroeste. Teníamos que llegar al intercambiador de Thorpe y desde allí, tomar la autopista M3 dirección oeste.

Teníamos planificada la visita a un lugar donde ya habíamos estado en 2010, cuando viajamos a Gales, aunque nos apetecía repetir: el círculo megalítico de Stonehenge.

En aquella ocasión, no hizo falta reservar de antemano. De hecho, el centro de información estaba a pocos metros del círculo de piedras. Ahora, el complejo de Stonehenge es mucho más grande, con un centro de visitantes enorme, sala de exposiciones, cafetería y, por supuesto, tienda. Suponemos que estas mejoras han incrementado el número de visitantes y esta ha sido la razón por la que han implantado el sistema de reservas. Nosotros, como íbamos desde el aeropuerto, habíamos reservado nuestra entrada entre las 16h30 y las 17h.

Se puede ir andando desde el centro de visitantes y además han habilitado autobuses lanzadera que está constantemente llevando y trayendo personas hasta el monumento.

Habíamos sido bastante prudentes a la hora de calcular el tiempo que tardaríamos en llegar, el rato extra que estuvimos en la empresa de alquiler de coches, hizo que llegáramos prácticamente a las 17h (hora límite de nuestra reserva).



Con el coche aparcado y a la carrera, nos acercamos al centro de información para canjear la English Heritage Pass y de paso, sacar las entradas para visitar Stonehenge (£17,50 c/u). También cogimos dos audio guías en español que entran con el precio de la entrada. La persona que nos atendió, muy amablemente, nos tranquilizó y nos comentó que, como no había mucha gente, no pasaba nada por llegar tan justos. La hora para la última entrada era a las 18h.

Ya más tranquilos, volvimos al aparcamiento, cogimos del coche algunas cosas y fuimos hacia la parada de lanzadera.

Stonehenge, es un monumento megalítico, y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1986. Aunque los círculos exteriores excavados en la tierra datan del año 3.000 a.c., las piedras (la parte más famosa del monumento) se cree que pudieron ser trasladadas hasta el lugar, hacia el año 2.500 a.c.

Lo que parece que nadie tiene claro, es por qué se construyó Stonehenge. La hipótesis que más se maneja, es que era un centro de culto donde, además, se enterraban a las personas fallecidas.



Aunque lo más fácil al llegar a Stonehenge es fijarse únicamente en las piedras, el conjunto monumental lo componen otros muchos elementos, como por ejemplo la “Piedra del Talón o Talón del fraile” como la que aparece en la siguiente foto. Esta piedra sin forma definida es de arenisca roja (o sarsen) y se cree que se trajo desde Marlborough Downs.



En la entrada principal a Stonehenge se encuentra otra piedra de sarsen, la “Piedra del Sacrificio”. Originariamente estaba en posición vertical y estaba rodeada por otras piedras, que, en la actualidad, han desaparecido. Debido a la erosión, se han formado pequeños huecos en la superficie que se llenan de agua cuando llueve. Esta agua reacciona con el hierro de la propia piedra y hace que se vuelva rojiza. En la siguiente foto, se puede apreciar la “Piedra del Sacrificio” en primer plano.



Las piedras más pequeñas (de unos 60 cms. de altura) que se encuentran en el interior del círculo, se denominan Piedras Azules y fueron traídas a Stonehenge desde las colinas Preseli en Gales. Según algunos cuentos populares, estas piedras tenían poderes curativos.



El circulo exterior, de unos 110 mts. de diámetro está definido por un foso y un terraplén, aunque es difícil de ver a ras de suelo. Este foso fue excavado con astas de ciervo según los fragmentos que se han encontrado en las diferentes excavaciones y que según las pruebas con radio-carbono, datan entre 3.000 y 2.920 a.c.



Quizás, una de las imágenes más típicas de Stonehenge sea la que os mostramos a continuación, donde se puede ver más claramente cómo pudo ser el círculo completo de piedras. Aunque inicialmente estaba formado por 30 piedras verticales, en la actualidad, sólo quedan en pie 17. Las formas compuestas por dos piedras verticales y una horizontal, se denomina trilito.



Cuando llegamos había bastante gente. Nosotros fuimos recorriendo los diferentes puntos marcados del recorrido, escuchando atentamente todas las aplicaciones que nos iba ofreciendo sobre la historia de Stonehenge. Y después de dar un par de vueltas al círculo de piedras nos fuimos quedando solos. El cielo, bastante gris y amenazando lluvia, ayudó a que todo tuviese un ambiente bastante dramático.

Serían alrededor de las 18h30 cuando regresamos al punto donde nos tenía que recoger el autobus para llevarnos de vuelta al centro de de visitantes. Mientras llegó (apenas tardó unos minutos), pudimos ver una especie de autocaravana donde un grupo de activistas pedían que la visita a Stonehenge fuese gratuita y explicaban cómo llegar al monumento sin tener que pagar.

Y así es. Realmente, se puede ver el monumento desde fuera de la zona vallada. Lo que no se puede es dar la vuelta completa, ya que unos guardas de seguridad, se encargan de cortar el paso a la zona restringida.

Una vez de vuelta, visitamos la sala de exposiciones que cuenta con diferentes paneles explicativos y vitrinas con reproducciones de los huesos y otros utensilios que se han ido encontrado en las excavaciones realizadas a lo largo del tiempo en Stonehenge.






En el exterior, se puede ver una réplica de lo que pudieron ser las antiguas casas de los habitantes de una zona cercana a Stonehenge llamada Durrington Walls.




Para los más forzudos, han puesto una réplica de una de las piedras de Stonehenge. Con una especie de escala, estirando de una cuerda, te dice cuántos hombres con tu fuerza, se habrían necesitado para mover la piedra.


Para finalizar la visita, pues ya os imaginareis, ¡compritas!. Cogimos algunos detalles y una camiseta molona: Stonehenge, fundado en el 3.000 a.c.

Entre una cosa y otra, nos dieron las 19h15 cuando quisimos ponernos de nuevo en camino y como el gps, nos decía que teníamos una hora de viaje hasta el hotel, pensamos que era un buen momento para ir a hacer el checkin.

Cuando íbamos por la carretera A360 a la altura West Lavington cruzamos una zona conocida como “The Warren” y atravesamos nuestro primer “túnel de árboles” del viaje. Aquí perece que fomentan todo lo contrario que en España y los árboles junto a la carretera, cuanto más frondosos, mejor.



Cumpliendo los tiempos que nos había marcado de antemano nuestra querida “maripuri”, llegamos al área de servicio de Leigh Delamere en la autopista M4, donde estaba situado el hotel Travelodge.
Habíamos ido despacito intentando localizar la entrada del hotel, pero nos despistamos y cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos en el carril de salida hacia la autopista así que tocó seguir hasta la siguiente salida y volver para atrás. Con la tontería, recorrimos 20 kms. extra.

A la segunda, fue la vencida y localizamos la entrada del hotel. Aunque no tenía parking propio y el aparcamiento del área de servicio era de pago, al hacer el checkin, la persona que nos atendió nos dijo que los usuarios del hotel podían dejar el coche aparcado toda la noche sin tener que pagar nada. También nos dieron un bono descuento para cenar en el Burger King.

Aprovechando que junto al hotel había un pequeño centro comercial, cenamos e hicimos unas compras para el día siguiente ya que íbamos a madrugar muuuuuuchooooooo para hacer nuestra “escapadita” a la isla de Skomer en Gales.

La cena nos salió por £15,66 (18,30€) y las compras para el día siguiente en el supermercado Marks & Spencer, £20,91 (24,53€).

A las 21h45 fuimos de vuelta al hotel y tras instalarnos en la habitación, nos pusimos con la rutina nocturna de todos nuestros viajes: descarga de fotos, copia de seguridad y subir alguna foto a las redes sociales, las notas del diario. Con la tontería, las 00h30 cuando apagamos luces.





*** final del día 1 ***



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Ver Etapa: Llegada a Inglaterra y visita a Stonehenge




Etapa: Escapada a Gales - Skomer Island  -  Localización:  Reino Unido Reino Unido
Fecha creación: 19/11/2018 21:03  
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Nuestro segundo día en tierras inglesas, nos dimos un pequeño madrugón para levantarnos a las 5 de la mañana. El cielo, de un gris plomizo y la niebla baja, auguraban que llovería de un momento a otro. 13ºC en la calle cuando salimos del hotel y pusimos rumbo a Gales: ¡¡nos vamos de excursión a ver puffins!!.



Según los cálculos que habíamos hecho, para estar en Pembrokeshire antes de las diez de la mañana (hora en la que salía el primer barco hacia la isla de Skomer), teníamos que salir del hotel sobre las seis de la mañana. Decidimos que podíamos desayunar de camino, así que en cuanto nos preparamos, salimos.

Casi sin darnos cuenta (apenas tardamos 35 minutos en llegar), estábamos atravesando el puente “Príncipe de Gales” que hace de frontera entre Inglaterra y Gales. Tuvimos que pagar un peaje de £5,60 (6,58€).

Las señales de tráfico cambiaron nada más cruzar con la leyenda en galés/ inglés. Nos trajeron a la memoria muy buenos recuerdos de nuestro viaje del 2010. Un viaje que hicimos también por casualidad y que recomendamos siempre que nos preguntan sobre esta zona.




Realizamos una parada técnica aproximadamente a la hora y media de viaje, cerca de Sarn. Tras la breve pausa, reanudamos la marcha. En este punto, caía una lluvia fina y persistente (lo que nosotros conocemos como txirimiri por el norte).



Llegando a la altura de Narberth y cuando ya llevábamos casi tres horas de viaje, volvimos a hacer otra parada técnica. Esta vez, necesitábamos repostar. 22,3l x £1,299 = £29,01 (34,11€).

Al acercarnos a Canaston Bridge, la autovía A40 se convirtió en carretera de un solo carril, en buen estado y si demasiado tráfico. A medida que nos acercábamos a nuestro destino, la anchura de las carreteras fue disminuyendo hasta que nos encontramos con los “primos” de nuestros viejos amigos escoceses: “los passing places”.



No nos sobró mucho tiempo, sobre el horario planificado y apenas quedaban unos minutos para las 10 de la mañana cuando llegamos al parking de Martins Haven. Nos pilló un poco de sorpresa ver bastantes coches aparcados. Pagamos £5 por el estacionamiento. A la carrera, sacamos todo lo que creímos que podríamos necesitar del coche, nos pusimos los anoraks y nos dirigimos al centro de información de Lockley Lodge, que está bajando una pequeña cuesta.

Delante de nosotros había otras dos personas a las que estaban informando que el siguiente barco en el que podían embarcar era el de las 11h. Así que nosotros directamente pedimos dos plazas para la misma hora. La tasa para poder visitar la isla son £11 c/u y reservar la plaza en el barco £11 c/u. También compramos un libro sobre la vida salvaje que habitan en la isla para tener de referencia.



Para hacer tiempo, echamos un ojo a lo que había en la tiendita, que también es una pequeña cafetería con bebidas frías y calientes y sándwiches fríos. Después estuvimos dando una pequeña vuelta sin alejarnos.

La persona que nos atendió nos dijo que ya no quedaba sitio para el barco de las 10h, así que nos tocó esperar una hora Trist . Para hacer tiempo, hicimos unas compras en la tienda que había en el propio centro de información y dimos un paseo por los alrededores. Hay baños públicos en un edificio donde hay un pequeño centro de interpretación, bajando la cuesta hacia el embarcadero.





La isla de Skomer tiene una superficie de 2,92 km2 y está situada a menos de una milla de la costa de Pembrokeshire, condado del sudoeste de Gales. Aunque quizás, lo más conocido de la isla son sus frailecillos, hay mucho más en el paraíso de las aves, como son las pardelas, delfines, marsopas comunes, foca gris del atlántico, alcatraces, fulmares y el único Skomer vole. La isla está rodeada por algunas de las aguas más ricas para la vida silvestre de las islas británicas.

En el siguiente cuadro se puede ver las mejores épocas del año para ver las diferentes especies que habitan en la isla.



Durante la primavera, la isla está recubierta de un manto de hermosas campanillas tan grandes que toda la isla parece azul. Si no fuera por el paisaje accidentado, se podría pensar que, por error, que se estaba en campo de tulipanes en Holanda. El color de estas franjas de campion, se vuelve rosa a lo largo del verano, haciendo que el paisaje se vuelva, si cabe, aún más bonito.

Cuando eran las 10h30 vimos que había gente que se iba acercando al embarcadero, y aunque nos parecía que aún era pronto ¡¡por sí acaso!! nosotros hicimos lo mismo. Sospechamos que eran parte de otro grupo porque su ticket era de otro color. Y nos lo confirmó el patrón cuando ellos empezaron a embarcar.

La verdad es que nos quedamos extrañados, porque ni en la web, ni en el cartel que había en el centro de información ponía que había un barco a las 10h30. Al final, pensamos que sería un grupo especial y no le dimos más vueltas.
Entre una cosa y otra, no quedaba mucho tiempo para que llegara nuestro barco, así que ya no nos movimos del sitio.

Cuando llegó nuestro barco, embarcamos siguiendo las instrucciones del patrón. Tardamos un poco en salir porque tuvimos que esperar a una familia que llegó algo tarde, pero parecían no tener prisa ninguna.



El trayecto dura unos 15 minutos aproximadamente. Tuvimos suerte porque el mar estaba plato. Alguno, por precaución, se había tomado su dosis de biodramina. Según nos íbamos acercando ya pudimos ver un montón de puffins que estaban en el agua. Nuestras expectativas, como podéis imaginar, y nuestra emoción fue “in crescendo”.

Cuando llegamos a la zona de desembarque. Uff Uff Uff ¡No nos podíamos creer lo que estábamos viendo! ¡Cientos… qué digo cientos, miles de puffins sobrevolando los escarpados acantilados de la isla!



Nada más tomar tierra, fuimos recibidos por un grupo de voluntarios. Tras subir una escalinata, llegamos a un pequeño mirador, donde nos pusimos en círculo para escuchar una charla de 30’. Nos contaron todo lo relacionado con la fauna y flora de la isla, además de explicarnos los diferentes recorridos que se podían hacer. Nos recordaron que teníamos que estar de vuelta para coger el barco de las 16h. porque cada grupo tiene que ir y volver en el mismo barco.

Durante el tiempo que duró la charla, tuvimos la visita de varios puffins que revolotearon por encima de nuestras cabezas e incluso uno de ellos aterrizó a pocos metros. ¡¡Esto prometía y mucho!!



A modo de anécdota, mientras el voluntario nos detallaba todo los datos, Anna iba haciéndome de traductora, en voz baja. Una voluntaria, una señora mayor, nos “echó la bronca” por no atender a la charla. Una vez acabada, nos fuimos en su busca, y le explicamos que sí estábamos atendiendo, pero que mi inglés no daba para mucho y necesitaba una transcripción para enterrarme. La señora parece que acepto la disculpa y nos agradeció la visita a la isla.

Esperamos a que el voluntario que había dado la charla estuviese libre para preguntarle por la mejor zona de la isla para ver puffins. Nos alegró oírle decir que en cualquier parte de la isla se podían ver frailecillos, aunque nos recomendó la zona conocida como “The Wick”.



Todo el grupo iniciamos el recorrido juntos pero al poco, nos fuimos diseminando. Teníamos cuatro horas para ir en busca de “nuestros simpáticos amigos”, así que, decidimos hacer el recorrido “corto” y dirigirnos directamente a los acantilados.



Siguiendo las instrucciones, empezamos la caminata tranquilamente por los senderos marcados. Tras tan solo unos pocos minutos, pudimos ver una de las aves que habitan la isla y que además, es una de las más difíciles de ver por el día: la lechuza silvestre (Asio flammeus). Los conejos campaban a sus anchas de aquí para allá.




En unos 15 minutos llegamos a la vieja granja (old farm), ahora reconvertida en un albergue para poder pasar la noche dentro de la isla. Una magnífica manera de disfrutar de este maravilloso enclave natural. Esta cerrado para el público que visita la isla aunque están disponibles los baños.



Aquí hicimos una breve parada para tomar un tentempié y realizamos parada técnica. Sin entretenernos más que lo mínimo, seguimos las indicaciones del camino hacia los acantilados.

Además de un montón de vida salvaje, en Skomer Island se puede disfrutar de unos paisajes increíbles. Habíamos aguantado secos, pero a medida que iban avanzando las horas, el cielo fue cubriéndose de unas muy muy grises, muy muy amenazantes, que presagiaban lluvia inminente.



Nos faltaba muy poco para llegar a la zona y mientras caminábamos íbamos charlando preguntándonos qué nos encontraríamos al llegar: ¿habría puffins justo allí como nos habían dicho? Había muchos en el agua y sobrevolando el cielo, pero ¿habría alguno descansando en sus madrigueras?

Serían sobre las 12h30 cuando llegamos a “The Wick”. ¡¡Increíble!! Cientos y cientos de frailecillos allá donde posábamos la vista: en el borde del acantilado y a muy pocos metros de nosotros, en el mar, sobrevolándonos. Sin inmutarse ante nuestra presencia. Y todos los allí presentes, en silencio, observándoles y disfrutando de sus rituales. Intentando no molestarles y ellos, como sí supiesen que estaban seguros, seguían a su ritmo.




El txirimiri copioso por momentos, estuvo presente casi todo el tiempo, pero estábamos tan ensimismados que apenas lo notamos. En esta foto podéis ver lo cerca que estuvimos porque sin salirnos del camino marcado, ellos pasaban de un lado a otro con toda confianza. ¡¡y la guisa de nuestro vesturario!! jajaja

Por sí alguna persona está interesada en saber qué objetivo llevábamos montado en la cámara: Canon 300mm f4 y el extender 1.4x que tuvimos que quitar a ratos.



El “súmmum” de la sesión fotográfica fue cuando pudimos disfrutar viendo a los puffins regresando del mar a sus nidos con comida para sus crías. No podemos entender cómo no se les caen los pescados tan pequeños llevando tantos, jejeje. Tenéis que tener en cuenta que, a pesar de lo que pueda parecer en las fotos, los puffins tienen un tamaño de apenas 20 cms., más o menos como una paloma. ¡¡Pero tienen más encanto y son más fotogénicos!!




Además de las fotos más típicas, intentamos también centrarnos en detalles de sus rutinas. La tercera foto de esta serie es una de nuestras preferidas. Definitivamente, la escapada a Gales había merecido la pena Muy feliz ¡¡por mucho!!




Con todo el ajetreo de no perdernos ni una foto, nos entró hambre y como eran prácticamente las 14h y llevaba un rato sin llover, decidimos hacer una pausa y dar un paseo colina arriba, hasta que encontramos un sitio donde pudimos sentarnos a comer nuestros ricos sándwiches, encima de unas rocas con vistas. El islote que se ve en la fotografía es Mew Stone.



Comenzó a lloviznar y nos lo tomamos como una señal para terminar y volver sobre nuestros pasos para despedirnos de nuestros amigos.



Estuvimos observando como los puffins preparan y “amueblan” sus casas, para que estén lo más cómodas posibles. En directo, pudimos ver cómo un frailecillo excavaba en la tierra para empezar una madriguera desde cero.

Aunque parece que están confiados, están observándote y sí tienen duda de tus intenciones se paran, vuelven sobre sus pasos o directamente, cogen vuelo. Nos resultaron curiosos los ruidos que emiten desde la madriguera ya que al principio no sabíamos de dónde procedían. Una vez que se meten dentro desaparecen de tu vista y solo ves el agujero, que no sabes sí está vacío o lleno, hasta que ves asomar un pico naranja y unos ojillos vivarachos.




Y así fue discurriendo el tiempo y para cuando quisimos mirar el reloj eran las 15h15. Teníamos que estar de vuelta a las 16h, así que decidimos dar por finalizada la visita y dirigirnos hacia el embarcadero.

No volvimos sobre nuestros pasos, sino que seguimos el sendero por los acantilados. Mientras esperábamos a que llegara el barco estuvimos observando otros habitantes de la isla: los araos comunes (uria aalge). A las gaviotas no nos dio la gana de hacerles mucho caso porque son unas escandalosas y unas traicioneras.




Emprendimos el viaje de vuelta a tierra firme. Mientras nos alejábamos nos daba un poco de pena pero quizás la próxima vez tuviésemos oportunidad de pasar la noche en ella…..

Al desembarcar, volvimos a pasarnos por el centro de información a recoger las compras que habíamos hecho por la mañana y que nos habían guardado. Una vez en el coche, nos pusimos en marcha para deshacer los más de 250 kms. que habíamos recorrido para llegar aquí. ¡¡ Muyy contentos, muy exultantes y muy animados!!

El plan para rematar el día era acabar en un pueblecito con encanto que habíamos conocido a través de fotos en Instagram y hacer una parada para visitar el castillo de Goodrich en Ross-on-Wye. (entrada gratuita con la English Heritage Pass).

Debido a que no pudimos coger el barco de las 10h, hicimos cálculos y vimos que no íbamos a llegar a tiempo para ver el castillo, así que decidimos poner rumbo hacia Castle Combe y hacer el viaje tranquilamente y sin presión de horarios. A mitad de camino, hicimos una parada técnica cerca de la población de Llanelli. Para merendar, compramos un par de “hot chocolates” por £5,19 (6,10€).

Cuando eran las 19h30, llegamos al peaje del puente del “Príncipe de Gales” y cual fue nuestra (agradable) sorpresa al comprobar que la entrada a Inglaterra era gratis (según hemos podido leer posteriormente, el sentido Gales -> Inglaterra, es libre desde 1991 ¡curioso!).




Castle Combe es un pequeño pueblo de poco más de 350 habitantes situado en el condado de Wiltshire y está considerado como uno de los pueblos más bonitos de Inglaterra (bueno… sus habitantes dicen que es el más bonito, jejeje).

Al llegar, varias señales nos avisaron de que no se podía aparcar en el centro del pueblo, así que estacionamos en las afueras, a un lado de la carretera. Por la hora que era, pensamos que no nos dirían nada.



El pueblo está construido alrededor de Market Cross, una cruz de piedra del siglo XIV y pocos metros de distancia se encuentran los restos de la Butter Cross, que fue desmantelada durante el siglo XIX.



Como el pueblo estaba prácticamente desierto y no encontramos ninguna tienda abierta (sólo algún pub estaba abierto), lo atravesamos y fuimos en busca de la vista más “clásica” atravesando el puente que cruza el río By Brook.



Estábamos de vuelta en el hotel sobre las 21h. A esa hora y en estas tierras, no tuvimos muchas opciones y repetimos cena en el Burger King del centro comercial del área de servicio. Un par de hamburguesas, con patatas y refrescos por £15,66 (18,42€). También aprovechamos para comprar el desayuno del día siguiente en el supermercado M&S. £12,25 (14,41€).

Una vez en la habitación, descargamos tooooooodas las fotos que habíamos sacado, nos aseguramos de hacer la copia de seguridad correspondiente y repasamos el plan del día siguiente. Con la tontería nos dieron casi las doce de la noche…

Al día siguiente empezaba, realmente, nuestra aventura por la costa del sur de Inglaterra.


*** final del día 2 ***


.
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  Últimos comentarios al diario  Sudoeste de Inglaterra, de faro en faro
Total comentarios 10  Visualizar todos los comentarios

Highlands_2003  highlands_2003  15/11/2018 00:05   
Gracias "Chufina"

nos alegra que te esté gustando.

Saludos,

Javierherrera86  javierherrera86  09/12/2018 21:26   
Comentario sobre la etapa: Cornualles I
No os he comentado todavía porque estoy esperando a ver si termináis el viaje con el faro de los acantilados de Seven Sisters jajaja. Un fantástico diario, de los que aportan rutas nuevas, con mil detalles y unas fotos espléndidas. Enhorabuena!

Highlands_2003  highlands_2003  11/12/2018 09:38   
Hola Javier!!

gracias por tu comentario. Nos alegra que te esté gustando el diario y las fotos. Y si... en la última etapa, llegamos a los acantilados de las Seven Sisters y un poco más, jejeje

Saludos,
Anna&Oskar

ALFMA  ALFMA  19/12/2018 19:20   
Estupendo diario highlands y magníficas fotos aunque has dejado bien claro que se necesita hacer contorsionismo para sacarlas Sonriente Todas mis estrellas para ti. Un saludo!!

MIUME  MIUME  27/01/2019 22:04   
Comentario sobre la etapa: Llegada a Inglaterra y visita a Stonehenge
Muy buen diario y fantásticas fotos. Qué envidia.

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gadiemp
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Fecha: Vie Feb 22, 2019 03:25 pm    Título: Re: Sur de Inglaterra: Consejos, visitas, transporte

Pues, si no tienes opción a cambiar de alojamiento, yo lo dejaría tal como lo tienes. Eso sí: Vais a hacer kilómetros en coche.

Por otro lado decir que Bibury es un pueblo diminuto.

El Miercoles, si teneis el vuelo a las 17.00 significa que teneis que estar en el aeropuerto a las 15.00. Y desde Bibury os llevará un par de horitas como nada llegar hasta allá, así que poco tiempo vais a tener este dia para hacer visitas...
nari85
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Fecha: Vie Feb 22, 2019 03:28 pm    Título: Re: Sur de Inglaterra: Consejos, visitas, transporte

myp2011 Escribio:
nari85 Escribio:
Dormir en bibury no tiene sentido

Salisbury y bath están cerca y te estas yendo a dormir a hora y algo al norte para volver al día siguiente al sur

Oxford lo vería el último día camino del aeropuerto habiendo dormido la noche anterior por alli

tenemos una casa alquilada para todas las noches en Bibury, por lo que no podemos cambiar el alojamiento.

Pues si no podeis cambiar nada... solo decir... espero que os guste conducir porque vais a conducir bastante Trist
Saludos
myp2011
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Jul 05, 2011
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Fecha: Mie Feb 27, 2019 12:08 pm    Título: Re: Sur de Inglaterra: Consejos, visitas, transporte

Estoy pensando en dejar Oxford, para otra visita a Londres, y estoy pensando en visitar Windsor el último día de camino al aeropuerto, lo veis factible?
Magpie
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Willy Fog
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Mar 29, 2010
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Fecha: Mie Feb 27, 2019 12:41 pm    Título: Re: Sur de Inglaterra: Consejos, visitas, transporte

Poco tiempo para ver Windsor ya que de alli a Stansted teneis 1.5 horas mas o menos asi que tendriais que salir de Windsor a la 1:30. Para ver el pueblo bien, si quereis entrar al castillo es un poco mas justo pero en 3 horas se ve lo mas importante.
Zaida05
Zaida05
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Nov 05, 2008
Mensajes: 257

Fecha: Mie Feb 27, 2019 01:25 pm    Título: Re: Sur de Inglaterra: Consejos, visitas, transporte

Hola! Vamos este fin de semana, con la idea de visitar Bath, Salisbury, algunos pueblos de los Costwolds y habíamos pensado ver el castillo de Warwick.

La cuestión es que sería el domingo, y veo en la predicción un 90% de probabilidades de lluvia. Contamos con la lluvia como parte del viaje a Inglaterrra, pero mi pregunta es ¿perderá mucho la visita del castillo en ese caso?
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