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25 días por Colombia ✏️ Blogs de Colombia
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25 días por Colombia
Diario: 25 días por Colombia  -  Localización:  Colombia  Colombia
Descripción: Recorriendo lo mas interesante de Colombia
Autor: Apuertas   Fecha creación: 
 
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Etapas 1 a 3,  total 6
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Etapa: CAPITULO 1: Preparativos al Viaje  -  Localización:  Colombia Colombia
Fecha creación: 23/06/2010 11:06  
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Hola a todos, el objetivo de estos diarios que escribo, es por si os sirve de guía para aquellos que quieran visitar el país.

He de decir que es un país que merece la pena visitar, no entraña mas riesgo que cualquier otro país del mundo, y tiene unos paisajes espectaculares y muy diferentes. Recomiendo muchísimo su visita y yo sin duda ¡volveré!.

Tambien lo tengo en formato LIBRO-PDF a todo color y con mas fotografías, por si alguien esta realmente interesado, que me envíe un mensaje y se lo envío. Espero que os sirva para algo.


Visita tambien mi otro diario:

Costa Rica Selvatica

FEBRERO-MARZO 2010


Mientras organizaba mi viaje, todas las precauciones se podían resumir en una: “Los montes tienen ojos y las paredes oídos”, era una expresión que había leído en algún lugar y que definía perfectamente el estatus de inseguridad que se vivía constantemente en Colombia.

Antes de viajar a Colombia, ya admiraba” a los colombianos, no resultaba fácil crecer y vivir en un país donde los Guerrilleros secuestraban, torturaban y mataban a civiles, los narcos controlaban las ciudades y mandaban a sus sicarios para recuperar lo que consideraban era suyo, los paramilitares protegían sus intereses y las innumerables bandas distribuidas por toda la ciudad robaban y amedrentaban a la población a su antojo, y aunque era cierto que esta situación había cambiado mucho en los últimos 10 años, aun se daban estas situaciones, así que no estaba de mas mantenerse en alerta. Aunque este tipo de actuaciones no se veían normalmente en la calle, era una realidad que paralelamente se vivía en las calles y que si prestabas la atención adecuada podías observar. No pretendía volverme loca en materia de seguridad, pero tomaría las precauciones que el viaje merecía.

Hablar de belleza en Colombia, es hablar de muchos kilómetros cuadrados, tantos como tiene el país, así que la visita no podía limitarse a una región en concreto, sino a todo el territorio. A pesar de ello, dentro del país había establecidas unas zonas denominadas de alto riesgo, por las que sólo estaríamos de paso.

La primera etapa del viaje comenzaba en bogota y nos dirigiríamos hacia el norte del país atravesando las provincias de Santander, Norte de Santander, Cesar hasta llegar por fin a la región del Magdalena, donde permaneceríamos 7 días, en busca de la Ciudad Perdida de los Tayronas.


Una vez aquí volaríamos hacia el centro del país y recorreríamos la zona sur, descendiendo hasta las provincias del Huila, Cauca, Valle del Cauca, Quindío, atravesaríamos la cordillera central hasta llegar a la capital de la región de Caldas, Manizales y de allí finalmente volaríamos de nuevo a Bogota.

Era consciente de que en este viaje tendríamos que renunciar a visitar muchas de las maravillas que tiene Colombia, pero era inevitable en un país con más de 1 millón de km cuadrados, muchos de ellos intransitables o demasiado arriesgados. El principal problema que presentaba Colombia al igual que muchos otros países sudamericanos, era salvar las grandes distancias terrestres, generalmente salpicadas por grandes extensiones selváticas indomables e inexploradas, no en vano había calculado que pasaríamos más de 50 horas metidos en un autobús recorriendo el país y otras tantas en avioneta.

Quizás la perla sacrificada del viaje era Leticia, entrada colombiana del Gran Amazonas, pero creía que el pulmón del mundo, bien se merecía una visita en exclusiva, si volvía de Colombia con ganas o simplemente volvía, le dedicaría un viaje en exclusiva desde el lado Brasileño.

Los días iban pasando y la fecha de vuelo se iba acercando. Para agregarle emoción al viaje, se había desatado un conflicto diplomático-fronterizo entre Colombia y Venezuela, en la ciudad de Cucuta. Al parecer el conflicto venia originado por una matanza de soldados venezolanos a manos de paramilitares colombianos, autoría que no estaba confirmada, pero que Hugo Chávez había utilizado para cerrar la frontera y acusar al gobierno Colombiano de ser aliado de EEUU, tras cederle el uso de 7 bases militares en suelo Colombiano. Como consecuencia de ello, Hugo Chávez en un discurso a su pueblo dijo:"Compañeros militares, no perdamos un día en el cumplimiento de nuestra principal misión: prepararnos para la guerra y ayudar al pueblo a prepararse para la guerra" y así con este discurso tan pacifista, envío 15.000 efectivos del ejercito a la frontera, creando una tensión entre la población fronteriza e internacional.

El conflicto venía de lejos y de ello era muy conocedora la población fronteriza, una situación de guerra desbordada del viejo conflicto interno colombiano. En los 2.219 kilómetros de frontera entre ambos países, en que la selva ocupa la mitad de ellos, se libra una guerra múltiple bajo la ley de la selva. Allí combaten 295 hombres del Frente, 33 de las FARC, 300 del ELN y 50 del Ejército Popular de Liberación (EPL). Se mantienen más de 100 rutas de droga, trafican bandas como las Águilas Negras y las Águilas Doradas, bandas paramilitares de ultraderecha, y hay unos 150 hombres armados del grupo paramilitar “Los Rastrojos” en alianza con la guerrilla del ELN. Si a esto se le agregan los 1.500 contrabandistas de gasolina y los miembros de los grupos de delincuentes comunes, que se mueven por ese vasto territorio, se tiene una idea de la naturaleza de esa vieja guerra y de lo complicado de transitar por esta ruta.

Nosotros no pasábamos por esa frontera, aunque si cerca, pero la situación de tensión no nos beneficiaba nada, pues ambos países habían movilizado sus ejércitos por todo el territorio, desplazando a las FARC y demás grupos violentos, hacia zonas poco habituales y moviendo también las rutas habituales de droga, lo que convertía a casi cualquier zona aledaña, en territorio hostil, en definitiva viajar por aquí seria mas complicado de lo normal, aunque afortunadamente aun quedaban 2 meses para salir y para que se normalizara un poco la situación.

Por si esto fuera poco, 2 meses antes del viaje tuve una caída causada por un resbalón en la nieve y hiendo a parar mi pie a una alcantarilla, provocando un esguince de cierta relevancia, lo que haría que mi pie y mi forma física estuvieran a un escasísimo rendimiento, que en definitiva era lo que mas me preocupaba, que mi pie me condicionara el resto del viaje, y en cierta forma así fue.

A un mes vista, la tensión se había relajado más bien poco, pues Hugo Chávez seguía lanzando mensajes incendiarios, pero era algo con lo que ya contábamos. Además el país estaba sufriendo una ola de calor, como consecuencia del fenómeno atmosférico del Niño, causando varios incendios, y un importante brote de Dengue con más de 12.000 afectados, 9.000 de ellos graves.

Como broche de ero, en ese periodo comenzaba la campaña política de las elecciones presidenciales, a la cámara, al senado y al parlamento Andino, lo que hacia que los grupos rebeldes, estuviesen mas activos que nunca, en cuanto a secuestros, atentados, extorsión…
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Ver Etapa: CAPITULO 1: Preparativos al Viaje



Etapa: CAPITULO 2: BOGOTA, UNA CIUDAD DE ALTURA  -  Localización:  Colombia Colombia
Fecha creación: 23/06/2010 11:08  
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FEBRERO-MARZO 2010

La noche anterior había sido demasiado larga. Había tenido mi peculiar fiesta de despedida, creo que la primera en muchos años, pues casi nunca solía salir de fiesta antes de un viaje de semejante envergadura, prefería quedarme tranquila en casa y no tener “excesos” de este tipo, pero este año fue por circunstancias eventuales, diferente.

Era una fiesta en “petit comité”, así que solo éramos 3, “Manso”, “La niña” y yo, y aquello pudo definirse como una noche “mágica” y creo que lo fue para todos, marcando un antes y un después.

Habíamos empezado cenando en casa el famoso “bizcochito mágico”, que no era otra cosa que un bizcocho hecho a base de marihuana y que por la falta de costumbre que teníamos todos a este tipo de sustancias, nos afecto mas de la cuenta, exaltando nuestras emociones biológicas, concretamente la de la risa, que nos mantuvo doblados toda la noche.

Me había pasado la noche en un duermevela y estaba agotada, la única buena noticia es que por los efectos de la maría, no me dolía el pie, así que a las 7 am me dispuse ha hacer la maleta todavía bajo los efectos secundarios del bizcocho, así que no tenia muy claro si lo que estaba metiendo en la mochila tan suave era mi ropa interior o unos ositos de peluche que andaban por allí, y digo andaban porque yo ¡literalmente los veía andar!, hasta me decían lo que tenia que llevarme.

Me llevarían unos amigos al aeropuerto, así que a las 09:20 salimos hacia Barajas y aquí llego la primera sorpresa agradable del viaje. Al parecer había un overbooking de órdago, así que me tocó viajar en primera clase, lo cual fue una bendición, teniendo en cuenta la resaca, el sueño y el agotamiento tan tremendo que arrastraba.

Volar en primera en un vuelo de 11 horas es todo un lujo, y para asegurarme de que dormiría bien y todas las horas, me encargué de ingerir una botellita de vino tinto reserva del 2005 hasta que caí narcotizada.

Una de las cosas que mas me gusto de viajar en primera, es ver en mi pantallita de TV y a través de una cámara instalada en la cola del avión, una visión en directo de todo el recorrido, las vistas de las Azores y la costa venezolana eran impresionantes.

Llegamos una hora mas tarde de la hora prevista por congestión aérea, me dirigí en seguida a por mi equipaje que salio de los primeros, todo iba perfecto así que me encamine hacia inmigración y aduanas para obtener mi sellito de entrada en el país. Pasé por el arco de detector de metales sin problemas al igual que mis maletas por el escáner, cuando ya me creí libre para continuar, de repente un militar salido de la nada, me solicitó pasar a un reservado para registrar mis maletas. Era un chaval joven, y al tiempo que iba abriendo cremalleras y curioseándolo todo, iba preguntándome una serie de cuestiones relacionadas con mi estancia en el país, si viajaba sola, motivo, etc. Después de 20 interminables minutos, por fin conseguí autorización y avancé hacia inmigración donde me sellaron por fin el pasaporte y pude salir a la calle.

La primera impresión que tuve de Bogotá es que no es la típica ciudad de país tropical donde nada mas aterrizar sientes el bofetón de humedad en el cuerpo y sudas a borbotones, Bogota era diferente debido principalmente a que esta a 2.600 msnm, así que tiene un clima fresquito.

Cogí un taxi y me dirigí hacia el hostal que había reservado y en donde en teoría estaría Francis esperándome, su vuelo de Miami había llegado sobre las 16:30. Había mucho tráfico así que llegué sobre las 18:30 y ya era noche cerrada.

Tras el registro en el hostal, nos fuimos a visitar el mirador mas alto de la ciudad, situado en un edificio, Edificio Colpatria, con sus 196 m de altura y sus 49 pisos, se podía divisar todo el Centro y la sabana de Bogotá. Era de noche pero aun así las vistas eras impresionantes. Después de visitar el mirador, nos fuimos a cenar y regresamos al hostal, la jornada del día siguiente comenzaría muy temprano y además sería donde empezase la aventura de verdad, aún nos quedaban por delante 25 días atravesando bosques, selvas, desiertos, glaciares, ríos y mares.

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Ver Etapa: CAPITULO 2: BOGOTA, UNA CIUDAD DE ALTURA



Etapa: CAPITULO 3: BOYACA Y SANTANDER  -  Localización:  Colombia Colombia
Fecha creación: 23/06/2010 11:28  
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Nos levantamos a las 5 de la mañana para coger el primer bus que salía para el departamento de Boyacá, hacia el Norte, aunque no había mucho tráfico a esas horas, la terminal quedaba un poquito lejos. La primera buseta 1 salía a las 6 am “hora colombiana”, es decir que a las 5:45 am estábamos saliendo hacia Villa de Leyva.

El trayecto apenas tardaría 2,5 horas en atravesar las montañas a una altitud media de 2.600 msnm, lo que convertía el camino en una tortura de curvas a una velocidad media de 90 km/h en tramos donde la velocidad máxima permitida era 30 km/h, pero eso a los colombianos no parecía importarles mucho, lo que convertía el trayecto en un viaje no apto para acrofobicos 2.

El autobús iba completo, pues era Domingo y Villa de Leyva era uno de los destinos favoritos de los colombianos para ir a pasar el día. El camino transcurría sobre las crestas de las montañas de un páramo, y rodeado de cañones bastante áridos. Sobre las 8:30 am estábamos llegando.

Villa de Leyva era un pueblito colonial declarado como patrimonio histórico y cultural, cuya principal característica era su arquitectura de estilo colonial y sus variados paisajes rurales, desde la zona de páramo con sus nacimientos y reservas de agua, hasta la zona desértica y seca. En el pasado dejó su huella colonial en su inmensa Plaza Mayor, no en vano es la mas grande de toda Colombia y en sus calles empedradas, que hay que recorrer a pie para poder apreciar detenidamente la conservación de la bella arquitectura que bien recuerda a cualquier pueblo andaluz, origen de su fundador español.


1 Una buseta es una furgoneta de unos 10-12 pasajeros
2 Miedo a las alturas


Después de dar una vuelta por sus calles, decidimos visitar la oficina de información y ver las posibilidades que ofrecían los alrededores. Finalmente optamos por visitar el “infiernito”, centro astronómico de los Muiscas, la tribu indígena que habitaba la región a la llegada de los españoles. Esta Estación Astronómica Precolombina Muisca, es patrimonio nacional que conserva un legado cultural muy valioso. Se denomina Infiernito por su temperatura cálida, que más que cálida, a esas horas era abrasadora.

Contratamos un taxi que nos llevaría hasta “el infiernito”, el trayecto duraba unos 20 minutos. El centro en cuestión era una especie de campo con unas cuantas tumbas y megalitos fálicos a modo de relojes solares, era bastante pequeño y rudimentario y no contaba con mucha información al respecto ni nadie que ejerciera de guía.
El planning original era hacer noche en Villa de Leyva y ver varias atracciones que había en sus alrededores, pero decidimos que no merecían la pena como para quedarse un día más, así que optamos por seguir hacia Bucaramanga, cogiendo una buseta que haría parada en Chiquinquirá atravesando páramos y bosques hasta recorrer el imponente Cañón del Chicamocha.

El trayecto desde Villa de Leyva hasta Bucaramanga, nos demoraría unas 6-7 horas, así que llegamos a la terminal sobre las 19:30 horas. Cogimos un taxi y nos dirigimos hacia nuestro primer alojamiento, el hotel Balmoral, que aunque a primera vista parecía estar muy alejado del centro, lo cierto es que estaba a tan sólo 2 cuadras de la plaza principal y que no estaba tan mal.

Nos registramos y nos fuimos a cenar algo al único lugar que a esas horas estaba abierto, y lo que se convertiría en un clásico el resto del viaje, un “Don Pollo” donde lo único que ofrecen son pollos en sus diferentes variedades: asado, apanado 1, frito etc. y donde por su puesto otro distintivo del lugar es que se como sin cubiertos, tan solo te dan un guante para que comas con las manos. Nos volvimos caminando las 20 cuadras que nos separaban hasta el hotel.

Nos levantamos a las 7 am y después de desayunar en el hotel, nos marchamos a dar un paseo por la ciudad. Bucaramanga era una ciudad bastante grande y muy cosmopolita, y que a aquella hora parecía un hervidero. El plan del día era localizar alguna agencia de viajes y organizar una visita al cañón del Chicamocha o a algún lugar de interés en la zona. Nos encaminamos hacia la carrera 33, que venia a ser la Gran Vía madrileña, donde se ubicaban las principales agencias de viajes y las principales empresas. Después de visitar varias de ellas, llegamos a la conclusión de que si no ibas en un grupo organizado de unas 20 personas, tenían que organizarte lo que ellos denominaban un “expreso”, es decir, un servicio personalizado lo cual salía por unos 200.000 pesos, que venia a ser unos 100 $ por persona, un disparate, así que decidimos que la única opción viable podía ser alquilar un coche, y centramos todas nuestras energías en encontrar una empresa de alquiler.


1 Empanado con harina de maíz
Las siguientes 2 horas las pasamos de una empresa de alquiler a otra, nadie sabía quién alquilaba coches o nadie tenia disponibles o eran 4x4 exorbitantemente caros, y es que en ciertas ciudades de Colombia, no era muy recomendable alquilar un auto o sencillamente el 95% de la población no tenia recursos para hacerlo, así que íbamos dando tumbos de un lugar a otro sin hallar respuestas.

El día era bastante sofocante, y finalmente a las 12:40 tiramos la toalla, cansados y un poco hundidos nos dirigimos al hotel para almorzar. De repente al cruzar una de las avenidas principales, tropezamos con una pequeña oficina y decidimos preguntar. La oficina era Localiza Rent a Car, que contaba con 2 coches aparcados sobre la acera, uno de ellos bastante pequeño.

El hecho de entrar ya fue un aliciente, pues contaba con aire acondicionado en un día donde se rozaban los 32 º, y tras el mostrador encontramos una pareja bastante joven.

Marly y Cesar nos informaron de los precios del coche más pequeñito que tenían justo en la puerta, y nuestra cara se tornó en un gesto de júbilo, pues no solo lo tenían disponible para el siguiente día, sino que además, solo costaba 128.000 pesos (65 $), la única pega que había era que el auto tenía “pico y pala” que es un sistema implantado en muchos países sudamericanos para descongestionar el trafico vehicular, haciendo que según el nº de matrícula, el vehículo circule unos días sí y otros no, así que tener un coche que tuviese pico y pala, significaba que no podías conducirlo, era como no tenerlo, pero afortunadamente el pico y pala de aquel coche se reducía a determinadas franjas horarias, de 6 am a 9 am y de 16 a 19 pm, así que decidimos quedárnoslo, iríamos al hotel a por el carnet y la tarjeta de crédito y volveríamos por la tarde.

Almorzamos y nos dirigimos hacia el parque Santander, el centro histórico de Bucaramanga donde cambiamos algo de dinero en el banco y dimos una vuelta entre las miles de gentes que se agolpaban a las puertas de bancos y cajeros para cobrar sus salarios.

Sobre las 17 horas volvimos a la oficina para dejar el auto rentado y comunicarles que queríamos el coche a las 5:45 am en la puerta del hotel, así, tendríamos 15 minutos para salir de la ciudad y que no nos pillara pico y pala, firmé el contrato y nos fuimos mas relajados, a pasear por la ciudad buscando algo de información turística para hacer más rutas. Como no encontramos demasiadas cosas que nos interesaran a parte del cañón, nos fuimos a cenar a la zona rosa 1 de la ciudad.

A las 5:20 am sonó el despertador, lo habíamos dejado todo preparado para salir disparados. A las 05:45 saldríamos de la ciudad y el plan de hoy era bastante ambicioso, recorrer todo el cañón, el parque, el teleférico, y visitar los pueblos pintorescos de la zona tales como San Gil, Barichara, Guane, y la Mesa de los Santos, para estar regresando sobre las 20 horas a Bucaramanga y evitar así el pico y pala, recoger las mochilas y dirigirnos hacia la terminal para coger un bus nocturno que nos llevaría a Santa Marta.

A la hora en punto apareció Cesar con el coche y mientras Francis recogía los últimos enseres, yo hacia la pertinente revisión de arañazos y golpes. Cesar se había ofrecido a sacarnos de la ciudad, yo creía saber salir, me había fijado en uno de los taxis que nos trajo al hotel, pero preferimos no arriesgar. Finalmente resultó ser tan fácil como yo recordaba, así que cuando dejamos a Cesar en la puerta de la oficina, iba indicando la salida de la ciudad, mientras Francis conducía.

A pesar de que era martes, era demasiado temprano para que hubiese mucho tráfico, así que apenas tardamos 10 minutos en salir del centro urbano. Cogimos la autopista dirección Bogota, la ruta no tenia perdida y tardaríamos una hora en el recorrido hasta la puerta del parque.

1 Es la zona de más ambiente de la ciudad, con restaurantes, discos etc.

Lo mejor de ir en coche, era que podíamos ir a nuestro ritmo y pararnos en cualquier lugar, aunque los tiempos colombianos siempre eran diferentes a los nuestros sobre todo al volante, ya que aquí se conducía muy rápido en tramos bastante peligrosos, donde la línea continua no parecía existir, adelantando camiones a buses escolares y viceversa, en tramos cuyo límite de velocidad era 30 km/h.

La carretera se encontraba en obras, así que tardamos un poco más de lo estimado. El paisaje era espectacular, pues la carretera iba serpenteando todo el cañón salvando en varios tramos el río que le daba su nombre. En un tramo de la carretera en el que paramos a sacar varias fotos, vimos una carretera privada por la que bajamos hasta el río. La carretera nos conducía hasta una empresa que dragaba la arena, para la construcción, y desde donde se veía la profundidad del cañón.


El Cañón del Chicamocha es una de las maravillas de Colombia. Sus condiciones son de sequedad extrema y cobertura vegetal reducida, casi ausente. Se encuentra localizado a sólo 54 kilómetros de Bucaramanga, y a una altura de 1.450 msnm.
Por el Cañón pasa el Río Chicamocha que lo recorre por el fondo de la falla, para confluir con los ríos Fonce y Suárez y formar luego el caudaloso Río Sogamoso. Este Cañón es más profundo que el famoso Cañón del Colorado, pues tiene un promedio de dos kilómetros de profundidad aproximadamente y 227 kilómetros de largo y aunque su color no es tan llamativo como este, es igual de imponente.


Tardamos 2 horas en llegar a la puerta del parque. El único atractivo que presentaba el parque era coger el teleférico que atravesaba el cañón de lado a lado, en un trayecto que duraba aproximadamente unos 40 minutos solo ida, pero con la entrada al teleférico te obligaban a pagar la entrada al parque, que no era otra cosa que una especia de parque para niños, donde aprovechaban para ofrecer otro tipo de actividades como tirolina, alquiler de boggies, parque de los avestruces etc.
Como habíamos llegado antes de que abriera el parque, hicimos tiempo paseando por los alrededores.
Lo más destacable dentro del parque era el llamado monumento a la santandereanidad, que era una obra de arte que hacía alusión a la Revolución de los Comuneros. Esta obra representada por una hoja de tabaco y que tiene sobre sí a Manuela Beltrán, como protagonista y 34 figuras más, con movimientos simbólicos de una explosión, a nosotros nos parecía más una aberración que un homenaje.Recuperados de la impresión del “monumento” procedimos al abordaje del teleférico. El primer tramo del teleférico daba un poco de vértigo pues desciendes desde los 1.500 msnm directamente a ras de suelo, sobre la vegetación del cañón que en su mayoría son cactus de gran tamaño.

Tras unos 50 minutos llegamos al otro lado del cañón, que lo único que tenía era un mirador y otra entrada del parque, dimos una pequeña vuelta y cogimos de nuevo el teleférico. Sobre las 11 am cuando el sol estaba en su máximo esplendor emprendimos el regreso, la cabina del teleférico alcanzaba a estas horas los 42º, así que gracias al sofocante calor que se respiraba caí en un profundo sueño a mitad del trayecto.

Cogimos el coche y emprendimos el viaje hacia Barichara, deteniéndonos a almorzar en San Gil. La carretera no era mala aunque si con muchísimas curvas, en una hora estábamos en nuestro destino. Barichara es un pequeño pueblo que fue fundado por una familia en honor a la virgen de la Piedra. Declarado en 1975 como Monumento Nacional, se trata de una pequeña aldea con calles empedradas y balcones de madera donde el tiempo parece haberse detenido. Es un buen ejemplo de desarrollo urbano informal a la manera andaluza, y que presenta un buen estado de conservación del trazado urbano original, de su construcción de finales del siglo XVIII y del ambiente propio de esa época.



Después de Barichara nos acercamos hasta el pueblo de Guane, a través del Camino Real, y que nace en la glorieta Piedra de Bolívar. Este recorrido declarado Monumento Nacional en 1988, invita a descubrir los rastros de los aborígenes Guanes así como la historia del lugar
Sobre las 16 horas emprendimos el camino de regreso dirección Bucaramanga. A la altura de Chiflas pillamos un atasco monumental, había un accidente o una avería no lo sabíamos bien, pues la cola era kilométrica y como era la única carretera y además estaba en obras, estuvimos allí parados más de una hora. Mientras estaba en el coche pensaba si llegaríamos a tiempo para coger el bus que teníamos a las 21:30, aún quedaban 2 horas de camino, lo que sí decidimos fue abortar la idea de ir a Mesa de los Santos, pues no nos daba tiempo.

Sobre las 18 horas el tráfico empezó a moverse aunque muy lento, pues la carretera estaba llena de camiones y adelantar en esa carretera se hacía bastante complicado y de noche era una misión suicida.

Las apenas 2,5 horas que nos separaban de Bucaramanga se nos hicieron interminables, llevábamos en pie desde las 05:30 am y caminando y conduciendo desde entonces. Por fin sobre las 19:50 estábamos justo en frente de la oficina en la gasolinera reponiendo lo que habíamos consumido en los aproximadamente 300 km que condujimos.

Habíamos llegado con tiempo de sobra para coger nuestro bus hacia Santa Marta pero aún quedaba la estocada mortal del día. Justo cuando íbamos a repostar, Francis salió del coche dejando las llaves puestas, y en estos países el coche se cierra automáticamente a los pocos segundos, esté la llave puesta o no, y eso fue lo que sucedió. Mientras yo repostaba y Francis salía a estirar las piernas, el coche se cerró solo, quedándose dentro, las maletas, el dinero, y por supuesto las llaves del coche.

Teníamos exactamente 1 hora para coger nuestro bus, y la única copia de la llave estaba a unos 400 km en la oficina principal, así que ya dábamos por perdido el bus. Cesar no daba crédito y la única solución que aportaba era llamar a un cerrajero, yo opté por romper una ventana o que me prestaran un tenedor para abrirlo, pero afortunadamente el sentido común le sobrevino de golpe. Revisando todas las puertas, Cesar encontró el maletero abierto, y cual Spiderman se deslizó por los asientos hasta conseguir abrir el coche de nuevo, estábamos salvados.

Nos dirigimos hacia la oficina a realizar la devolución y nos marchamos a la estación de autobuses, aún nos quedaría algo de tiempo para cenar y asearnos un poco, el bus salía a las 22 horas y estaríamos cruzando el noreste de Colombia, nos separaban unos 540 km que supondrían unas 8 horas.

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Ver Etapa: CAPITULO 3: BOYACA Y SANTANDER


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Pais Tema: Viajar a Colombia
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foxulisse
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Ago 05, 2010
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Fecha: Mar Ago 24, 2021 12:53 pm    Título: Re: Viajar a Colombia

Pero no hay nadie que haya tenido una experiencia directa?
campanilla80
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Moderador America
Moderador America
Mar 20, 2012
Mensajes: 12502

Fecha: Mar Ago 24, 2021 01:08 pm    Título: Re: Viajar a Colombia

"foxulisse" Escribió:
Pero no hay nadie que haya tenido una experiencia directa?

Yo he llevado una bolsita con medicamentos diversos (con receta y sin receta) y no he tenido problemas. La cuestión es a qué llamamos "muchos medicamentos"...
lmballesteros
Lmballesteros
Indiana Jones
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Dic 08, 2010
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Fecha: Mie Sep 22, 2021 05:34 pm    Título: Re: Viajar a Colombia

Ningún problema con mis medicamentos,
Paracetamol, ibuprofeno, réflex,
Talquistina... Sin problemas
roc30
Roc30
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Sep 22, 2021
Mensajes: 2

Fecha: Mie Sep 22, 2021 09:56 pm    Título: Re: Viajar a Colombia

Buenas noches!

Estoy planificando un viaje de 2 semanas por Colombia de cara a Abril'22 y tengo una duda acerca del equipaje.
Estoy entre llevar una mochila de unos 40/50 litros o una maleta de mano.

Mi idea es moverme con vuelos internos entre las principales ciudades (Bogotá, Cartagena, Medellín, ...) y hacer alguna excursión a Tayrona, Valle del Cocora, las playas de Santa Marta, ...

Que me recomendais?

Gracias!
campanilla80
Campanilla80
Moderador America
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Mar 20, 2012
Mensajes: 12502

Fecha: Jue Sep 23, 2021 01:19 pm    Título: Re: Viajar a Colombia

"roc30" Escribió:
Buenas noches!

Estoy planificando un viaje de 2 semanas por Colombia de cara a Abril'22 y tengo una duda acerca del equipaje.
Estoy entre llevar una mochila de unos 40/50 litros o una maleta de mano.

Mi idea es moverme con vuelos internos entre las principales ciudades (Bogotá, Cartagena, Medellín, ...) y hacer alguna excursión a Tayrona, Valle del Cocora, las playas de Santa Marta, ...

Que me recomendais?

Gracias!

Yo llevé mochila de 50l. ¿Cuál es tu duda exactamente?
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