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BERLÍN: un carajillo de café turco con Brandy Gran Reserva y azúcar integral
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Diario:

BERLÍN: un carajillo de café turco con Brandy Gran Reserva y azúcar integral ✏️ Blogs de Alemania Alemania


Descripción: Berlín en 5 dias con barrios, museos, espectáculos, historia, rastros, transportes, parques, muro, el río, tipitópicos, puentes, estambul, currywurst, hipsters y doner kebabs ...
Autor: Chungking   Fecha creación: 
 
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B : mini aproximación a Berlín, con curiosidades, datos, estadísticas
Etapa: B : mini aproximación a Berlín, con curiosidades, datos, estadísticas  -  Localización:  Alemania Alemania
Descripción: Berlinadas
Fecha creación: 09/08/2022 19:56  
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-Desde Barcelona, si no se tiene un Ferrari o un Lamborghini, se tardan unas 19 horas por autopista en llegar en coche a la Alexanderplatz, por el trayecto más corto de unos 1865 kms.


-Berlín ha sido capital alemana del Sacro Imperio Romano Germánico, del Imperio Prusiano, de la República de Weimar tras la I Guerra Mundial, del Tercer Reich nazi, de la República Democrática Alermana, y desde el 3 de octubre de 1990, de la unificada República Federal Alemana.

-La población de Berlín ha pasado de los casi 4.500.000 habitantes que tenía en 1942, a un censo de unos 3.570.000 en el 2022, de los cuales un 21% son extranjeros, y un 36% de origen inmigrante.

-Aunque Hamburgo la supera, la ciudad tiene 1700 puentes, muchísimos más que Venecia, por poner un fácil ejemplo.


-La capital alemana tiene una superficie 9 veces más grande que París, pero mientras esta tiene 21.000 habitantes por km2, Berlín solo 4.000.

-Según estimaciones de la RAF, un 33% de la ciudad quedó destruida tras la II Guerra Mundial, siendo la segunda ciudad alemana de más de 500 mil habitantes después de Leipzig, menos arrasada en dicha guerra.


-La longitud de la red de transportes de Berlín es de unos impresionantes 4.473 kms.

-En las avenidas Friedrichstrasse y Kurfürstendamm, Berlín tiene dos de esas típicas áreas clonadas en las céntricas calles, avenidas o bulevares de las grandes ciudades, donde se aglutinan centros comerciales, boutiques, joyerías, tiendas y establecimientos de marcas de lujo y glamur, al alcance de unos cuantos bolsillos.


-Los berlineses tienen la suerte de poder admirar las obras expuestas en unos 180 museos, de los cuales, los más notables a nivel internacional, se encuentran en la “isla de los museos”.

-Según la web costodevida.com, el sueldo medio a julio de 2022 en Berlín es de unos 2.081,24 euros, aunque el Bundestag, el parlamento alemán, aprobó en el mes de junio una subida del salario mínimo a partir del mes de octubre, de 1.700 a unos 2.100 euros, o sea un 22% aproximadamente.


-Desde 1951, año de la primera edición de la Berlinale, el festival de cine de Berlín que se celebra todos los años en el mes de febrero desde 1978, han ganado el premio del festival, el Oso de oro, 7 directorxs españolxs, en última ocasión la directora Carla Simón por su película Alcarrás, este 2022.

-El huso horario de Berlín es un CEST (Central European Summer Time), con UTC/GMT (Universal Time Coordinated)/Greenwich Mean Time) +1 hora, o sea que tenemos diferencia de sueldos, pero compartimos la misma hora en Berlín y en España.


-Las cadenas de supermercados más presentes en Berlín son Aldi, fundada como tal en Essen en 1962 pero con orígenes en 1913; Lidl, la cadena alemana que pronto cumplirá 100 años y que tiene 10.000 tiendas en 28 paises de Europa y USA; Rewe, cadena de 1927 con sede en Colonia, que a día de hoy es un conglomerado presente en los sectores comercial y turístico; Edeka, fundada en Hamburgo en 1907, y que actualmente es la mayor corporación de supermercados de Alemania.

-Karl Peglau, que trabajando de psicólogo de tráfico en 1961 en la RDA, ideó el Ampelmännchen, el hombrecillo de los semáforos que se convirtió en un ochentero icono pop y es una marca comercial en nuestros días, logró convencer a las autoridades comunistas, vendiéndoles al rechoncho hombrecillo con sombrero como un “proletario próspero”.

-La entrada al zoo de Berlín, el que aloja a un mayor número de especies del mundo y el más visitado de Europa, cuesta 17'50 € los adultos, 9 € los niños de entre 4 y 15 años, y 12 €, estudiantes de más de 16 años y personas con discapacidad.

-Durante su visita para recibir un premio en Berlín en noviembre del 2002, el Rey del pop, Michael Jackson, para mostrarlo a los fans que lo aclamaban, sacó al exterior de la barandilla del balcón de la habitación del hotel Adlon donde se alojaba, a su hijo de pocos meses Blanket Jackson. El hotel Adlon frente a la Puerta de Brandenburgo, ofrece los 185 metros cuadrados de su “Suite Real”, la habitación hotelera más cara de la ciudad, a la tarifa de 26.000 € la noche.


-El origen probablemente más riguroso del nombre de la ciudad, provendría de la lengua eslava, concretamente del polaco antiguo, por el cual, Berlín se traduciría como “tierra pantanosa” o “tierra deshabitada”.

-La embajada española en Berlín está en Lichtensteinallee 1, en Tiergarten. La Web es www.exteriores.gob.es/ ...index.aspx, el teléfono general + 49 (0) 30 254 0070 y el de emergencias + 49 (0) 171 73 13 015.

-La ciudad tiene estimadas unos 180 kms de vias fluviales navegables, más que Amsterdam, Estocolmo y Venecia juntas, siendo las más largas las del río Spree con 46 kms y las del canal Teltow con 38 kms.

-La socialdemócrata Franciska Giffey de 44 años, elegida en Diciembre del 2021, es la presente y primera mujer alcaldesa de Berlín de la historia.

-Aunque el horario general de apertura de las tiendas berlinesas es de lunes a sábado de 10 de la mañana a 8 de la noche, para alivio de los vampiros, por la noche hay abiertas unas 1000 tiendas nocturnas o Spätis.


-La ciudad de Berlín está dividida administrativamente en 12 distritos, divididos a su vez en 95 barrios.

-La East Side Gallery de 1.316 metros a la orilla del río Spree, es la galería al aire libre más larga del mundo, en la que se exhiben las 106 obras que en 1990 pintaron 188 artistas de 21 paises, sobre la sección del muro que había en el lugar. Durante una campaña organizada en el 2014, fueron eliminados los mensajitos, graffitis y pintadas que ensuciaban las obras.

-Aunque el Currywurst es el icónico plato berlinés, el verdadero rey del fast food de Berlín es el Döner Kebab, inventado en los años 70 por inmigrantes turcos y del que cada día se consumen en los 1.600 restaurantes Döner de la ciudad, unos 950 espetones giratorios.


-De los 16 estados que conforman la República Federal de Alemania, 3 son ciudades estado, Berlín, Hamburgo y Bremen.

-La carrocería del famoso coche Trabant, el popular Trabbi, estaba hecha de Duroplast, un material a camino entre la baquelita y la fibra de vidrio, que al ser un plástico termoendurecible reforzado con fibras de algódon o lana, era liviano, fácil de moldear, resistente y menos costoso que el acero.

-Cada año son devorados en Berlín unas 70 millones de currywursts, las salchichas con una salsa base de ketchup y espolvoreadas de curry, que se suelen acompañar de patatas fritas, y siempre causan manchas en la ropa.


-El nuevo aeropuerto de Berlín-Brandenburgo Willy Brandt, abrió las pistas de sus 3 terminales 1,2 y 5, el 31 de octubre del 2020, reemplazando a los antiguos aeropuertos de Tegel, Tempelhof y Schönefeld. A unos 27 kms de la capital, la mejor manera para llegar al CENTRO desde las terminales actualmente operativas 1-2, es ir a la estación de tren a 10 minutos a pie, y coger por 3'60 €, el expreso FEX Flughafenexpresszug, los regionales RE7 o RB14, o el cercanías S9, que te plantan en el city center en unos 35 minutos. Hay buses pero tardan más y son más liados, y un taxi cuesta unos 50 €.

-A los berlineses les encantan las antigüedades, los objetos vintage, retro y de segunda mano, ya que algunos sábados y todos los domingos, se celebran hasta 5 notorios rastros, mercados o mercadillos de pulgas en la ciudad: el más conocido y grande del Mauerpark, el de la calle 17 de junio en Tiergarten, el Trödelmarkt en la Arkonaplatz, el Flohmarkt en la Boxhagener Platz, y el Hallentrödelmarkt en el Treptower Art Center.


-Prácticamente una tercera parte de la superficie de Berlín son espacios verdes, entre bosques, tiestos, campos, jardines, porros de marihuana, y los contabilizados 2.500 parques y 431.000 árboles.

-La puerta de Brandenburgo, fue construida entre 1788 y 1791, en el lugar en el que se hallaba en aquella época, una de las 18 puertas de la antigua muralla de la ciudad, que fue derribada en 1868.

-La bandera de Berlín con el famoso oso negro sobre fondo blanco, y franja roja en las partes superior e inferior, fue oficializada en 1911 en sustitución de la anterior negra, blanca y roja, ya que se confundía con la del Imperio Alemán.


-En Berlín, julio es el mes del año menos nublado, y el más calido con una temperatura máxima promedio de 24 grados y mínima de 15; Diciembre es el mes con más nubarrones, y Enero en el que más te pelas de frío con termómetros que varían entre los -2 y los +3 grados centígrados.

-A 3 kms al sur del Estadio Olímpico, en el bosque de Grunewald, se halla la colina artificial de Teufelsberg, creada con escombros de la guerra. En ella, aún son visibles las cúpulas blancas que cubrían las antenas de la estación de espionaje, que tuvieron los norteamericanos desde 1950 hasta que acabó la Guerra Fría en 1989.

-Según numbeo.com, el promedio del alquiler de un piso de 1 habitación en Berlín es de unos 1200 € mensuales en el centro y de unos 850 € fuera.


-En un super, 1 litro de leche cuesta 1 €, 1 kilo de tomates 3 €, 1 docena de huevos 2'70 , 1 barra de pan de medio 1'43 €, y 1 paquete de marlboro 8 €.

-El restaurante “Zur Lezten Instanz” que significa “En última instancia” abrió sus puertas en el año 1621, lo que lo convierte en el más antiguo de Berlín. En el han pedido la cuenta personajes como Jack Nicholson, Jacques Chirac, Charles Chaplin, Eva Mendes o Jake Gyllenhaal.

-Air Berlín, fue una aerolínea que operó de 1979 a 2017. Como tras la guerra, solo podían volar sobre Berlín aviones de las 3 potencias aliadas, se fundó en 1978 en Oregón como compañía charter berlinesa con licencia USA, hasta 1991, año de la reunificación alemana, en que se estableció como línea aérea alemana. Su primer vuelo desde el aeropuerto Berlín Tegel, fue el 28/4/79 a Palma de Mallorca, y llegó a alcanzar en 2012 los 33’3 millones de pasajeros. Debido a las pérdidas sufridas en el 2016, y a la salida de Etihad Airways de su grupo accionario, fue a la bancarrota y cerró el 28/10/2017.

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-Teledisko, que venden sus cabinas telefónicas como las discotecas más pequeñas del mundo, tiene actualmente 6 unidades disponibles, blanca, rosa, verde, azul, negra y oro; 3 instaladas fijas en puntos de la ciudad, y 3 móviles, en las que por una moneda de 2 €, un máximo de 3 personas de complexión física media, pueden encerrarse, elegir canción y convulsionarse apretajudas desenfrenadamente.
Teledisko: youtu.be/WxqawBEhF4o


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E : visitas top de Berlín con fotos con trozos de espontáneos
Etapa: E : visitas top de Berlín con fotos con trozos de espontáneos  -  Localización:  Alemania Alemania
Descripción: visitas top de Berlín con fotos con trozos de espontáneos
Fecha creación: 09/08/2022 20:51  
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Viernes de 19 kms con inicio en “la plaza” Alexanderplatzzzzz; la revoltosa, el meollo berlinés donde se junta todo los incompatible nativo y forastero; la Roma de todos los caminos a la que se va a parar aunque uno no quiera, engullido por el saco platzzzzz de vallas; estaciones de U-metros, S-trenes, M-trams, B-buses, T-taxis, P-patinetes; restaurantes de rápidas comidas, cafeterías de iced latte macchiatos con pajita que no tira; tenderetes de camisetas de monigotes verde o rojos de semáforo; bicis contraculturales; forajidos antisistema tatuados; terrestres errantes; aullidos de sirenas de la polizei; labios pintados de currywurst; …


Un par de horas antes de apearnos en la estación de tren de la babilónica platzzzzz, habíamos tocado tierra en la terminal 1 del flughafen Berlin Brandenburgo, procedentes de la desembocadura del Llobregat, tras 2 horas y media en el aire, cívicamente sentados con los codos pegados a las costillas. Tras darle de comer 9 euros a una ranura tragaperras de una de las máquinas del andén de la estación, nos desliza un germánico Euro Ticket, que permite que cualquier ser humano o animal, tras validarlo con nombre y apellidos o huella de garra o pezuña, pueda viajar en el transporte alemán durante el mes natural en el que se extrae el bono, como por ejemplo el tren RE7 que en media hora nos deja en la diana del centro de Berlín, desde donde tardamos un cuarto de hora en decirle ábrete sésamo a la puerta de cristal acristalado cristalino del Leonardo Royal Hotel de la calle Otto Braun.


Para estrenar las andanzas del viaje, regresamos a la plaza para cortar con ceremonia una cinta roja con unas sólidas tijeras alemanas, bajo la icónica torre de TV de Berlín, una bola de golf pinchada en un palo, construida en 1969 por el gobierno megalómano de la entonces República Democrática Alemana, que actualmente además de telecomunicar, sirve de observatorio para que más de un millón de turistas mirones anuales, recuenten las tejas de los tejados de la ciudad, den con alguna lentilla que se le ha caído a su pareja en la calle, o se deleiten con el elegante marrón amarillento de la capa de dióxido de nitrógeno que flota a esas alturas.


Ahorramos los 25 euros por cabeza que sablean por la atracción voyeur, y nos contentamos con ir a la plaza contigua, para admirar una fuente con un verdoso Neptuno con tridente, que tieso y en pose chulesca, ignora a unos cuantos niños que juegan a su majestuoso alrededor, a cuatro señoras sentadas en la base con la mirada perdida, y a una tortuga, un cocodrilo, una langosta, una foca y una serpiente, que le lanzan chorros de agua por la boca a sus divinos pinreles. Le hago unas cuantas fotos al portento, y de repente me percato de que el dios romano, no aparta su penetrante mirada del edificio rojo que tiene frente a él.


Informado del edificio, comprendo de inmediato que Neptuno no les quite el ojo a los regidores que politiquean en el interior del Ayuntamiento rojo de la ciudad, Rotes Rathaus, un edificio renacentista de 1869 que, básicamente, es un taco rectangular de ladrillos rojizos lleno de ventanales alargados, con una torre con relojes incrustada en medio, y coronada por una flameante bandera con una franja blanca horizontal entre dos rojas, con un oso negro con la lengua fuera. Sentado cerca de la fuente, aguzo el oído lo suficiente como para llegar a escuchar como varios ediles hablan del último Mercedes que se han comprado, y en otro corrillo, al concejal de Bienestar Social proponiendo quedar a tomarse unas jarras de cerveza después de la sesión que, según su opinión, está siendo especialmente soporífera y no se acaba nunca. Para tranquilidad de Neptuno y su tridente, no escucho nada de ninguna actuación sobre la fuente, aunque él sigue mirando en dirección al edificio sin pestañear.


Desde la fontana del barbudo dios, olfateamos agua de río, y en 5 minutos nos apoltronamos en unas cómodas sillas instaladas en el asfaltado paseo de la orilla del Spree, para descansar del duro esfuerzo realizado, mientras observamos el armonioso navegar de las barcazas turísticas que surcan las aguas fluviales transportando unos maniquíes sentados, que menean la cabeza articulada de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. En el horizontal horizonte de la orilla opuesta, admiramos la postal de la Berliner Fernsehturm, alias bola de golf pinchada en un palo, que se recorta contra el nítido cielo azul de ese viernes de julio berlinés. El río Spree, un afluente de un afluente del Elba, serpentea y se ensancha por la ciudad hasta formar un puerto fluvial, y alcanza el Mar Báltico a través de canales navegables.


Sosegados tras la sesión de meditación fluvial, cruzamos por un puente del Spree para apreciar la cúpula verde de la catedral evangélica de Berlín, la Berliner Dom, un edificio neobarroco de principios del siglo XX en la isla de los museos, construido sobre los cimientos de la anterior catedral barroca de 1747 que, como muchísimo tocho de Berlín, fue destrozado por un bombazo en 1944. La reconstruida estructura actual que se inició en 1975, acabó en el 2002, pero los sótanos del templo, continuan albergando la cripta con 90 tumbas de una familia imperial alemana de apellido tan dulcemente sonoro, delicado y ascensorista como Hohenzollern. La entrada cuesta 7 eurazos, pero los andamios que por supuesto la adornan, nos sirven de excusa perfecta para salir disparados con una enorme alegría.


Obsesionados con cruzar una y otra vez el Spree, regresamos por el puente en dirección a los puntiagudos colmillos verdes de la iglesia de San Nicolás que, sin necesidad de mirar el GPS, te situan en el barrio de Nikolaiviertel, o sea en el barrio del santo de la iglesia de los puntiaguos colmillos verdes al que nos dirigimos tras cruzar de nuevo obsesionados el río Spree. San Nicolás es ese santo que derivó en un rechoncho anciano que en Navidad se viste de etiqueta de coca-cola, y va repartiendo regalos a los niños, montado en un trineo volador tirado por renos, lo cual es un poco siniestro, aunque nosotros lo ignoramos y damos una vuelta por su barrio.


Lo cierto es que Nikolaiviertel es encantadoramente empedrado, coqueto y restaurado. Tampoco es que sea un barrio monumental y extenso, pero no por ello deja de ser el enclave del antiguo casco histórico de callejuelas medievales a la orilla del Spree, río al que nos hemos vuelto adictos a cruzar. Según las malas o buenas lenguas según se mire, reconstruido en los años 80 más medieval de lo que nunca fue, el barrio alojaba en su época de esplendor a artesanos y comerciantes, hasta que fue destruido al final de la II Guerra Mundial. Actualmente, en las pocas callejuelas achuchadas contra la iglesia de Papá Noel, se pueden encontrar terracitas de restaurantes y cafeterías, comercios con la etiqueta de “tienda con encanto”, las bonitas nuevas casas de las calles de adoquines, rincones al amparo del frescor de los muros de la iglesia, y poca cosa más.


Regresamos al inicio para saludar al imperturbable Neptuno, a los concejales ya ebrios por las cervezas, y a los fisgones de la torre de TV, y continuamos hacia el norte en paralelo al río hasta la encrucijada ferroviaria de Hackescher Markt, donde arranca la calle Rosenthaler, ubicación de nuestra siguiente inspección turística. En el número 39, bajo lo que parece una antigua fábrica textil, que actualmente aloja el Centro Anna Frank, se encuentra un oscuro pasadizo con arco, con la entrada desconchada, empapelada de carteles y coronada por el letrero del cine Kino Central.


La teletransportación del bullicio y el tráfico de la calle Rosenthaler al otro lado del pasadizo, es una inesperada experiencia que no deja indiferente, al aparecerse un caótico planeta de patios interiores entre edificios, devorados por las plantas y la explosión de colores de pegatinas, inscripciones, multas, pintadas, anuncios, grafitis, carteles, retratos, papel WC, y banderines, que colonizan las paredes, buzones, puertas, vestíbulos y escaleras de los edificios y bajos, de este callejón de patios llamado “callejón de los pollos muertos”, en honor al grupo de jóvenes que se autodenominaban así, y que lo ocuparon tras la caída del muro, para poder dar rienda suelta a sus sprays y a sus ideas.


Mientras en las mesas compartidas del par de bares del callejón, la gente toma algo y charla animadamente, otros esperan de pie antes de entrar al cine, a alguna exposición, a una conferencia o charla, a una tienda de objetos que no están en venta, o a un espectáculo; o recorren los patios para investigar si el pasaje tiene final, o se va a ser engullido por algún monstruo de metal oxidado, o abducido por algún sótano. Pegado a las paredes grises, noto como ya estoy cubierto de pegatinas, y me siento a descansar y disparar con mi cámara a cualquier lado con los ojos cerrados, ya que da igual el encuadre, porque siempre saldrán fotos idénticas.


Dando tumbos, traspasamos el umbral del espacio interior para volver al mundo real, pero todavía bajo los efectos narcóticos del pegamento de las pegatinas, somos tragados por otro pasadizo, el del número 40 de la calle, que se encuentra bajo el rótulo Die Hackeschen Höfe, al lado de los del restaurante Hackescher Hof.

Los Hackesche Höfe frente a Hackescher Markt, en antiguo territorio judío del distrito de Mitte, son unos edificios históricos, algunos Art Nouveau, que forman un entramado de 8 patios interconectados. Inaugurados en 1906, formaban parte de un conjunto obra del arquitecto Kurt Berndt, que planeó el complejo residencial, comercial y de ocio más grande de Alemania, entrelazando los fines de cada patio o grupo de patios, de tal manera, que los edificios del primero estaban dedicados a fines lúdicos y culturales, como salones de baile o cafeterías; los de los siguientes a empresas y comercios de ropa, pieles, muebles, metales, instrumentos musicales, etcétera; y los de los últimos, a viviendas. El primer y principal patio, el Hof 1, es el que contiene los edificios con las atractivas fachadas de estilo Jugendstil o Secesión de Viena, la versión modernista austriaca.


Hoy en día, tras su destrucción parcial durante la guerra, su catalogación como monumento histórico en 1972, y su restauración en los años 90, este rincón berlinés frecuentado por locales y turistas, que cuenta con oficinas, tiendas, restaurantes y cafeterías, galerías de arte, sala de cine, teatro de variedades, etcétera, está animado a cualquier hora, excepto los patios de los edificios habitados que se cierran todas las noches.

Es hora de repostar y nos acercamos a los garitos resguardados contra los muros de la estación de tren de Hackescher Markt que, estrenada en 1882, es la única de Berlín junto a la estación de Bellevue, que mantiene su estado original, donde nos sentamos en la terraza del BBQ Kitchen, para inaugurar la gastronomía berlinesa de la manera más auténtica posible.


Alejando de mi pensamiento la visión de unos turistas en un restaurante de cualquier punto turístico de España con una Paellador y una jarra de sangría, solicitamos 2 currywursts con patatas fritas congeladas, una ensalada César sin pollo, una pilsner y una coca-cola zero. Con las salchichas en el buche, nos sentimos ya más integrados en la cultura alemana, y tras pagar los casi 30 € del fast food, comenzamos la segunda parte del circuito, caminando media hora hasta un “must” de Berlín, el Checkpoint Charlie.


Este paso fronterizo en la histórica calle de Friedrichstrasse, que evoca películas de espías, que debe su nombre a que tras los Checkpoint A (Alfa) de Helmstedt-Marienborn y Checkpoint B (Bravo) de Dreilinden-Drewitz, fue el tercer puesto de control abierto por los aliados, y que era el único por el que los soviéticos permitían pasar a Berlín Oriental, se hizo famoso por la crisis de los tanques de Octubre del 61, cuando los soviets y los cowboys, empezaron a hacerse mutuamente peinetas y cortes de mangas, hasta acabar encañonándose en el checkpoint a menos de 100 metros, con unos escuadrones de carros de combate, después de que los Vopos, la policía militarizada Volkspolizei de la RDA que custodiaba alambradas y pasos, tras recibir órdenes de “arriba”, empezaran a registrar los bolsillos, en busca de chicles y tabaco, a los diplomáticos y miembros de las fuerzas armadas aliadas de USA, Francia, Inglaterra, que querían darse una vuelta por el Este.


Tras 16 horas de diálogo indirecto entre JF Kennedy y Nikita Khruschev, a través de Bobby Kennedy, hermano de JFK, y el espía ruso Georgi Bolshakov que ejercía de periodista acreditado en la Casa Blanca, en la mañana del 28 de octubre de 1961, los tanques rusos recularon hasta detrás de unos edificios de Friedrichstrasse, fuera del alcance de la vista del lado occidental, para que inmediatamente hicieran los mismo los tanques estadounidenses.


Durante los cerca de 30 años que estuvo en pie el Checkpoint Charlie, se estima que solo lograron cruzarlo para escapar de Alemania Oriental, unas 200 de las 5.000 personas que lo intentaron, y cuatro personas murieron en el muro cerca del puesto de control. De ellas, una fue Reinhold Huhn, un guardia fronterizo de 20 años de la RDA, tiroteado por un ciudadano que iba a escapar por un túnel con su familia a Berlín Occidental, y otra fue Peter Fechter, una de las víctimas más mediáticas de las que cayeron intentando pasar al Oeste, a quien se erigió una pequeña columna conmemorativa en el lugar donde falleció, y donde todos los 13 de agosto, aniversario de la construcción del muro, ciudadanos y políticos rinden homenaje a todas las víctimas.


En la tarde del 17 de agosto de 1962, dos amigos de 18 años, Fechter y Helmut Kulbeik, echaron a correr hacia el muro de Berlín, bajo los disparos de los guardias del lado oriental. Kulbeik logró saltarlo, pero Fechter recibió un tiro en la pierna y cayó a los pies del muro, mientras cientos de personas del lado occidental que miraban horrorizados la escena, veían como ni los guardias norteamericanos del Checkpoint ni los Volpos del otro lado, movían un solo dedo para socorrer al infortunado joven, que agonizó desangrándose y pidiendo ayuda a gritos hasta morir al cabo de 1 hora, momento en el que los guardias de la RDA se acercaron a recuperar el cadaver. Años después, en marzo del 97, dos de los tres guardias que habían disparado, uno ya había fallecido, confesaron durante un juicio y fueron condenados a 21 meses de prisión, aunque nunca se ha sabido quien disparó la bala que mató al joven.


El turístico Checkpoint Charlie de hoy en día, es una réplica del puesto de control derruido en el 90, al lado del cual, se encuentran el museo Haus am Checkpoint Charlie, y unas instalaciones llamadas Black Box, en las que a través de una exposición multimedia, se profundiza en ese sombrío periodo de división alemana y europea.


Un estoico rato después de intentar lograr la misión imposible de fotografiar el point de control, sin la presencia de un cuerpo humano entero o de trozos como unos dientes Pantoja, una pierna, un hígado o un pulgar levantado, nos largamos girando por Zimmerstrasse, hasta pasar la pista del enorme globo aerostático azul del Air Service Berlín, que por 27 €, asciende amarrado a un cable de acero hasta los 150 metros, para que desde una jaula redonda los clientes puedan mirar cara a cara a los mirones de la bola de golf pinchada en un palo de la torre de TV, y nada más cruzar la calle, llegamos en pocos minutos a la gran explanada del recinto de la exposición gratuita, la “Topografía del Terror”.


Dividida en dos partes, una en el edificio y otra en una trinchera excavada en la explanada, bajo una sección de muro, la exposición está montada en los terrenos donde entre 1933 y 1945, los nazis tenían las sedes de las “instituciones” más importantes de su perverso aparato de terror: cuartel general de la Gestapo, jefaturas de la SS, y oficina de Seguridad del Reich, que destruidos o dañados durante la guerra, se demolieron totalmente en 1956. En 1987 fue instalado un servicio para documentar todos los crímenes cometidos por los aparatos nazis, y en 2010, se inauguró el centro actual que, a pesar de la dureza de sus contenidos, es un interesante recorrido del terrorífico sistema de persecución y exterminio que planificó y ejecutó ese régimen desde su ascenso al poder en 1933 hasta su derrota en 1945. Con una duración aproximada de 1 hora, los sábados y domingos, se ofrecen visitas guiadas en español.


Caminando 1 km hacia el norte, llegamos hasta la plaza del Monumento al Holocausto, o Monumento memorial a los judíos asesinados en Europa, una impactante instalación cuadriculada, erigida con 2711 bloques de hormigón de diferentes alturas, entre los que se puede pasear como si de un laberinto se tratase. Desde uno de los lados de la cuadrícula, se accede a un espacio subterráneo en el que se encuentra el Centro de Información.


En línea recta hacia el norte, a apenas 300 metros, entre la Plaza de París o Pariser Platz, remate del gran y conocido Bulevar Unter den Linden, y la calle del 17 de junio, la gran avenida que atraviesa a lo largo el parque de Tiergarten, se levanta imponente otro de los símbolos berlineses, la neoclásica Puerta de Brandenburgo, Brandenburger Tor, la única en pie de las 18 antiguas puertas de la ciudad, construida en 1791, que con sus 26 metros de alto coronados con una cuádriga de cobre tirada por la Diosa de la Victoria, simbolizando la paz para la ciudad, y cinco entradas, la principal central y dos más pequeñas a cada lado, ha visto pasar a reyes, y desfilar a las tropas de Napoleón, y a los ejércitos nazis.

Dado que durante nuestra visita, en la que se encontraba semitapada por lonas y escenarios para las celebraciones del día del Orgullo LGTBI, y rodeada por una multitud de turistas, entre los que me encontraba, era prácticamente imposible poder apreciarla en todo su esplendor, no nos entretuvimos mucho, y seguimos ascendiendo unos 500 metros al norte, hasta las paredes del edificio del Reichstag, el Parlamento Alemán, esa sede donde se marcan las políticas económicas de Europa.


Una vez rodeado, y misteriosamente, con un montón de billetes menos en la cartera, nos dirigimos a la entrada para las visitas gratuitas a la azotea y la cúpula del Parlamento, pero como nos informan amablemente que el procedimiento es registrarse online previamente, y que no quedan plazas libres para el resto del día, nos quedamos sin visitarla. La cúpula está abierta todos los días de 8 a 24 horas, y en el jardín de la azotea hay un restaurante que está abierto a diario, en el que se puede reservar mesa por teléfono.
Registro visita cúpula: formulario de registro

Llevamos en pie desde la madrugada, y pateando todo el día, así que frente a la Plaza de la República del Parlamento, nos metemos en una cafetería Biergarten del extremo del parque de Tiergarten, llamada Berlín Pavillion, y nos tomamos una merecida jarra de cerveza, para afrontar los 3 kms de vuelta hasta la calle Otto Braun, entrar a comprar combustibles sólidos y líquidos en un super Edeka cercano, y retirarnos a nuestra habitación del Leonardo Royal Hotel de Berlín.


👉 Ver Etapa: E : visitas top de Berlín con fotos con trozos de espontáneos
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R : de la orilla este a un piso 24, mas Kreuzberg y monstruos
Etapa: R : de la orilla este a un piso 24, mas Kreuzberg y monstruos  -  Localización:  Alemania Alemania
Fecha creación: 11/08/2022 19:05  
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El tiempo ha cambiado en Berlín; el cielo es un dibujo al carboncillo y llovizna a primera hora de la mañana, y aunque no hemos traido ni una camiseta de manga larga ni un triste chubasquero, no nos preocupamos, porque la ligera precipitación resulta incluso agradable y las predicciones prometen que despejará en poco rato.

El desayuno buffet es el clásico hotelero: café de máquina de café, abanico de embutidos y lonchas de queso graso, panes de diferentes harinas, fruta, cereales, yogures, mantequilla y mermeladas, zumos antinaturales, bollería y trocitos de pasteles, algunos platos calientes como salchichas, huevos revueltos, bacon, champiñones, y algún solitario guiso. En resumen, como siempre, ideal para la comunión desayuno y baño.


Hoy acordamos empezar a amortizar el bono 9 Euro ticket, y nos montamos en el Tram M4 que circula delante del hotel, y que nos lleva a Alexander Platz para iniciar el camino del sábado. Igual que en el tren, entras por cualquier puerta y ningún uniformado te pide el billete. En 10 minutos estamos en la plaza, y en otros 20 a pie, en el Museo de Pérgamo de la Isla de los museos del río Spree, donde nos encontramos con una previsible y estricta cola. Allí mismo, tramitamos unas entradas online por 12 € para el día siguiente por la tarde, y tomamos un destino alternativo.


De camino a un bus hacia la East Side Gallery, recorremos el paseo Zeughaus a la orilla del canal del Spree, frente a la fachada del Altes Museum y de los Lustgarten, los jardines enfrentados al pórtico de la catedral, bajo las sombrillas rojas de los tenderetes del Berlín Art Market, un mercadillo de fin de semana de artistas y artesanos, del que salgo con 5 originales y artísticos imanes vidriados de nevera. Al llegar al final del paseo, en la Avenida Unter den Linden, una de las principales calles de la ciudad, subimos al bus 300, que nos lleva zigzagueando por el centro hasta el puente de Jannowitz, desde donde inicia descenso en paralelo a la orilla este del río Spree.


Nos bajamos en la parada de Rummelsburger Platz al lado del agua, junto a una larga sección de muro, y tras caminar 300 metros, en el punto donde los humanos son inundados por el deslumbrante resplandor del halo de la estrella tridimensional de tres puntas que reina en el cielo empequeñeciendo al sol, y bañando en un aura sobrenatural a su Mercedes Platz y a su Pabellón Mercedes Benz Arena, se descubre la East Side Gallery, la considerada galería al aire libre más larga del mundo mundial y universos paralelos, que también es bendecida por los destellos estelares de la opulenta y simbólica estrella de Mercedes Benz.


El ambiente en el lado este del Spree es encantador; bares barcaza, hostales barcaza, supermercados barcaza, peluquerías barcaza, bazares barcaza, paseantes, peregrinos, turistas, lobos, solariums, charlas, lagartos al sol, confidencias a la oreja, tras la exposición de pinturas en 1300 metros de muro y muro y muro, hasta llegar al puente ferroviario de las torres rojas, el Oberbaum, puente emblemático y vía de entrada al barrio de Kreuzberg.


El neogótico puente de 1896, que en el siglo XVIII era un peaje de madera para los barcos que navegaban por el Spree, tiene dos niveles, el superior por donde circula el metro, y el inferior por donde circulan los pies. Dañado estratégicamente durante la guerra, fue reparado y reabierto a finales del 94, y actualmente conecta dos áreas de mucha fiesta nocturna berlinesa, en los alrededores de Schlesisches Tor en el barrio de Kreuzberg, y de la calle Warschauer en el barrio de Friedrichshain.


Las vistas son estupendas desde el centro del Oberbaumbrücke, barcas y barcos navegando, la animadísima orilla este, la verde orilla oeste, y hacia el sur, la silueta de las colosales esculturas del Hombre Molécula, pegadas al Treptower Park, en la ribera del río.


El barrio de Kreuzberg es honesto, y desde el primer momento que lo pisas, te explica su personalidad a través de las fachadas de casas pintadas de colores; de ciclistas y patinadores sorteando patinadores y ciclistas, postes y farolas, coches y personas; de la estructura metálica de las vías elevadas de transporte que corren por sus venas; de la gente tomando café en las terrazas de los bares al lado de punkis taladrados; de la vitalidad que se palpa en el ambiente; de sus tiendas de segunda mano; de la gente de pie con las manos pringadas de comida callejera; de las decenas de grafitis; …. El considerado “barrio turco” o “la pequeña Estambul”, no es monumental ni tiene atracciones turísticas, pero sí una vitalidad que atrapa desde el principio.


Una vez pasado el puente, el Oberbaum, nos sentamos a tomar un café y unas aguas, y caminamos siguiendo las vías elevadas del metro, hasta que al pasar entre los jardines de la plaza Lausitzer y al otro lado el Görlitzer Park, giramos en diagonal por la calle principal del barrio que buscamos, la Oranienstrasse.


Durante el recorrido, se hace evidente que Kreuzberg hace honor a su nombramiento como barrio grafitero de Berlín, y que cerca de una tercera parte de los vecinos del barrio son turcos, por la mayoría aplastante de comercios, kebabs y cafeterías Burak, Tarik, Doruk, Özgür, Yilmaz, Ercam, Mehmet, Irfan o Kemal; por las antenas parabólicas en los balcones con la misma orientación hacia Constantinopla; y por el excitadísimo ciclista sesentón con gorra de lana y chaqueta ajada grises, que viniendo por la acera a toda leche, frenó delante de mí, y rayando en lo belicoso, me pidió una sigara apuntando con el dedo a mi cigarrillo. Con un poco de mímica y una risa, señalándole a él y convulsionándome como si estuviera sufriendo un ataque epiléptico, el buen hombre se distendió, le dí la sigara, me preguntó como pudo que de donde éramos, le dije que de Barcelona, puso cara de no tener ni idea de que ciudad de África era esa, me dio las gracias, y arrancó haciendo los 100 metros en 3’5 segundos, mientras echaba bocanadas de humo al aire del barrio.


A Kreuzberg, que significa “montaña de la cruz”, el nombre se lo da la pequeña colina de 60 metros del parque Victoria, que en 1821 fue nombrada así, por la inauguración de un monumento nacional por la victoria sobre Napoleón, con una base cruciforme. El caracter del barrio, que poco a poco se va difuminando, se empezó a establecer en los años 50, cuando atraídos por la necesidad de mano de obra para la reconstrucción del país tras la guerra, oleadas de inmigrantes griegos, españoles, italianos y turcos, llegaron a Alemania, y mientras la mayoría de los primeros regresaron años mas tarde a sus países, los turcos se quedaron, asentándose los de Berlín, en el barrio obrero de Kreuzberg, y trayendo más tarde a sus familias y familiares.


Ya a finales de los 70, la época de David Bowie e Iggy Pop en Berlín, tentados por los bajos alquileres y los edificios vacíos de ese entonces barrio marginal y fronterizo con la RDA, desembarcaron las oleadas de artistas, músicos, progres, bohemios, punks, revolucionarios, verdes, vegetarianos, rebeldes y fakires, que se mezclaron con la comunidad turca y obrera del barrio. Una década después, Kreuzberg era un distrito olvidado, con una tasa de desempleo desorbitada, asolado por las drogas, y marcado con una etiqueta de “sin futuro”. Tras el previsible estallido de violencia, manifestaciones y altercados, que sucedieron poco después, tan solo años después tras la caída del Muro de Berlín en los 90, Kreuzberg pasó a convertirse en un barrio de moda de la “nueva ciudad”, los precios de los alquileres subieron como la espuma, y la inexorable gentrificación apareció.


En Oranienstrasse, cogemos un bus en dirección al siguiente punto de nuestro itinerario, la Postdamer Platz. Cómodamente sentados, el conductor va deteniéndose en las paradas, hasta que en una de ellas, le escuchamos lanzar un mensaje por los altavoces en un fluido alemán, que hace que dos o tres pasajeros se bajen, otros conversen entre ellos, y algún otro pregunte algo al hombre. Decidimos seguir en el bus, hasta que al comprobar en el Maps que, a la altura de la estación de metro de Mehringdamm, comienza a alejarse de nuestro destino, me acerco a nombrarle Postdamer Platz al chófer, y este con un montón de sinceros sorrys, me dice que no, no, no.


Un vistazo a nuestra situación, nos informa que hemos pasado del norte al sur de Kreuzberg, y estamos pisando la calle Grossbeerenstrasse entre las juguetonas tuberías rosas exteriores que se suben, se retuercen, bajan y dan volteretas, y que forman parte de una red cuya función de drenar sótanos, túneles o solares de obras bajo el nivel del suelo, de las aguas sobre las que se asienta la ciudad, y que vuelven a ser bombeadas a los canales. Los divertidos virajes, curvas y rodeos de las tuberías, evitan que haya tramos largos de conducto, más susceptibles de sufrir roturas si en invierno las temperaturas caen en picado por debajo de los -15 grados.


Toca alimentarse, y como esta parte del barrio es muy tranquila y bastante agradable, no nos lo pensamos y nos sentamos en la mesa exterior de la pequeña, sencilla y esquinera pizzeria Pizza Slice, donde nos tomamos con gusto y solos, una pizza grande de salami y bebidas por 15 €. Continuamos por la misma calle hasta una heladería antes del puente que cruza el Spree, y chorreando gotas de helado de pistacho por el pavimento, llegamos hasta el final de la calle, cerca del pabellón de conciertos Tempódromo, donde la la gran avenida Stresemannstrasse, se dirige en línea recta hacia, ese día orgullosamente LGTBI, la atronadora Postdamer Platz.


A medida que nos vamos acercando a la plaza, donde retumba una ensordecedora música, los comercios, bares y supermercados de la avenida, cerrada al tráfico ese sábado, compiten solapándose con la música de la plaza, y rebosan de asistentes vestidos, disfrazados o semidesnudos con la bebida en la mano, bailando, charlando o cantando. Al llegar sin tímpanos a Postdamer Platz, punto de encuentro de una multitud de colores, y tramo del desfile de autobuses y camiones descubiertos que, por sus altavoces a punto de estallar, van bombardeando las orejas de la gente con exitosos proyectiles musicales, nos metemos a toda leche en el rascacielos Kollhoff, del número 1 de la plaza, para subir al Panoramapunkt. El rascacielos es un edificio que viene a ser como el Flatiron de Nueva York, pero en oscuro y con el extremo del triángulo con un tajo.


Coger el ascensor del rascacielos, nos hace gracia, pero menos nos la hacen los 7’5 € que cuesta montarse en el, eso sí, incluye un ascensorista con traje de Armani, que pica el botón del piso 24, y te explica en inglés con una sonrisa, que vamos a experimentar la subida en ascensor más rápida de Europa, con una plusmarca de 20 segundos los 24 pisos. Durante el plis plas se me taponan levemente los oídos, pero se pasa inmediatamente al poner los pies en la terraza en forma de U del penúltimo piso de la Kollhoff Tower, donde para cerrar la visión de 360 grados, hay que entrar en el Panoramacafé, el bar restaurante acristalado de un extremo de la terraza. El piso 25 que corona el rascacielos, son los servicios.

Desde la plataforma de observación al aire libre del Kollhoff, rascacielos construido en 1999, aparte de saludar a los mirones de la bola de golf pinchada en un palo de la torre de TV, a los voyeurs de la cúpula del Parlamento, y a todas las hormiguitas de colores que desfilan y se lo pasan bomba a ras de suelo, aunque con una apreciable pérdida auditiva, nos quedamos un buen rato disfrutando de las vistas, que abarcan edificios o construcciones como la Torre de TV, el Parlamento, la Catedral, la Columna de la Victoria, la Puerta de Brandenburgo.


Postdamer Platz en el espacio frente a la antigua puerta de la ciudad de Postdamer, es una plaza nacida en el siglo XIX en la que se construyó una estación de trenes de larga distancia de Berlín. Alrededor de ella, décadas después de trasiego de mercancías y de vehículos, de construcción de villas, edificios y hoteles, se había convertido en los años 20 del siglo pasado, en el sitio de moda de la burguesía, y en una maraña de tráfico y transportes tan densa, que provocó la instalación en ella en 1924, del que se dice que es el primer semáforo eléctrico y no manual de Europa, de la empresa Siemens.


Sin embargo, tras su casi total destrucción durante la guerra, y la construcción del muro en 1961 que la partió por la mitad, la plaza se convirtió en un espacio muerto en el centro de la ciudad, hasta que tras la caída del muro, fue vendida a Mercedes Benz, y la compañía empezó con ansia a edificar complejos como el Sony Center, y edificios y rascacielos como la torre Kollhof, o la sede de la Deutsche Bahn, la Renfe alemana. Tras venderle Mercedes Benz un total de 19 inmuebles en el 2007, la Postdamer Platz pasó a manos de un banco sueco, el SEB, siglas de Skandinaviska Enskilda Banken, hasta que por fin y hasta el día de hoy, a cambio de unos 1.400 millones de euros, la compañía canadiense de gestión de activos, Brookfield, se hizo en la Postdamer Platz con 127.000 metros cuadrados de oficinas, 45.800 de superficie comercial, 25.200 de viviendas, 41.400 de superficies de ocio, y un hotel de 12.800.


Elegimos algo diferente para lo que queda de tarde, y optamos por coger transporte para llegar hasta el callejón de los pollos muertos de la calle Rosenthaler 39, y entrar a ver el bizarro e industrial espectáculo de los Monster Kabinett. Al entrar por el pasaje otra vez, se repite la misma sensación de traspasar un espejo a otro mundo. Nos sentamos a tomar una cerveza, en las mesas del bar frente al sótano de entrada a la función, y mientras damos unos tragos, un miembro del colectivo de los “dead chickens” que está sentado en las escaleras del bar, comienza a gritar a los presentes que el espectáculo empezará en media hora, y que el tiene las entradas para quien quiera entrar. Le pregunto cuanto cuestan, me dice que 10 € cada una, le pido dos, y seguimos con la cerveza.


En la página de MonsterKabinett, el colectivo de los pollos muertos define más o menos el espectáculo como “Un estropeado parque de atracciones que cobra vida, con extravagantes criaturas mecánicas que bailan y cantan en su habitat natural, y cuentan historias de sus viajes internos”. La función es divertida; el pollo muerto que hace de guía en inglés es muy simpático, y los monstruos mecánicos que van apareciendo, con los movimientos secuenciados desde un ordenador, son chiflados, escandalosos, cachondos, estrambóticos, industriales, desastrados, y graciosos.


El tiempo pasa rápido observando a las criaturas y escuchando al guía, y el remate del show del último engendro policéfalo con cabezas intimidantes, que se extienden hacia los espectadores con la espalda pegada a la paredes de espejo de la sala, al ritmo áspero de un tema de metal industrial, es realmente peculiar. En su página, los horarios del espectáculo son los miercoles y jueves cada hora de 18’30 a 21’30, y los viernes y sábados cada hora de 16’30 a 21’30.


En Hackescher Mark, cogemos el Tram M5 que nos deja al lado del hotel, y subimos a la habitación a reposar un rato, antes de salir a tomar una cerveza en la terraza de una cercana cafetería autoservicio, con las mesas casi todas ocupadas por grupos y vecinos de todas las edades, y llenas de botellas vacías de cervezas de trigo, pilsen, ale, lager, bock, o stout. Dos manzanas más allá y al otro lado de la calle Otto Braun, terminamos el día picoteando un plato de jamón, queso y entremeses, acompañado de un económico pero buenísimo vino tinto, en la placentera terraza de la Vinería Carvalho, en la bonita calle Heinrich Roller de la frontera este del barrio de Prenzlauer Berg, que regentan una pareja de españoles encantadores.


👉 Ver Etapa: R : de la orilla este a un piso 24, mas Kreuzberg y monstruos
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comment_icon  Últimos comentarios al diario  BERLÍN: un carajillo de café turco con Brandy Gran Reserva y azúcar integral
Total comentarios 9  Visualizar todos los comentarios

Chungking  chungking  18/08/2022 14:15   📚 Diarios de chungking
Comentario sobre la etapa: L: domingo de rastro, Prezlauer Berg y Museo de Pérgamo
gracias luchino, yo estoy escribiendo el diario y me estoy enterando de muchísimas cosas que no sabía. saludos

Salodari  Salodari  18/08/2022 17:34   📚 Diarios de Salodari
Comentario sobre la etapa: L: domingo de rastro, Prezlauer Berg y Museo de Pérgamo
Qué chulo el ambiente que has mostrado en estas fotos. Y la info sobre la Isla de los Museos me ha parecido muy interesante. Sólo por verlos creo que me gustaría la ciudad. Te mando unas estrellas Amistad

Chungking  chungking  18/08/2022 19:49   📚 Diarios de chungking
gracias Salodari. Nosotros pasamos un buen rato en el museo, aunque no pudimos ver alguna sala, y la isla es sin duda un gran complejo museistico

Elulo  elulo  12/09/2022 21:57   📚 Diarios de elulo
Sehr gut, @chungking. Cuando vuelva a Berlín usaré tu información y seguro que encuentro cosas que ni sabía.

Chungking  chungking  14/09/2022 10:25   📚 Diarios de chungking
hola Elulo, pues ahí lo tienes para lo que quieras. Ha sido la primera que visitaba Berlín, y me han gustado los contrastes que he visto. Saludos, y gracias por pasarte y comentar. Un abrazo.

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yonhey
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Fecha: Lun Ago 22, 2022 05:49 pm    Título: Re: Berlín: Consejos, opiniones, visitas - Alemania

"Salodari" Escribió:
@yonhey tenemos hilo de Potsdam: visitas, transporte, alojamiento, comer - Alemania

Saludos Amistad

Gracias Salodari. Entonces me referiré aquí al palacio de Charlottenburg, que no tengo muy claro si merece la pena entrar. Un saludo
Salodari
Salodari
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Fecha: Lun Ago 22, 2022 08:23 pm    Título: Re: Berlín: Consejos, opiniones, visitas - Alemania

De nada Guiño ¿También tienes maratón por allí?

En este mismo hilo hay algún comentario sobre Charlottenburg:

Berlín: Consejos, opiniones, visitas - Alemania

Saludos Amistad
yonhey
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Ago 18, 2016
Mensajes: 826

Fecha: Lun Ago 22, 2022 08:30 pm    Título: Re: Berlín: Consejos, opiniones, visitas - Alemania

"Salodari" Escribió:
De nada Guiño ¿También tienes maratón por allí?

En este mismo hilo hay algún comentario sobre Charlottenburg:

Berlín: Consejos, opiniones, visitas - Alemania

Saludos Amistad

No, este viaje no es para correr, es para ver los mercados navideños y que mi pareja conozca la ciudad. Miraré más detenidamente, gracias
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Alfrito.alfrito
Dr. Livingstone
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Jul 26, 2010
Mensajes: 9966

Fecha: Lun Ago 22, 2022 08:53 pm    Título: Re: Berlín: Consejos, opiniones, visitas - Alemania

Hola, @yonhey . No parece que haya causado una impresión inolvidable entre los que lo han visitado interiormente BERLÍN y POTSDAM - Diarios, Noticias y Tips (1 de 2) - Itinerarios de 1 a 4 días :

DIARIO - Novia_Cadaver BERLIN EN 3 DÍAS - NOVIEMBRE 2012 - Etapa Charlottenburg -[url=https://www.losviajeros.com/Blogs.php?e=30073]BERLIN UNTERWELTEN + PALACIO CHARLOTTENBURG...  Leer más ...
yonhey
Yonhey
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Ago 18, 2016
Mensajes: 826

Fecha: Lun Ago 22, 2022 09:24 pm    Título: Re: Berlín: Consejos, opiniones, visitas - Alemania

Me ha quedado ya bastante claro, muchas gracias por el aporte.
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